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Por Héctor Riveros · 16 de Marzo de 2019

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La reelección era una profunda reforma al sistema político que, sin embargo, fue vendida como la modificación a “un articulito” de la Constitución que facilitaba la continuación del proceso iniciado en el primer periodo del expresidente Álvaro Uribe.

Las objeciones presidenciales a la ley estatutaria de la JEP son presentadas como observaciones a “seis articulitos”, cuando en realidad es el mayor intento de desacato a las decisiones de la Corte Constitucional desde la creación de esa institución.

Entonces, como ahora, muchas personas se tragaron el anzuelo y apoyaron la estrategia oficial. Ahora también los gremios económicos, periodistas, opinadores en medios de comunicación y algunos sectores políticos -no tantos como antes- consideran que se puede estudiar esas modificaciones y que el gobierno parece tener la intención de buscar un acuerdo.

Un sector grande ha caído en la trampa inevitable que buscaba poner en la agenda política, en la agenda electoral, el tema del acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, para que el Centro Democrático y sus aliados políticos tuvieran discurso en la campaña electoral que ya comenzó para las elecciones de octubre de 2019.

Han respondido entonces con vehemencia para defender a la JEP y el proceso de paz y ahí el uribismo repite los argumentos de impunidad y etc.

Aunque claro que han puesto en riesgo lo alcanzado en materia de cierre del conflicto, lo fundamental y lo grave de las objeciones del Presidente es que es la incitación a desacatar una decisión de un órgano judicial, cuya autonomía e independencia debe prevalecer porque constituye -sin exageraciones- la garantía de protección de la vigencia de la democracia.

La brillante representante Juanita Goebertus, quien asumió la vocería de la oposición en este caso, insistió en su intervención televisada una y otra vez que lo importante era hacer prevalecer la separación de poderes: “hoy es la paz, mañana puede ser cualquier cosa” dijo Goebertus  y, sin embargo, el argumento no parece haber calado. Muchos le restan importancia, no creen que verdaderamente haya un ataque de dimensión importante a la independencia judicial.

Los argumentos del Presidente de la República, contenidos en 46 páginas enviadas al Congreso, están prácticamente todos derivados de la inconveniencia de las decisiones de la Corte cuando estudió el proyecto.

El razonamiento oficial, en casi todos los temas, es: la Corte dijo esto y eso nos parece inconveniente, la Corte dijo tal cosa y eso nos parece inconveniente, lo cual quiere decir que en la práctica lo que le pide al Congreso es que adopte normas para contradecir los mandatos del órgano judicial.

Lo que no les gustó no fue la ley, que de hecho el Centro Democrático la había votado en el Congreso, sino la sentencia de la Corte Constitucional. Ahí es donde está la gravedad de la decisión gubernamental.

Siempre defender las instituciones en un país en dónde su legitimidad está bastante deteriorada es una tarea difícil. En Venezuela, por ejemplo, cuando el expresidente Chávez inició un proceso de toma del poder judicial, que después le ha servido a su movimiento político para mantenerse en el poder, la mayoría de la gente no se percató de la gravedad de lo que ocurría, por el contrario su popularidad crecía mientras desprestigiaba a los jueces.

Los liberales clásicos, ahí sí “los padres fundadores” del sistema democrático lo identificaron desde el principio. Es casi natural que quien detenta el poder quiera abusar y perpetuarse en él y por eso se necesita un sistema de controles que se lo impida. De ahí por qué también la declaración universal de los derechos del hombre diga que a dónde no se reconoce la separación de poderes no hay Constitución.

Las objeciones presidenciales que se discuten no son objeciones de inconveniencia ni siquiera son de inconstitucionalidad, son la invitación al desacato de una decisión de un órgano judicial.

Esta dimensión es lo que explica que medios de comunicación que uno podría denominar “institucionalistas”, que suelen apoyar a los gobiernos, como la revista Semana y el periódico El Tiempo le hubieran pedido editorialmente al Presidente no objetar la ley. Ahora la revista británica The Economist le reclama al gobierno haberlo hecho.

Los temas planteados por el gobierno pueden parecer menores y quizá admitan una discusión en el marco de una posibilidad de perfeccionar el sistema de justicia transicional diseñado por el acuerdo suscrito con las Farc. Lo que no es posible sin que se constituya en antecedente grave contra el sistema político es que esa discusión se de en el marco planteado por el Presidente.

Es que al Congreso no se le puede pedir que apruebe un texto cuyo único propósito sea ir contra una decisión de una Corte.

Ya solo quedan cuatro objeciones porque de las seis, dos fueron resueltas por la Corte esta semana: las referidas a la extradición. Es muy probable que la semana que viene se resuelva la primera, la que tiene que ver con el tema de la destinación de los bienes de las Farc para la reparación de las víctimas. Finalmente, solo quedarían tres.

Ahora claro, con todo y lo grave que sería tramitar las objeciones Presidenciales ese es sólo un primer paso porque los siguientes ya están anunciados: deslegitimar a la Corte y proponer una reforma judicial.

El expresidente Uribe y la senadora Paloma Valencia pasaron rápidamente a pregonar que “esa Corte la dejó Santos” y seguramente la idea de revocar a los magistrados resurja más pronto que tarde.

En eso también la película es repetida: después del articulito vino el estado de opinión y la intención de mantenerse un tercer período, por fortuna hubo jueces independientes que lo impidieron y eso no lo perdonan.

Comentarios (13)

José Saramago ..

16 de Marzo

3 Seguidores

El Estado de Derecho consagra en la Constitución las OBJECIONES, y ese es el ...+ ver más

El Estado de Derecho consagra en la Constitución las OBJECIONES, y ese es el camino para corregir lo que si fue un golpe al estado de derecho: ¡DESCONOCER EL TRIUNFO DEL NO!
Da la facultad de OBJETAR al presidente de la República como parte del sistema de equilibro de las democracias, y del sistema de frenos y contrapesos; y al mismo tiempo armoniza y crea consenso entre los poderes republicanos.

José Saramago ..

16 de Marzo

3 Seguidores

Sin duda alguna el poder judicial necesita urgente una reforma constitucional ...+ ver más

Sin duda alguna el poder judicial necesita urgente una reforma constitucional profunda,y eso solo sera posible mediante una constituyente parcial solo aplicada a la justicia. La “justicia” colombiana se desprestigia sola, parece estar hecha a la medida tanto de los delincuentes comunes como lo de cuello blanco:es una justicia ineficaz, burócrata, corrompida, izquierdizada, y sobre todo POLITIZADA.

José Saramago ..

16 de Marzo

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Santos, el peor Presidente en la historia de Colombia, todo lo compro con “m...+ ver más

Santos, el peor Presidente en la historia de Colombia, todo lo compro con “mermelada”,y con promesas y mentiras: el congreso, al “justicia”,los medios de comunicación, la paz y hasta su nobel.
Seis de los nueve magistrados de la Corte constitucional son santistas o los puso Santos, con tres de ellos almorzó en estos días Santos.
El discurso de Gobertus fue puro político e ideológico, no técnico.

Ronald-T

16 de Marzo

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Caramba Tico, sólo unas preguntas. En dónde andabas cuando Santos, vuestro j...+ ver más

Caramba Tico, sólo unas preguntas. En dónde andabas cuando Santos, vuestro jefe, objetó por razones de inconveniencia la ley, ya avalada por la Corte Constitucional, que permitía reelección del Auditor General?. Era eso también un intento de desacato?. Fue valido que en esa oportunidad se le pidiera al Congreso a que aprobara tales objeciones, lo cual hizo, contra una decisión de la Corte?.

AlvaroH

16 de Marzo

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Ay, don Ronald. El problema no es objetar. El asunto es sobre las razones punt...+ ver más

Ay, don Ronald. El problema no es objetar. El asunto es sobre las razones puntuales y esas no son las mismas, asi que usted esta tapando el sol con un dedo. No viene al caso su ejemplo. No es ni parecida la situación. No es el mismo tipo de ley, ni el mismo tipo de sentencia, ni el mismo contexto ni las mismas consecuencias.

Ronald-T

16 de Marzo

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Gracias Alvarito . Si relees la columna encontrarás que el ejemplo es válido...+ ver más

Gracias Alvarito . Si relees la columna encontrarás que el ejemplo es válido en los términos en que escribe el maestro Tico Riveros, que resumiría en la frase: "desacato a la Corte". Inteligentemente, él no discriminó procedimiento de objeción para leyes estatutaria vs "normales", porque seguramente conoce la Constitución mejor que tu y que yo. pero a veces deja que la camiseta ahogue al analista

Ronald-T

16 de Marzo

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Dos mas. Si el Gobierno tiene derecho de objetar leyes (CP/91) impedírselo no...+ ver más

Dos mas. Si el Gobierno tiene derecho de objetar leyes (CP/91) impedírselo no es un atentado contra las instituciones?. En que queda los frenos y contrapesos?.Y aquello de que se puede acabar la JEP no parece similar a que "si se pierde el plebiscito al otro día vendrá el terrorismo urbano y la guerra"?...Creo que el columnista no nos advierte de la trampa, sino que habla desde el fondo de ella.

AlvaroH

16 de Marzo

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Una cosa es objetar una ley normal por razones normales, otra es objetar artí...+ ver más

Una cosa es objetar una ley normal por razones normales, otra es objetar artículos de una ley estatutaria que es vital para que funcione ordenadamente la JEP, con objeciones que no van a ayudar sino simplemente a generar más problemas y, en últimas, van a promover más bien que los desmovilizados le tengan miedo y odio al gobierno. Eso no es bueno. Y sobre el terrorismo, espere y verá. Sigan así.

Elizabeth Prado

16 de Marzo

6 Seguidores

O sea que de ahora en adelante los congresistas no serán inviolables en sus opiniones y votos, sino que tendrán un control preventivo por parte de los congresistas amigos de Procurador. Para qué deliberar y votar, si ya les dieron la orden, so pena de sanciones, de no adoptar el procedimiento claramente establecido en la Constitución, y en cambio, seguir las instrucciones del Procurador.

O sea que de ahora en adelante los congresistas no serán inviolables en sus opiniones y votos, sino que tendrán un control preventivo por parte de los congresistas amigos de Procurador. Para qué deliberar y votar, si ya les dieron la orden, so pena de sanciones, de no adoptar el procedimiento claramente establecido en la Constitución, y en cambio, seguir las instrucciones del Procurador.

AlvaroH

16 de Marzo

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No hay nada claro en la forma de operar de un presidente que primero dice "no ...+ ver más

No hay nada claro en la forma de operar de un presidente que primero dice "no voy a objetar" y luego dice "sí voy a objetar", para no entrar en el punto jurídico que ya otras personas con mayor conocimiento han discutido. Lo que está haciendo Duque no es un procedimiento normal, ni las consecuencias son normales. Es jugar con fuego y creyendo que si se quema algo entonces mejor, no pasa nada.

Elizabeth Prado

16 de Marzo

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Las opiniones sobre el cumplimiento de las promesas de un político, tienen consecuencias en ese ámbito. Ahí sí, pueden decir lo que quieran con signos de exclamación. Pero ante una facultad expresamente consagrada en la Constitución a favor del Presidente, permitir su ejercicio es "lo normal".Si hay dudas, éstas solamente las puede resolver una sentencia. Un concepto no garantiza eldebido proceso

Las opiniones sobre el cumplimiento de las promesas de un político, tienen consecuencias en ese ámbito. Ahí sí, pueden decir lo que quieran con signos de exclamación. Pero ante una facultad expresamente consagrada en la Constitución a favor del Presidente, permitir su ejercicio es "lo normal".Si hay dudas, éstas solamente las puede resolver una sentencia. Un concepto no garantiza eldebido proceso

Elizabeth Prado

16 de Marzo

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¿Quién decide si una objeción es de inconveniencia o de inconstitucionalid?. Esa es la clave.¿El Procurador? No; ¿La mesa directiva? No; ¿Un partido? No; ¿El Congreso? No, sus decisiones son políticas. ¿Entonces? La Corte cuando le lleguen los textos nuevos. ¿Por qué no antes? Así son las reglas del juego, con toda razón: el Congreso no puede pedir permiso cada vez que va a ejercer sus funciones

¿Quién decide si una objeción es de inconveniencia o de inconstitucionalid?. Esa es la clave.¿El Procurador? No; ¿La mesa directiva? No; ¿Un partido? No; ¿El Congreso? No, sus decisiones son políticas. ¿Entonces? La Corte cuando le lleguen los textos nuevos. ¿Por qué no antes? Así son las reglas del juego, con toda razón: el Congreso no puede pedir permiso cada vez que va a ejercer sus funciones

Nepomuceno Yusunguaira

16 de Marzo

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La comprobada vileza de estos tipos del Centro Democrático no conoce límites. Desde la votación del fallido plebiscito por la paz de Santos, con el "gerente del NO" a la cabeza, no se había recurrido a la "violación de niños" como caballito de batalla y de manipulación de estos degenerados uribistas. Pero esos saben perfectamente cómo manipular el hígado del chibchombiano promedio.

La comprobada vileza de estos tipos del Centro Democrático no conoce límites. Desde la votación del fallido plebiscito por la paz de Santos, con el "gerente del NO" a la cabeza, no se había recurrido a la "violación de niños" como caballito de batalla y de manipulación de estos degenerados uribistas. Pero esos saben perfectamente cómo manipular el hígado del chibchombiano promedio.

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