Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Héctor Riveros · 26 de Marzo de 2016

2507

6

En estos días termina el período del Fiscal Eduardo Montealegre. Ha hecho una gestión, por decir lo menos, controversial. Buena parte de la opinión de los opinadores coincide en que fue una decepción porque era un profesional precedido de un gran prestigio, además de uno de los mayores conocedores de derecho penal en el país, a pesar de lo cual, opinan los opinadores, terminó distraído en actividades que no le correspondían, que parecían asumidas por el afán de figurar e incidir en temas que le parecían relevantes.

 

El tratamiento penal de los guerrilleros de las Farc después de un eventual acuerdo de paz pareció convertírsele en una obsesión. Opinaba todos los días cuando en realidad esa no era su tarea. Desde la perspectiva del Estado cometió no pocas imprudencias que afectaron la posición negociadora del Gobierno y al final pareció defendiendo las tesis contrarias. De una propuesta más o menos general de perdón y olvido de los delitos de la guerrilla pasó a subrayar que sus acciones constituían delitos de lesa humanidad que merecían el mayor castigo. Ni lo uno ni lo otro le aportaba al proceso, pero Montealegre daba muestras de querer ser protagonista y no renunció a intentar serlo hasta sus últimos días.

Se convirtió en un contradictor político de lo que llamaba “la extrema derecha” lo que deslegitimó la actividad de la Fiscalía en casos en los que estaban involucrados miembros del Centro Democrático que, según indican las encuestas, la mayoría de la población califica más como retaliación por razones políticas que aplicación objetiva de la ley.

Su confrontación con el Procurador y la Contralora generó una percepción de desajuste institucional y dejó una sensación de persecución personal con la Morelli que se reforzó por el hecho de que los jueces negaron las medidas que la Fiscalía pidió en contra de ella.

Su desmesurada actitud en contra de la reforma de “equilibrio de poderes” dejó la impresión de querer evitar los controles y mantener un sistema de responsabilidad totalmente ineficaz. La proclama invitando a los jueces a salir a la calle a rebelarse contra esa reforma pareció una caricatura de una persona que había perdido las proporciones.

Sus confrontaciones con periodistas que fueron críticos (críticas) de su gestión dejaron la impresión de que estaba dispuesto a tomar retaliaciones y usar su poder para cobrar las críticas. Un hombre con tradición de protección de los derechos fundamentales dejó la percepción de que en la Fiscalía estaban dispuestos a abusar.

Las exageraciones en el nuevo diseño de la Fiscalía, con agentes en el exterior calificados de innecesarios y la pretensión de tener una Universidad, sumadas a los cuantiosos y discutidos contratos que celebró dejaron la impresión de derroche.

Su aparente cercanía con el Gobierno y en particular con el Presidente Santos puso en riesgo la necesaria garantía de independencia de la Fiscalía con el ejecutivo. La eventual decisión de nombrarlo como embajador en Alemania lo único que haría sería aumentar la percepción bastante difundida de una especie de “manguala” entre el Gobierno y la Fiscalía que no le sirve ni al primero ni le aporta nada a Montealegre.

La situación llegó a tal punto que eEl ex ministro Rudolf Hommes recomendó que previo a la selección del nuevo Fiscal, y de otras personas que ejercen cargos similares, se les practique un examen sicológico para prever que no "atraigan a personas proclives a ese tipo de excesos o a utilizar su posición para provecho propio o de los grupos políticos a los que pertenecen”, o para prevenir que “dichos cargos induzcan esos comportamientos o delirios de grandeza”.

A pesar de lo grave que pueda parecer todo lo anterior todo sería transitorio y terminaría con el cambio de Fiscal. Sobre la mayoría de las afirmaciones anteriores cada uno puede tener su opinión y va a ser difícil pero también innecesario ponerse de acuerdo.

Lo verdaderamente importante a la hora de hacer los balances de la gestión de Montealegre no es si ese profesor destacado terminó convertido en lo contrario de lo que representaba por eventuales “delirios de grandeza”, sino si su gestión produjo resultados.

Entonces la pregunta y el examen debería concentrarse en los indicadores de éxito de una gestión de un Fiscal. ¿Cómo se mide “objetivamente” si un Fiscal general fue un “buen” o un “mal” Fiscal?

En mi opinión la única medida importante es la reducción de la impunidad y como consecuencia de ello la reducción de las organizaciones criminales y la disminución del número de delitos. Es, como dirían los expertos en estos temas, un indicador de impacto y no un indicador de proceso.

La pregunta no es si Montealegre como Fiscal General lo intentó, sino si lo logró. Por ejemplo, ¿qué porcentaje de los homicidios terminaban en una sentencia judicial que impone una sanción a quien lo cometió? y, después de Montealegre, ¿cómo se movió ese indicador? O ¿si los delitos de hurto se redujeron por que los jefes de las organizaciones que los cometen en las ciudades fueron reducidos y llevados a la cárcel?

No hay estadísticas fiables ni oportunas para contestar estas preguntas, pero valdría la pena que en la rendición de cuentas no nos digan si reestructuraron la Fiscalía, si incorporaron conceptos nuevos y etc, sino si ahora hay menos impunidad que antes.

A esta altura ya no es importante la opinión que cada uno de nosotros tenga de Montealegre, ya se va dentro de muy poco, lo trascendente es si la Fiscalía hace lo que le toca o no, si una institución con semejante poder y con un presupuesto equivalente al del resto del poder judicial es capaz de investigar algo, si logra desentrañar algún delito o no. La respuesta a esas preguntas son las que nos permitirán decir si Montealegre fue exitoso o si fracasó en su paso por la Fiscalía. ¿quién responde las preguntas?

 

Comentarios (6)

juan manuel rodríguez. c.

26 de Marzo

1 Seguidores


El artículo es atinado. Cualquier ciudadano que no pase desapercibido a...+ ver más


El artículo es atinado. Cualquier ciudadano que no pase desapercibido ante los hechos judiciales que por competencia corresponden a la Fiscalía habrá podido tomar nota del sesgo que con cierto rigor HÉCTOR RIVEROS SERRATO pone al desnudo. No hemos podido en colombia deslindar las investigaciones y los fallos judiciales de los intereses políticos, por desgracia vinculados estrechamente a la corrupción como que es Colombia uno de los países que sobresale por este flagelo.

DIDUNDI

26 de Marzo

3 Seguidores

A mi me molesta esa constante complacencia al resaltar lo q “opinan los opin...+ ver más

A mi me molesta esa constante complacencia al resaltar lo q “opinan los opinadores” como si el resto d la ciudadanía ni existiéramos. En Colombia es muy normal este tipo d actuar d OPINION D OPINADORES SOBRE OTROS OPINADORES como su fueran la palabra mágica- salvadora o q sé yo, una hábil forma d mantenerse vigente. El punto máximo Riveros lo asume cuando refiere a Rudolf Hommes, “..la situación llegó al punto q RH…”, precisamente Èl q es representante d uno d los cargos + políticos y poderosos q existen y pretender q Su palabra es la ungida y sin tintes protagónicos-politiqueros TAMPOCO cuadra diferente a lo dicho d Montealegre.

La confesión non santa sobre Nixon habla x si sola q en el juego d la política nada está escrito como si bien guardado, hasta q los ataques d conciencia acosan a esos poderosos q en su momento fueron los ungidos d turno. D eso en Colombia poco y nada es lo mismo.

Coincidimos q el tema tiene tanto d ancho como d largo así q ….

Hasta otro ratito q me voy d deporte para mantener la chocolatina en su puesto. Jijiiii..!!,… es q vivir a nuestra manera también paga.

Jose Mario Aristizabal

26 de Marzo

0 Seguidores

El problema de Riveros es que normalmente no entiende lo que pregunta, no exis...+ ver más

El problema de Riveros es que normalmente no entiende lo que pregunta, no existe el indicador de % de la gente que realmente asesino a la victima, que realmente es condenada, porque en el fondo en la mayoría de los países, esos asesinatos obviamente tienen ese resultado, si todos saben quien es el asesino, normalmente este termina condenado, pero existe la presunción de inocencia, así que realmente la mayoría de los asesinos deben ser condenados con pruebas suficientes y ahí es donde se enreda la pita, porque como muestra el caso de Hubis Hasbun, esa respuesta no es intuitiva.

El problema de Montealegre y de Riveros por asociación es que la mujer del Cesar no debe ser sino también parecer y si algo quedo claro es que de Saludcoop para abajo no ha habido un fiscal mas obvio en la historia del país y eso que tuvimos a Valdivieso y a Osorio, aun así este era descaradamente gobiernista y ensucio la democracia hasta mas no poder. Si fuéramos justos diríamos que el problema de la rama no es solo culpa suya, pero como ningún abogado quiere asumir la responsabilidad de lo que le hacen al país, el es culpable como casi todos los demás que están en ella.

Prada

27 de Marzo

1 Seguidores

Uno podría pensar en la siguiente fórmula estimadora (o "algoritmo" como gus...+ ver más

Uno podría pensar en la siguiente fórmula estimadora (o "algoritmo" como gustan llamar ahora):
-
(Delitos Sin Condenados) = (Todos Los Delitos) - (Delitos Con Condenados)
Tasa de impunidad (%) = (DSC) / (TLD) * 100
-
Pero una primera revisión revela las siguientes dificultades:
-
1. Vale sospechar que solo se conoce una fracción de (TLD).
2. Un mismo delito puede tener varios culpables, algunos no condenados.
3. Un mismo acto delictivo puede comprender varios delitos, algunos soslayados.
4. En algunos (DCC) es posible que los condenados sean inocentes.
5. Los delitos tienen "pesos" diferentes (ej: US$4 millardos >>> un cubo de caldo de gallina).
-
Algunos delitos solo son conocidos por sus perpetradores, determinadores, auspiciadores y cómplices, que en no pocos casos estarán convencidos de no haber cometido delito alguno.
-
Revisiones posteriores podrían revelar dificultades adicionales.
-
Ah... ya olvidé cuáles fueron las preguntas de HR. Tocará opinar, opinadores.

DIDUNDI

27 de Marzo

3 Seguidores

Riveros, la extrema derecha en Colombia EXISTE d siempre, sólo q d un tiempo ...+ ver más

Riveros, la extrema derecha en Colombia EXISTE d siempre, sólo q d un tiempo para acá tiene nombre e imagen propia…Furibe; no es un invento d Montealegre, LO SABEMOS TODOS, así como q el plan Colombia FUE FALLIDO xq desde su concepción ya se sabía lo q NUNCA sería.
El abuso d poder es afín a la buro-política Colombiana representada en los múltiples organismos d control q existen, sólo q hay unos + visibles q otros, xq estos OTROS normalmente relacionados con los UNOS., en su afán d figuración terminan siendo los “ Ud.no sabe quién soy yo.?”.

Este tipo d endogamia se mantiene y se garantiza en el tiempo con el renacer d los delfines q a diario mojan prensa normalmente para mal, Barguilitos, Simonsitos, Furibitos jr., Roysitos, Garzoncitos…la lista es larga pero no ajena.

Lo q dijo “dios’ RH, es lo mismo q he planteado muchas veces aquí en LSV, sólo q el examen psicológico sea abierto, incluso para funcionarios d elección popular como presidencia, congreso, gobernaciones y hasta alcaldías; vea Ud. Ahí tenemos un obsesivo-compulsivo manejando Bogotá q lleva 100 días d bla bla blaa extremo imponiendo su soberbia, con la complacencia d medios y faranduleando + q en Hollywood y…. d aquello NADA.

La gestión d Montealegre no dista en nada d lo q tradicionalmente ha sido ese organismo d control, UN CARGO P O L I T I C O O O; así q esa respuesta esperaría q Riveros q se ha bañado d poder tuviera < margen de error y no la dejara tan ambigua y se ATREVIERA.

Kathy Porto

07 de Abril

161 Seguidores

La Justicia no necesita protagonismos sino sensatez.

Cuándo aprend...+ ver más

La Justicia no necesita protagonismos sino sensatez.

Cuándo aprenderán los funcionarios públicos a no sentirse dueño de las Instituciones? 

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia