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Por Héctor Riveros · 05 de Octubre de 2019

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De todos los escenarios electorales que los ciudadanos tenemos en frente para decidir este 27 de octubre, el más desalentador es el de Cartagena. Los candidatos favoritos forman parte de organizaciones políticas lideradas por personas que han sido condenadas por delitos asociados, precisamente, al mal ejercicio de la política o por prácticas delictivas en los cargos públicos.

Claro, este panorama se repite en múltiples lugares en los cuales a los ciudadanos aparentemente les toca escoger de, entre los males, el menor. Sin embargo, la situación de Cartagena parece especial porque viene de ocho años de desgobierno que le han significado un deterioro en sus indicadores sociales y económicos, y en general, de su calidad de vida, que deberían haber servido para gestar un movimiento partidista o ciudadano que hubiese sido capaz de proponer una alternativa viable a la politiquería tradicional.

Pero no. El panorama es increíblemente el menos deseable. Como lo ha documentado con lujo de detalles La Silla Vacía, el candidato favorito, con amplia ventaja en todas las encuestas, es William García, un viejo político conservador que debe responder por varias acusaciones que se le hacen a su reciente gestión en Corvivienda, la entidad que en la ciudad tiene el deber de promover la vivienda de interés social. 

García tiene el apoyo de Vicente Blel, quien en la práctica funge como jefe del conservatismo en Bolívar, condenado por parapolítica por la Corte Suprema de Justicia y quien volvió a registrar en los medios nacionales porque La W Radio reveló unas conversaciones de él y de su sobrino en las que relataban sin ningún empacho la manera como distribuyen los contratos y se benefician de las coimas.

García tiene el apoyo de otro sector del conservatismo en Bolívar que encabeza William Montes, también condenado por parapolítica por la Corte Suprema y, como para colmo de males, quien en la pasada campaña se asoció nada menos que con Aída Merlano, a quien literalmente “le pusieron” 30.000 votos en un departamento en el que la ex congresista era desconocida y visitó poco. Desafortunadamente la Fiscalía y los organismos de control no han llegado a determinar si esos votos se pagaron de la misma manera como lo hizo Merlano en el Atlántico.

La alternativa a García, según las encuestas, es la candidata Yolanda Wong, soportada en la estructura política de Juan José García, exsenador condenado por corrupción, y de su esposa Piedad Zuccardi, investigada por relaciones con los paramilitares que ha pedido ser aceptada por la Jurisdicción Especial de Paz, donde ha ofrecido relatar cómo cometió el delito de asociación con grupos armados ilegales. Wong también tiene el apoyo de la estructura política del exsenador Javier Cáceres, condenado por parapolítica por la Corte Suprema.

Solo me refiero a algunos condenados que son los principales soportes de las candidaturas que tienen la mayor intención de voto según varios estudios de opinión que se han hecho en Cartagena, pero claro que la lista de políticos cuestionados que medran en esas dos campañas se cuentan por decenas.

Después hay trece -sí, trece- candidatos más, buenos, regulares y malos, que no han logrado ganar el apoyo ciudadano.

Nada de lo que aquí he dicho es nuevo para nadie, tampoco para los electores de Cartagena.

La Silla Vacía lleva años documentando la manera como funciona la política en Cartagena y algunos otros medios nacionales han hecho eco de eso. Y claro que esa es la primera y más importante reflexión: ¿por qué, a pesar de ser de todos conocida la situación, la ciudadanía independiente no logra organizarse para evitar que eso, que le está haciendo tanto daño, siga ocurriendo? Es como una situación antinatural; las especies vivas crean mecanismos de defensa cuando se sienten amenazadas y en Cartagena, en cambio, parecieran alistarse a reproducir eso que tanto daño ha hecho a su calidad de vida.

La segunda reflexión es otra pregunta que parece obvia: ¿por qué se mantienen intactas, e incluso fortalecidas, organizaciones políticas encabezadas por personas que fueron condenadas por la justicia? No hubo impunidad legal y, en cambio sí, mucha tolerancia social.

Hubo esfuerzos, tímidos a mi modo de ver, de buscar una tercería, que fracasaron. Todavía queda una opción, que está a la mano de los ciudadanos de Cartagena y de muchos otros lugares en los que maquinarias políticas sostenidas en prácticas ilegales pareciera que van a tener otra oportunidad de ampliar sus arcas, y es el voto en blanco.

No hay mejor expresión de la indignación ciudadana que votar en blanco. La ley prevé que si se obtiene la mayoría absoluta de votos en blanco se repiten las elecciones y no se podrán presentar de nuevo los candidatos derrotados por los ciudadanos.

En Cartagena las encuestas indican que el voto en blanco tiene la segunda intención de voto, sin que nadie lo impulse, sin que los candidatos con menos posibilidades se hayan decidido a retirarse de la competencia y liberar un 20% de los electores, sin que las organizaciones sociales se hayan atrevido a convocar al blanco, sin que los medios locales y nacionales hayan tomado partido.

Hay todavía un enorme espacio para la movilización ciudadana. Como dijera José Saramago, queda la posibilidad de un momento de “lucidez”, el del sitio mágico del voto en blanco, que es mucho más fuerte que la abstención, que, como decía el Nobel, es el que prefieren los políticos porque es el silencio de la ciudadanía. El voto en blanco, en cambio, es la única auténtica expresión de rechazo firme a un sistema que nos hace mucho daño en la vida diaria.

La situación de pobreza y el descaro de su clase política en una ciudad como Cartagena debe indignarnos a todos. A los cartageneros les queda todavía una opción. Los que se atrevan deben saber que afuera también van a encontrar apoyo para actuar en un lugar que deberíamos tomar como ejemplo de lo que se puede hacer en muchas otras partes.

Comentarios (3)

Robin Hood

05 de Octubre

0 Seguidores

El caso de Cartagena si se justificaria el voto en blanco, tiene + chance de g...+ ver más

El caso de Cartagena si se justificaria el voto en blanco, tiene + chance de ganar que un candidato alternativo y serio. Porque los lideres de opinion de todas las tendencias ideológicas a nivel nacional no lo impulsan? Seria un fuerte mensaje para todo el país, Cartagena no es el único caso.

Si los Julitos, Vickys, Gustavo Gomez, Yolanda Ruiz, Juan Gosain, Yamids, Semana, etc. lo impulsan...

Marleny Barrera López

05 de Octubre

5 Seguidores

Impotencia cuando los ciudadanos permiten que los representen ladrones y sentenciados. Cartagena es un ejemplo de esa indolencia. Dejan que voten los que venden el voto, para que sigan robándoles la salud, educación, las obras de infraestructura. Si todos votaran y en conciencia sacarían a esos ladrones. Creo que sí gana el voto en blanco, la repetición sería con testaferros de los depredadores.

Impotencia cuando los ciudadanos permiten que los representen ladrones y sentenciados. Cartagena es un ejemplo de esa indolencia. Dejan que voten los que venden el voto, para que sigan robándoles la salud, educación, las obras de infraestructura. Si todos votaran y en conciencia sacarían a esos ladrones. Creo que sí gana el voto en blanco, la repetición sería con testaferros de los depredadores.

María José Pareja Rozo

27 de Octubre

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Teniendo muy presente su artículo, quedé muy sorprendida por el resultado de...+ ver más

Teniendo muy presente su artículo, quedé muy sorprendida por el resultado de las elecciones de Cartagena. ¿Será que las encuestas tuvieron una metodología errada, o que espacios de opinión como el suyo, sumado a expresiones como el rap de Black Licona fueron volteando la intención de voto para que ganara un candidato que subió cuestionando los apoyos de sus contrincantes? Un escenario interesante.

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