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Por Carlos Hernández Osorio · 21 de Octubre de 2018

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Hace casi dos años, cuando nació La Silla Cachaca, los que nos subimos a ese bus lo hicimos con el reto de que cubrir el poder en Bogotá no fuera lo mismo que cubrir lo que ocurre entre la Casa de Nariño, el Congreso y el Palacio de Justicia. La idea desde entonces ha sido entender la ciudad como una región más, con dinámicas políticas propias y no necesariamente ligadas a lo que hacen el Presidente, los congresistas y los magistrados de las altas cortes, tal cual lo hacen en sus respectivos espacios las sillas Caribe, Santandereana, Sur, Pacífico y Paisa.

Y creo que hasta ahora, con todo y que nos falta un montón, lo hemos logrado, con el valor agregado de que cada vez nos hemos metido mucho más a entender y escribir sobre el poder en Cundinamarca.

Lo de Bogotá ha sido un gran reto porque en el cubrimiento periodístico de la ciudad hay mucha y muy buena competencia.

Lo de Cundinamarca ha sido el descubrimiento de una mina, ya que este departamento, a diferencia de muchos otros, suele pasar debajo del radar de los medios a pesar de que las movidas de poder pueden ser tantas y tan interesantes como las de Bogotá.

En ambos casos, el último año estuvo marcado en La Cachaca por el cubrimiento de las elecciones al Congreso y a la Presidencia, y a pesar de que se trataba de una campaña por cargos nacionales, logramos contarla desde una perspectiva regional y local.

En Bogotá, por ejemplo, explicamos cómo funciona el mercado de líderes locales que compran votos (algo que muchos creen que sólo ocurre fuera de la capital); contamos cómo la Farc se metió a hacer campaña en ésta, la ciudad que siempre quiso conquistar como guerrilla; cómo se movió cada concejal en las legislativas (incluyendo a los que apoyaron a candidatos de otros partidos); y fuimos los primeros en contar cómo las directivas de la Universidad Sergio Arboleda enviaron mensajes a sus alumnos invitando a votar por la esposa del Rector, que era candidata al Senado del Centro Democrático.

En Cundinamarca contamos cómo el gobernador Jorge Rey puso su maquinaria, las Juntas de Acción Comunal, al servicio del entonces candidato presidencial Germán Vargas Lleras, y que cuando éste perdió en primera vuelta, Rey entonces puso a los comunales al servicio de Iván Duque. De hecho, nos anticipamos a la debacle de Vargas en el departamento a pesar de contar con la maquinaria no sólo del Gobernador, sino de la mayoría de la clase política. Y, por otra parte, mostramos cómo se estaban moviendo los empresarios e industriales del departamento en las presidenciales.

Hubo procesos paralelos al electoral, como la crisis con Aguas de Bogotá, la empresa pública de aseo que creció en ese negocio con Petro y que con Peñalosa quedó por fuera. Fue La Silla Cachaca la que reveló cuáles aseguradoras le negaron las pólizas a Aguas con el argumento de un riesgo político por el temor a que volviera la izquierda a la Alcaldía.

Sobre el metro, uno de los temas más discutidos en la ciudad, revelamos las prórrogas a los contratos de los estudios en un momento en el que la Alcaldía insistía en que estaba cumpliendo su cronograma; y hace unas semanas publicamos una entrevista en la que, por primera vez, el Gerente de la Empresa Metro de Bogotá admitió que habían cometido errores de planeación y por eso el proyecto se había retrasado más de un año.

Y hoy, por otra parte, contamos cómo la familia Ríos, otrora superpoderosa de la contratación en la ciudad, quiere reencaucharse, “de ladito”, en las nuevas concesiones de Transmilenio.

En la Sabana hemos comenzado a investigar las dudas alrededor de los POT, y como parte de eso dimos a conocer cómo creció la empresa que más se ha ganado contratos para estructurar esos planes.

En fin. Contarles, recordarles todo esto es mi forma de estirarles la ponchera.

Lo que vengo a pedirles hoy, como editor de La Silla Cachaca, es que si les gusta lo que hacemos y quieren que lo sigamos haciendo, se animen a ser parte de nuestros Súper Amigos.

La Cachaca existe gracias a ellos.

Esta campaña anual la hacemos con el único objetivo de obtener un impulso para seguir haciendo el periodismo en el que creemos, que, a mi juicio, se ve reflejado en el rosario de historias que acabo de recordarles.

Aquí les explican cómo donar y cuáles son los beneficios: http://bit.ly/2PBSmuh.

Anímense. Nuestro compromiso en La Cachaca es seguir cubriendo Bogotá no como el ombligo de Colombia, sino como una región cuyo poder tiene que ser contado. Se acerca un nuevo año electoral. Vale la pena.

Comentarios (2)

Giovanni Garcia

21 de Octubre

0 Seguidores

He seguido el trabajo riguroso de Carlos Hernández y me parece válido que haga mención a sus trabajos. Desde el año pasado he donado porque veo la imparcialidad e inteligencia en el trabajo de Carlos. Gracias a la LSV.

He seguido el trabajo riguroso de Carlos Hernández y me parece válido que haga mención a sus trabajos. Desde el año pasado he donado porque veo la imparcialidad e inteligencia en el trabajo de Carlos. Gracias a la LSV.

Carlos Hernández Osorio

23 de Octubre

162 Seguidores

Gracias por seguir este, que siempre es un trabajo colectivo, Giovanni. Mil gr...+ ver más

Gracias por seguir este, que siempre es un trabajo colectivo, Giovanni. Mil gracias por ser SúperAmigo.

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