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Por Héctor Riveros · 07 de Marzo de 2020

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El mayor cambio que ocurre en el mundo es el del rol de la mujer en la sociedad. Ese es el que ha producido las más grandes variaciones, muy superiores, por supuesto, al cambio en las tecnologías de la comunicación y al cambio climático, que son los otros dos que nos están dejando literalmente en un mundo nuevo.

 

Claro, los cambios de reglas sociales culturalmente aceptadas en relación con el papel de la mujer han sido más paulatinos, pero sin duda más profundos. Se ha ido modificando una especie de “pacto” milenario que nos permitió a los hombres gozar de una posición de privilegio y que sometió a las mujeres a una condición de desigualdad y discriminación. El “pacto” se rompió como consecuencia de diversos hechos y circunstancias, la mayoría de ellos liderados por mujeres que resolvieron a lo largo de la historia reclamar por unas reglas que encontraban injustas e intolerables.

La muerte de más de un centenar de mujeres en una fábrica en Nueva York hace algo más de un siglo convirtió al 8 de marzo en día de reivindicación, de conmemoración y de celebración, que se ha ido haciendo más visible en la medida en que la revolución avanza. Ahora hay movilizaciones en muchos lugares del mundo, varias multitudinarias como la que se repetirá en Madrid o como la que seguramente habrá en Ciudad de México en estos días.

Lo de las mujeres estadounidenses de finales del siglo XIX y comienzos del XX, también lo reivindicó, en las hilanderías de Bello (Antioquia) una heroína de esa revolución llamada Betsabé Espinal. Y como Betsabé después muchas, unas más visibles que otras, que lideraron los cambios aparentemente más notorios como las sufraguistas que consiguieron que en Colombia, hace pocos años se le reconociera a las mujeres un derecho, que hoy parece obvio, como el de votar.

Hay, sin embargo, otros cambios, más digamos en la vida cotidiana, que han sido conquistados por las mujeres en forma más anónima y en donde aún hay mucho por conseguir. Mujeres más libres, no solo para participar en la política o para que se les reconozcan derechos casi que naturales como el de a trabajo igual salario igual, sino especialmente para determinar su vida, para definir si tienen pareja o no y quién, para desarrollar un acto tan natural como tener relaciones sexuales, para decidir si tienen hijos y cuándo, para escoger la forma de vestir, para escoger profesión u oficio y un largo etc., todo lo cual se mantenía hasta hace muy poco como perteneciente al ámbito de lo privado en el que las protestas son menos públicas y no se resuelven con el cambio de unas leyes o unos mecanismos de protección sino con el cambio cultural y especialmente con la reeducación de los hombres, que hemos sido quienes hemos históricamente impuesto una serie de condiciones que coartan la libertad de las mujeres supuestamente a cambio de proveer para la manutención de la familia.

Hay muchas mujeres que han conseguido romper esas reglas sociales tan fuertes, pero hay muchas que siguen sometidas a ellas. Es muy distinto el panorama en las zonas urbanas a las rurales. Es muy distinto donde las religiones mantienen fuerte influencia a donde su presencia es menor.

Por eso las decisiones aparentemente contradictorias de la Corte Constitucional de los últimos días eran tan importantes: la que le concedió la tutela a la magistrada Stella Conto por maltratos, especialmente psicológicos, a los que fue sometida durante años, como era tradicional que ocurriera, a la imposición a la fuerza de las reglas de sometimiento de la mujer en la determinación de su vida y la de la despenalización del aborto sin causales en las primeras semanas de gestación. Ésta última decisión está aplazada, pero es inevitable tarde que temprano. Como casi todos los avances de esta revolución: paulatinos y pacíficos.

El cambio del papel de la mujer ha producido cambios socio demográficos, con profundas consecuencias económicas: menos hijos y por tanto una sociedad que se envejece, más hogares unipersonales, son solo dos que generan enormes desafíos para las políticas públicas, como por ejemplo, en los sistemas pensionales, en los sistemas educativos que hoy tienen menos demanda que hace algunos años, en las políticas de vivienda que se ven obligadas a construir un mayor número para menos personas, o en la oferta institucional para el cuidado de personas que lo requieren que ha estado tradicionalmente a cargo de las mujeres del hogar y que se constituye en una enorme barrera para el goce efectivo de los derechos de las mujeres como lo está planteando innovadoramente en su plan de gobierno la alcaldesa de Bogotá Claudia López.

Los hombres estamos a la zaga. Convertir la causa de la igualdad y no discriminación de las mujeres en una causa masculina es el paso que falta, se consigue en reivindicaciones públicas, en políticas públicas, pero también y mucho en hábitos culturales.

No hay que resistirse a esta revolución, por razones prácticas, porque ese cambio es imparable; por razones ideológicas, porque sociedades más libres y más igualitarias siempre son más deseables; por razones éticas obvio, pero -si quieren- especialmente por utilitarismo al final de esta revolución que nos ha tocado presenciar tendremos vidas más placenteras y sociedades más prósperas.

Comentarios (2)

harriarq

07 de Marzo

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Los juicios de valor son ambiguos, hablar de igualdad y no discriminación pue...+ ver más

Los juicios de valor son ambiguos, hablar de igualdad y no discriminación puede ser confuso, cuando vivimos en un mundo de desigualdades. La mujer tiene unas características que la hacen ser mujer y el hombre tiene las propias, buscar equilibrio en esas diferencias como complemento y reconocerse como “personas iguales” en la sociedad, es mejor que buscar un enfrentamiento de géneros por el poder.

Elgatodeschrodinger

08 de Marzo

0 Seguidores

Leer un abogado ignorante siempre es una pesadilla, la ley de moore predice que estamos ad portas de la IA con los cambios en la evolucion que eso implica, el cambio climatico que donald trump riveros menosprecia no va a tener un impacto en la cocina de una especie sino afectara todos los ecosistemas,esta revolucion ni aplica a todas las culturas ni la discriminacion aplicaba a todas, hay que leer

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