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Por Ana León · 22 de Abril de 2021

El gobernador de Santander Mauricio Aguilar en La India, corregimiento de Landázuri.

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Mauricio Aguilar, el gobernador de Santander, dice que lo sabotearon con un grupo de mariachis en la celebración de su cumpleaños. El supuesto entrampamiento musical ocurrió el 10 de abril pasado, cuando decenas de personas, entre funcionarios y contratistas, se aglomeraron en la gobernación para celebrar los 44 años de Aguilar. 

 

Una semana después de que se viralizara el hecho por redes, la Procuraduría anunció una indagación.

Según le confirmaron a La Silla un miembro del gabinete y un aliado de Aguilar, los funcionarios recogieron una cuota para la celebración. Según el gobernador no era una fiesta. Simplemente fue la misa que celebraban cada mes, y que en ese contexto aprovecharon para felicitarlo. Sobre los mariachis dijo “estamos investigando si eso fue un montaje (...) no sabemos si fue un sabotaje que quisieron hacer durante la culminación de la eucaristía”.  

Pero las imágenes que el diputado Ferley Sierra transmitió en vivo muestran otra cosa. Después de la misa, los funcionarios se aglomeraron sin respetar las medidas, en el primer piso del Palacio Amarillo, el edificio del a gobernación en Bucaramanga. Además, había una torta gigante con el nombre de Aguilar. Y en el evento estuvo presente su familia, entre ellos su hermano, el exgobernador y hoy senador Richard Aguilar. El concierto duró más de una canción y al son de “ya los pajaritos cantan”, comieron ponqué y se tomaron fotos con Aguilar. 

Más allá de en qué terminan las investigaciones por el agasajo en pandemia, el evento muestra un patrón político de la casa Aguilar, el clan familiar más poderoso de Santander. 

Los Aguilar han gobernado el departamento durante tres periodos. Empezó el padre, Hugo Aguilar en 2004-2007, y luego fue condenado por parapolítica. Siguieron los hijos, Richard, en 2012-2015,  y en el periodo actual, Mauricio. Se trata de un fortín electoral que se ha mantenido, entre otras cosas, gracias a la política de “contacto con la gente”.

Así lo definieron 11 fuentes, entre gente que trabaja con él en la Gobernación, políticos con curul y exlíderes de su grupo político. 

Ese contacto con la gente implica hacer festejos y correrías constantes por los 87 municipios. Los Aguilar participan de reuniones y eventos con mucha gente, en los que se saluda con todos, recibe y entrega condecoraciones y reparte regalos a niños. 

Se trata de una forma de hacer política y también de una estrategia. Su fuerte está en la provincia profunda, donde gana la mayoría de los votos, más que en el área metropolitana de Bucaramanga. Incluso en pandemia, esto no ha cambiado mucho por el confinamiento.  

La política del contacto

“La familia Aguilar, donde llega tiene amores porque bajaron del pedestal al político. Llegan y saludan, abrazan, son amorosos y a la gente le gusta es eso”, nos dijo un alcalde en Santander. 

Por ejemplo, el hoy gobernador, en su campaña al senado en 2014, recorrió el departamento con una flota de camionetas nuevas empapeladas con su publicidad.

Pero tras la campaña y una vez en el poder, los Aguilar en Santander se distinguen por seguir organizando y participando de ese tipo de eventos, aunque a veces ni siquiera sean en el marco de un programa o proyecto de la administración departamental. O incluso, en época de pandemia, vayan en contravía de las medidas básicas de bioseguridad como el distanciamiento social. 

Por ejemplo, durante la celebración del día del niño del año pasado, Aguilar salió en caravana por Bucaramanga repartiendo regalos, aunque la medida que él mismo estaba promoviendo era que celebraran en casa por la pandemia. 
 

Y su esposa hizo lo mismo en distintos municipios del departamento. 

También, hace un mes, Aguilar y su esposa estuvieron en el norte de Bucaramanga, sector popular de la ciudad, entregando dotación para escuelas deportivas. Vestido de arquero, llegó repartiendo caramelos y tomándose fotos con los niños. 

Este año, su esposa ha visitado nuevamente varios municipios, como hizo en octubre y también en diciembre con caravanas navideñas. Estuvo acompañando a la Secretaría de Educación, la exrepresentante a la Cámara Maria Eugenia Triana, a entregar dotación escolar y también repartió juguetes. 

Recorrer los mismos municipios más de una vez es su sello.

“Son los únicos que se aguantan la trocha, y no en campaña sino gobernando. Los congresistas de acá llegan hasta la cabecera de provincias y en avioneta y chao. Porque para ellos 500, 800, mil votos que les pongan los pueblos pequeños no vale las seis, ocho horas en carro. Los Aguilar sí lo hacen”, nos dijo uno de sus exlíderes.

Y hacen que cada una de esas visitas, cuente.   

La fidelizada

Como contamos en esta historia, los votos que llevaron a la Gobernación a Mauricio Aguilar fueron los de provincia. Mientras en el área metropolitana de Bucaramanga perdió contra el voto de opinión alternativo de Leonidas Gómez, en provincia, Aguilar ganó en 76 de los 87 municipios de Santander. 

Su concepción de un legado pasa por construir una megaobra. Hugo Aguilar hizo el parque Panachi, Richard Aguilar el parque El Santísimo y Mauricio Aguilar pretende hacerlo el Parque Mundial del Cacao. Pero también es fundamental lo ceremonial de sus visitas por provincia. Ahí refuerzan la lealtad con sus líderes y la comunidad. 

“Es que ellos no solo llegan y están unos minutos y se van, no. Ellos se quedan a dormir y se quedan a dormir en la casa de Pepito Pérez que es su líder de toda la vida ahí”, nos dijo un exlíder de Mauricio Aguilar.

Justamente a finales de marzo, días antes de su celebración de cumpleaños, Mauricio Aguilar tuvo una reunión bastante ceremoniosa en torno a uno de sus líderes de provincia. 

En su correría por la provincia de Vélez llegó hasta el corregimiento de La India, del municipio de Landázuri, cerca a Cimitarra. Desde Bucaramanga queda a casi seis horas por tierra.

Ese lugar es famoso porque fue donde se creó la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare, Atcc, que le hizo resistencia al control de las guerrillas y paramilitares al mismo tiempo. Su lucha fue la que estaba documentando la periodista Silvia Duzán, hermana de María Jimena Duzán, cuando fue asesinada junto con líderes de la asociación en 1990. 

Aguilar visitó el corregimiento, según sus redes sociales, para reunirse con las comunidades.  El diputado uribista Alexander Medina, quien tiene sus votos en esa provincia, lo acompañó y también publicó en sus redes la entrega de balones a niños.

No se trata de una estrategia solo para mostrar. Detrás de las cámaras hay gestos que crean lazos genuinos con las comunidades. En la visita a la India, por ejemplo, el gobernador Aguilar le otorgó la condecoración Ciudadano Meritorio, categoría oro, a Fausto Leal, un líder político de ese pequeño corregimiento. La misma condecoración había sido otorgada al presidente de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, por llevar 10 años en el cargo, y al anterior comandante de la Policía de Santander, entre otros. 

 

Fausto Leal, según dos fuentes, es de los líderes de vieja data de los Aguilar. No se trata de un gran barón electoral. Fue candidato al Concejo de Landázuri por el viejo PIN en 2015 y se quemó con 200 votos. Luego tuvo un par de contratos de prestación de servicios durante la gobernación de Richard Aguilar y actualmente es contratista en la Alcaldía de Cimitarra. 

Pero tal y como dijo el gobernador durante el evento de condecoración, “Sienta esta condecoración, este reconocimiento, por su amistad. Uno lo que más debe valorar en la vida es las amistades”. Leal y Mauricio Aguilar posaron para la foto detrás de un montaje fotográfico de los tres Aguilar con la cinta de la gobernación, que el líder le regaló a su jefe político.

“Ellos tienen un círculo muy cerrado en provincia. Son amigos de ellos que puede que no tengan votos propios sino que son el puente entre ellos y la comunidad. Por eso los empoderan mucho y así se ganan su lealtad”, nos dijo otra persona que trabajó con ellos. 

Además de la burocracia que reparten y la entrega de cuestionados contratos, los Aguilar han cimentado una marca personal sobre la base de la cercanía con la gente. Los frutos son votos fieles en la provincia profunda que ningún otro político en Santander tiene. Con este caudal han dirigido el departamento tres periodos  —y al tiempo mantienen una curul en el Senado de más de 80 mil votos— que se sigue reforzando mientras gobiernan, festejan y condecoran. 

CONTEXTO

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