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Por Blogoeconomia · 06 de Mayo de 2013

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Por Marc Hofstetter 

En la retórica que acompañó el lanzamiento de Pipe, el plan de reactivación de la economía colombiana recientemente anunciado por el gobierno, se aclaró que la estrategia era un intento por nivelar los crecimientos de diferentes sectores. El Ministro de Hacienda enfatizó que la economía iba bien pero que le preocupaba que el agro y la industria venían presentando desempeños pobres en los últimos tiempos.

Con frecuencia ese diagnóstico venía acompañado de un culpable: la tasa de cambio. Su persistente apreciación estaría en la raíz del pobre desempeño de dichos sectores. Como lo muestra la siguiente gráfica, Colombia está completando una década de apreciación cambiaria real.

Colombia: tipo de cambio real 1986-2012

  

Lo curioso es que el componente más importante de Pipe—subsidios a la demanda de vivienda—terminará causando más apreciación cambiaria real. La razón es la siguiente. La tasa de cambio real de un país guarda estrecha relación con el precio relativo entre los precios de los bienes transables y los no transables al interior de este. Un componente importante de los bienes no transables es precisamente la vivienda. En la medida en que Pipe está enfocado en subsidiar la demanda por vivienda, los precios de esta seguirán aumentando y acentuarán la apreciación cambiaria real.

      

De acuerdo a esto, el gobierno recetó unos martillazos para tratar la fractura cambiara que diagnosticó ¿Cómo se verá esta gráfica a finales de 2014? Paradójicamente, si Pipe triunfa, la destorcida cambiaria real se acentuará. La palmera crecerá, por algún tiempo, con renovado vigor.

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