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Por Héctor Riveros · 11 de Abril de 2020

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Tal vez ninguno de los que estamos vivos recordamos una mayor restricción de algunas libertades y derechos que la que vivimos en estos días de “aislamiento preventivo” que nos impide desarrollar actividades económicas, circular libremente y consecuencialmente ejercer muchos otros derechos que no podemos ejercer en el confinamiento. Lo sorprendente es que, a diferencia de lo que ocurre en casi todos los países del mundo, esas restricciones han sido ordenadas en Colombia con base en facultades ordinarias y no en virtud de la declaratoria de un estado de excepción.

Es cierto que el Presidente de la República decretó el estado de emergencia, previsto en el artículo 215 de la Constitución, pero no es en virtud de esas facultades que se ha ordenado limitar “totalmente la libre circulación de personas y vehículos en el territorio nacional”, sino con base en facultades ordinarias de Policía.

Las facultades de emergencia se han usado para dictar decretos, de naturaleza legislativa, que crean entidades y adoptan medidas para paliar los efectos sociales y económicos de la pandemia, que es para lo que efectivamente está prevista la emergencia en la constitución colombiana, pero los decretos que adoptan medidas restrictivas de la libertad -casi inéditas- se han expedido basadas en una emergencia sanitaria, cuya declaratoria se formaliza con una resolución del Ministerio de Salud.

En Colombia se abusó tanto de la declaratoria de Estado de Sitio antes de 1991 que pasamos al extremo contrario y es que ni siquiera en la circunstancia en la que nos ha tocado vivir se considera necesaria la declaratoria del estado de conmoción interior.

No es un asunto de poca monta, o una discusión de abogados o “santanderista”, es de la esencia del funcionamiento del estado de derecho discutir hasta dónde llegan las facultades ordinarias del Estado, en cualquiera de sus niveles, para restringir las libertades y cuándo se debe activar un mecanismo excepcional, que por esa misma razón tiene facultades especiales sí, pero límites y controles que le aseguren a la ciudadanía que no habrá abuso de su ejercicio.

La calificación de un estado de anormalidad corresponde hacerla al Presidente de la República con base en facultades discrecionales que le han reconocido las reglas jurisprudenciales de la Corte Constitucional. En este caso el Gobierno ha estimado que para efectos de adoptar medidas para controlar la expansión de la pandemia estamos en épocas de normalidad, es decir que no estamos en una situación de perturbación del orden público que no pueda ser “conjurada mediante el uso de las atribuciones ordinarias de las autoridades de Policía” , pero que estamos en anormalidad para adoptar las medidas administrativas y presupuestales para mitigar los efectos económicos y sociales de la misma.

Esa rara mezcla solo se da en Colombia y es la que ha permitido que siquiera se discuta si el Congreso se puede o no reunir y que la Corte Constitucional tenga que pronunciarse automáticamente y casi de urgencia sobre si es o no constitucional que el gobierno eche mano de recursos de las entidades territoriales, si se podía crea un nuevo fondo, o modificar los trámites de los derechos de petición, pero que en cambio no deba revisar los decretos que han restringido en forma profunda el ejercicio de determinados derechos y libertades.

En casi todos los países los estados de excepción se distinguen por la gravedad de las circunstancias y en esa medida se otorgan más o menos facultades al ejecutivo. En Colombia, los estados de excepción se diferencian por las causas que los originan: la guerra exterior, la perturbación del orden público, o la perturbación del orden económico, social o ecológico.

Las facultades son distintas, claro. En el segundo caso, la conmoción interior, las atribuciones se concentran especialmente en la limitación de libertades y derechos y en la emergencia, consisten esencialmente el traslado al Presidente de funciones legislativas temporales y rigurosamente asociadas a los hechos que generan la perturbación económica o social para sean adoptadas con la rapidez con que se prevé es necesario.

La Constitución en el artículo 214 pone unas limitaciones a las facultades otorgadas en virtud de la guerra y la conmoción, como la prohibición de suspensión de determinados derechos y libertades y la garantía del normal funcionamiento de los poderes públicos, pero no las predica a la emergencia, porque parte del supuesto que en ese estado no se podrán adoptar restricciones excepcionales a la libertad porque el legislador ordinario tampoco lo podría hacer.

La ley estatutaria de estados de excepción, por ejemplo, en su artículo 38, faculta al Presidente para restringir la libertad de circulación, en forma similar a como se hace en el Código de Policía, ¿cuál es el límite entre una y la otra? ¿cómo se distingue entre el estado de normalidad y de anormalidad?, la respuesta parece obvia: por la intensidad de las restricciones que responden a su vez a la gravedad de las circunstancias.

Nunca habíamos tenido una restricción a la libertad con la intensidad de la actual, porque la situación lo amerita, pero no es razonable pensar que para adoptar semejantes medidas se usen las mismas facultades que se usan, por ejemplo, para atender y evitar desórdenes en el marco de un paro obrero o estudiantil, o que sea similar a que se haya roto un tubo del acueducto que nos deje unos días sin el suministro de agua potable. Tampoco es razonable argumentar que las medidas que se tomen en esos ejemplos tengan los mismos controles políticos, jurídicos e incluso por el sistema interamericano de derechos humanos que las que se han tomado ahora.

Es innegable que estamos frente a una grave perturbación del orden público que requiere de restricciones excepcionales a la libertad y los derechos y por tanto es necesario declarar la conmoción interior para que se activen los controles también excepcionales sobre el ejercicio de esas atribuciones.

La ley estatutaria de estados de excepción prevé expresamente que simultáneamente podemos estar en emergencia y en conmoción interior, no declarar la segunda debilita las medidas que se expiden, pero sobre todo evade el sistema de controles cuidadosamente diseñado por la Constitución, paradójicamente para evitar el abuso de las medidas excepcionales, tal vez no se pensó que se podría abusar de la medidas ordinarias.

 

Comentarios (10)

Carlos Campo

11 de Abril

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Esta es una de las veces en las que Héctor Riveros tiene un momento de lucide...+ ver más

Esta es una de las veces en las que Héctor Riveros tiene un momento de lucidez. Pertinente y adecuado análisis de las herramientas jurídicas disponibles.

harriarq

11 de Abril

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La explicación es muy útil, solo que sin la actividad del congreso que deber...+ ver más

La explicación es muy útil, solo que sin la actividad del congreso que debería asumir control a las decisiones en una conmoción interior, se puede ver como un absolutismo y Duque no le juega a eso, el principal ejemplo de como un líder toma decisiones respaldado y en consenso, trabajo conjunto con alcaldes y gobernadores, además aún falta y esa medida draconiana es alternativa un desorden mayor

José Saramago ..

11 de Abril

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NO a la Conmoción Interior.
Los Estados de Excepción en Colombia son: <...+ ver más

NO a la Conmoción Interior.
Los Estados de Excepción en Colombia son:
1. Guerra Exterior.
2. Conmoción Interior.
3. Emergencia Económica, Social y Ecológica.
¿cual aplica para el momento que estamos viviendo?.La # 3: Estado de Excepción de Emergencia Económica, Social y Ecológica.
Con la Conmoción Interior habría intromisión/saboteo de politiqueros en el Congreso en decisiones del Ejecutivo.

José Saramago ..

11 de Abril

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-El Estado de Emergencia se declara cuando hay hechos que perturba o amenazan ...+ ver más

-El Estado de Emergencia se declara cuando hay hechos que perturba o amenazan perturbar en forma grave e inminente el orden económico, social y ecológico del país, o que constituye grave calamidad pública tal como la salud publica o los desastres naturales.
-La Conmoción Interior se declara cuando esta en riesgo es la estabilidad institucional, la seguridad del Estado, o la convivencia ciudadana.

José Saramago ..

11 de Abril

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El espacio virtual es un lugar valido para que el Congreso sesione,si no lo ha...+ ver más

El espacio virtual es un lugar valido para que el Congreso sesione,si no lo hacen es porqué no quieren. Diferencia:
En el Estado de Emergencia los decretos tiene fuerza de ley,solo durante el año siguiente podrán ser derogados o modificados. Medidas dejan de regir solo terminado el año de vigencia fiscal.
En el Estado de la Conmoción Interior los decretos dejan de regir tan pronto se acaba este.

Marleny Barrera López

11 de Abril

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No concuerdo. No veo los motivos de orden público para decretar conmoción in...+ ver más

No concuerdo. No veo los motivos de orden público para decretar conmoción interior. El control político siempre está vigente y los controles a los actos legislativos o administrativos existen, que no sean automáticos es otro tema, pero siempre está la opción de suspensión provisional en actos administrativos. Que se tomen medidas de policía denota que no debe acudirse al estado de conmoción int.

Gustavo Adolfo

11 de Abril

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De momento la forma jurídica que han usado ha funcionado. Nadie esta discutiendo la legalidad de los decretos, así que me parece que en este momento de urgencias no es necesario entrar en esta polemica.

De momento la forma jurídica que han usado ha funcionado. Nadie esta discutiendo la legalidad de los decretos, así que me parece que en este momento de urgencias no es necesario entrar en esta polemica.

CESAR HERNANDO BUSTAMANTE HUERTAS

12 de Abril

0 Seguidores

Este es un país santanderista, de hecho así lo ha demostrado nuestra histori...+ ver más

Este es un país santanderista, de hecho así lo ha demostrado nuestra historia hasta el exceso. Es el miedo del ejecutivo para utilizar una herramienta que paradójicamente nunca había sido tan necesaria. De hecho, desde la perspectiva jurídica, no hay sindéresis en muchos de estos decretos y no está claro la constitucionalidad de los mismos. Cesar Hernando Bustamante

Elizabeth Prado

13 de Abril

8 Seguidores

Cuando todo pase, ojalá podamos volver del brave new world a la libertad, aunque sea soñada.

Cuando todo pase, ojalá podamos volver del brave new world a la libertad, aunque sea soñada.

Elgatodeschrodinger

13 de Abril

1 Seguidores

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El leviatan de hobbes, muestra que estamos en un baile entre la libertad y el orden, no es casualidad que 1984 o v de vendetta tengan un virus como coco para justificar el inicio del autoritarismo, pero en este caso debemos pensar si la renuncia a la libertad de los surcoreanos por la proteccion de su salud y economia es un buen intercambio o si hay lineas rojas que son defendidas con la muerte.

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