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Por Nohora Celedón · 31 de Julio de 2019

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A finales del Gobierno pasado el negocio del cannabis medicinal iba volando, pero con la llegada de Iván Duque la fiebre de la marihuana ha bajado varios grados. Y hasta la semana pasada salió una exportación de las primeras unidades de medicamentos a base de marihuana.

Varios empresarios del sector se han quejado de lentitud en los trámites, falta de coordinación institucional, falta de funcionarios y poco interés del Gobierno por impulsar la industria. 

Aunque el Gobierno niega que le falte interés y hay distintas versiones que explican los retrasos en los trámites, tres hechos muestran que el cannabis medicinal, un negocio con gran potencial para generar empleo y exportaciones, está lejos de ser una prioridad para esta administración.

Estos son:

 
1

Se demoró en arrancar

El cambio de Gobierno trajo varias trabas porque salieron funcionarios y contratistas que no reemplazaron pronto, justo cuando se dio un ‘boom’ de solicitudes (según el Ministerio de Salud, desde agosto de 2018 han recibido 365 solicitudes para producir derivados de cannabis, cuando en el año anterior llegaron 152), por lo que los trámites se han hecho lentos.

Esto se sintió sobre todo en el Ministerio de Justicia, encargado de dar las licencias para poder cultivar que son el primer paso para arrancar.

Henry Salazar, representante legal de Asociación Muiscannabis, que agrupa a 32 cultivadores con menos de media hectárea en Guatavita, Cundinamarca, nos dijo que su licencia duró quieta 90 días en el Ministerio, entre cuando radicó la solicitud a finales del año pasado y cuando le hicieron el primer requerimiento. 

Hablamos con otros siete empresarios, y todos han vivido y escuchado casos parecidos: aunque en la norma los trámites de las licencias no pueden tardar más de 30 días hábiles, están tomando hasta un año.

“El Ministerio de Justicia no tiene ningún canal de comunicación distinto a un correo electrónico, y cuando uno escribe responde un correo automático que dice que toca escribir a otra dirección”, nos dice Salazar.

Una fuente no autorizada del Ministerio nos dijo que arrancando el Gobierno, a finales de agosto, se acabaron los contratos de los encargados que no eran de planta, y durante dos meses no hubo reemplazos. 

Aunque la información oficial del Secop muestra que este año se ha venido corrigiendo el problema y se han enganchado al menos 18 contratistas para temas relacionados con cannabis, no es claro si atienden nuevas solicitudes de licencias. Le preguntamos al viceministro de Justicia, Juan Fernando Espinosa, y no nos respondió.

En el Ministerio de Salud, encargado de las licencias para producir derivados como aceites esenciales y medicamentos, también hay trámites parados. 

“Hay gente que lleva 18 meses esperando una licencia de derivados, dos y tres años en el proceso, sin resultados”, dice Salazar.

El viceministro de salud, Iván González, admite que solo tienen seis personas para atender 30 solicitudes al mes, pero argumenta que están tramitando más rápido: “hasta agosto se procesaban 3,5 licencias por mes, y desde entonces son 4,3”.

Además, nos anunció un plan de choque para contratar diez personas más y descongestionar los trámites que han crecido en cantidad.

"La demora en el arranque es porque no conocen el sector, se han demorado en entenderlo y le tienen miedo al tema", nos dijo un empresario de una empresa con cultivos de cannabis.

Para todos los productores con los que hablamos salvo uno, el representante del gremio  Asocolcanna, la demora del Gobierno para superar la congestión muestra falta de voluntad para que la industria arranque, algo que también ven en un proyecto de decreto para regularla. 

 
2

Tiene un proyecto de decreto que pondría más trabas

En junio pasado el Ministerio de Salud publicó un borrador de decreto para, según el viceministro Iván González, corregir problemas de la regulación que dejó Santos. 

Siete empresarios y dos expertos coinciden en que en la práctica el decreto frena el sector porque pone nuevos trámites cuando Gobierno no logra atender con agilidad los que ya existen (y en contravía de la visión de Duque de un Estado que ponga menos trabas).

Para las nueve fuentes lo peor es que el decreto mete en un mismo saco al cannabis psicoactivo y el no psicoactivo, y con esto podrían incluso frenar las exportaciones que se espera empiecen a salir este año.

El cannabis no psicoactivo es parte importante de la apuesta de los empresarios porque permite fabricar medicamentos de venta libre y aprovechar todas las partes de la mata para fabricar también cosméticos, alimentos y telas. 

Hoy se entiende que el cannabis con menos del 1 por ciento de THC (tetrahidrocanabinol, el componente alucinógeno) no es psicoactivo y por lo tanto tiene menos controles, aunque igual está regulado.

Para poder sacar productos con cannabis no psicoactivo, un empresario igual necesita una licencia del Ministerio de Justicia para cultivar, una certificación del ICA de las semillas que va a usar, y el registro del Invima para el producto final. Además, si quiere fabricar medicamentos o aceites esenciales, necesita otra licencia del Ministerio de Ambiente y un certificado de la Fondo Nacional de Estupefacientes que pruebe que no es psicoactivo.

Para el cannabis psicoactivo, además, necesita un cupo (el derecho a producir una cantidad definida de cannabis), que otorga un grupo técnico conformado por todas estas entidades. Éste es el principal obstáculo para producir y tres años después de que se entregó la primera licencia para cultivar cannabis psicoactivo, no se ha entregado el primer cupo.

Con el decreto, el cannabis no psicoactivo también va a necesitar un cupo.

“Eso te destruye el negocio”, nos dijo Carlos Lucio, socio fundador de Viveros Medicinales de Colombia y cabeza de la Asociación Colombiana de Pequeños y Medianos Productores de Cannabis Medicinal, Acocam. Argumenta que los proyectos que están andando son los de no psicoactivos, justamente porque no necesitan cupos. 

Lucio cuenta que el trámite del cupo es el más demorado de todos pues puede durar un año, y solo tiene vigencia de un año. Además, según dos empresarios que están tramitando cupos y por eso prefirieron que no reveláramos su nombre, en el proceso les piden cosas que no están en la regulación.

Para el viceministro es necesario que el cannabis no psicoactivo tenga más control porque el cannabis de todas las matas se puede procesar para aumentar su THC y porque ni la ley ni la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de las Naciones Unidas distinguen entre psicoactivo y no psicoactivo.

Sin embargo, para una persona que estuvo en el proceso reglamentación de la ley y nos habló extraoficialmente, para hacer esa transformación una empresa necesitaría invertir como mínimo un millón de dólares adicionales en una planta industrial, por lo que no tiene sentido económico sembrar cannabis no psicoactivo para transformarlo. 

Otra persona que manejó el tema en el Gobierno Santos y a inicios de este, dice que poner el cupo sobrecargaría al poco personal que hay y podría frenar más los proyectos.

"El cupo no significa mayor control, porque no habrá gente para ejercer el control, significa una traba", nos dijo otro empresario que habló también off the récord.

Además, el proyecto de decreto plantea que se debe hacer consulta previa cuando una empresa quiera hacer un proyecto en el área de influencia de comunidades étnicas; presentar un cronograma de trabajo a cinco años; y que las personas naturales que quieran cultivar no tengan antecedentes penales por tráfico de estupefacientes y delitos conexos, lo que cerraría la puerta a usar el cannabis medicinal en la sustitución de cultivos de coca.

Para Alfredo Muelas, socio de Caucannabis, estos requisitos tienden a hacer inviables los proyectos de los pequeños productores, que no tienen el capital para asumir más costos.

Los grandes también se quejan pues dos de ellos nos explicaron que les hará más difícil los trámites de licencia, y por eso leen que el Gobierno tiene poco interés en que la industria arranque. “Mataron el tigre y se asustaron con el cuero”, dice una de las personas con las que hablamos.

El representante del gremio más visible de las productoras, Asocolcanna, Rodrigo Arcila, es más diplomático. 

“Respetamos el deseo del gobierno en tener un control más estricto y real de las operaciones. Pero si no tenemos una legislación competitiva podemos perder el liderazgo que podemos tener”, dice, y cuenta que que le enviaron una carta al Gobierno con sus comentarios frente a los puntos más delicados y esperan reunirse.

El viceministro de salud  negó que el Gobierno quiera frenar la industria y nos dijo que están estudiando los comentarios para publicar el borrador definitivo de decreto en un mes aproximadamente, pero que no cederán en unificar en ponerle cupos al cannabis no psicoactivo.

 
3

No lo ve como un negocio prioritario

A diferencia del Gobierno Santos, para este Gobierno el negocio del cannabis no es prioritario ni tiene un doliente. De hecho, según una editorial del mes pasado de la revista Cáñamo, especializada en el sector, Luigi Echeverri, poderoso asesor del Presidente, le ha dicho al Gobierno que no le dé prioridad. 

Esta información no la hemos podido comprobar.

En todo caso, con Santos el tema tenía a la cabeza al Ministro de Salud (Alejandro Gaviria) y al viceministro de Justicia, ahora está en manos del viceministro de Salud y de asesores en Justicia.

Otra señal de que no es un tema importante es que en las bases del Plan Nacional de Desarrollo solo se menciona cannabis en la meta de implementar un software para vigilar que los cultivos legales y sus plantas y de producción coincidan con la licencia.

Esto a pesar de que hay personas del Gobierno y cercanas a él que conocen del tema como el Ministro de Comercio, José Manuel Restrepo, que es accionista de una de las empresas más grandes del sector, Medcann Pharma, y se declaró impedido para tomar decisiones sobre estos temas,

Una razón que puede explicar este poco interés es la política de drogas de Duque. Aunque el cannabis medicinal es un negocio distinto al del cannabis recreativo (que ya está permitido en países como Uruguay, Canadá y varios estados de Estados Unidos) pueden confundirse. 

Además, el Centro Democrático, partido del Presidente, se opuso en el pasado a la legalización del cannabis medicinal. “No estaban de acuerdo con el proyecto de ley que reglamentó a la industria del cannabis medicinal, casi lo tumban”, recuerda el senador liberal Luis Fernando Velasco, que era presidente del Senado cuando se aprobó la ley.

“Hemos escuchado gente del Gobierno decir que no quieren que Colombia se convierta en un jardín de marihuana. En España cultivan amapola y nadie dice que sea un jardín de heroína”, nos dijo un directivo de una multinacional del sector, para quien el mayor problema es que hay mucho desconocimiento entre quienes toman decisiones.

“Mientras en el país aumenta el desempleo, el Gobierno se concentra en discusiones de temas como la industria naranja y olvida un negocio que puede dar miles de empleos rurales y millones en exportaciones”; nos dice Carlos Lucio.

En promedio media hectárea de marihuana cultivada necesita de cuatro trabajadores para su mantenimiento y según cifras de Procolombia en 2015 el mercado de la marihuana medicinal fue de 11.400 millones de dólares (34 billones de pesos) pero se estima que en 2025 será de 43.000 millones de dólares (129 billones de pesos). Países como Alemania ya aprueban en su sistema de salud públicos y medicamentos a base de marihuana.

Además hay capital, empresas canadienses en su mayoría interesadas en invertir en esta industria. Pero mientras no se solucionen los cuellos de botella administrativos, el negocio verde seguirá trabado. 

Nota de la editora: Actualizamos esta nota con la información sobre la primera exportación comercial de cannabis medicinal que salió del país el pasado viernes, pero se conoció hasta el jueves 1 de agosto, un día después de la publicación de este artículo.

Comentarios (4)

Saint Sinner

31 de Julio

1 Seguidores

Uno de los mejores titulares de la silla. La cuestión es el gobierno de Duque...+ ver más

Uno de los mejores titulares de la silla. La cuestión es el gobierno de Duque esta lleno de Derechosos cual tienen prejuicio a la mariguana, mucha prevención o no les interesa el asunto sencillamente, porque la moral y la burocracia selectiva prima mas que cualquier argumento valido

Ronald-T

31 de Julio

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Y entonces, en qué queda el emprendimiento? tan cacareado por Duque?.

Y entonces, en qué queda el emprendimiento? tan cacareado por Duque?.

cristorres

01 de Agosto

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El problema del gobierno en este tema es que no tienen aliados que los motiven...+ ver más

El problema del gobierno en este tema es que no tienen aliados que los motiven con dinero para que le den prioridad al tema. En el caso en el que si los hayan seguro esos privilegiados ya tienen el camino libre y lo podrían estar usando como una barrera de entrada para nuevos competidores.
Como sea, al igual que en todos lo demás, prefieren favorecer sus intereses políticos sobre los económicos

edgar montenegro

03 de Agosto

589 Seguidores

Es mas grave esto. Una sociedad hipócrita y corrupta que se merece estos Gobi...+ ver más

Es mas grave esto. Una sociedad hipócrita y corrupta que se merece estos Gobiernos mediocres. Lo mismo que los anteriores que hasta firman "acuerdos de paz", incididos por cultivos de uso ilícito, pero no atinan a usos lícitos de esos mismos cultivos. La potencia analgésica y terapéutica de la coca e industrial de ella y de la marihuana es incuestionable. Habria que no recibir ordenes en inglés.

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