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El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, retomó este año su propuesta de traer médicos extranjeros para atender la pandemia.

“No dejo de pensar que el Gobierno Nacional debería empezar a contactar a otros gobiernos para que le presten personal a Colombia”, dijo el alcalde el pasado 9 de enero en un Facebook Live. Ahí también hizo mención del episodio del año pasado, cuando le envió una carta a la embajada de Cuba solicitando “una brigada médica con la capacidad de atender 600 unidades de cuidados intensivos”, desatando un debate nacional.

Sin embargo, La Silla Vacía habló con tres fuentes de asociaciones médicas de la ciudad y con la Gobernación de Antioquia, y ninguna está de acuerdo con que estemos en un momento de la pandemia que amerite importar mano de obra médica. 

De hecho, una mirada al problema de las capacidades médicas de Medellín, que tiene sin utilizar los equipos con los que podría montar cerca de 100 Unidades de Cuidado Intensivo (UCI), revela retos más profundos en la estrategia de atención médica de la ciudad para atender los picos de covid.  

La ausencia de un sustento técnico en la propuesta de Quintero, se refuerza con lo que está pasando en otras ciudades del país. Algunas, como Bogotá, viven un estrés mucho más fuerte sobre las capacidades de especialistas claves para atender el covid, como intensivistas, sin que la propuesta de importar médicos foráneos haya sido considerada públicamente como en Medellín. 

Además, la idea del alcalde también es cuestionada por organizaciones médicas porque, mientras solicita apoyo extranjero, la Alcaldía de Medellín no le renovó el contrato a 95 empleados de la red pública hospitalaria de Medellín. Médicos colombianos despedidos que podrían ayudar a aliviar el sistema.

Un 'globo' de Quintero en el tercer pico

La reedición de la propuesta coincide con el momento más crítico: Medellín tiene ocupadas el 94 por ciento de sus 894 camas de cuidados intensivos.

La ciudad sufre el mayor pico desde el inicio de la pandemia que, además, ha dejado en evidencia una imprecisión del Alcalde: en septiembre pasado anunció que había llegado a la meta de 1.000 UCI, una cifra que aún aparece en la página oficial de la Alcaldía, pero que él mismo desmintió la semana pasada. 

Quintero argumentó que no tiene suficiente personal médico para activar las 100 camas faltantes. En especial, porque no hay la cantidad necesaria de intensivistas médicos, que son los encargados de coordinar las UCI. Los intensivistas son los especialistas en proveer soporte crítico vital, y están especialmente entrenados para coordinar a los diversos profesionales que se necesitan para poner a funcionar una UCI.

Rastreamos los datos de intensivistas de la Asociación Colombiana de Medicina Crítica (Amci) en las principales capitales y encontramos que si bien Medellín tiene problemas de personal como el resto del país, comparativamente es la capital que mejor está en este campo.

Según la Amci, Medellín tiene alrededor de 160 intensivistas y, por cada uno, hay más o menos 5,6 camas UCI activas. Esta es una cifra muy inferior a las de otras capitales colombianas. En Bogotá, por ejemplo, hay 11,5 UCI por cada intensivista y en Barranquilla hay 17,9 camas por cada especialista de este campo. Es decir, que en Bogotá y Barranquilla un intensivista, en promedio, estaría a cargo del doble y hasta del triple de UCIs que en Medellín.

 

 

La solicitud del alcalde, entonces, responde a un libreto político y ya conocido, como lo detallamos en La Silla hace unas semanas, de lanzar ideas, viables o inviables sin distinción, en el momento indicado, para generar una nueva conversación. En este caso, el tercer pico de Covid, sin las UCI que había prometido.

¿Por qué no dan abasto los intensivistas en Medellín?

Según le dijo a La Silla José Luis Accini, presidente de la Amci, “Medellín tiene un número de especialistas suficiente, más que ciudades como Cali y Barranquilla. Lo que no va a ser posible es que den cobertura 24/7”. 

En la ciudad, y a excepción de lo que ocurre en otros lugares, las UCIs se han ido habilitando, en gran medida, solo si pueden ser coordinadas por un intensivista. Por eso, agrega Accini, “hemos propuesto que entren a apoyar otras especialidades afines como los anestesiólogos y los internistas”.

Idealmente, según la resolución 3100 de 2019 que regula la prestación de servicios de salud, los intensivistas deben ser los especialistas al frente de las UCI.

Pero esta norma, según explica Roberto Baquero, presidente del Colegio Médico Colombiano, se ha flexibilizado debido al aumento de casos por la pandemia, permitiendo que otros especialistas entren a ampliar esa capacidad de atención. Es decir, que es posible ampliar la capacidad médica, y posiblemente habilitar las UCI cesantes en Medellín, si se coordinara su manejo con una mezcla de especialistas, como anestesiólogos, y no únicamente con intensivistas. 

Esto ya se aplica en varias ciudades, pero en Medellín no completamente. Mario Gómez Duque, jefe de la Unidad de Cuidado Intensivo del Hospital San José en Bogotá, le dijo a La Silla que en la capital hay modelos de “tele experiencia”, en los que un intensivista guía a un profesional de otra especialidad de forma remota y así cubre más campo.

“No hay un estándar internacional preciso de cuántos intensivistas debe haber por cada cama, algunos hablan de 8 o 10 por cada pacientes. En una pandemia hay incluso menos estándares, esto es un tsunami. Cuando cae el doble o el triple de la capacidad instalada se responde como se puede”, dice Gómez.

La Alcaldía de Quintero admite que no está aplicando estos recursos de emergencia. En un comunicado de este año dijo que “de aumentar exponencialmente el número de casos será necesario llegar a las 1.000 camas activas y apoyar la atención de pacientes con anestesiólogos”. 

Según le dijo a La Silla la Secretaria de Salud del departamento, Lina Bustamante, los modelos piramidales, en los que los anestesiólogos toman el rol de intensivistas, guiados por estos remotamente, ya se aplican en Antioquia en cinco instituciones.

“En promedio, una UCI convencional tiene un médico intensivista por 12 pacientes. La idea era llegar a 20 camas UCI por intensivista con apoyo de otros especialistas”, explicó Bustamante.

Gremios como Asociación Médica Sindical Colombiana (Asmedas), en su seccional de Antioquia, piden que el modelo piramidal se amplíe a todas las instituciones, lo que, dada la proporción de intensivistas de Medellín superior al de otras capitales, podría ampliar la capacidad de atención en las UCI.

Asmedas señala que la falta de coordinación desde el gobierno nacional, regional y local está detrás de la falta de optimización de los servicios de salud. “El médico no puede tener conocimiento, minuto a minuto, de la disponibilidad, capacidad instalada y oferta de servicios clínicos de la red hospitalaria, como sí lo deben tener las autoridades”, dicen en un comunicado publicado este 20 de enero.

Sin embargo, como contamos en esta historia, una alta fuente de las IPS en Medellín nos dijo que activar las camas que faltan “no va a ser como encender un suiche”. 

Más allá del debate de la activación, lo que es claro para los gremios médicos y la Gobernación es que la opción de médicos extranjeros, que implica otras complicaciones como la homologación de títulos, no es necesaria en Medellín.

“Tenemos que agotar primero esos recursos y esa es la fase en la que está Antioquia. Ya después habría que buscar médicos extranjeros, pero eso lo haría el Ministerio de Salud”, dijo Bustamante. 

Despedir médicos en medio de una pandemia

Más allá de las dificultades para la solicitud de médicos extranjeros, algunas voces en Medellín han cuestionado al alcalde Quintero por lanzar su propuesta al tiempo que, en diciembre, 95 empleados de Metrosalud fueron sacados de sus cargos.

El debate comenzó a principios de diciembre, cuando 425 trabajadores de la salud -115 médicos, 57 enfermeras y varios facturadores- con contratos temporales en Metrosalud, la red pública hospitalaria de Medellín, advirtieron su temor por la renovación de sus contratos.

Finalmente, continuaron en sus cargos 330 de estos trabajadores. Según dijo Metrosalud en un comunicado, la decisión se tomó “luego de analizar varias alternativas de protección a la institución”, como la productividad, la demanda, y el costo de los empleados.

Los 95 empleados que quedaron fuera interpusieron una tutela para tratar de recuperar sus empleos.

La red pública hospitalaria, bajo el control del Alcalde, quien nombra a su directora, presta servicios de primer y segundo nivel, por lo que el despido no afecta en principio la respuesta de las UCI frente a la pandemia. 

Sin embargo, tanto Asmedas como la Personería de Medellín han cuestionado a Quintero porque parte de la ocupación de las UCI se debe a enfermedades aparte del Covid-19, que se complican por falta de atención en los primeros niveles. A la fecha, el 43 por ciento de quienes ocupaban UCI en Medellín estaban allí por casos no Covid.

Jilmar Rentería, coordinador del Observatorio de Derecho a la Salud de la Personería de Medellín le dijo a La Silla que los despidos en Metrosalud “pueden afectar el sistema en general. Si en primer y segundo nivel no atiendes bien una diabetes, va a terminar en una urgencia y, si empeora, en una UCI”.

Durante varios días La Silla intentó hablar con la Secretaría de Salud de Medellín, pero al momento de la publicación de este artículo no dieron respuesta.

Entretanto, 100 de las 1.000 camas UCI que el Alcalde celebró en septiembre siguen sin usar, y cada día Medellín se acerca cada vez más al límite. Y aunque este bloqueo en la ciudad con mayor capacidad de intensivistas no depende solo de Quintero, el Alcalde está más enfocado en dar golpes mediáticos ya ensayados, que en desplegar su gestión para destrabar los complejos obstáculos que la comunidad médica local lleva semanas señalando.

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