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Por Alirio Calderón Perdomo · 02 de Septiembre de 2018

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La compleja labor que realiza la Unidad Nacional de Protección, UNP,, sumado a presuntos hechos de corrupción y las presiones que allí soportan, hacen cada vez menos posible la protección de los amenazados en Colombia.

Mi caso como tantos otros más, son ejemplo diciente de protuberantes fallas; pues es inadmisible, que una persona pueda ser expuesta a la criminalidad, existiendo evidencias claras del peligro que su vida comporta.

Me vi forzado por las circunstancias de injusticia, a defender  inermes campesinos, que presionados por las circunstancias del conflicto armado, tenían que convivir y obedecer a guerrilleros y paramilitares, que en otrora ejercían total dominio en el sur del País y que hoy aún persisten; frente a lo cual el Estado inicio las capturas masivas, en parangón a las pescas milagrosas que realizaba la guerrilla de las Farc.

En ese caminar jurídico logre la libertad de cientos de ciudadanos, alcanzando notoriedad, en la captura masiva más grande de Colombia, realizada en el Municipio de Cartagena del Chaira, por cuya labor,  junto a muchos otros colegas, evidenciamos los gravísimos e injustos procederes legales, que en ellas se cometía y  dio origen al libro de Juanita León “País de Plomo”, ganador de premios internacionales y  el más vendido en la feria del libro del año 2005.

Esa labor de defensa de los derechos humanos sigo haciéndola con igual ahínco, además de mis constantes denuncias de corrupción; como el impedir que en Florencia Caquetá se parcelara el único parque ambiental de la ciudad o el destape en Yopal Casanare, del ilegal plan de vivienda la Bendición,  que le costó el cargo al polémico Alcalde de Yopal, Jhon Calzones.

Como si fuera poco, fui citado por la Corte Suprema de Justicia como testigo en las investigaciones adelantadas contra el ex representante FERNANDO ALMARIO, por su presunta participación en el asesinato de la familia TURBAY COTE en el Departamento del Caquetá y  el País sabe de las decenas de testigos asesinados, en desarrollo de esta investigación, incluido mi hermano JORGE HERNANDO CALDERON PERDOMO.

En este discurrir procesal y ejercicio periodístico, he tenido que soportar varios atentados, amenazas de muerte y seguimientos ilegales;  al extremo de tener que salir de la sala de audiencias de la sala penal de la corte, bajo la propia seguridad de dicha corporación, luego de ser incluso intimidada la Procuradora delegada para este proceso, en la propia Corte Suprema de Justicia; soportar ataques en redes sociales y ser violentadas  mis oficinas, de lo cual he dejado en manos de la justicia, una docena de denuncias penales, que dan cuenta de tales hechos, incluidas varias denuncias de finales del año pasado y de mediados de este año.

Sin embargo da grima que la entidad encargada de la protección de tantos amenazados en Colombia, que como en mi caso, nos jugamos nuestras vidas en liderar causas cívicas y en procura de ayudar al estado, en el esclarecimiento de crímenes atroces y penosos procesos de corrupción en Colombia, nos dejen expuestos,  implorando protección y en muchas ocasiones por presiones de los propios involucrados; a merced de la misma criminalidad, haciendo retractaciones y silenciando las causas cívicas que defendemos.

En mi caso particular, siento tristeza y pena escribir en primera persona, pero no es justo que ante tantas amenazas de muerte que soporto y de ser claramente  objeto de protección por parte de la UNP; al tener establecido un riesgo extraordinario,  no tenga la protección debida, que me ha permitido hasta la fecha guarnecer mi vida y la de los míos; colocándome el propio estado, Dios no lo permita, en otro más en la ya larga lista de líderes sociales y dirigentes políticos asesinados.

Como si lo anterior fuera poco, es de conocimiento público, las irregularidades  por los colados en las listas de justicia y paz y se rumora igual situación ahora, en las versiones ante la JEP, para exonerar de responsabilidades a terceros, por sus participaciones en el conflicto armado; convirtiendo a quienes conocen estas verdades, en nuevas y potenciales víctimas y de contera que las Farc terminen mutilando, el más preciado baluarte que tienen ante los Colombianos y la comunidad internacional: la VERDAD!, ” todo por la desprotección de la protección”.

 

 

 

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