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Por Francisco Miranda · 05 de Mayo de 2018

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Pasan los días y el enfrentamiento entre uribistas y petristas sigue siendo el escenario de segunda vuelta más probable. El entusiasmo que están generando estas propuestas provenientes de ambos lados del espectro ideológico abre la pregunta de si, más allá de la euforia electoral, estamos atravesando un momento de realineación política. ¿Representan Iván Duque y Gustavo Petro un movimiento tectónico que enterrará el eje Uribe-Santos de los últimos 8 años para remplazarlo por otro que contenga una nueva versión de conservatismo?

Para responder esa pregunta hay que analizar si existen diferencias sustanciales entre el uribismo modelo 2018 comparado con el modelo 2014, con el modelo 2010 que llevó a Santos al poder y con el del 2002-10 que gobernó desde la Casa de Nariño. Para los opositores del expresidente senador, todo es lo mismo. De hecho, el principal ataque contra Iván Duque- el de ser el títere de Álvaro Uribe- parte de que no habido ningún cambio entre el movimiento uribista que ganó en la primera vuelta de 2002 con el que irá a las urnas el próximo 27 de mayo, 16 años después. Este es un punto coinciden tanto los uribistas más “purasangre”- que no quisieran cambios- como los antiuribistas más furiosos.

Es innegable que hay fuertes continuidades en estos 16 años tanto de forma como de fondo. En estilo y comunicación Álvaro Uribe no se cansa de su sello personal mientras que incluso hay hegemonías geográficas: en Antioquia y Huila, por ejemplo, los candidatos uribistas- Uribe, Santos y Zuluaga- han ganado cada elección desde 2002, incluido el No en el plebiscito. La posición anti-Farc, los ataques rabiosos contra los medios y peleas personales contra periodistas, los continuos escándalos a su alrededor y su choque contra la rama Judicial han sido constantes de Uribe y de su movimiento.

Sin embargo, el uribismo 2010, 2014 y 2018 no son copias idénticas. Mientras el modelo 2010 era la cara de  un gobierno poderoso y muy popular, el 2014 fue el embrión de una oposición anti-proceso de paz y el 2018 repite la coalición conservadora del No. Como caras del uribismo, Santos, Zuluaga y Duque tampoco son iguales. Santos, con dificultades en su carisma y comunicación, cabalgó sobre la bandera continuista. Zuluaga, primer candidato presidencial de un partido opositor recién estrenado, llegó lejos- 46% por ciento- ante un mandatario en reelección y en unión con toda la izquierda. 

Las elecciones de Iván Duque, a la cabeza del modelo 2018, aún no han terminado. Por ahora el aspirante uribista registra mejor en las encuestas que Zuluaga a estas mismas alturas del 2014. Como candidato, Duque ha gozado de ventajas que no tuvo su antecesor. No se enfrenta a un presidente en ejercicio cuyo legado fue defendido, hasta hace poco con poco entusiasmo por Germán Vargas y Humberto De la Calle. Cuatro años de férrea oposición galvanizaron la imagen de alternativa de poder de su partido, el Centro Democrático. El plebiscito enseñó al uribismo la necesidad de convocar una coalición lo más amplia posible y con intereses más diversos que oponerse a las Farc. La consulta de la derecha del pasado 11 de marzo refleja esa estrategia. Por último, una bancada parlamentaria recién estrenada, con pocos políticos de carrera y nuevas caras incluyendo al propio Duque, opacó a la oposición de izquierda y redefinió el espacio de la derecha en el Congreso.

Óscar Iván Zuluaga protagonizó en 2014 una campaña en la que el uribismo pensó que ganaría la Presidencia sólo con la propia fuerza de su indignación anti-Farc.  La campaña Duque de 2018 muestra que el uribismo hoy es consciente que necesita aliados y moverse al centro para la victoria electoral. Ése no sólo es la diferencia sustancial con el 2014 sino también la puerta que se le abrió a Duque para incluir temas propios dentro de la propuesta de campaña. Con el Acuerdo de Paz ya firmado, y en algunos aspectos estructurales amarrados constitucionalmente, una eventual administración Duque ya no podrá impedir el posconflicto con la guerrilla- bandera del 2014- sino cambiarle la cara desde los puntos de Justicia, drogas y reforma rural.

La renuncia del partido Conservador a convertirse en seria alternativa de poder- con la excepción de la campaña de Marta Lucía Ramírez en 2014, hoy fórmula de Duque- le brinda al Centro Democrático una oportunidad de congregar las ideas conservadoras. Partiendo del ADN uribista, un eventual gobierno Duque podría construir una agenda que modernice el conservatismo colombiano. Varios puntos de esa agenda ya se han empezado a debatir:  simplificación tributaria, formalización laboral, empleo digno como eje del crecimiento económico y de la lucha contra la pobreza y una defensa de la iniciativa empresarial y la responsabilidad individual.      

Una pregunta “existencial “de la campaña de Duque- y de su eventual gobierno si gana las elecciones- es qué tanto será la tercera administración de Uribe y qué tanto Duque podrá impulsar su visión más moderna. Lo anterior es un puro dilema del conservatismo anglosajón. Como escribió Russell Kirk, en “La Mente Conservadora”: “el conservador se preocupa de que nada en la sociedad nunca sea completamente obsoleto y que nada sea completamente nuevo”.  Una victoria de Duque tendrá el reto de combinar y balancear esas dos fuerzas de lo tradicional y de lo moderno para crear un Uribismo 2.0.

Es justo decir que un realinderamiento ideológico  de estas características desde el lado conservador  del espectro  es difícil de lograr. El caudillismo y el personalismo de la política contemporánea colombiana entorpecen la alienación de los dirigentes políticos bajo este tipo de sombrillas. Como la izquierda también está atravesando por sus propios cambios de agenda y sus propias dinámicas de agregación, vendrán pulsos más intensos. Si algo están dejando claro las elecciones 2018 es que esos contrastes marcados y esas demandas rabiosas seguirán presentes en la agenda política de los próximos años.

Comentarios (6)

DIDUNDI

05 de Mayo

3 Seguidores

1-"Pasan los días y el enfrentamiento entre... continúa aquí entre el combo...+ ver más

1-"Pasan los días y el enfrentamiento entre... continúa aquí entre el combo d los sábados: POLITIQUEANDO x 3", solo q aquí se coló Riveros q se echó a la pena y solo le quedó despotricar d los punteros. Así como hubo la necesidad d aclarar el concepto d 'Populismo", urge aclarar el d 'oposición' q aquí y hace 4-8 años se plantea en cabeza dl furibismo puro; no señor furibista, le repito, espera...

DIDUNDI

05 de Mayo

3 Seguidores

2-. espera q nos comamos el cuento dl tal "traidor d clase" para diferenciar e...+ ver más

2-. espera q nos comamos el cuento dl tal "traidor d clase" para diferenciar el gbno d los últimos 18 años donde Furibe ha hecho lo q ha querido?. El concepto d "oposición" política q maneja su ídolo es el q necesita un país tan Desigual?.
Hablar d la combinación Fu-Du como tradicionl-futuro "fórmula perfecta" cuando está comprobado q no hay un director democrático sino dictatorial es garantía?

Elizabeth Prado

05 de Mayo

5 Seguidores

Bonita narrativa inspirada en Burke, coherente con la agenda del columnista. ...+ ver más

Bonita narrativa inspirada en Burke, coherente con la agenda del columnista. Pero está tan producida y a la vez es tan superficial, que en realidad no vende.

Carlos David Franco Calvo

05 de Mayo

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Hay un buen análisis sobre la adaptación de Uribe y sus partidos, a lo que a...+ ver más

Hay un buen análisis sobre la adaptación de Uribe y sus partidos, a lo que agregaría, Uribe tiene una lectura magistral de la coyuntura política del país y la sabe explotar de maravilla

GMolano

05 de Mayo

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A mucho uribista enclosetado le agradaría que la agenda de Duque tuviera un p...+ ver más

A mucho uribista enclosetado le agradaría que la agenda de Duque tuviera un peso determinante en el desarrollo de un posible gobierno suyo. Pero eso es pura mitología y no es por falta de planteamientos sino por el peso y la fortaleza del discurso de Uribe. Creeria que ni el mismo Duque calcula la procesión que lleva con el, el core del uribismo tiene su propia inercia difícil de contradecir.

DIDUNDI

06 de Mayo

3 Seguidores

3-Insisto, persisto y no desisto, los opinadores d espacios como este específ...+ ver más

3-Insisto, persisto y no desisto, los opinadores d espacios como este específico d LSV olvidan el tipo d usuarios al q se dirigen, olvidan q la gran > tiene capacidad d análisis-crítica + allá a quedarse con la boca abierta viéndo medios y periodistas "básicos" q mucho hay e radio y TV. Aquí hay posiciones q necesitan mucho argumento d peso para considerar x lo menos instructivo un aporte.

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