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Por Jerson Ortiz · 23 de Octubre de 2020

La economía local se basa en el comercio minorista. (Foto Alcaldía de Neiva)

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Al comenzar noviembre, según los expertos Neiva llegará a su primer pico de covid con un sistema de salud reforzado, pero un duro agravante: hoy es la ciudad de Colombia con mayor tasa de desempleo, por lo que un posible nuevo confinamiento derivado de ese “peor momento” golpearía aún más fuerte.

Por eso, el alcalde Gorky Muñoz (firmas y Cambio Radical) se enfrenta al dilema de volver a las restricciones si las cifras de la pandemia se descontrolan, o mantener abierta la ciudad porque la economía local se basa en el comercio de servicios y una altísima informalidad. 

Las cifras del pico

Hoy Neiva es una de las cinco ciudades capitales que más casos de covid están reportando a diario. 

Hasta ayer, reportó 12.163 contagios (1.263 activos) y 320 muertes relacionadas al virus. 

Sus tasas de infección (3.063 por cada 100 mil habitantes) y mortalidad (81 por cada 100 mil habitantes) están por encima del promedio nacional que es de 1.904 y 57, respectivamente. 

Y de otras ciudades intermedias como Popayán, Ibagué o Pereira, e incluso grandes como Cali y Medellín. 

 

Ese crecimiento sostenido explica, por ejemplo, que entre las últimas dos semanas la posibilidad de una persona de enfermarse por covid creció en 14 por ciento o que de cada cuatro muestras que se tomaron la semana pasada una salió positiva. 

El incremento coincide con la flexibilización de las restricciones como el pico y cédula, la movilidad y la reapertura del comercio que arrancaron gradualmente en junio y se ampliaron en septiembre. 

La mitad de los brotes a los que las autoridades de salud local les han hecho seguimiento están en las empresas y entidades públicas. 

Con base en esas cifras es que la Secretaría de Salud del Huila proyecta que la llegada del primer pico será entre el 8 y el 11 de noviembre. Para ese momento, según las simulaciones, los casos en Neiva pasarían los 16 mil, mientras que en el departamento llegarían a 23 mil. 

Esa proyección de casos para Neiva representa cerca del cinco por ciento de su población que es de 330 mil habitantes. 

Los ocho meses que pasaron desde que estalló la pandemia le permitieron a la Gobernación y la Alcaldía reforzar la capacidad hospitalaria para evitar colapsos, pero con un impacto social y económico que amenaza con agudizar la pobreza de sus habitantes.  

A diferencia de otras ciudades intermedias o vecinas, el pico agarra a la capital huilense con una mejor capacidad para hacerle frente al virus, pero eso no lo deja cantar victoria. 

Más UCI

Huila arrancó la pandemia con 160 unidades de cuidados intensivos. Hoy, según los reportes de monitoreo del Ministerio de Salud y la Gobernación, tiene habilitadas 340, de ellas 242 en Neiva. 

Han aumentado la dotación con recursos propios de la Gobernación y la entrega de equipos por parte del Gobierno Nacional. 

Eso les ha permitido garantizar hasta ahora que a ningún paciente grave que necesite asistencia intensiva le falte atención, como llegó a pasar en Florencia, Barranquilla o Montería. 

Así aspiran llegar al pico. 

Hasta ayer, 147 de esas unidades estaban ocupadas por pacientes con covid o sospecha de tenerlo y 62 por otras enfermedades. 

Pero ampliar las UCI no es suficiente para frenar la mortalidad. 

En Huila, el boletín epidemiológico de la Secretaría de Salud Departamental señala que la probabilidad de fallecer estando en una unidad de cuidado intensivo durante la pandemia es del 40 por ciento, bien sea porque los afectados entran con otras enfermedades de base que agravan los efectos del covid o porque las personas acuden a esos servicios muy tarde, según explica la gerente del hospital universitario de Neiva, Emma Constanza Sastoque. 

Es por eso que epidemiólogos como Zulma Cucunubá insisten en las medidas de autocuidado para evitar los contagios, especialmente en población vulnerable, y así disminuir el número de infectados en UCI. 

También en rastrear y detectar a tiempo los casos positivos para aislarlos. 

En esa tarea, la red pública de Neiva cuenta con el laboratorio de la Secretaría de Salud Departamental que procesa pruebas PCR, y dos laboratorios que analiza pruebas de antígenos

De las 71.948 pruebas que se habían hecho en el departamento hasta el martes pasado, 47.013 fueron en Neiva. De ese número, cerca de 7 mil 500 fueron la semana pasada (4.500 PCR y 3 mil de antígeno). 

El aumento de los casos, la cada vez más creciente ocupación de UCI y una tasa de mortalidad por encima de la media nacional, tienen a las autoridades analizando qué hacer de cara al pico, porque la otra pandemia, la del desempleo y la pobreza no da tregua.

El dilema de cerrar o seguir así

Neiva es la ciudad con la mayor tasa de desempleo en el país con un 34 por ciento, según la medición que hizo el Dane hasta el mes de agosto. 

De los 158 mil neivanos que se consideran laboralmente activos, 104 mil están ocupados y 54 mil desocupadas. 

En el mismo periodo pero del 2019, la cifra de empleados era de 147 mil y la de desocupados de 24 mil.

Es decir, en un año se perdieron 30 mil empleos.

El impacto está relacionado directamente con la pandemia y las restricciones que se impusieron, pero también con una dinámica económica dependiente del comercio. 

En marzo, antes de la cuarentena, la ciudad ya mostraba síntomas de esa crisis laboral. Ese mes, la tasa de desempleo fue del 17.9 por ciento, la séptima más alta del país.

En abril, la cifra de desocupación llegó al 25 por ciento y en junio al 40 por ciento. 

“Neiva tiene una concentración de la población ocupada en actividades básicas de comercio minoristas y restaurantes. Rápidamente, como hay una sobre participación de la población ocupada en estas actividades que son las que primero se afectan en medio del confinamiento, pues eso nos lleva a las 42 mil personas están desocupadas en el último trimestre de los cuales la mayoría son mujeres”, le explicó a La Silla Vacía, Juan Daniel Oviedo, director del Dane.  

Ese panorama llevó al alcalde de Neiva, Gorky Muñoz, a abrir desde junio gradualmente la ciudad para reactivar la economía y tratar de recuperar empleos. Incluso propuso abrir bares y discotecas, pero el Gobierno lo bajó de esa idea. 

Eso, teniendo en cuenta que la mitad de los empleos en la ciudad son informales, que dependen de negocios particulares e independientes. El 95 por ciento de las empresas registradas en la Cámara de Comercio son microempresas. 

Según Muñoz, abrir ese comercio explica que la tasa de desempleo haya bajado de 40 por ciento en junio a 34 ciento para el mes de agosto. 

Pero la reducción es mínima y eso puede llevar a que a corto y mediano plazo se agudice la crisis social de la ciudad que dejó en evidencia la última medición de pobreza que recoge datos del 2019: el 56 por ciento de los neivanos son pobres o viven en condición de vulnerabilidad. 

De acuerdo con ese informe, en la ciudad hay 111.408 personas que viven con ingresos que no superan los 406.248 pesos mensuales.

La situación es más crítica para otros 14.000 que viven en pobreza extrema, es decir, que subsisten con menos de 148.790 pesos al mes. 

Los datos son similares a los que mostró la ciudad en 2018. 

Esa incertidumbre económica está impactando la salud mental, pues el 54 por ciento de los neivanos que fueron encuestados por el Dane en un estudio de salud mental dijeron haber sentido nerviosismo y preocupación en los últimos días.

El plan del Alcalde Muñoz para evitar que esa cifra crezca se basa en la generación de empleo. Lo plantea en tres frentes: mantener abierta la ciudad y el comercio lo más que se pueda, disponer de unos mil millones en créditos blandos para empresarios pequeños y medianos, y conseguir un crédito de 60 mil millones de pesos que financien obras de infraestructura. 

Pero ayer, ante la proximidad del pico, y teniendo en cuenta que en el camino están celebraciones como el 'halloween' y un puente festivo, anunció nuevas medidas restrictivas. 

Por ejemplo, entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre habrá toque de queda general desde las 9 de la noche hasta las 5 de la mañana, y confinamiento total el 2 de noviembre. 

Los ritmos de la pandemia seguirán marcando el rumbo de esa reactivación.  

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