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Por Sara Ruiz · 20 de Febrero de 2019

Mario Javier Pacheco, periodista uribista; Antonio José Ardila, hijo del cacao Carlos Ardila Lülle; y Darío Montoya, exdirector del Sena de Álvaro Uribe.

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En los últimos dos días se hicieron públicos tres nuevos nombramientos del Gobierno de Iván Duque en cargos en el exterior. El factor común: el uribismo purasangre.

El primero fue el decreto de Presidencia, de ayer, que nombra a Mario Javier Pacheco cónsul general en Ciudad de Panamá.

Ese nombramiento se da cuatro meses después de una polémica por su posible llegada a la dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica, pues dijo en una columna que “el lenguaje de Santos en el CNMH, deberá redireccionarse, corrigiendo la tendencia de culpar al Estado y a las fuerzas militares”, una postura afín a la del uribismo, que suele defender en sus publicaciones.

Pacheco es un periodista de Ocaña, Norte de Santander, sin experiencia en asuntos consulares.

Tiene una especialización en Comunicación digital y medios Interactivos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, ha sido profesor de Literatura y de conflicto armado y paz; es militante de vieja data del Partido Conservador y fue contratista en el Ministerio de Cultura entre 2007 y 2010.  

También trabajó en la gerencia de campaña de Iván Duque con Luis Guillermo Echeverri.

El segundo es el ingeniero paisa Darío Montoya, quien era una de las cuotas uribistas en la gobernación de Luis Pérez, como rector de la Universidad Digital. Su hoja de vida también apareció hoy en Presidencia como aspirante a embajador en Brasil. 

De origen conservador, Montoya fue director del Sena en los ocho años de gobierno de Álvaro Uribe. De hecho, en la campaña presidencial de 2010 hubo polémica por presuntamente haber favorecido la campaña de Juan Manuel Santos desde la entidad, como contamos.

Cuando renunció al Sena en 2010, se fue de rector de la universidad Élite, que se inventó Uribe con su ayuda y con la del hoy superministro de Iván Duque, Carlos Enrique Moreno, una prueba de la cercanía entre los dos.

Es tan cercano a Uribe que, sin trayectoria previa en política, sonó como candidato a la Alcaldía de Medellín en 2011 por La U y para la Gobernación de Antioquia en 2015.

También hizo parte de la comisión de empalme de Duque para Trabajo y Educación, como contó La Silla Paisa.

El tercero es Antonio José Ardila Gaviria, hijo y heredero del megaempresario uribista Carlos Ardila Lülle, como embajador en Londres. Hoy su hoja de vida apareció publicada en la página web de Presidencia.

Si bien Ardila junior no tiene vínculos directos con el uribismo, su papá sí. Como hemos contado, Ardila Lülle aportó a las campañas de Álvaro Uribe a Presidencia en 2002 y en 2006; y su cercanía ha sido tal que entre las primeras cosas que hizo Uribe cuando ganó por segunda vez, fue ir a darle las gracias.

Ardila, economista de Harvard y esposo de Luz Ángela Sarmiento, hija del hombre más rico de Colombia, Luis Carlos Sarmiento Angulo, ha hecho toda su carrera al lado de su papá, y desde hace más de 20 años es vicepresidente de la Organización Ardila Lülle.

Ha estado más cerca del negocio central de la Organización, las gaseosas, que de los medios (en los que se mete más su hermano Carlos Julio, quien fue embajador en Madrid del gobierno de Andrés Pastrana) y se ha dedicado bastante al deporte, a través de Atlético Nacional, equipo del grupo económico, y como delegado de Juan Manuel Santos en el consejo directivo de Coldeportes.

Esos tres nombramientos se suman a otros que prueban que el presidente Duque premia viejas lealtades uribistas con cargos diplomáticos.

Comentarios (1)

Ricardo Álvarez Morales

21 de Febrero

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