Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Héctor Riveros · 09 de Noviembre de 2019

16944

9

En Colombia se está armando una bomba que suele ser letal contra la permanencia de los gobiernos en el poder, la suma de: un presidente impopular, una gran tensión social y un ejecutivo enfrentado a la mayoría del legislativo. En todos los países donde se deja consolidar esa mezcla los presidentes no terminan su período. Duque es el único que la puede desactivar, está a tiempo.

Así se cayó Dilma en Brasil, así se han caído ya varios presidentes en el Perú y un par en el Ecuador, así pasó en Paraguay y en Honduras hace no muchos años. Claro, últimamente, en los regímenes parlamentarios pasa todas las semanas: en España llevan dos años tratando de conformar un gobierno; en Alemania, prácticamente no hubo durante casi seis meses mientras la señora Merkel armaba una coalición; en Inglaterra, se cayó Teresa May y ahora Johnson tuvo que convocar nuevas elecciones solo semanas después de asumir; en Italia el asunto lleva décadas y así un larguísimo etc. Son muchos, muy frecuentes y muy recientes los ejemplos como para ignorar còmo funcionan los sistemas políticos contemporáneos incluso los regímenes presidenciales.

En Colombia, incluido el Presidente Duque, creemos que eso no pasa, porque nunca ha pasado, porque no nos hemos preparado para vivir en el marco de un sistema político fragmentado, en el que el partido de gobierno es solo la mayor minoría y no un partido hegemónico.

Duque ya recibió la primera lección práctica de cómo es la cosa con la moción de censura que obligó a su Ministro de Defensa a dejar el cargo. El Presidente parecía no entender: '¿De qué me hablas, viejo?'

Es fácil, así funciona, para eso están diseñados esos instrumentos: para hacer oposición. Para oponerse a aquellas cosas con las que uno no está de acuerdo. Si, Petro hubiese sido elegido presidente, el Centro Democrático, encabezado por Duque, que sería senador, habría promovido una cada semana contra algún ministro y probablemente con el apoyo de los partidos de centro hubieran aprobado varias. Los que están aterrados de que se hable de promover una contra el Ministro de Agricultura, estarían pidiéndole a Petro que negociara sus políticas para garantizar la estabilidad del gobierno y seguramente empezarían, como empezaron los más radicales en las redes sociales, a pedirle la renuncia al Presidente.

Un buen consejo en la vida para saber cómo actuar es preguntarse uno qué haría si estuviese en los zapatos del otro. El uribismo y los sectores que apoyan al gobierno deberían hacer ese ejercicio y seguramente llegarían a la conclusión que actuar como autistas, con dificultades para comunicarse e interactuar con los demás, es la peor manera de reaccionar en la actual coyuntura.

La encuesta bimensual de Gallup publicada ayer reveló que Duque está en el índice más bajo de favorabilidad de los últimos quince años de un Presidente y que está próximo a alcanzar el récord histórico que parecía imbatible registrado por Andrés Pastrana. Todas las políticas públicas están mal calificadas y el pesimismo sobre la situación del país es el sentimiento casi generalizado.

El gobierno acaba de recibir una sonora derrota con la moción de censura contra el ministro Botero. “Se conformó una nueva mayoría”, sentenció el senador Roy Barreras. No se si dé para tanto, pero que haya casi 70 senadores dispuestos a votar una moción en contra del Ministro de Defensa es una campanada de alerta suficientemente sonora como para minimizarla.

La movilización social, que para muchos viejos es nueva porque en Colombia no ocurría hace muchas décadas, muestra estar suficientemente robusta. Por cualquier causa, un grupo de personas relativamente grande sale a la calle. Unas veces son estudiantes, otras indígenas, más allá campesinos, trabajadores e incluso vecinos de una obra pública que no quieren que la realicen.

Están todos los síntomas y el Presidente y sus defensores insisten en que todo está perfecto, en que es un complot organizado por Maduro.

Duque debería entender que el principal factor de discordia sigue siendo, el que su partido creó hace algunos años: las diferencias sobre cómo terminar el conflicto armado con las Farc. Varios congresistas que hablan de un pacto lo ponen de primero en la lista de los temas que se deberían acordar. Todas las organizaciones sociales movilizadas tienen ese como un punto en común y para los estudiantes ha sido un gran factor movilizador.

Claro ya se han sumado varios otros, pero en esos el Gobierno ha cedido en algunos desde antes de arrancar: en materia laboral y pensional parece haber archivado sus propuestas e insiste en que era mentira que las preparara a pesar de todas las evidencias y de las declaraciones incendiarias del Ministro de Hacienda. En materia de educación superior se han atendido buena parte de los reclamos de los estudiantes después de las movilizaciones de hace un año.

En lo que el Centro Democrático se niega a hacer concesiones, y el Presidente es rehén de esa posición, es en la implementación del acuerdo que permitió la desmovilización de las Farc. Para empezar, se niega siquiera a mencionarlo. Duque nunca se refiere a él con nombre propio. Cuando ofrece tardía y parcialmente cumplirlo como hizo estos días en el Cauca, donde ofreció ejecutar los Pdets, no tiene la gallardía de señalar que ese instrumento, del que echa mano para apagar un incendio, es el resultado del Acuerdo al que él se opuso.

Para enfrentar las amenazas contra los líderes sociales hay previstas, en ese acuerdo, unas comisiones y unos protocolos, que el Presidente no activa para no reconocer la existencia de esa obligación y prefiere crear unas nuevas. Boris Johnson está en situación parecida, asume tener el mandato de sacar a Gran Bretaña de la Unión Europea pero no encuentra espacio político para hacerlo. Finalmente se ve obligado a convocar nuevas elecciones.

Duque está obligado a convocar un acuerdo, pero no con palabras ambiguas que inviten a la “unidad”. No con pura retórica de estilo de “si marchamos juntos podremos ser grandes” o cosas de esas. No, alrededor de políticas públicas y claro no de las suyas porque esas son las que han generado la impopularidad, la movilización y la confrontación con el Congreso, sino de decisiones pactadas en el que todas las partes hacen concesiones dado que ninguno puede exhibir mayorías o instrumentos suficientes para imponer en democracia su visión.

Piñera hizo las concesiones, acorralado, después de que la bomba había estallado y ya era tarde. Otros no las hicieron ni antes ni después y les tocó irse, ¿cuándo creen que las hará Duque?

Comentarios (9)

Elizabeth Prado

09 de Noviembre

7 Seguidores

Es posible que las mayorías para la moción de censura hayan sido atípicas, ...+ ver más

Es posible que las mayorías para la moción de censura hayan sido atípicas, porque los temas relacionados con la muerte de una niña, son complejos en términos de opinión. También es posible, que los congresistas que aún creen en las instituciones, se den cuenta de que ir más allá de lo justo, puede tener efectos devastadores e impredecibles que trascienden un gobierno y que se les pueden devolver.

Elizabeth Prado

09 de Noviembre

7 Seguidores

Por ejemplo, esos políticos que tanto impulsan el caos desde el Congreso, no ...+ ver más

Por ejemplo, esos políticos que tanto impulsan el caos desde el Congreso, no se dan cuenta de gran parte de la indignación social está dirigida contra ellos y que puede terminar en la reducción del número de congreistas y en el replanteamiento de sus privilegios. En eso, estarían de acuerdo los del si, los del no, los de izquierda, los de derecha, los del centro, la gente. Miren las encuestas.

Jorge Enrique Gómez Pardo

09 de Noviembre

0 Seguidores

1/3 Interesante artículo Héctor. Le añadiría que en Estados Unidos tambié...+ ver más

1/3 Interesante artículo Héctor. Le añadiría que en Estados Unidos también quieren tumbar a Trump desde el día de su posesión. La verdad es que en este mundo hiperconectado es cada vez más difícil gobernar para cualquiera.

Jorge Enrique Gómez Pardo

09 de Noviembre

0 Seguidores

2/3 En su caso hay que reconocerle que a diferencia de, por ejemplo, Fajardo, ...+ ver más

2/3 En su caso hay que reconocerle que a diferencia de, por ejemplo, Fajardo, es específico en lo que lo molesta del gobierno Duque así uno no lo comparta. Y que es un asunto de ideas, a diferencia de ciertos congresistas.

Jorge Enrique Gómez Pardo

09 de Noviembre

0 Seguidores

3/3 Pero ¿no será que quienes se niegan a hacer conseciones son ustedes? ¿N...+ ver más

3/3 Pero ¿no será que quienes se niegan a hacer conseciones son ustedes? ¿No será que ustedes no han aceptado que perdieron el plebiscito, que Duque ganó las elecciones y que está implementando lo que prometió? El límite de presión política en un Estado de derecho democrático es hasta cuando si de esa presión se puede afectar la continuidad de sus instituciones. Eso es lo democrático liberal.

Jorge Andrés Ortigoza Ulloa

10 de Noviembre

0 Seguidores

Yo estoy muy de acuerdo con Elizabeth Pardo, tanto en los comentarios de esta ...+ ver más

Yo estoy muy de acuerdo con Elizabeth Pardo, tanto en los comentarios de esta columna, como en otros que ha hecho en otras notas.

Se está jugando con fuego. Muchos "opinadores" están alentando atacar la institucionalidad del país, mientras esté Duque. Así, de frente, lo dijo Carolina Sanín en Tweeter.

El camino a una dictadura es el desmoronamiento de pesos y contrapesos actuales.

Elizabeth Prado

10 de Noviembre

7 Seguidores

Sanin es una escritora inteligente, que cumple el rol que le corresponde. Los ...+ ver más

Sanin es una escritora inteligente, que cumple el rol que le corresponde. Los artistas no deben ser responsables sino de expresarse y crear. En cambio, de los congresistas y políticos uno sí esperaría que entiendan la importancia de la institucionalidad democrática, sin que eso implique que no se le pueda exigir eficiencia. Entre los opinadores, Sanin es la que menos tiene intereses politiqueros.

Jorge Andrés Ortigoza Ulloa

10 de Noviembre

0 Seguidores

Sanín, además de artista, es ciudadana, con gran activismo político. Y como...+ ver más

Sanín, además de artista, es ciudadana, con gran activismo político. Y como todo ciudadano, debe ser responsable de sus opiniones frente al sistema político en que viven e interactúan.

El caso, tiene razón en cuanto a la responsabilidad de los políticos frente a los días venideros. Lo que espero son pies de plomo.

Ya ve ud., todo está pasando rápido, hoy ya tumbaron a Evo.

Saludos.

Jorge Andrés Ortigoza Ulloa

10 de Noviembre

0 Seguidores

Por supuesto que se requieren reformas, pero el camino debe darse a través de...+ ver más

Por supuesto que se requieren reformas, pero el camino debe darse a través de los mecanismos democráticos. Querer hacerlo con un paro nacional, me parece, es desconocer la realidad política histórica del país.

Me asusta un retroceso, que las derechas justificarán en la salvaguarda del régimen actual.

Ojalá se llame a la calma y al juego a largo plazo.

Lástima Petro es un desbocado.

Contexto

Las historias más vistas en La Silla Vacia