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Por Laura Ardila Arrieta · 20 de Octubre de 2019

Laura Ardila, editora de La Silla Caribe.

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Hace dos años, cuando la Fundación Gabo de periodismo lo reconoció como editor colombiano ejemplar, el maestro Fernando Alonso Ramírez dijo que, si tuviera la posibilidad, prohibiría en las redacciones ir al parque de la 93 en Bogotá y, en cambio, pediría a los periodistas viajar a buscar historias en las cafeterías de los pueblos porque este país está muy mal contado.

Yo creo que, por fortuna, siempre ha habido y cada vez hay más colegas haciendo el esfuerzo por contarlo bien, pero comparto con emoción la recomendación de Fernando -que sobre todo es un principio- y me llena de orgullo que justo esa haya sido la apuesta que decidió hacer en firme desde 2015 La Silla Vacía: un periodismo más de territorio que de escritorio.

El camino, si están leyendo este mensaje lo deben saber, han sido las sillas regionales que comenzamos a fundar ese año y que hoy están con equipos permanentes contando las movidas del poder en seis regiones de Colombia: Caribe, santanderes, Pacífico, el sur, Bogotá y la región paisa.

Esas seis sillas o patas de la gran silla son mi mejor argumento a pocas horas de que termine nuestra campaña anual de donaciones ‘los Súper Amigos’ (una modalidad de financiamiento colectivo o crowdfunding), que en sus versiones anteriores nos ha permitido crear varios de esos capítulos y algunos de nuestros proyectos periodísticos más queridos.

El capital semilla de La Silla Caribe de la que soy editora, de hecho, lo pusieron los Súper Amigos del 2014.

Cinco años después, felizmente hay una lista nutrida de historias importantes para la región que hemos podido contar gracias a tener como bandera el principio que recuerda el maestro Fernando y que es nuestro norte: estar en terreno.

Sólo por mencionar algunas de las más recientes: la grave situación humanitaria que padece el sur de Córdoba por las nuevas formas de la guerra que llegaron allí tras el desarme de las Farc y que hoy tienen a ese departamento ostentando el triste título de subregión del Caribe con más líderes sociales asesinados en 2019.

También, el detalle de la crisis social, institucional y política de Cartagena, en cuyo cubrimiento hemos dejado en evidencia y con nombre propio los poderes corruptos y parapolíticos que quieren manejar la ciudad como si fuera su finca privada.  

Y todo el entramado de la compra de votos y componendas de la condenada y prófuga excongresista del Atlántico Aída Merlano y sus aliados, cuya pista comenzamos a seguir antes que cualquier otro medio.  

Queremos seguir haciendo más. Seguimos creyendo firmemente que el país son sus regiones y que para contarlas hay que conocerlas. Y que sólo entendiendo mejor cómo funciona el poder puede haber luces para cambiar lo que está fallando.

Este periodismo desde región e independiente es patrimonio también de ustedes.

Sean súper amigos de la Colombia profunda y de la independencia. Sean nuestros súper amigos.

(Para donar, hagan clic aquí en el banner a continuación).

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