Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Héctor Riveros · 01 de Mayo de 2021

31207

4

Fue el miércoles, en el barrio Mariano Ramos de Cali. Un policía que fue agredido por un joven desenfundó su arma y le disparó en la cabeza. El agresor huía cuando fue alcanzado por las balas y cayó unos 30 metros adelante. Ahí está descrito todo lo relevante: los protagonistas, el escenario, las circunstancias. Ahí está resumida la situación de Colombia hoy.

Todo es una suma de anomalías, de atropellos, de injusticias, de descuidos, de indiferencia que inexorablemente conducen, siempre, a una tragedia. Cada cosa de esas es provocada por la desidia, la indolencia, la equivocación y la instigación de muchos que aprovechan la última tragedia para azuzar la siguiente.

Ahí está el trino del expresidente Álvaro Uribe como prueba. Dos días después de la tragedia del Mariano Ramos, escribió que había que apoyar el uso de las armas por parte de la fuerza pública para defenderse. El mensaje era tan peligroso que la red social decidió retirarlo.

A Uribe le debió parecer plausible la reacción del agente y decidió pedirles a sus seguidores apoyarla e invitar a los miembros de la Fuerza Pública a imitarlo.

Hoy hay un joven muerto, otro a punto de terminar varios años en la cárcel, ambos pertenecientes a familias y círculos sociales seguramente con historias de exclusión comunes que la élite política, económica y social no solo no ha logrado transformar, sino que incluso ha profundizado.

Incitar a policías y soldados a disparar indiscriminadamente para defenderse de agresiones no es solo un desprecio por todas las reglas de protección de los derechos humanos, sino una insensibilidad por el agredido que termina convertido en asesino y pagando una condena por haber recibido semejante consejo, de lo que se arrepentirá el resto de su vida.

Claro que el joven agresor cometió un delito, claro que el agente tenía no solo el derecho, sino el deber, de repeler el ataque y ojalá de conseguir que esa conducta fuera sancionada por la justicia. Pero una parte de la humanidad, que optó por las democracias liberales, ha aceptado que esa reacción debe responder a un protocolo que proteja los derechos, incluidos los del agresor.

La conducta del agente, para que sea legítima y esté amparada por la ley, debe ser necesaria y proporcional. El uso de un arma letal es el último recurso; solo se debe accionar cuando ya no existe otra forma eficaz de repeler el ataque. Si resulta necesario debe hacerse tratando de provocar el menor daño posible. Si se dispara, el disparo debe dirigirse a una parte del cuerpo que no cause la muerte.

En este caso el agresor no usó un arma de fuego. Infringió una patada al agente e inmediatamente intentó huir. Eso es lo que muestran los videos. Desgraciadamente el agente, que habría oído una tesis como la del trino de Uribe, sacó el arma, la disparó innecesariamente, dirigió el tiro a la cabeza y causó una tragedia por la que la justicia lo obligará a responder.

Para la sociedad eso era lo peor que hubiera podido pasar: un joven asesinado y otro preso por años.

Si al policía lo hubieran formado mejor, quizás no hubiera usado el arma porque en el escenario había muchas otras personas que corrían el riesgo de verse afectadas por los disparos. Usar el arma ahí, como instiga Uribe que se haga, es una imprudencia.

En sus cursos policiales debieron haberle insistido que si encontraba necesario usar el arma debía tratar de no causar una herida mortal. El disparo debió haberse dirigido a los pies.

Aparentemente todo eso falló; se dejó llevar por la rabia fruto, no solo de la agresión, sino de la doctrina de alguno de sus superiores de que son vándalos, que hay que tener y tratar como enemigos.

Ahora, otros, azuzados del otro lado, le gritan "¡asesino!". Y tendrá que responder ante la justicia y seguramente el Estado será condenado a reparar los daños que se causaron con la conducta que a Uribe le pareció un ejemplo a aplaudir y promover.

Ya había pasado durante los ocho años de gobierno del expresidente que su visión de ejercicio de la autoridad había generado un ambiente que terminó en la mayor tragedia humanitaria de la historia de Colombia.

Entonces, como ahora, no se preocuparon por modificar las circunstancias que llevaron al joven del Mariano Ramos a verse involucrado en los hechos que rodearon su muerte.

La historia de ese barrio de Cali comenzó con otra muerte violenta; la de una mujer que participaba de la invasión de esas tierras por parte de personas que huían de la pobreza que había (y hay) en el litoral Pacífico. Otro agente de policía, cumpliendo órdenes y haciendo valer la autoridad, en cumplimiento de la orden de desalojo disparó imprudentemente y le causó la muerte. De eso hace casi 60 años.

Al final, el Estado no pudo concretar el desalojo; el barrio se legalizó. Incluso tiene una buena infraestructura pública en la que se le rinde tributo a su hija más famosa, la medallista olímpica Mara Isabel Urrutia.

Seguramente ahora, como entonces, después de algunos disturbios más, el presidente retirará la reforma que se sabía inviable, aun si alguien creyera la historia que creyeron en la redacción de La Silla Vacía, de que no era una reforma tributaria sino una revolución social.

Ya será tarde. Marcelo ya está muerto. El agente que le disparó también convirtió su vida en una tragedia. Igual que hace 60 años, María no pudo saber qué pasó con la aventura de invadir tierras ajenas para tratar de paliar la pobreza y el agente que le disparó también, aun si la justicia no actuó, convirtió su vida en una tragedia; todo por seguir consejos como el de Uribe.

Comentarios (4)

Elizabeth Prado

01 de Mayo

8 Seguidores

No es ideal aprovechar este hecho tan lamentable como complejo, para establecer una relación de causalidad imposible con un trino. Ver los hechos desde la pantalla, no es lo mismo que sentirlos en un ambiente caldeado, donde se percibe que la vida está en riesgo. No estoy justificando, pero sí pienso que es necesario entender cómo puede reaccionar un policía que cree que lo van a linchar si se cae

No es ideal aprovechar este hecho tan lamentable como complejo, para establecer una relación de causalidad imposible con un trino. Ver los hechos desde la pantalla, no es lo mismo que sentirlos en un ambiente caldeado, donde se percibe que la vida está en riesgo. No estoy justificando, pero sí pienso que es necesario entender cómo puede reaccionar un policía que cree que lo van a linchar si se cae

Marleny Barrera López

01 de Mayo

5 Seguidores

Muy preocupante lo que nos pasa. Siempre la violencia tan espontánea y generalizada. Mal lo del joven, peor lo del policía. Los videos enseñan que estaban huyendo, aún así le dispara a la cabeza y por la espalda. No creo les enseñen a reaccionar sin matar, al no estar en peligro la vida, creo que es justamente al contrario. Por qué los policías y soldados con igual exclusión siguen violentando?

Muy preocupante lo que nos pasa. Siempre la violencia tan espontánea y generalizada. Mal lo del joven, peor lo del policía. Los videos enseñan que estaban huyendo, aún así le dispara a la cabeza y por la espalda. No creo les enseñen a reaccionar sin matar, al no estar en peligro la vida, creo que es justamente al contrario. Por qué los policías y soldados con igual exclusión siguen violentando?

Elizabeth Prado

02 de Mayo

8 Seguidores

En la escena triste, veo a un muchacho desorientado y con rabia que odia a la policía, con todo lo que eso significa. También veo a un individuo, un policía, al cual el resto de los ciudadanos le pedimos que mantenga el orden y le damos un arma para hacerlo, pero lo dejamos solo cuando no reacciona bien. Creo en la responsabilidad individual y a la vez, creo que hay algo más allá para analizar.

En la escena triste, veo a un muchacho desorientado y con rabia que odia a la policía, con todo lo que eso significa. También veo a un individuo, un policía, al cual el resto de los ciudadanos le pedimos que mantenga el orden y le damos un arma para hacerlo, pero lo dejamos solo cuando no reacciona bien. Creo en la responsabilidad individual y a la vez, creo que hay algo más allá para analizar.

Elizabeth Prado

02 de Mayo

8 Seguidores

Usando este hecho como metáfora, me preocupa seriamente que ante la falta de respeto a la autoridad (justificada o no) y al alcance del uso legítimo de la fuerza por parte del Estado, se cometan más errores, otros quieran dar más patadas y otros aprovechar el desorden hasta que la reacción sea más fuerza, más patadas, mas violencia y al final un caos total (anarquía) o un orden forzado (dictadura)

Usando este hecho como metáfora, me preocupa seriamente que ante la falta de respeto a la autoridad (justificada o no) y al alcance del uso legítimo de la fuerza por parte del Estado, se cometan más errores, otros quieran dar más patadas y otros aprovechar el desorden hasta que la reacción sea más fuerza, más patadas, mas violencia y al final un caos total (anarquía) o un orden forzado (dictadura)

Contexto

Las historias más vistas en La Silla Vacia