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Por Juan Esteban Lewin · 25 de Mayo de 2018

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Una de las principales banderas de Germán Vargas es su apuesta por reducir los impuestos a las empresas y sus dueños para que así muevan la economía, sin que el Estado pierda su disciplina fiscal.

En números, Vargas promete “estabilidad de las finanzas públicas al recaudar 60 billones de pesos adicionales en el cuatrienio” con combate a la evasión, elusión y contrabando, y la eliminación de algunos beneficios tributarios, a la vez que plantea bajar o eliminar varios impuestos.

Para hacerlo confía en dos cosas: que esa reducción de las tasas de impuestos le quite peso a las empresas y así la economía se mueva tanto más que al final el Estado recaude más plata, y que la Dian haga parte del trabajo que hoy no alcanza a hacer. Es decir, en la economía y la gestión.

Para saber si es viable, y con ello terminar nuestra serie sobre la viabilidad de las principales propuestas de los candidatos (acá pueden ver la de Gustavo Petro, la de Iván Duque y la de Sergio Fajardo), revisamos en detalle las tres patas de su propuesta.

El hueco por bajar los impuestos

La estrategia de Vargas de reducir impuestos para quitarle un peso grande al trabajo de las empresas se aterriza en varios cambios puntuales que son viables, pues bastaría con una reforma tributaria que pase por el Congreso.

Su paso por allí no parece difícil: tendría el apoyo de los cacaos y los gremios, de la coalición de Gobierno que Vargas armaría relativamente fácil (hoy tiene el apoyo de unos 40 senadores electos, como presidente podría sumar los 59 senadores y los 111 representantes de la actual unidad nacional) y para una reforma pro empresa probablemente sume el apoyo de los uribistas, que tienen esa misma perspectiva en lo tributario.

El reto es que cada uno de esos cambios abriría un hueco en los ingresos del Estado.

El cambio más visible que propone es reducir a 30 por ciento el impuesto a la renta que pagan las empresas, que este año está en 34 y que, sin su reforma, quedará fijado en 33 desde el 2018. Ese cambio, según sus propios cálculos, abre un hueco de entre 3 y 4 billones de pesos al año, el equivalente a todo lo que se recogió por impuesto a la riqueza en 2017 o al doble del impuesto a la gasolina ese mismo año.

El segundo cambio más notorio, que en realidad es una serie de varias modificaciones puntuales, es reducir la carga a las inversiones que hacen las empresas en maquinaria, equipos y otros bienes que no se consumen y que les sirven para hacer su actividad (a diferencia de los inventarios de las materias primas, por ejemplo), que técnicamente se llaman bienes de capital.

Eso haría más barato, por ejemplo, que un transportador compre buses, que un call center compre computadores y teléfonos o que una empresa compre una marca o una patente.

Entre las medidas para lograrlo está una muy técnica pero que es la de mayor impacto en las cuentas de todo su paquete: permitir que esas inversiones se usen para reducir el impuesto de renta de forma más agresiva que hoy.

Concretamente, lo que se invierte en su compra se puede usar para reducir el impuesto de renta (reflejando que las cosas se envejecen y pierden valor comercial, lo que contablemente es conocido como depreciación) pero de a pocos, en los 10 años siguientes.

Su propuesta es hacerlo en solo dos años, lo que abriría un hueco de 5 billones el primer año que se aplique y de entre 9 y 10 billones los años siguientes.

Eso significa que el Estado dejaría de recibir cada año el equivalente a todo lo que recogió en 2017 por el 4 por mil y por el impuesto a la gasolina, sumados. Y ya vamos hablando de un hueco de unos 13 billones de pesos.

En la compra de esos mismos bienes eliminaría el IVA y los aranceles, un hueco de entre 5 y 7 billones más según su programa. Es decir, con solo estas medidas habría un vacío de unos 21 billones de pesos al año, el equivalente a todos los impuestos a las importaciones que cobró la Dian en 2017 o a un hueco de un 15 por ciento en todos los impuestos.

Ese hueco crecería más con otras propuestas puntuales de Vargas, como eliminar la renta presuntiva (uno de los caminos para calcular el impuesto de renta, y que asume que el patrimonio produce mínimo el 3 por ciento de rendimientos al año) y el impuesto de timbre, modificar el 4 por mil para que también se reste completamente a renta (con lo que se eliminaría totalmente su recaudo, un golpe de otros 5 billones de pesos) y lo mismo con el de industria y comercio (otros 5 billones), eliminar el impuesto a los dividendos que creó la reforma de 2016 (1,5 billones menos).

Al final, todos esos cambios y otros más técnicos y concretos abrirían un hueco de unos 33 billones de pesos  al año, según sus propios cálculos, equivalente a casi todo el IVA que pagamos los colombianos en 2017 o a todo el presupuesto de inversión de la Nación para este año.

Y eso sin discutir los posibles impactos no buscados en algunos de esos cambios, como que al aligerar la carga tributaria sobre los bienes de capital pero no sobre otras inversiones, haya empresas que busquen caminos para que todo lo que compren entre en esa clasificación (que no es predeterminada porque para un concesionario un vehículo no es un bien de capital pero para un transportador sí).

Para reducir ese impacto, la reforma tributaria de Vargas eliminaría exenciones y le cobraría el IVA del 19 por ciento a más bienes y servicios, algo en lo que suelen estar de acuerdo los expertos. Con esas dos movidas, planea reducir el hueco en unos 11 billones de pesos, para un resultado final de unos 22 billones.

El problema es que en los dos casos hay dudas del tamaño del cambio.

Sobre los beneficios de renta, dice que eliminarán “las exenciones, beneficios y tratamientos preferenciales que carezcan de justificación económica y que no obedezcan a una política integral de desarrollo del país”, y que “se debe tener la precaución de no rotular como exención, beneficio o tratamiento preferencial, los costos y gastos de las empresas así como aquellas normas que tienen por finalidad determinar bases gravables ‘reales’, evitar dobles tributaciones o eliminar cascadas tributarias”. 

En cualquier caso, su reforma hasta este punto es totalmente viable. Pero plantea el reto de que queda un hueco sustancial.

Más actividad económica para llenarlo

La primera apuesta para lograr que ese hueco no afecte al Estado es que la misma reforma incentive la actividad económica, y que por esa vía las empresas crezcan más, tengan más utilidades y paguen más impuestos.

“Lo que se persigue con nuestra Reforma Tributaria es obtener una mejor distribución de la carga, reduciéndola sustancialmente para quienes tradicionalmente han sostenido al Estado (...). Si esto se hace dentro de un entorno de crecimiento económico superior al 5 % anual, se generará un mayor recaudo”, dice la propuesta de Vargas.

Si la reducción de impuestos efectivamente puede ayudar a un mayor crecimiento económico, y sobre todo en qué medida, es sujeto de un debate amplio entre economistas desde que el gobierno de Ronald Reagan en Estados Unidos hizo un fuerte recorte de impuestos siguiendo las recomendaciones de su equipo económico, y especialmente la llamada “curva de Laffer”.

Quienes los defienden dicen que sí incentivan la actividad y muestran que después de los recortes de Reagan o los de Margaret Thatcher en el Reino Unido, el crecimiento económico mejoró; quienes los critican argumentan que solo benefician a los más ricos y aumentan el déficit fiscal, como han demostrado análisis para el caso de Estados Unidos.

También es discutible si los impuestos son tan altos en Colombia.

Vargas, como otros candidatos, argumentan con base en los datos del Índice de Competitividad Mundial, que hace cada año el Foro Económico Mundial con simulaciones de empresas típicas en 137 países, y solo en Argentina y Mauritania terminan pagando más impuestos sobre sus utilidades, con el 69,8 por ciento.

Pero, del otro lado, un reciente estudio de Hernán Rincón y Martha Elena Delgado publicado por el Banco de la República muestra que las tasas efectivas de tributación de las empresas son del 31,1 por ciento, muy por debajo de los datos de Foro Económico dado que su cálculo se elabora no con datos de una empresa “típica” sino con datos reales, además de otras diferencias técnicas.

En todo caso, las empresas tienden  a producir más utilidades, y por lo tanto a pagar más impuestos, cuando operan otros factores, como un ciclo económico positivo o más demanda a sus productos y servicios, que a su vez dependen de muchos factores diferentes al impuesto que deban pagar. Por eso, un cambio en los impuestos no asegura que al final el recaudo aumente o disminuya.

Más allá de esos debates y de la teoría económica que le da argumentos a Vargas, su mismo programa explica que todo depende de cambiar la administración tributaria, que ayudaría a que el hueco se tape con creces todos los años.

¿El santo grial?

En la propuesta de Vargas, sin la Dian las cuentas no cuadran y por eso es fundamental su apuesta de que esa entidad logrará hacer lo que hasta ahora no ha podido.

Parte de una estimación de que la evasión y el contrabando reducen los ingresos del gobierno en 80 billones de pesos, el 9 por ciento del PIB (o el 40 por ciento de todo lo que recauda en impuestos). Y dice que va a lograr recortar a la mitad esas ilegalidades: “Estas metas de recaudo suponen reducir en un 50 por ciento la evasión y el contrabando en el próximo cuatrienio”, explica su propuesta.

Para lograrlo propone poner la lucha contra evasión y contrabando en las funciones tributarias de Hacienda, duplicar el presupuesto de la Dian con la meta de hacer un millón de procesos de fiscalización al año, implementar la factura electrónica para todas las empresas y las personas que facturen más de 100 millones al año, y prohibir aceptar costos y gastos (que permiten reducir la base para calcular el impuesto de renta) que no tengan una factura electrónica como soporte.

La duda es qué tan viable es lograr los resultados que propone Vargas, y si bien crecer en esa lucha es lograble, sus cifras pintan muy difíciles por varios motivos.

Uno es la velocidad a la que espera aumentar los logros, sobre todo después del primer año.

Este año la Dian tiene como meta “recuperar” 7 billones de pesos, por lo que pasar a 10,5 billones en 2019, como propone Vargas, parece lograble, según un alto funcionario del sector que prefirió no revelar su nombre para que no se dé la impresión de que está interviniendo en política.

Sus argumentos para explicar que ese aumento se lograría es que están en proceso cambios, producto de la reforma tributaria de 2016, que ayudarían al incremento.

Uno es que la Dian está contratando cientos de auditores desde ahora, pues la reforma suspendió en esa entidad la ley que congela el aumento de gastos en la nómina del Estado (ley 617). Esos enganches deben ayudar a que tenga más músculo para fiscalizar.

Otro es que, como cuenta hoy La República, de 193 mil entidades sin ánimo de lucro que hasta este año tuvieron un régimen especial, solo 27 mil hicieron el trámite que exige la reforma de 2016 para mantenerlo. Eso debería ayudar a reducir la elusión y la evasión, porque en muchos casos se han usado para que las personas canalicen con ellas ingresos y gastos para no pagar renta, y con el nuevo régimen ese camino para capar impuestos se debe reducir considerablemente.

De hecho, el Gobierno espera que este año eso, más el nuevo límite a los descuentos que pueden hacer las personas naturales a su renta (ahora solo pueden sumar el 40 por ciento de su renta sumando el 25 por ciento de pagos laborales, los pagos a salud prepagada, cuentas AFC, pensiones obligatorias y demás), produzca entre 2 y  3 billones de pesos extra, y que el próximo año crezca más.

Por eso, es viable que en 2019 un Vargas presidente que haya tramitado su reforma tributaria este año logre un recaudo extra de 10 billones por gestión de la Dian. El lío es que espera más que duplicarlo a 22,5 billones en 2020 y seguir creciendo con 36,3 billones en 2021 y 52,1 en 2022.

Eso es particularmente difícil porque los programas de fiscalización usualmente tienen un impacto muy grande el año que se hacen, pero luego sus resultados decrecen, porque cuando por primera vez atacan un problema pueden encontrar una plata acumulada por años sin pagar impuestos, pero al año siguiente solo impactan lo que se habría capado en un período, y además quienes buscan evadir o eludir tienden a buscar otros caminos, como en el juego del gato y el ratón.

Al final, la propuesta de vargas es totalmente viable en sus propuestas de reducir impuestos, pero no es fácil que logre hacerlo sin aumentar el déficit fiscal.

Comentarios (3)

GMolano

25 de Mayo

0 Seguidores

Hay un enorme pero. La regla fiscal. Si esta no se flexibiliza su discurso de ...+ ver más

Hay un enorme pero. La regla fiscal. Si esta no se flexibiliza su discurso de estímulos, su carretazo de optimizacion de la DIAN y emprendimiento y blah blah blah no van para ningún lado. Tienen que darle las gracias a Cardenas, que les entrega una economía semiestancada con la quemadura de la ultima reforma tributaria. En la practica esos discursos terminan en endeudamiento.

DIDUNDI

25 de Mayo

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Con la admisión a la OCDE ya no queda más q cumplir órdenes q afectarán al...+ ver más

Con la admisión a la OCDE ya no queda más q cumplir órdenes q afectarán al ciudadano común; x ejemplo: aumento d la edad y cotización en pensiones e incluso igualar el # d semanas entre hombre y mujeres, osea, q se preparen a trabajar toda la vida si es q consiguen trabajo estable y cuándo "logren" pagar las semanas y aprueben la pensión q se las lleven al cementerio.
Para eso somos un país RICO.

DIDUNDI

25 de Mayo

3 Seguidores

La viabilidad d las propuestas hasta ahora d fu.. perdón..Duque, Fajardo y V...+ ver más

La viabilidad d las propuestas hasta ahora d fu.. perdón..Duque, Fajardo y Vargas, todas son viables así dejen huecos fiscales o volvamos a la guerra y hasta no se necesite dl congreso; la energètica d Petro es bonita, pero irrealizable y en camino dl desprestigio social; al contrario dl resto q lo soluciona el endeudamiento, retroceder en la paz y avanzar en el paf..paff..Paff!! . entre otras.

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