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Por Nohora Celedón · 23 de Agosto de 2019

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Ayer fue oficial un rumor que venía corriendo desde hace varios días en círculos políticos o cercanos al Ministerio de Hacienda y el Departamento Nacional de Planeación: esta entidad confirmó que su directora, Gloria Alonso Másmela, saldrá de su puesto y llegará el viceministro de Hacienda, Luis Alberto Rodríguez, lo que habla más de un reacomodo interno que de un timonazo en el Gobierno.

La salida de la segunda Gloria de rango ministerial del Gobierno Duque (la otra fue Gloria María Borrero del Ministerio de Justicia) marca el fin de una disputa entre Alonso y el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, sobre las funciones que debe tener Planeación, que se hizo pública durante la discusión del Plan Nacional de Desarrollo.

Como contamos, Hacienda metió en el proyecto inicial un artículo para quitarle al DNP el manejo del presupuesto de inversión, y unificarlo con el de funcionamiento y deuda que dirige Hacienda. Alonso ganó la batalla, pues el mismo presidente Iván Duque modificó el artículo para darle la razón parcial y luego el Congreso lo hundió, pero su salida muestra que perdió la guerra, y que es Carrasquilla el que tiene la última palabra.

Con el nombramiento de Rodríguez, Duque  manda el mensaje  de estar más dispuesto a seguir gobernando con los mismos que con nuevas caras. Eso ya pasó en el cambio del viceministerio naranja, en el paso de Andrés Pardo del viceministerio general de Hacienda a Presidencia o al llevar cuatro meses con María Paula Correa, su secretaria privada, como secretaria general encargada de Presidencia.

 

Una relación difícil

Alonso era una de las altas funcionarias que nombró Duque y venían de la administración de Juan Manuel Santos. Llegó con la bendición de Carrasquilla, y casaba con la línea de traer personas de un perfil técnico.

Trabajó 20 años en el Banco de la República, fue directora de política macroeconómica en el Ministerio de Hacienda con Óscar Iván Zuluaga y Juan Carlos Echeverry como ministros, y luego fue vicecontralora general de Edgardo Maya.

Con esas cartas de presentación, su primera gran tarea en Planeación fue coordinar la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, que marca la ruta de los cuatro años del Gobierno. Pero en ese proceso se empezó a dañar su relación con el Presidente y el Ministro, con quien tenía que coordinar esta tarea, pues es esa cartera la que presenta la ley al Congreso.

Según nos confirmaron tres fuentes que conocieron de primera mano el proceso, la primera versión del Plan que presentó Alonso al Consejo de Ministros no le gustó al Presidente, que dijo públicamente que no veía reflejado su plan de gobierno y su estrategia de enfocar su mandato en la equidad, la legalidad y el emprendimiento.

Dos personas de Planeación nos confirmaron que el Presidente la regañó varias veces frente a otros funcionarios porque no estaba contento con el Plan.

Luego, la hoy exdirectora chocó con Hacienda, según nos contaron cinco fuentes, porque  el Ministerio metió varios artículos en el proyecto de ley del Plan sin discutirlos con Planeación, incluyendo el florero de Llorente del presupuesto de inversión.

Este artículo molestó a los directivos de Planeación y llevó a que 11 exdirectores de la entidad enviaran una carta al presidente pidiéndole que no le quitara esa función a DNP,  porque le quitaba los dientes para cumplir con los lineamientos que trazaba en el Plan. 

Eso dejó a Alonso en la posición incómoda de ser la persona que acababa con una de las funciones claves de la entidad que dirigía, pero se opuso.

De hecho, minutos antes de presentar al Congreso el proyecto, le pidió al Presidente no incluir el artículo, algo que Duque no hizo. Al final el artículo se cayó en las plenarias por la oposición de los exdirectores y la debilidad del Gobierno en el legislativo, por lo que Alonso terminó en la orilla ganadora mientras su jefe y el Ministro que la había impulsado, en la de los derrotados.

Más allá de esa anécdota, la discusión reflejaba dos visiones sobre el futuro del DNP dentro del mismo Gobierno, en el que Carrasquilla es muy influyente mientras Alonso no. Como quedó claro ayer.

 

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Para Carrasquilla, Planeación debe ser una entidad más centrada en tirar línea, definir estrategias y menos en lo operativo, como coordinar los Ocads, donde se definen para dónde va la plata de las regalías, o manejar el presupuesto de inversión.

Esa seguramente será la que aterrice porque su hasta ahora viceministro, y nuevo director de Planeación, está alineado con ella. Además, según nos confirmaron una fuente de Hacienda y otra de Presidencia, la idea de llevar a Rodríguez a Planeación viene del Ministro. 

De hecho, Carrasquilla estaba buscando reemplazo desde hace al menos un mes, y alcanzó a conversar con al menos un candidato más, que sepamos. 

Finalmente, con Duque eligieron a su viceministro, quien estuvo en el Gobierno desde el empalme y tiene el apoyo de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez y buenas relaciones con el Presidente.

En su presentación oficial, Duque resaltó de Rodríguez que es un economista joven y destacado, graduado de universidad pública, que lideró la recientemente concluída Misión del Mercado de Capitales y participó en la tributaria y en el Plan de Desarrollo, dos de las pocas grandes reformas legislativas que logró el Gobierno en su primer año.

Esta buena relación del nuevo director con el Presidente, el Ministro de la plata y la vicepresidenta le puede ayudar a coordinar mejor el trabajo que debe hacer con el resto del Gobierno, especialmente con Hacienda para unificar los criterios para definir cómo se gasta la plata del presupuesto de inversión, que es uno de las tareas con las que ambos quedaron en la Bases del Plan de Desarrollo. 

El hecho de que haya sido uno de los defensores más visibles de la unificación del presupuesto de inversión en Hacienda, también muestra que está alineado con esta visión. 

Así lo dijo en una entrevista en La República: “En el momento en que el DNP tenga más evaluaciones de impacto y una voz técnicamente más sólida, podrá incluso vetar proyectos. Ahí hay un espacio gigantesco para que crezca”.

Eso será apenas uno de sus retos; como explicó anoche el ex subdirector del DPN, Diego Dorado, en La Red Social, hay por lo menos otros cinco gruesos con asuntos tan delicados como destrabar las regalías o actualizar el Sisbén. 

A sus 32 años, Rodríguez llegará a Planeación las primeras semanas de septiembre. Y Carrasquilla no solo demostró una vez más ser uno de los funcionarios más influyentes del Gobierno, sino que tendrá un aliado clave, en la entidad que maneja la plata de la inversión en el país.

Comentarios (1)

ValentinaMon

23 de Agosto

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Otro reto importante es destapar las bellezas que hizo el actual embajador en ...+ ver más

Otro reto importante es destapar las bellezas que hizo el actual embajador en Corea, al frente de Contratos-Plan y luego al frente de nombramientos y otros contratos... que seguramente Diego Dorado notó al llegar (y que le probablemente le costó el puesto). Ojalá la juventud de Rodríguez venga con coraje para denunciar ese episodio oscuro y nada expuesto en DNP.

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