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Por Tatiana Duque · 09 de Noviembre de 2020

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Luego de que Joe Biden aseguró la Presidencia de Estados Unidos, en Colombia la pregunta del país político es si Francisco Santos, el embajador en Washington, seguirá en el cargo, tras las denuncias de que tanto él como el Centro Democrático habían participado a favor de la campaña de Donald Trump. La respuesta es Sí, seguirá en el cargo.

 

Así nos lo confirmaron funcionarios en la Casa de Nariño y congresistas uribistas que conocen la movida y tienen entrada en Palacio.

Una de las altas fuentes consultadas en Palacio y otra en la Cancillería, nos dijeron por aparte que el Presidente no cree en las acusaciones que desde agosto hizo el expresidente Juan Manuel Santos -primo de Pacho- de que el Embajador le había hecho activa campaña a Trump.

Luego de meses sin entregar una prueba, hoy el expresidente Santos dijo en La W que “un estratega, un contratista del Pentágono” fue contactado por Pacho “y le preguntó cómo podía ayudar a Trump. Se planteó incluso la posibilidad de que el presidente Iván Duque viajara a los Estados Unidos (...) eso finalmente no sucedió. Esa persona le dijo al embajador que estaba cometiendo un gran error, que incluso podría ser ilegal".

En respuesta, Pacho Santos dijo a Semana que demandaría a su primo penalmente por esas acusaciones.

“Pacho en eso tiene todo el apoyo del Gobierno”, nos dijo uno de los funcionarios de Duque consultados.

Prueba pública de que Pacho seguirá en el cargo en el inmediato plazo es que el Embajador fue el delegado del gobierno para hacer ronda de medios esta mañana para reaccionar a la victoria de Biden en entrevistas en La W, Caracol, Semana y Blu.

En esas mismas entrevistas, Santos dijo, diplomáticamente, lo que todos los funcionarios dicen cuando les preguntan si saldrán del cargo: “seguiré hasta que el Presidente lo decida”, dijo, por ejemplo, a Blu Radio.

El embajador Santos tiene preparada agenda en Colombia para la primera semana de diciembre para traer a empresarios norteamericanos a varias regiones del país para incentivar la inversión extranjera y el traslado de sus empresas al país; y la próxima semana, habrá otro evento en la Embajada auspiciado por el propio Pacho.

De ese evento de la próxima semana, según dijo el mismo Santos, habló hoy con el presidente Duque, y es otra prueba de que la agenda, al menos pública, no cambió. 

“(La aceptación de la renuncia) sigue en ‘stand by’”, nos dijo uno de los consultados, recordando que desde marzo Pacho entregó su carta de renuncia a Duque, y este no la ha hecho efectiva.

Como contamos en su momento, Santos había renunciado luego de meses de controversia por haber criticado al gobierno Trump y al departamento de Estado en una grabación filtrada a medios con la canciller Claudia Blum.

La razón principal, según conoció La Silla en ese momento, fue la molestia gringa por esas declaraciones.

Pero con la pandemia del covid, Santos se mantuvo en el cargo para hacer lobby para conseguir la vacuna que estaban haciendo laboratorios y encargarse de los vuelos humanitarios de los colombianos varados en Estados Unidos; y quien era su posible reemplazo, el exministro (y amigo del Presidente) Luis Guillermo Plata, pasó a la gerencia presidencial de la pandemia; un cargo que dejó hace un mes.

En el inmediato plazo, un cambio en la Embajada no haría la mayor diferencia en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, teniendo en cuenta que Trump seguirá en el cargo hasta finales de enero; y que en el caso personal de Pacho Santos, existe el plazo de marzo de 2021 para que renuncie a la Embajada si quiere aspirar en las presidenciales de 2022, algo que no descartan dentro del uribismo.

Los efectos de que siga se verán cuando Biden asuma oficialmente la Presidencia.

La desmarcada uribista

El reto para el gobierno Duque, con o sin Pacho en la Embajada cuando Biden llegue, será recomponer la idea de que Colombia participó en las elecciones de ese país y en su contra. 

“La nueva administración tiene claro que el partido de gobierno jugó un papel importante en la derrota de los votos para Biden en la Florida”, dijo hoy José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.

En la ronda de medios de hoy, el embajador Santos se desmarcó de su partido, el Centro Democrático, que sí hizo campaña de frente por Trump.

“Quizás las declaraciones de algunos congresistas (uribistas) puede que le generen problemas al Centro Democrático con Estados Unidos”, reconoció Pacho en Blu.

Esto porque fue el partido del Presidente y del Embajador los que más se movieron en ese estado para que Trump ganara. Y de hecho, como lo han reconocido varios artículos de medios estadounidenses, el discurso uribista del castrochavismo ayudó a mover los votos en el condado de Miami Dade, donde viven miles de colombianos.

En su edición del viernes el Miami Herald, hizo énfasis en que la influencia política colombiana ayudó a Trump a mejorar sus votaciones con respecto a 2016.

“Miembros latinos de la campaña de Trump comenzaron a insertar el término ‘castrochavismo’ en sus mensajes, una palabra que es frecuentemente usada por la derecha en Colombia para describir la expansión de los regímenes de izquierda en América Latina”, cuenta el diario.

En la Florida estaban registrados para votar 190 mil colombianos, y por ejemplo, en The Hammocks, según el Miami Herald, una localidad de West Miami-Dade, donde vive una de las diásporas más grandes de colombianos, a Trump le fue un 31,5 por ciento mejor que en 2016. Perdió The Hammocks solo por 184 votos, cuando cuatro años antes lo había hecho por casi 9 mil.

Es un hecho comprobado que Álvaro Uribe, jefe político de Pacho y de Duque, le hizo campaña a trumpistas como María Elvira Salazar, quien ganó una curul en la Cámara que durante dos periodos le perteneció a los demócratas en la Florida.

Y congresistas y militantes hicieron campaña abierta a Trump usando un discurso antisocialista que, como contamos, funcionó para que ganara los codiciados votos electorales en ese estado y le recortara ventaja a Biden en Miami Dade.

A pesar de esa campaña abierta de su partido en una elección en el extranjero y en un país cuyo apoyo bipartidista a Colombia ha sido clave, ni el presidente Iván Duque ni nadie de su Gobierno la rechazó.

Duque solo habló del tema en septiembre y para rechazar las acusaciones de Juan Manuel Santos contra su Embajador. No dijo nada en público o en privado a su partido para que se abstuviera de hacer campaña en Florida. 

“El Gobierno no pidió que algunas personas (del uribismo) intervinieran o que no intervinieran (en la campaña), porque eso no le compete al Gobierno”, nos confirmó el senador uribista, Ernesto Macías, miembro de la comisión que maneja las relaciones internacionales y cercano al Presidente.

Un hecho por lo menos diciente, teniendo en cuenta que la misma embajada norteamericana en Colombia pidió públicamente que los políticos colombianos no interfirieran en esas relaciones, un gesto inusual por parte de un cuerpo diplomático tan poderoso como el norteamericano.

Esa participación política del uribismo, consideran analistas, sí le puede pasar factura al gobierno a largo plazo en el Congreso gringo, cuando lleguen las discusiones sobre los presupuestos de ayudas internacionales, que aprueban las dos cámaras.

“La participación política del partido Centro Democrático no es ilegal pero no es bien vista. No somos una potencia como Rusia para hacer esas cosas. Hacerlo tan abiertamente fue un error gravísimo porque comprometió la figura presidencial”, nos dijo Héctor Galeano, doctor en ciencias sociales e investigador de política exterior colombiana de la Universidad del Norte.

Eso porque la pérdida de dos curules que eran de los demócratas en la Florida le pesan ahora al partido de Biden para mantener la holgada ventaja que tenían en la Cámara baja; algo que, dice Galeano, le pueden cobrar al gobierno colombiano.

“En la política americana, cuando un país o un gobierno externo toma posturas en la política interna tiene consecuencias”, consideró Gabriel Silva, exembajador en Washington del gobierno Santos.

El exdiplomático cree que un gobierno en cabeza de Biden, que tiene fama de conciliador y de conocer a Colombia por sus 20 años en el Senado, no va a presionar directamente a Duque para sacar a Pacho: “nadie lo va a vetar, pero el problema es más bien cuando no lo reciban, cuando sus iniciativas no tengan ningún eco”.

“Así se manifiesta la inconformidad de la diplomacia”, sentenció.

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