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Por Daniel Pacheco · 09 de Febrero de 2021

Fuente: Banco de la República

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En su tesis de maestría en economía de la Universidad de Los Andes, la nueva codirectora del Banco de la República, Bibiana Taboada, se lanzó a probar una idea que hoy resuena con ironía luego de su nombramiento. La pregunta de Taboada era si la cuna influye, más allá de los méritos de cada persona, en generar desigualdad. 

Su llegada a la junta del Banco de la República, con doce de los diez años de experiencia requeridos por ley para ocupar el cargo, afirma que sí. Por eso su tesis, “Desigualdad de ingresos, esfuerzos y oportunidades- un estudio del caso colombiano”, escrita hace 15 años, cobra relevancia ahora que hace parte del selecto grupo de seis codirectores que definen el rumbo de la política monetaria del país. 

Se trata, además, del único artículo académico destacado en su perfil público en la página del Banco.

Taboada llegó a la junta del Banco con 39 años, nombrada directamente por el presidente Iván Duque, el antiguo jefe de su mamá, la militante del Centro Democrático, exministra y hoy embajadora en Ginebra, Alicia Arango. Su nombramiento generó un revuelo mediático porque se trata de una economista sin experiencia en política monetaria, financiera, o macroeconómica, y sin estudios especializados en un área afín al trabajo de la banca central, como contamos en esta historia

La mayoría de su carrera (seis de doce años de experiencia acreditada) la desarrolló en el BID. Primero como consultora, y luego como empleada del banco, tras ganarse el puesto en una convocatoria para trabajar en la división que hace la evaluación de impacto de los proyectos financiados por el BID. 

Una persona que trabajó con ella, y que pidió no ser citada para no meterse en problemas con sus superiores, la describió como “una economista buenísima, que se ganó su lugar con méritos, y que aprende rápido”.

Sin embargo, el trabajo en la junta de un banco central, que se encarga principalmente de la inflación, involucra habilidades y conocimientos muy distintos a los acumulados en el BID, un banco de desarrollo enfocado en la superación de la pobreza. 

Por eso, en el caso de su nombramiento resuena la hipótesis que Taboada lanzó como estudiante de economía, en un trabajo que tuvo otros dos coautores y que luego fue publicado también por la Cepal. “Si la educación y los ingresos de los individuos dependen de características heredadas”, escribió, “la inequidad se perpetúa y la política social tiene un menor espacio para corregir este fenómeno”. 

La tesis concluye que “la desigualdad en la distribución del ingreso, laboral y per cápita, puede atribuirse, en buena medida, a diferencias en las características heredadas por los individuos”. Es decir, que lo que gana una persona durante su vida, depende en gran medida de dónde nació, más allá de sus méritos.

Según Luis Carlos Reyes, profesor de economía de la Universidad Javeriana, y experto en economía del desarrollo que leyó la tesis, “los resultados son consistentes con una enorme literatura econométrica que ha documentado, vez tras vez, que la lotería de la cuna determina quiénes tienen las oportunidades que los llevan a tener ingresos altos y carreras destacadas.”

En términos del Gini, una medida de desigualdad en los ingresos, la tesis de Taboada calcula que “si se anulan las diferencias prevalecientes en variables relacionadas con las oportunidades al nacer, la desigualdad disminuye sustancialmente”, hasta en 12,5 por ciento. 

De acuerdo al Dane, entre el 2012 y el 2019, el Gini en Colombia ha disminuido apenas 1,8 por ciento. Esto resalta el peso que tienen sobre la desigualdad las características heredadas en Colombia, según los hallazgos del estudio de Taboada.

El origen de la desigualdad

El análisis de la nueva codirectora del Banco de la República parte del problema de que “inclusive bajo el mejor de los escenarios, una economía de mercado puede llegar a no responder nunca por los más pobres”. En ese contexto, se pregunta qué factores impiden que el mercado corrija esa desigualdad, es decir, cuáles son “las raíces y las causas de la desigualdad”.

Con un análisis a los datos de la Encuesta de Calidad de Vida del Dane, Taboada aplica tres modelos de simulación distintos para medir el impacto de las ventajas heredadas sobre los resultados distintos del desempeño de las personas. 

Sus resultados, como mencionamos, apuntan a que hay una relación fuerte entre las ventajas heredadas, y los resultados desiguales de ingresos. 

Una relación, que en el caso de su estudio, está especialmente relacionada con los años de educación acumulada de los padres. “Así las cosas, el desafío más grande de la política redistributiva, consiste en ampliar la asistencia escolar de los niños y jóvenes que se desarrollan en los entornos menos favorables”, concluye Taboada, que trabajó desde octubre del 2018 como subdirectora para superación de la pobreza en el Departamento de Prosperidad Social. 

En este aspecto, la tesis de la estudiante de economía se aleja del caso de la recién nombrada codirectora. Si bien Taboada tiene una maestría en Harvard en administración pública, y un pregrado y maestría en Los Andes en economía, no son esos pergaminos los que parecen haber sido los determinantes a la hora de su nombramiento. 

Varias de las candidatas en la baraja para ocupar el puesto al que Iván Duque finamente la nombró, como Marcela Eslava, tienen hojas de vida académicas muy superiores, y enfocadas en el área de la macroeconomía. 

Según el profesor Reyes, “para ganarse la lotería de la cuna no hay que tener padres poderosos e influyentes: basta con venir de una familia con alto nivel socioeconómico.” Pero al menos en este gobierno, para la lotería de la junta del Banco de la República, se necesita algo más.   

Al momento de publicación de esta nota, la codirectora Taboada no había respondido a las preguntas que le enviamos.

Comentarios (1)

Wilozada

09 de Febrero

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Lo paradójico de la situación que se presentó con la hija de la Arango, la hija del gritón Mejía y otros más, que comenzaron a gozar de las mieles de la burocracia y la diplomacia por ser hijos de quienes son, era el ataque feroz que los integrantes de la "agencia" uribista le hacían a Santos por la tal "mermelada" y el nepotismo. Quedaron en ridículo. Este gobierno es aún peor en ese aspecto.

Lo paradójico de la situación que se presentó con la hija de la Arango, la hija del gritón Mejía y otros más, que comenzaron a gozar de las mieles de la burocracia y la diplomacia por ser hijos de quienes son, era el ataque feroz que los integrantes de la "agencia" uribista le hacían a Santos por la tal "mermelada" y el nepotismo. Quedaron en ridículo. Este gobierno es aún peor en ese aspecto.

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