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Por Héctor Riveros · 19 de Octubre de 2019

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Como ha ocurrido en las manifestaciones estudiantiles, parece que al interior del Gobierno se han metido saboteadores cuya tarea es meter en problemas al presidente Duque promoviendo ideas de las que él se entera tarde, haciéndolo cometer errores inexcusables o provocando incendios que dura meses apagando.

El ejemplo cumbre de esta semana fue el del proyecto de reforma al régimen de pensiones que prepara su Gobierno y cuyas ideas centrales fueron divulgadas por el periódico económico Portafolio. La información salió de fuentes oficiales y claro que un periódico de la seriedad de ese no la inventó, ni la publicó sin contrastar otras fuentes adicionales a aquel que la proporcionó, a pesar de lo cual el propio Presidente y el Ministro salieron a desmentirla, aunque el Viceministro fue menos enfático y dijo que estaban viendo varias posibilidades.

La idea de aumentar la cotización, que Duque había prometido en campaña que no promovería, es casi obvia en un sistema desfinanciado y la eliminación del régimen de prima media la proponen muchos y es la única salida en las pensiones más altas para reducir los subsidios que es el principal de los objetivos de la reforma para los economistas ortodoxos como Carrasquilla. Esas dos fueron las “bombas incendiarias” que lanzaron algunos miembros del Gobierno, desde el interior de los despachos oficiales y que Portafolio reveló.

La reacción no se hizo esperar. La marcha que ya estaba programada encontró literalmente gasolina y se sumó al error político que ha cometido la Ministra de Trabajo de poner como novedad en la agenda el tema de la contratación por horas que es un asunto que en la legislación colombiana está totalmente permitido y que se usa en muchos sectores.

Las fotografías incluidas en el informe que el Presidente entregó en la Asamblea General de las Naciones Unidas y que resultaron ser verdaderos embuchados son otra prueba de que algo pasa. El Presidente Duque, según cuentan personas que hablaron con él por esos días, está convencido que las metieron con el objeto de hacerle daño. Es decir que Duque cree que hay encapuchos en el Gobierno y cuentan que por eso pidió la baja del director de inteligencia.

Las declaraciones de la Vicepresidenta y del Ministro de Defensa en las que insisten en la necesidad de regular la protesta social, que fueron contradichas por la Ministra del Interior unas horas después, volvieron a generar problemas claro porque fueron recibidas como el intento del Gobierno de sofocar las manifestaciones en vez de atender los reclamos.

El sorpresivo anuncio de querer pedir la prórroga de la vigencia de la ley de víctimas, un día después de que su Ministro de Hacienda y voceros del partido de gobierno se habían opuesto en el Congreso y en la Corte Constitucional, seguidos de la declaración de la directora del Departamento de Prosperidad social de que no se trataría solamente del deseo de ampliar la vigencia sino en realidad de cambiarla son otra especie de “papa bomba” que genera ruido, prende las alarmas de la desconfianza en la intención gubernamental de cumplir o no el acuerdo que desmovilizó a las Farc.

La insistencia de incumplir el protocolo suscrito con el Gobierno de Cuba con base en el cual ese país recibió a miembros de la guerrilla del ELN para adelantar una eventual negociación que ahora los consejeros presidenciales quieren convertir en la oportunidad de detenerlos llevará al Presidente a cometer la enorme equivocación de romper relaciones diplomáticas con Cuba lo que nuevamente volverá a dividir a la opinión pública y lo alejará de partidos políticos independientes que apoyan en varias cosas al Gobierno pero que en esto no. Como en las objeciones a la ley de la Jurisdicción Especial de Paz, Duque se someterá a otra derrota política llevado por consejeros presidenciales que han convertido este error en su propia causa.

Ahora, como en el caso de los encapuchos de las marchas, el remedio es tener anticipadamente el control que es el que parece nunca haber tenido el Presidente.

Sorpresivamente, porque parecía un funcionario disciplinado, El Presidente no tira línea sino que la recibe y no de Uribe como se repite permanentemente sino de los funcionarios de su Gobierno.

Todos estos hechos parecieran develar que el Presidente no se reúne con los responsables de los asuntos para fijar el sentido en el que se van a afrontar los temas. Si lo hubiera hecho en un asunto tan importante como el de pensiones no habría un documento en el Ministerio de Hacienda en el que se propone el aumento de la cotización para pensiones y la liquidación de Colpensiones.

Si el Presidente se reúne con su Canciller, su Ministro de Defensa y quienes prepararon el informe a las Naciones Unidas se hubiera evitado el ridículo internacional de llevar unas fotos tomas al azar del Google sin ninguna verificación. Bastaban dos o tres preguntas en una reunión de media hora para que él personalmente hubiera revisado el documento.

Los funcionarios de la Presidencia se excusaron con la información de que ellos no habían revisado el documento y algunos periodistas se preguntaron cómo esto hubiera sido posible. Pues claro que aún si hubiese sido revisado habría salido igual porque en la oficina de comunicaciones del Palacio de Nariño a nadie se le hubiera ocurrido cuestionar el trabajo de “inteligencia” de las Fuerzas Militares. Le hubieran puesto una coma, cambiado unas palabras o el formato de las letras, pero ya. Lo demás lo debía haber hecho el Presidente personalmente y no en un pasillo unos minutos antes de la intervención.

Para tanta equivocación no hay sino dos explicaciones o se metieron los encapuchados o el Presidente está distraído.

Comentarios (3)

Elizabeth Prado

19 de Octubre

7 Seguidores

Hay una tercera explicación: la burocracia estatal tiene vida propia en los m...+ ver más

Hay una tercera explicación: la burocracia estatal tiene vida propia en los mandos medios, que son quienes ejecutan, y a veces, es incompetente, independientemente de quién la lidere. La imagen sería la de un Leviatán cuyas extremidades se mueven autónomamente, sin hacerle caso a la cabeza.

Diego A. Cruz

20 de Octubre

0 Seguidores

Hay dos análisis adicionales;
- Tirar globos: Ya hemos visto como durante todo el gobierno se ambiente la propuesta en medios antes de presentarla. Creo que es, en parte, a propósito para evaluar la respuesta.
- El peso propio de Duque: Este problema lo carga por ser quien era antes de ser Presidente: Un senador más sin peso político propio y que ni si quiera es líder dentro de su partido.

Hay dos análisis adicionales;
- Tirar globos: Ya hemos visto como durante todo el gobierno se ambiente la propuesta en medios antes de presentarla. Creo que es, en parte, a propósito para evaluar la respuesta.
- El peso propio de Duque: Este problema lo carga por ser quien era antes de ser Presidente: Un senador más sin peso político propio y que ni si quiera es líder dentro de su partido.

Hector Piragauta

21 de Octubre

0 Seguidores

Definitivamente el presidente no tiene control ni siquiera en su gabinete; d...+ ver más

Definitivamente el presidente no tiene control ni siquiera en su gabinete; después del cerco diplomático , el Dosier, el pacto de Leticia y las informaciones que filtran sus funcionarios, solo le queda disfrutar la Soledad del Poder.

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