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Por Jerson Ortiz · 23 de Marzo de 2021

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Esta semana la Corte Suprema de Justicia podría definir si llama a juicio o archiva la investigación que lleva contra el representante a la Cámara, Álvaro Hernán Prada, por presunta manipulación de testigos a favor del expresidente Álvaro Uribe Vélez. 

Es una decisión clave en varios frentes. 

 

En el jurídico, si la Corte dice que sí hay méritos para llevar a juicio a Prada validará la tesis que planteó para armar el caso en contra de Uribe y ordenar su detención en agosto del año pasado.  

Y pondría contra las cuerdas la actuación de la Fiscalía, que, tras la renuncia del Senado de Uribe, agarró el caso, seleccionó una parte de las pruebas recaudadas por la Corte y dijo que no había elementos contundentes para llevarlo a juicio y por eso pidió la preclusión de la investigación.  

Pero si la Corte se echa para atrás y define que Prada no tuvo nada que ver en el asunto y archiva la investigación, no solo dejará maltrecha su credibilidad, sino que reivindicaría las voces de quienes han dicho que el caso contra Uribe y Prada es una persecución política y judicial.

De paso le daría un impulso a las dos apuestas políticas que Prada viene trabajando mientras ha estado bajo la lupa de la justicia: ser elegido presidente de la Cámara de Representantes para el periodo 2021-2022, y dar el salto al Senado en el 2022. 

Investigado, pero encampañado

El representante Prada está vinculado al caso de Uribe porque, según la Corte, habría sido uno de los intermediarios del expresidente que habló con alias "Caliche" para cambiar la versión de Juan Guillermo Monsalve.  

El testimonio de Monsalve es la clave de todo el caso por ser el hijo del mayordomo de la hacienda Guacharacas, que fue propiedad de la familia Uribe Vélez y que, según Monsalve, habría sido la base del Bloque Metro de las autodefensas. 

La Corte investiga si Prada habló con “Caliche” para que convenciera a Monsalve de grabar un video retractándose de sus testimonios y culpando al senador del Polo, Iván Cepeda, de haberlo manipulado.

Monsalve sostiene que “Caliche” le envió vía WhatsApp unos audios diciéndole que Prada y Uribe necesitaban ese video y que a cambio, le encontrarían pista en la JEP y ayudarían a proteger a su familia.

Prada ha negado esos señalamientos desde que estalló el escándalo y ha dicho que “Caliche” es un mentiroso.

De hecho, el fin de semana El Espectador y Blu publicaron la versión que dio el representante a la Fiscalía en el expediente del expresidente Uribe, en la que sostiene que “Caliche” fue el que lo buscó y que en todo caso no hizo nada para torcer al testigo Monsalve. 

Según Prada, cuando le contó al expresidente Uribe de lo de “Caliche”, él no le pidió que hiciera algo para intentar la retractación de Monsalve. Y remató diciendo que todo el caso se trató de un intento de entrampamiento, pero no dijo de quién. 

Ese y otros testimonios hacen parte de las pruebas con base en las cuales el fiscal Gabriel Jaimes tomó la decisión de pedir la preclusión del caso contra Uribe. Decisión que está en manos de un juez.  

Pero en la Corte no está claro qué va a pasar con Prada. 

Lo último que se conoce es el concepto de la Procuraduría en el que pide archivar el proceso a favor de Prada, porque dice que en el delito de soborno en actuación penal no cabe la complicidad.  

Como la Sala de Instrucción de la Corte ya cerró la etapa preliminar hace dos semanas, es posible que esta semana dé a conocer qué va a pasar en el caso. 

Además de los dos caminos obvios, archivar la investigación o avanzar en el juicio, podría haber un punto intermedio para Prada: que la Corte defina que sí presionó la retractación de Monsalve, pero que Uribe nunca se enteró de esa gestión. 

Que es el mismo patrón que se ha repetido en otros casos de allegados a Uribe enredados judicialmente: personas que cometen delitos cuyo único beneficiario es el expresidente y la movida de una estrategia de defensa similar con testigos presos.  

La incertidumbre jurídica no ha frenado, hasta ahora, las apuestas electorales de Prada. 

Camino al Senado, pasando por una dignidad en Cámara

Tras dos periodos en la Cámara de Representantes en los que salió elegido por listas cerradas, Prada quiere dar el salto al Senado en 2022. 

Desde finales del año pasado ha hecho reuniones en Tolima, Caquetá, Boyacá y Cundinamarca buscando ampliar su estructura política. El fin de semana estuvo de gira por los departamentos del Eje Cafetero. 

“Estamos consolidando un equipo para lograr ese propósito”, nos dijo Prada. 

Prada necesita crecer porque la idea del Centro Democrático es que la lista para el Senado en el 2022, en la que no va a estar Uribe, sea abierta. Es decir, va a ser una pelea voto a voto. 

En el escenario regional no se sabe a datos puros cuál es su caudal electoral. En las elecciones de 2018, la lista a la Cámara del Huila del Centro Democrático que encabezó Prada sacó 48 mil votos, pero fue cerrada. En esos casos puede que se vote más por el partido o el logo que por el candidato. 

Prada debe hacerlo fuera de su departamento, porque un pedazo de la torta del uribismo local le “pertenece” al senador Ernesto Macías, quien buscará reelegirse.  A diferencia de Prada, Macías sí tiene un fortín burocrático para hacer campaña: la Electrificadora del Huila.  

Por eso, la apuesta del Senado 2022 de Prada tiene una parada en las próximas elecciones de mesa directiva de la Cámara de Representantes. 

Los acuerdos políticos que hicieron los partidos en 2018 para repartirse las dignidades en el Congreso dicen que la presidencia de la Cámara del último año, es decir del 2021-2022, le toca al Centro Democrático. Mientras que la primera vicepresidencia le corresponde al partido Liberal, y la segunda, por estatuto, a la oposición.

Prada hizo parte del grupo de compromisarios que pactó esos acuerdos. Ahora, además, quiere ser el elegido de su partido para ocupar esa presidencia de la Cámara.

Ser el presidente de la Cámara o Senado no es cualquier cosa, menos en un año electoral. 

El presidente define el orden del día para debatir los proyectos de ley, da y quita la palabra en los debates de moción de censura, tiene un margen de maniobra para citar las sesiones, tiene visibilidad grande en medios para poner temas en la agenda pública, y puede engavetar proyectos.

Esa figuración, bien aprovechada, puede ser una plataforma electoral. Por ejemplo, en el periodo 2017-2018 el presidente de la Cámara fue Rodrigo Lara Restrepo, y en esas elecciones logró dar el salto al Senado. 

Pero el plan de Prada para llegar a esa dignidad tiene otro obstáculo, aparte del lío en la Corte. 

Desde comienzo de año otros representantes uribistas también han alzado la mano para reclamar esa dignidad. Del listado hacen parte Jennifer Arias (Meta), Enrique Cabrales (Bogotá), Ricardo Ferro (Tolima), Edwar Rodríguez (Bogotá) y Juan Manuel Daza (Cesar). 

Con seis de los 32 representantes del CD pidiendo esa presidencia, el pulso no pinta fácil de ganar para Prada. Además, porque Ferro, Arias y Rodríguez también están pensando en lanzarse al Senado y estar en ese cargo les ayudaría a crecer más allá de sus regiones.  

Aunque de puertas para afuera los seis dicen que todo debe resolverse por consenso, por ahora hay más distancias que acuerdos. De un lado, hay un grupo que dice que quien aspire a la presidencia de Cámara no puede ser al mismo tiempo candidato al Senado porque eso desequilibra las cargas. 

Del otro lado, están los que creen que, por el contrario, el partido debe aprovechar esa dignidad para ganar votos en el Senado. 

“No creo que haya un candidato a la presidencia de la Cámara que no quiera ser senador en las próximas elecciones. Por eso, lo que estamos buscando es que en el proceso de consenso no se haga uso del fuego amigo para sacar ventaja”, nos comentó el representante Ferro. 

“Estamos buscando el consenso para no generar rupturas en el partido”, nos dijo por su parte el representante Cabrales, quien dijo que no buscará Senado sino que quiere reelección en Cámara. 

“Solo puedo decir que estamos generando ese consenso”, nos dijo la representante Arias. 

Ante la falta de consenso, la última palabra para evitar una división en la bancada la podría tomar el expresidente Uribe. 

Por ahora él les ha pedido a los seis resolver internamente. El temor es que, ante esa división, los demás partidos que hicieron parte de los acuerdos decidan dar un golpe y armar una nueva mesa directiva. 

La suerte de Prada para ganarse ese nombramiento y posicionar su campaña al Senado está amarrada a la de Uribe. Lo paradójico es que si la Corte decide llevarlo a juicio, la de Uribe quedaría amarrada a la suya.

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