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Por De la Dirección · 08 de Mayo de 2013

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A raíz de la nota que sacamos ayer contando que la Corte todavía no había fallado sobre el tema de las megapensiones como lo habían asegurado la mayoría de medios, se ha producido una avalancha de trinos contra La Silla Vacía de varios de los periodistas que cubren las cortes en los medios tradicionales. Incluso crearon un hashtag en twitter #lanoticiaeracierta.

Los comentarios de los periodistas se podrían agrupar en cuatro grandes grupos. El primero es que era una “canallada poner en ridículo a sus colegas”.  El segundo, que los periodistas de La Silla “no trasnochan, no se mojan, no van a las ruedas de prensa y por lo tanto no saben qué es hacer periodismo”. La tercera, que la noticia al final resultó cierta y que en esa medida la nota era un “irrespeto” con el trabajo de los colegas. Y cuarto, que en realidad nuestra nota era “una venganza” porque nos habían “chiviado” y que qué “credibilidad y veracidad podía tener un medio que mató a Cano”.

Gente más cercana a nosotros, y a quienes apreciamos mucho, opinaron que habríamos podido simplemente decir que todavía no había fallo sin sacar los pantallazos de los otros medios y desgastarnos en esa pelea.

Nuestra posición

Creo que esta es una excelente oportunidad para entablar un diálogo con nuestros colegas (si eso es posible) o por lo menos para explicarle a nuestros usuarios cuál es nuestra posición frente a cubrir los otros medios y abrir un debate al respecto.

Cuando íbamos a crear La Silla como un medio para cubrir las movidas del poder y estábamos decidiendo qué cubrir y qué no, uno de los puntos que más debatimos era si debíamos cubrir a los medios como otro poder o no. La decisión no era fácil. Para existir necesitábamos a los medios tradicionales. Un link en El Tiempo o una mención en la W hacían toda la diferencia entre permanecer en la oscuridad o entrar al debate público. De hecho, gracias a la generosidad de medios como la W, Caracol, El Espectador o Semana la gente comenzó a conocer La Silla y aún hoy, cualquier mención en estos medios nos ayuda y nos alegra.

Eramos conscientes, además, de que cualquier cubrimiento independiente de los medios tendría un costo. Sin embargo, decidimos asumirlo. 

Nos parecía –y aún estamos convencidos de ello- que los medios tenemos un poder inmenso. Y que si La Silla quería cubrir el poder no era coherente dejar por fuera uno tan grande. Por eso hemos sacado historias como ‘Santos en sintonía con los medios’, ‘Kien&Ke no es el único medio que pacificó su cubrimiento’ y ‘Si Sarmiento compra Caracol Radio así se concentrarían los medios en los cacaos’, entre muchas otras.

Cuatro años después de creada La Silla, cubrir los medios no ha sido fácil. Es difícil porque yo tengo una relación personal y aprecio y admiro a varios periodistas y directores de medios, a los que hoy les caigo menos bien que hace cuatro años. Además, nunca es rico encontrarse por la noche a la gente que uno critica por la mañana.

Segundo, porque nosotros sabemos lo difícil que es hacer este trabajo y que uno intenta siempre hacer lo mejor que puede y corremos el riesgo de dar la impresión de que nos sentimos “más” que los demás.

Y tercero, porque al cubrir a los colegas como si fueran una fuente más rompimos un pacto de solidaridad que existe entre los medios. Pero creemos que así como criticamos el espíritu de cuerpo que ha imperado entre los militares y que ha evitado que haya más transparencia en la institución castrense, no debemos beneficiarnos de este pacto entre los periodistas. Estamos convencidos de que al país le va mejor si nosotros nos cubrimos entre sí, sobre todo porque en Colombia hay muy pocos mecanismos de control social a los medios. 

Por lo anterior, creemos que no fue “una canallada” contar que todavía no había fallo de la Corte, era simplemente aclarar una información imprecisa que había llevado al error incluso al Presidente.

La acusación de que no vamos a ruedas de prensa, ni nos mojamos, ni morimos de hambre esperando una declaración es cierta. La Silla no cubre declaraciones ni eventos ni ruedas de prensa. Eso ya lo hacen muy bien nuestros colegas, cuyas historias y su valioso trabajo no solo usamos todos los días sino que les damos el crédito y ponemos el link.  Nuestra sección Lasilladice es una curaduría permanente de su trabajo, que nos parece esencial en una democracia, y que sabemos que es duro porque cada uno de los periodistas que trabaja en La Silla lo ha hecho en el pasado.

En La Silla nos concentramos en sacar solo dos historias en profundidad, tratando de ver lo que hay “detrás” de las noticias, salvo cuando tenemos una historia propia.  Yo creo que tanto el cubrimiento diario que hacen nuestros colegas como el de análisis y de contexto que hacemos en La Silla es periodismo. El uno no es necesariamente mejor que el otro, son totalmente complementarios y ambos necesarios.

El tema de la ‘venganza’ creo que ni siquiera vale la pena abordarlo. Precisamente porque nuestro oficio no es el de las noticias del día a día, nosotros no estamos compitiendo con los medios grandes, que tienen decenas de periodistas, por tener la ‘chiva’. Salvo en casos muy excepcionales, los otros siempre tendrán la ‘chiva’ de las noticias rutinarias.

Sobre la acusación de la “calumnia” y el “irrespeto” porque la noticia resultó cierta, sí tenemos serias diferencias. Camila Zuluaga dijo en la W por la mañana del lunes que la Corte iba a tumbar las megapensiones y anticipó las posiciones de los magistrados. Ella también, el martes por la mañana, después de que varios medios -incluso el suyo habían anunciado el supuesto "fallo"- seguía diciendo en su twitter que la Corte “vota esta tarde”  las megapensiones y que quien votaría en contra sería Gabriel Eduardo Mendoza.

Camila tenía razón y creo que nadie podría decir que fue desinformado por ella porque, gracias a sus fuentes y reportería, pudo contar y anticipar lo que muy seguramente sucedería en la Corte.

Pero hablar de cómo sería un fallo es es muy diferente a dar la noticia de que el fallo ya se había producido, como lo hicieron varios medios, que incluso hablaban de cómo había sido una votación que no había ocurrido.

Un fallo es una decisión formal producto de una votación. No es lo mismo que queden claras las posiciones en el debate de sala plena a que ya haya una sentencia. Tan no se había concretado la decisión que ayer los magistrados debatieron durante cinco horas más. No es cierto que hubiera habido unas votaciones el día anterior. Y tampoco es cierto que hayan “tumbado” las megapensiones.

Los que venían ganando pensiones millonarias lo seguirán haciendo porque la Corte reconoció que tenían derechos adquiridos salvo que se les pruebe que lo hicieron de mala fe. Lo que habrá es un ajuste de las mismas, ya hora tendrán un tope máximo de 25 salarios mínimos.

Anunciar que hay un fallo antes de que este en efecto se produzca puede reforzar la estrategia de algunos magistrados de crear un hecho cumplido y elevar el costo de los que aún no están convencidos, como en efecto todavía no lo estaban algunos ayer por la mañana. Por eso no es inocuo decir que hay una sentencia cuando lo que hay son posiciones expresas sobre algunos puntos. Más en una sentencia como esta que era compleja y cuyas sutilezas hacen diferencias que se pueden calcular en miles de millones de pesos para el Estado.

Es cierto, como nos dijeron nuestros amigos, que quizás habríamos cumplido el mismo objetivo de aclarar que no había fallo y que habría sido menos costoso no hacer explícita la imprecisión de los medios.  De hecho, entre la avalancha de trinos no fueron pocos los que recordaron mi ‘chiva vacía’ de haber matado a Cano con seis meses de anticipación. Estamos seguros de que la próxima vez que nos equivoquemos –que seguramente será pronto- nuestros colegas serán implacables. Y obviamente, nos lo mereceremos e intentaremos aprender de sus críticas.

Pero habernos “hecho pasito” o haber ignorado este caso implicaría aplicar un rasero diferente a nuestros colegas que a nuestras demás fuentes y uno de los principios que asumimos cuando arrancamos La Silla es que trataríamos a todos por igual. Así sean nuestros amigos y corramos con eso el riesgo de perderlos.

Comentarios (2)

Clemencia Ángel

22 de Mayo

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Los felicito por su fidelidad a sus principios. Por eso es que valoro tanto s...+ ver más

Los felicito por su fidelidad a sus principios. Por eso es que valoro tanto su información.

Edward Páez H.

29 de Mayo

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Priman los principios ante todo.
Y de equivocarse o chiviarse... ¿qué me...+ ver más

Priman los principios ante todo.
Y de equivocarse o chiviarse... ¿qué medio no lo ha hecho?

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