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Por LaSillaVacia.com · 16 de Febrero de 2021

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Tras 12 años preso en Estados Unidos, el 25 de enero regresó al país el ex jefe paramilitar Hernán Giraldo, condenado por Justicia y Paz por cometer 706 crímenes, entre ellos 35 delitos de violaciones a menores de edad. 

Pese a esto, en la Sierra Nevada y en la Troncal del Caribe del Magdalena, donde operó su Bloque Resistencia Tayrona, muchos lo ven todavía como ‘El patrón’. En la región reivindican sus acciones del pasado, minimizan sus delitos y celebran su retorno, según encontró la Silla Vacía luego de hablar con seis líderes comunales, dos personas de la comunidad y cinco investigadores.  

“Yo soy víctima del conflicto armado, en el año 92 mataron a mi padre, lo hicieron los hombres de Hernán Giraldo. En las audiencias él dijo que fueron errores de la guerra, de un personaje de su grupo que hacía lo que se le daba la gana”, le dijo a La Silla James Lezmes, presidente de la junta de acción comunal de la vereda Marquetalia, en el corregimiento de Guachaca, a una hora y media del casco urbano de Santa Marta.

 

“Pero fueron más los hechos buenos que los malos, errores cometemos todos los seres humanos. Nos alegra su regreso”, agregó. 

El poder simbólico que retiene un criminal de lesa humanidad como Hernán Giraldo, y que aflora incluso 12 años después de haber estado ausente e incomunicado con Colombia, resalta que las narrativas únicas sobre el paramilitarismo son incompletas. 

“Este hombre ha sido como el Simón Bolívar de la Sierra porque nos liberó de los grupos armados, hizo mucho por las personas de la comunidad”, nos dijo un operador turístico de El Mamey, corregimiento de Guachaca, donde Giraldo fundó su grupo, y desde donde salen los caminantes a Ciudad Perdida. 

El caso de Giraldo resalta que si bien los paramilitares fueron en muchos casos grupos armados financiados por terratenientes para proteger sus intereses, en ocasiones también representaron los de pequeños campesinos. Si bien desataron niveles de violencia sobre la población civil con una sevicia particular, también contaron con el apoyo de bases sociales fuertes.

El de Giraldo es, además, un poder simbólico que sobrevive entre la población a través del recuerdo de los vacíos del Estado que él llenó en el pasado. Unos vacíos que siguen presentes, y que hoy llenan otros grupos armados aún vinculados a la estirpe de Giraldo. Lo hacen por medio de la copiosa descendencia de más de 60 hijos que dejó, varios de los cuales siguieron vinculados a grupos criminales, mientras otros solo evocan la memoria de su poder.  

La descendencia Giraldo

Para el investigador y miembro de La Silla Llena, Alejandro Blanco, “la descendencia de Giraldo, producto de la violencia sexual en ese territorio, permitió que el apellido se convirtiera en un punto de referencia social”.

Durante tres décadas Giraldo no solo lideró grupos armados, sino que se convirtió en un depredador sexual, con una preferencia especial por las niñas vírgenes, según las investigaciones de Justicia y Paz. En esta jurisdicción, que nació del proceso de paz con las AUC, Giraldo fue condenado por cometer 35 violaciones. Por su conducta recibió el apodo de ‘El Taladro’.

La Silla Vacía intentó contactar a varias de sus víctimas de violencia sexual. Una con la que hablamos dijo que por miedo prefería no conversar. Y otras tres personas que han trabajado con las víctimas nos dijeron que estas preferían no hablar por seguridad. 

La defensora de derechos humanos e investigadora de los crímenes de Giraldo, Norma Vera, señaló en una charla con La Silla que “Giraldo se creía con el derecho de ejercer el derecho de pernada con menores de 14 años, y usar el cuerpo de la mujer como parte de su control territorial.”

El derecho de pernada al que hace referencia es una figura medieval donde el señor feudal tenía el derecho a acostarse con las mujeres casadas en su primera noche. 

Sobre versiones que señalan consentimiento en esas relaciones, que escuchamos de personas de la región que hablaron a condición de no ser identificadas, Vera confirmó que “algunos padres dijeron sí a la entrega de sus hijas y recibieron dádivas económicas”. Sin embargo, agrega que “el nivel de control que ejercía Giraldo Serna no permitía que ninguna persona en el territorio se hubiera negado a la violencia sexual ejercida por él”.

Frente a los crímenes que cometió, el presidente de la junta de acción comunal de Buritaca, Braudilio Valencia, le dijo a La Silla que “El señor Hernán ya cumplió lo que tenía que cumplir. Estoy contento con su regreso, conozco a varios de sus hijos y están muy felices”. 

Según la investigadora Vera, Giraldo tuvo más de 60 hijos. Varios de ellos han integrado grupos armados que operaron en la Sierra Nevada y en la Troncal del Caribe tras la desmovilización del Bloque Resistencia Tayrona.

Por ejemplo, solo un año y seis meses después de la extradición de Giraldo, en noviembre de 2009, fue capturado condenado su hijo Hernán Giraldo Ochoa, alias 'Rambo’, como segundo al mando del grupo criminal Los Nevados.Luego fue condenado.

Más recientemente, en 2019 fueron capturadas Gladys, ‘la Paraca’, y Sirley Giraldo, ‘la Encuestadora’, por estar vinculadas al grupo criminal Los Pachenca. 

El màs reciente caso fue el de su sobrino Déimer Patiño Giraldo, alias ‘80’, quien era el  máximo jefe de Los Pachenca y fue abatido por la Policía en junio del año pasado. 

A su sepelio, en la vereda Puerto Nuevo de Guachaca, asistió una multitud de personas de la comunidad, hubo mariachis y licor.  

El día del regreso de Hernán Giraldo a Colombia, uno de sus hijos, Freddy Giraldo, posteó en su Facebook: “¡En un país de libre expresión, donde muchos opinan, hablan, juzgan, señalan por lo que escuchan, por lo que creen saber y porque alguien les expresó. Hemos visto como un país y un juez llamado ‘Prensa’ ataca fuertemente al Señor Hernán Girado ‘El Patrón de la Sierra’ olvidando su entrega y sometimiento a la justicia, señores! Entiendan al señor Hernán no lo obligaron a entregar sus armas, él mismo se entregó por el bien de un país”. (sic)

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Además de la presencia de su familia en el territorio, en la Sierra Nevada y en varias zonas de la Troncal del Caribe no sienten la presencia del Estado y los grupos armados aún juegan un papel clave en lo social.  

La presencia de grupos armados

En la Sierra Nevada de Santa Marta y en la Troncal del Caribe del Magdalena actualmente operan el Clan del Golfo y las autodenominadas Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (Acsn), antes conocidas como Los Pachenca. 

Los Pachenca eran un brazo armado de la Oficina del Caribe, un grupo que creó Giraldo con apoyo de la Oficina de Envigado antes de la desmovilización del Bloque Norte de las AUC. En 2019, tras caer abatido su líder ‘Chucho Pachenca’, pasaron a llamarse Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (Acsn) y a manejar un discurso más político. 

Además de cometer delitos, estos grupos hacen parte de la estructura social del territorio.

El investigador Luis Fernando Trejos, en esta Charla en La Silla, contó que “son los que garantizan seguridad, administran justicia y recaudan tributos. Generan un orden social que posibilita la convivencia de esos territorios”.  

El investigador y antropólogo Lerber Dimas lo explicó así a La Silla: “después de la desmovilización paramilitar no hubo presencia del Estado en el territorio, dónde está la infraestructura que debió haberse construido con el proceso de paz de las autodefensas”.

Y cita datos concretos. “En la vertiente nororiental no hay una sola casa de justicia, una inspección de policía. No hay administración del Estado, y el paramilitarismo siguió ejerciendo ese tipo de control y ese tipo de control se siguió asociando a la figura de Hernán Giraldo”. 

Oscar Uribe, presidente de las juntas delas veredas Orinoco y Los Cocos, le contó a La Silla que en 2018 'Chucho Pachenca' convocó una reunión con los líderes de Guachaca para decirles que no quería vendedores de droga en el corregimiento. Les pidió que estuvieran pendiente y los denunciaran. 

James Lezmes, presidente de la junta de la vereda Marquetalia, nos dijo que la reunión sí existió pero que él pudo ir porque estaba de viaje. 

Uribe también nos contó que en 2018 el exparamilitar Norberto Quiroga, alias ‘5.5’, dio varias charlas a los jóvenes en colegios en las que contaba su experiencia en la guerra y les pedía que no se metieran a grupos armados. 

El septiembre del año pasado, alias ‘5.5’ fue capturado y señalado de ser presunto máximo cabecilla de Los Pachenca. También se le señala como ser quien cambió el nombre del grupo a Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.

Uribe y otros dos líderes comunales nos dijeron que desconfían de la captura de Quiroga porque nunca se lo vio con grupos armados. “Para mí le tendieron una trampa, un falso operativo”, nos dijo Uribe. 

En la comunidad hay desconfianza hacia las autoridades y en varias ocasiones han bloqueado la Troncal del Caribe rechazando el abandono estatal y la estigmatización que hay sobre ellos al vincularlos con grupos armados. 

“Acá no hay inversión social, nosotros somos la tierra del olvido; en cambio sí hay una estigmatización. Se realizan falsos operativos, se llevan a personas inocentes para hacerla pasar de los grupos”, le dijo a La Silla Álex Pinzón, presidente de la junta de acción comunal de Calabazo Alto. 

Aún está el interrogante de si Giraldo deberá seguir pagando cárcel en el país por los delitos que tiene pendientes, o si quedará en libertad porque en Estados Unidos pagó más de los ocho años máximos que contempla el sistema de Justicia y Paz. Mientras tanto su apellido no ha dejado de retumbar en la Sierra Nevada, donde muchas personas añoran en voz alta su regreso, y otras callan con miedo.

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