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Antanas Mockus - La conciencia cultural de Colombia – #TrendingLíder360º

“Había un chiste viejo de la campaña de Clinton que decía “no seamos pendejos, el problema es la economía!”. En este caso sería: "no seamos pendejos, el problema es la cultura!” dice Antanas Mockus, #TrendingLíder360º esta semana, quien ha demostrado en la teoría y en la práctica que el principal obstáculo en Colombia es cultural.

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08 de Marzo de 2016

 

Reflexiones

¿Cómo describiría la "cultura colombiana"?

Somos una combinación de Cristo y Judas. Somos muy recursivos, un colombiano no se vara. También somos muy diversos por regiones. Los estudios socioculturales muestran enormes diferencias. La gente del Tolima, Bogotá, Cali o Medellín es muy distinta. Hay una presencia de elementos culturales fuertes también en la música.

"Somos una combinación de Cristo y Judas."

Somos una paradoja: mal pensados sobre el otro y poco críticos de nosotros mismos, y si somos críticos no compartimos esas críticas por el miedo a perder la legitimidad. Seguimos siendo una sociedad posicional, nos importa mucho cómo nos ven los demás, el respeto que nos tienen. Somos muy contemporáneos, estamos al día en muchas corrientes, pero también tenemos evoluciones muy lentas en ciertos aspectos. 

"Somos una paradoja: mal pensados sobre el otro y poco críticos de nosotros mismos."

¿Cómo describiría la “cultura política colombiana”?

Somos la sociedad del turno, hay turnos que funcionan muy bien. Por ejemplo, la ciclovía. Los domingos y los días feriados las calles son para las bicicletas y el resto de la semana son para los carros. Hay problemas que se resuelven muy bien con un sistema de turnos. Cuando algo no alcanza para todos, puede ser una buena solución. También tenemos una fascinación con la ley, le tenemos mucha fe, somos creativos con las leyes y vivimos reformándolas. Después, por incumplimiento o desconfianza se desbarata la labor legislativa.

Nuestra cultura política tiene un poco de virulencia, tal vez para curarse de ciertos tonos depresivos. Nos gusta la acción, los titulares. Aunque eso pasa en todo el mundo, no es que sobresalgamos. La política es un concurso para ocupar la primera plana, pero hay mucha gente que no es enfocada por la cámara. Todos tenemos derecho a un poco de atención, pero hay que repartirla más democráticamente. Somos muy buenos para resolver problemas, hay gente que dice que la presidencia es una estación de bomberos.

Entorno del líder

Todo liderazgo surge de unas influencias en la vida: personales, intelectuales, vivenciales, de todo tipo. ¿Cuáles diría usted que son esas influencias que han determinado su estilo y sus motivaciones de liderazgo?

Mi madre es artista y eso marcó bastante mi vida. Mi padre era ingeniero, me enseñó mucho de matemática. Había un filólogo clásico que vivía con ellos, que me enseñó las malas palabras en francés. Los tres me dieron la pista clave para mi vida, me enseñaron a creerle a mis maestros. Siempre en la división entre alumnos y profesores yo estaba del lado de los profesores. Además, mi colegio era un poco laico y se miraba con un poco de desprecio la formación religiosa.

"Siempre en la división entre alumnos y profesores yo estaba del lado de los profesores."

Esa extraña combinación de arte, ingeniería, filología, más el tema de colegio poco religioso siendo mi papá practicante, tuvo gran influencia. Además, los amigos de la cuadra. Había un muchacho que se llamaba Lalo, cuando teníamos unos 12 años, él decía que había hecho el amor con no sé cuantas chicas, yo no conocía nada parecido, pero me consolaba con la información escrita. Le contaba chismes a la gente de lo que había leído en el libro de educación sexual.

Mis profesores de matemáticas también influyeron mucho. Hubo un profesor francés que fue profesor mío cuando estudié en Francia, vino a dictar a la Universidad Nacional, él me defendía pues yo pasé con el mejor puntaje a ingeniería en la Universidad Nacional, pero me quería pasar a matemáticas y eso era un lío burocrático tremendo. Yo me la pasaba detrás de él. La gente me decía que era un regalado. Por un lado estaba la confianza que él tenía en mí, pero además me prestaba sus libros a cualquier hora, y sobretodo, que cuando no entendía algo, él me lo explicaba, tenía un profesor privado de matemáticas a mi disposición.

¿Cuál es el origen regional de su familia?

Mis padres son de Lituania.

¿Cuáles fueron sus primeros rasgos, actos, o insinuaciones de liderazgo?

Cuando me fui a estudiar a Francia, allí fue donde empezaron a aparecer ciertos rasgos y cualidades que no sabía que tenía.

Uno de los propósitos principales de estos perfiles es que personas jóvenes entiendan con ejemplos concretos cómo es el difícil camino del liderazgo. ¿Cómo describiría usted su proceso interior y su experiencia de búsqueda y encuentro de ese camino de liderazgo?

En Francia yo estaba con un grupo de latinoamericanos en una ciudad de unos trescientos mil habitantes que se llama Dijon. Éramos unos veinte latinos. Yo era todo lo contrario de alguien con liderazgo. Era buen estudiante, me sentaba adelante, bien adelante porque tenía miopía. Me atrevía a corregir al profesor cuando se equivocaba, gran parte del curso me odiaba.

Sin embargo, hubo una huelga y mis compañeros se enteraron que yo había traducido con un profesor francés unas partes del libro que se llama La Reproducción de Bourdieu y Passeron. Terminé haciéndole una exposición a todo el grupo y fue rarísimo, porque el que era odiado ahora era admirado, porque le daba mucho sentido a la huelga en la que estábamos. Nuestro curso se volvió de un día para otro en el más beligerante de toda la huelga. De eso quedó una foto donde yo marcho con una pancarta.

Algunos expertos en liderazgo sostienen que éste tiene un alto porcentaje de emociones. ¿Cómo cree que maneja la inteligencia emocional?

Trabajo para manejarla bien, no siempre se puede. 

Iniciativa de liderazgo

Una visión de liderazgo tiene un diagnóstico de la situación a intervenir, una meta hacia a dónde ir y una fórmula para lograrlo. ¿Cuál diría usted que es su diagnóstico, fórmula y meta?

En torno al diagnóstico hay que hablar de la cultura del atajo. La gente quiere conseguir los resultados a toda costa, incumpliendo ciertas reglas o atropellando a otras personas. También hay que incluir el tema de la violencia. Desde el hogar, hasta los grupos armados ilegales con aspiración política. No hemos logrado domesticar el tema de la violencia. En el mundo hay un 40% más suicidios que homicidios. En Colombia, por un suicidio, hay ocho o nueve homicidios. En Japón por un homicidio hay 40 suicidios, el japonés se debe cuidar de si mismo, pues la gente se castiga así misma, aquí la culpa es del otro.

"En el mundo hay un 40% más suicidios que homicidios. En Colombia, por un suicidio, hay ocho o nueve homicidios. En Japón por un homicidio hay 40 suicidios, el japonés se debe cuidar de si mismo, pues la gente se castiga así misma, aquí la culpa es del otro."

La meta es lograr conectar la sacralización de la vida y la sacralización de lo público.

La fórmula es creer en la discusión, en la comunicación sincera. Creer que hay un proceso colectivo de fijación de metas. En el primer plan de desarrollo había una frase que decía: “aumentar el número de conflictos resueltos por métodos alternativos en el marco de una visión compartida”. Esa última parte de visión compartida no me gustaba en lo más mínimo, y después terminé fundando una organización que se llama Visionarios. Es una ironía que en la vida uno aprende defendiéndose y discutiendo, muchas veces yo leía un filósofo, peleaba con él todo el semestre y al final caía vencido, terminaba pensando que ese filósofo era el mejor de los que había conocido.

Hay que tener disposición a cambiar, a entender. Hay que reconocer que a veces se logra mover fibras muy diversas, la realidad le habla a uno. Una vez me fui detrás de Monserrate a un cerro altísimo y me parecía que la ciudad me hablaba. No había pensado en ser alcalde, pero tuve un encuentro con la ciudad como si fuera un animal enorme titiritando, que me decía: “esta es tu ciudad, mejórala”.

¿Cómo encarna con su ejemplo los valores de su visión?

Creo que es más práctico enseñar con el ejemplo que dando órdenes. Intento estar abierto siempre a la discusión, a cambiar de idea, soy un creyente de la comunicación. Sé que hay muchas formas para resolver los conflictos sin violencia. Lo público tiene una gran importancia e intento transmitir y multiplicar ese sentimiento con las personas a mi alrededor.

"Intento estar abierto siempre a la discusión, a cambiar de idea, soy un creyente de la comunicación. Sé que hay muchas formas para resolver los conflictos sin violencia."

¿Cuáles son sus principales resultados en materia de liderazgo?

Aún estamos muy lejos de cómo debería ser, pero considero que la cultura ciudadana se ha fortalecido. También considero que temas como el respeto por la vida y la importancia de la cultura en la sociedad tiene ahora un rol más protagónico.

"La importancia de la cultura en la sociedad tienen ahora un rol más protagónico."

¿En qué consiste su iniciativa de liderazgo con Corpovisionarios?

En Corpovisionarios tratamos de comprender realidades. Básicamente trabajamos en torno a problemas que se intuye se pueden resolver o limitar enfatizando el análisis de la cultura. Había un chiste viejo de la campaña de Clinton que decía “no seamos pendejos, el problema es la economía!”. En este caso sería: no seamos pendejos, el problema es la cultura! Hay gobiernos municipales, departamentales, ciudades, sector público descentralizado que hacen parte del espacio de trabajo de la organización, pero también trabajamos en seguridad industrial.

Había un chiste viejo de la campaña de Clinton que decía “no seamos pendejos, el problema es la economía!”. En este caso sería: no seamos pendejos, el problema es la cultura!

El problema siempre es el mismo, hay unas normas formales muy bien hechas, hay unos mensajes construidos que le indican a la gente qué hacer, la gente durante el entrenamiento hace las cosas bien, pero en el lugar de trabajo recobran el machismo.

Por este machismo la gente dice: “no soy una nena, no me da miedo soltar estas tuercas sin tener los guantes”.

Nuestra apreciación es que la cultura está cambiando, pero lo que queremos, es que este cambio se organice de manera más eficaz. Hemos hecho diagnósticos en los municipios y también investigaciones a nivel internacional. Hicimos una encuesta de cultura ciudadana en Ciudad de México, Tijuana, San Diego, Caracas, La Paz, Quito, Belo Horizonte, Estocolmo y Montevideo. Estas dos últimas fueron las mejor calificadas.

"Nuestra apreciación es que la cultura está cambiando, pero lo que queremos, es que este cambio se organice de manera más eficaz."

Visión sobre el liderazgo

Desde su experiencia, ¿cómo entiende usted un líder?

Un líder se siente incomodo con la designación de líder. Bourdieu decía que prácticamente en todos los casos, el líder es el que sigue a su equipo. Concentra los reflectores y en el fondo está respondiendo a lo que la gente quiere. Lo que más caracteriza al líder es saber llevarle la contraria a esas demandas y enfocar hacia dónde es el camino. Hay momentos en que el líder reúne las preocupaciones de una sociedad y le da un rumbo, porque adelante es para cualquier lado.

"Lo que más caracteriza al líder es saber llevarle la contraria a esas demandas y enfocar hacia dónde es el camino."

Hay supuestos de la vida colectiva que requieren apostadores incondicionales. Es el caso de mi fe en la comunicación y mi cercanía a Habermas, esa es mi apuesta. Está una sociedad como la colombiana, donde se lee mucho más a Hobbes y otros teóricos de la sociedad como confrontación de todos con todos, de lucha de clases por la tradición marxista. Yo sé que Habermas no escribe acerca de la realidad colombiana, pero me da un punto de vista que me da esperanza.

"Hay supuestos de la vida colectiva que requieren apostadores incondicionales. Es el caso de mi fe en la comunicación y mi cercanía a Habermas, esa es mi apuesta."

La teoría tradicional de liderazgo tiende a darle demasiada importancia al líder individual y al líder heroico. Sin embargo, la literatura moderna sobre liderazgo y la experiencia de personas como usted, siempre indica que el verdadero liderazgo es colectivo, más aún en la actualidad en que la complejidad de los problemas y las soluciones hace que un líder pueda hacer poco por sí mismo. ¿Cómo ha sido el liderazgo colectivo en su experiencia? 

Cuando tenía 20 años quería morder el mundo. Pero cuando entré a enseñar en la Nacional formamos un grupo, invitados por el profesor Federici. Ese trabajo en grupo donde discutíamos hasta la última tilde de nuestros artículos, nos enseñó a trabajar en equipo. El grupo Federici era muy horizontal, además se me hizo muy difícil conservar la calidad del grupo en mis textos personales. Claramente pensábamos mejor en grupo.

¿Considera que su liderazgo ha tenido elementos caudillistas?

En mi equipo había muchos académicos, ellos suelen acoger la innovación, pero si lo piensan un poco más, se llenan de dudas. Varias veces me tocó ser poco democrático. Tuve que anunciar medidas en la prensa, volviéndolas irreversibles. Por ejemplo, cuando liquidamos a la Policía de tránsito de azul, yo anuncié que iba a hacerlo en la prensa y ya no era la discusión de si se hacía o no, sino acerca de cómo hacerlo, pues ya no había de otra. A veces se necesita que alguien concentre la decisión y tome la responsabilidad.

¿A qué personas de la vida pública le reconoce usted liderazgo? Y mirando hacia atrás, pensando en líderes colombianos ¿cuál le atrae?

Hay una institución que me atrae mucho. Es la Facultad de Minas en Medellín, que hoy en día es la Facultad de Minas de la Nacional en Medellín. La consigna general de esta facultad era trabajo y rectitud. Eso significaba que la formación moral del ingeniero era muy importante, junto a la laboriosidad. La otra frase que tenían era que el ingeniero hace por un peso lo que cualquiera hace por dos, es una clara comprensión de la ingeniería en un marco económico. Sin embargo, la mejor consigna tenía que ver con la tensión entre conservadores y liberales, decía: “tenemos que formar gente honrada, que siga siendo honrada aunque pierda la fe”. Eso es muy adecuado, permitió que profesores liberales y conservadores convivieran.

También admiro a Alberto Lleras Camargo. Él tenía claro que había que hacer concesiones fuertes para lograr la paz, el acuerdo del Frente Nacional, con la alternancia de los dos partidos tradicionales, más la milimetría en el reparto de los cargos es algo a resaltar. Cualquiera de los que hoy está dudando, hubiera salido corriendo en ese momento. Él mantuvo la convicción de que la paz era la meta y que esa era la forma para lograrla. Uno puede criticar por muchas razones el Frente Nacional, pero sin dudas fue útil, pues Colombia salió de guerras muy cruentas. Incluso, estos conflictos eran más agravados que los recientes, por el asunto ideológico. El odio era demasiado profundo. Esta violencia tocó a fondo las convicciones y pasó lo que pasa en el fútbol, muy pocos se cambian de bando.

"También admiro a Alberto Lleras Camargo. Él tenía claro que había que hacer concesiones fuertes para lograr la paz, el acuerdo del Frente Nacional, con la alternancia de los dos partidos tradicionales, más la milimetría en el reparto de los cargos. Cualquiera de los que hoy está dudando, hubiera salido corriendo en ese momento. Él mantuvo la convicción de que la paz era la meta y que esa era la forma para lograrla. Uno puede criticar por muchas razones el Frente Nacional, pero sin dudas fue útil, pues Colombia salió de guerras muy cruentas. Incluso, estos conflictos eran más agravados que los recientes, por el asunto ideológico."

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