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Por Jerson Ortiz · 28 de Agosto de 2020

Arnulfo Gasca (sombrero) ganó la Gobernación luego de tres campañas.

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Esta semana el gobernador de Caquetá, Arnulfo Gasca (conservador), conocido como el ‘patrón de patrones’ (porque protagonizó un narco corrido que lo presentaba así), ratificó una característica de sus primeros meses de Gobierno: entregar millonarios contratos a sus financiadores de campaña, así eso lo ponga en la mira de los entes de control. 

Lo ha hecho de manera directa aprovechando la crisis del covid y también en modalidades abiertas, en las que al final solo se presenta el proponente que va a ganar. La relación de las empresas contratadas con funcionarios de su Administración también están a la orden del día. 

Cariñito para su gerente

La Gobernación le adjudicó ayer un contrato de intermediación de seguros a la empresa Fexvan Ltda, de la que es dueño Felix Héctor Vanegas, quien además de haber sido el gerente de la campaña de Gasca, le aportó 12 millones de pesos para financiarla. De esa sociedad también son socios sus hijos Juan Sebastián, Elsa Cristina y José Manuel Vanegas.

Aunque ese tipo de contratos suelen entregarse a través de un concurso de méritos, y así se hizo, Vanegas no tuvo que competir contra nadie porque su empresa fue la única que se presentó y cumplió con el pliego de condiciones que puso la Gobernación.

La intermediación de seguros es un negocio jugoso y funciona así: una entidad pública, en este caso la Gobernación, busca contratar a un intermediario, como Fexvan, que le ofrezca pólizas para asegurar desde bienes, hasta personal y vehículos. 

En esos contratos no es la entidad pública la que le paga al intermediario, sino que es la aseguradora la que le da una prima por haber vendido el servicio. 

 

Son muy jugosos porque se suscriben con vigencias que abarcan varios años y el intermediario cobra prima por cada año en el que se renuevan las pólizas.

En el caso de Fexvan, el contrato de intermediación es por los próximos dos años y tiene un monto de hasta 850 millones de pesos. 

Es la primera vez que la empresa de Vanegas gana ese contrato con la Gobernación. En 2015 -cuando la gobernadora era Martha Agudelo del Mira-  participó en un concurso de méritos similar, pero no cumplió con las exigencias y fue descartado. Vanegas alegó y puso una demanda por daños y perjuicios contra la Gobernación, pero no se ha fallado. 

Los vínculos del financista y ahora contratista con la Gobernación van más allá de ese negocio.

El 2 de enero, el Gobernador Gasca nombró en la Dirección de Aseguramiento de la Secretaría de Salud, a la administradora de empresas Janeth Cecilia Morera, pareja de Vanegas, con el cual tienen un hijo que se llama Juan Sebastián Vanegas Morera que, como contamos arriba, también es socio de Fexvan.

El cargo de la administradora Morera es clave porque se encarga de ejecutar el programa del régimen subsidiado de salud.

Y la retribución de Gasca a sus patrocinadores no para ahí.

El millonario salvavidas

El 2 de junio, en medio de la emergencia por el covid, Gasca contrató de manera directa a una empresa que se llama Maxigranos, para entregar 1.600 millones de pesos en mercados.

Maxigranos es una empresa local que funciona desde 2005, que nunca había manejado contratos públicos, pero de la que es dueño Jaime Nuñez Montilla, el principal financiador de la campaña de Gasca. 

Nuñez Montilla le puso 145 millones de pesos, (45 millones como aportes, y 100 millones más como préstamo), la tercera parte de los ingresos de particulares a la campaña. 

Bien sea solo por los aportes, o sumando el crédito, Gasca no podía contratar a la empresa de Núñez porque una ley electoral de 2011 advierte que un financiador de campaña se inhabilita cuando aporta más del 2 por ciento de lo que puede gastar un candidato. 

Para las elecciones de 2019 el tope de gastos de un candidato a la Gobernación de Caquetá fue de 1.330 millones, y el 2 por ciento de esa cantidad es 26 millones 612 mil 529 pesos. 

Mucho más de lo que puso Nuñez Montilla, quien también es ganadero como el Gobernador.  

El 18 de junio la Contraloría lanzó la alerta por ese negocio, pero no dio detalles de la indagación. Para ese momento el contratista Nuñez ya había entregado 560 millones de pesos en mercados y por eso presentó una cuenta de cobro pidiendo que le pagaran ese monto. 

Con los entes de control en la nuca, Gasca liquidó el contrato, curiosamente, con el compromiso de su financiador de no cobrar un peso ni presentar ninguna demanda.

Justificó esa decisión con base en una carta que le envió Julián Barrios Toro, contador de su campaña, justo horas antes del anuncio de la Contraloría. 

En el documento Barrios cuenta que efectivamente Nuñez Montilla fue aportante por encima del 2 por ciento y que en consecuencia el contrato que le dieron es ilegal. 

Sin embargo, hay un detalle que Gasca omitió contar.

Además de ser su contador de campaña, Barrios Toro es, a su vez, el contador público y revisor fiscal de Maxigranos y de Jaime Nuñez Montilla. Él firmó los estados contables y la información financiera que Nuñez le pasó a la Gobernación para demostrar que sí tenía la capacidad para ejecutar el contrato y que no estaba inhabilitado. 

 

Barrios Toro, paralelamente, tiene una estrecha relación con Gasca porque además de haber manejado las cuentas de sus dos últimas campañas, en la de 2019 le aportó 18 millones de pesos.

Sumando las conexiones, como mínimo los tres, Barrios, Nuñez y Gasca, debían saber que había una inhabilidad antes de hacer el contrato.

El empresario Nuñez Montilla le dijo a La Silla Vacía que firmó la liquidación porque cree que tiene una parte de la culpa y no quiere que a Gasca lo sancionen o saquen del cargo por eso.

Su versión de la historia es que el propio Gasca lo llamó a finales de mayo para invitarlo a cotizar porque él maneja buenos precios. “Papi (Sic) nadie, ni de la Gobernación ni de la gente que me asesora, nos dijo que estábamos metiendo las patas, como se dice”, añade. 

Y que la decisión de no cobrar los 560 millones de pesos de los mercados que entregó, la tomó para no tener “más problemas” porque su nombre empezó a ser mencionado en programas de radio local. 

Con todo y eso, dice que el contador Julián Barrios aún trabaja con él.

Para Gasca, el episodio de los mercados y el millonario salvavidas que le tiró Núñez para tratar de sacarlo del lío, se convierten en otra muestra de lo que ha sido su Administración. 

Como contamos, también en junio le entregó de manera directa un contrato de 4.300 millones de pesos para la compra de Unidades de Cuidados Intensivos UCI, a una empresa local con poca experiencia que se llama Asemp Grupo Empresarial Zomac, entre cuyos socios accionistas está un funcionario de la Gobernación.  

Sobre todas estas movidas, Gasca ha dicho que la plata de los mercados que él mismo entregó no se ha perdido porque la Gobernación no pagó nada. Y que está atento a responder a los organismos de control si es requerido.

En ocho meses de Gobierno, está claro que ya estableció lo que podría ser un patrón de contratación.

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