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Por Héctor Riveros · 17 de Agosto de 2019

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Lo había visto en los últimos días varias veces porque le había ganado un pleito a la Alcaldía de Bogotá que unos años atrás lo había despedido de su cargo de Alcalde local de Sumapaz. Jaime demandó, el Tribunal ordenó reintegrarlo y pagarle todos los salarios dejados de percibir durante casi 10 años. Llegó a mi oficina de Secretario de Gobierno con la copia de la sentencia: “Hermanito, ¿cuándo me posesiona?”.

Garzón era hacía varios años uno de los personajes más populares de Colombia. Lo había encontrado en 1991 en los pasillos de la Casa de Nariño en esos frenéticos 150 días que duró reunida la Asamblea Constituyente y en la oficina de Manuel José Cepeda, que lo contrató para que ayudara a difundir la nueva constitución en lenguas indígenas.

En el segundo semestre del 92, cuando el Presidente me pidió que dirigiera el Plan Nacional de Rehabilitación, me lo encontré trabajando en ese programa. Aparenté ser su jefe durante algunos meses. Ese trabajo extenuante cambiaba cuando aparecía Garzón, así como los almuerzos en el Claustro de San Agustín, donde hoy se exhibe la exposición fotográfica El Testigo, una colección sobrecogedora de esa violencia que nos ha puesto tantas veces a llorar como esa tarde del 13 de agosto de 1999, hace 20 años, en la que me tocó ver, en medio del desconsuelo y la impotencia, desde la ventana norte del Palacio Liévano, la sede de la Alcaldía de la ciudad, cómo decenas de miles de personas llenaron varias veces la plaza de Bolívar.

“El gobierno lo mató, el gobierno lo mató”, “a Garzón lo mataron sin razón, a Garzón lo mataron sin razón”, gritaban unos, mientras los demás hacían una interminable fila para expresarle su gratitud por hacerlos reír mientras cantaba las verdades que todos hubieran querido expresar en un país que no parecía tener futuro. Casi todos repetían la expresión que se atrevió a gritar en televisión el periodista César Augusto Londoño: “país de mierda”.

Ese salón de la Secretaría de Gobierno de Bogotá parecía más grande y frío que nunca y ese oficio resultaba claramente inútil. Los que habíamos hablado con Jaime en los últimos días sabíamos que el operativo de su asesinato estaba en marcha y, sin embargo, no pudimos hacer nada para detenerlo.

Después se vino a saber que en oficinas estatales se planeó el crimen. No recuerdo, pero seguramente en algún consejo de seguridad dimos alguna información que les resultó útil a los que pagaron para que apretaran el gatillo y muy probablemente nos sentamos con alguien que formaba parte del grupo de determinadores de su muerte.

Con Garzón venía “negociando” su reintegro como Alcalde de Sumapaz, como lo había ordenado el Tribunal. Jaime quería hacer bulla y el alcalde Peñalosa prefería que fuera algo más discreto. Yo estaba en la mitad tratando de imaginar una puesta en escena que los dejara tranquilos a los dos.

Íbamos a hablar la tarde de ese día, en la que los oyentes de Radio Net nos enteramos de su asesinato antes de las seis de la mañana. En Colombia los que deberían dar las noticias se enteran de ellas por los medios.

Seguramente tuve que dar esas declaraciones que dan los funcionarios públicos: rechazar el crimen y prometer investigación. La verdad, como la que dijo el Ministro de Hacienda en estos días cuando le preguntaron sobre el desempleo, que es “no tengo ni idea qué fue lo que pasó”, no se puede decir. Hay que aparentar que la situación está controlada.

Jaime le jugaba a la muerte; quizás por eso aparentaba ser el más tranquilo de todos los que estaban advertidos de la orden que había dado Carlos Castaño. Cada vez que tomo un avión se aparece el recuerdo de Garzón imitando la manera como las emisoras darían la noticia del accidente del vuelo de Avianca de Cali a Bogotá que habíamos abordado junto con Fernando Corrales, el Director del Incora en el año 93. Prácticamente todo el recorrido imitó voces de locutores relatando nuestra muerte. En medio de las risas era inevitable sentir algo de temor de que la actuación de Jaime se volviera realidad. Como si hubiese sido una premonición, Corrales murió unos meses después en un accidente aéreo en una pequeña avioneta que cayó un poco después de despegar en el barrio Normandía, de Bogotá.

Debía convocar un consejo de seguridad para cumplir la expectativa de los medios de que se tomase alguna medida, hacer algún anuncio, que pareciera que estuviéramos haciendo algo. El ejercicio simbólico del poder tan usado en esos casos. Mi verdadera preocupación era cómo podía ayudar a la familia a aliviar el dolor, pero cualquier cosa también parecía inútil. 

Busqué en el Capitolio a ‘la Tuti’ un par de veces a lo largo de esas horas interminables. Nos abrazamos en silencio. Solo una mujer especial podía ser compañera de Jaime. Esa mujer fuerte, dulce, inteligente, que nos acompañaba en las tertulias variopintas que armaban en su casa, en la época en la que creíamos que Samper se iba a caer, estaba abatida. Nunca la volví a ver. Ella sabía que si quería seguir viviendo tenía que tomar distancia. El peso del recuerdo de Jaime omnipresente le hubiera resultado insoportable.

Hacía un año que Heriberto De la Calle había llegado a la Secretaría a embolarme y en la conversación, con algo de compasión, ese lustrabotas sabio había sentenciado: “tiene que ser uno muy huevón para aceptar ese cargo”. Y sí, ese sentimiento de impotencia y de inutilidad era parecido al que tuve cuando el periodista Édgar Artunduaga, de Caracol Radio, llamó, casi exactamente un mes después del asesinato de Jaime, a pedir una reacción por el asesinato de “Chucho” Bejarano, ocurrido en la propia sede central de la Universidad Nacional. Me enteré porque Artunduaga me contó. Traté de contestarle algo, estábamos en vivo en la radio, pero no pude.

Esa vez también llorar era lo único que podía hacer con sinceridad. Todo lo demás era inútil.

Comentarios (7)

Christian H

17 de Agosto

0 Seguidores

Que mal detalle ese de estar feliz porque le iban a pagar 10 años por un trab...+ ver más

Que mal detalle ese de estar feliz porque le iban a pagar 10 años por un trabajo que solo hubiera podido ejercer por 4 años como máximo. Como siempre los que hablan de lo sagrado de los recursos publicos operan bajo otras logicas cuando se puede lucrar personalmente del Estado: cuando se trata de ellos lo público no es tan sagrado.

Marleny Barrera López

17 de Agosto

5 Seguidores

Qué falta la de Jaime Garzón, por la conciencia política que logró penetrar en una sociedad reacia a involucrarse en política, "porque todos son corruptos". La marcha por su muerte fue la señal. Si existiera, seguramente no estaríamos en peleas por Uribe, Petro o Peñalosa. No nos dejaríamos engañar, serían discusiones de Estado, de país. Garzón hizo más por la cultura política que un politologo.

Qué falta la de Jaime Garzón, por la conciencia política que logró penetrar en una sociedad reacia a involucrarse en política, "porque todos son corruptos". La marcha por su muerte fue la señal. Si existiera, seguramente no estaríamos en peleas por Uribe, Petro o Peñalosa. No nos dejaríamos engañar, serían discusiones de Estado, de país. Garzón hizo más por la cultura política que un politologo.

Robin Hood

18 de Agosto

0 Seguidores

El condenado Narvaez autor intelectual del asesinato de Garzon, fue ideólogo ...+ ver más

El condenado Narvaez autor intelectual del asesinato de Garzon, fue ideólogo político de la entonces MinDefensa Martuchis y Jose Felix Lafaurie (Fedegan).

En el 2000-2010, fue una década de transición en que la clase política dirigente descubrió que ser corrupto y cinico no tenia ninguna condena social, sino que producía grandes dividendos políticos. Perdieron el miedo a robar de frente.

Robin Hood

18 de Agosto

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Del 2000-2010 el poder se beneficio en la reducción de impuestos, reforma lab...+ ver más

Del 2000-2010 el poder se beneficio en la reducción de impuestos, reforma laboral, corrupción, etc, y a cambio estos dueños de los medios, se encargaron de venderle a la sociedad con un proceso de normalización, adaptacion, justificación y tolerancia de la cultura narco paraca, con una imagen amable, frívola y positiva. El ser pillo y cinico paga, el torcidito, el articulito, la jugadita, etc.

Robin Hood

18 de Agosto

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Desde el 2002 hasta hoy los políticos derechistas vieron que ser corrupto y c...+ ver más

Desde el 2002 hasta hoy los políticos derechistas vieron que ser corrupto y cínico paga, que da votos, que la justicia no los tocaba y lo peor de todo es que tenían condena social, entonces se envalentonan a robar + y de frente. Hasta políticos de izquierda viendo esto, se pasaron a la derecha. La competencia en Colombia para llegar a presidencia, ha sido quien adula + al 82 o becerro de oro.

Pedro Korrea

19 de Agosto

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Los colombianos se pasan la vida hablando de gaitan, Galan, garzon, etc. del 5...+ ver más

Los colombianos se pasan la vida hablando de gaitan, Galan, garzon, etc. del 5 a 0 a Argentina. Ya eso es historia, sigamos adelante, al fin y al cabo nada cambió en colombia con esos asesinatos.

Vicente

19 de Agosto

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Pais de M.....A // En esta república bananera siguen los mismos políticos haciendo de la guerra su negocio para perpetuarse en el poder en cuerpo propio y/o ajeno... La gente escuchando-leyendo, tragando entero, lo que dicen los mismos medios de comunicación que carecen de objetividad y análisis... Las instituciones investigando lo que no deben por favorecer al delincuente de cuello blanco........

Pais de M.....A // En esta república bananera siguen los mismos políticos haciendo de la guerra su negocio para perpetuarse en el poder en cuerpo propio y/o ajeno... La gente escuchando-leyendo, tragando entero, lo que dicen los mismos medios de comunicación que carecen de objetividad y análisis... Las instituciones investigando lo que no deben por favorecer al delincuente de cuello blanco........

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