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Por María Clara Calle | Adelaida Ávila Cabrera · 22 de Octubre de 2019

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Aunque los gobernadores no pueden apoyar directamente a los candidatos a sucederlos, en la práctica su guiño y su maquinaria pueden llegar a ser decisivos, tanto o más que tener apoyos del Gobierno, y por eso es usual que pongan a su reemplazo. Sin embargo, para este domingo no todos los candidatos con su apoyo la tienen fácil, pues en más de la mitad de los casos hay puja contra maquinarias más o menos igual de fuertes. 

De los 18 departamentos que analizamos, en seis donde los gobernadores o sus grupos políticos son súperpoderosos está cantado que ganará el sucesor; mientras que en otros 11 casos, esos candidatos están cabeza a cabeza con otros que tienen el apoyo de casas o maquinarias políticas con fuerza similar en el Congreso y el poder local. 

Eso muestra que el poder burocrático, de imagen y de contratación de las gobernaciones pesa, pero no definen en si mismas, ya sea porque las alcaldías pueden tener peso similar o incluso mayor, o porque los gobernadores no logran armar un grupo propio y unificado.

La excepción a la fuerza del sucesor está en Caquetá, pues la candidatura del liberal César Torres comenzó a desinflarse cuando condenaron, en plena campaña, al gobernador Álvaro Pacheco por parapolítica.

En otros ocho departamentos (Antioquia, Arauca, Córdoba, La Guajira, Nariño, Putumayo, San Andrés y Santander), por distintos motivos los gobernadores no tienen la fuerza para poner sucesor, y por eso ni siquiera hay candidato de su grupo, una muestra de la práctica de muchos políticos solo apostar si tienen chances de ganar.

En total, nueve de los 18 tienen heredero propio; cinco grupos políticos que pusieron gobernadores en 2015 quieren repetir ficha este año; y en cuatro casos ni los gobernadores ni su grupo tienen un candidato propio, pero se subieron a una alianza. 

Este es el panorama de los gobernadores y sus candidatos:

Gobernadores con sucesor propio

El liberal contra los barones electorales

El candidato liberal Erick Peláez tiene el apoyo del actual gobernador Víctor Hugo Moreno. Pero esto puede no ser suficiente. 

Primero, porque Moreno lleva solo año y medio en su cargo, después de que la condena contra el gobernador Manuel Carebilla por corrupción llevara a hacer elecciones atípicas. 

Segundo, porque a pesar de que la llegada de Moreno representó un aliento para los liberales en un departamento donde Centro Democrático está cogiendo cada vez más fuerza (en 2015 ganaron la alcaldía de Leticia y en 2018 una de las dos curules en la Cámara), Peláez se enfrenta a los candidatos de las tres familias políticas más poderosas del departamento: los Acosta, los Benjumea y los Valencia.

 

El pulso para ratificar el poder de los Verdes

Ramiro Barragán fue alcalde de Nobsa hasta 2015 y cuando su amigo Carlos Amaya llegó a la Gobernación, se lo llevó a ser gerente del programa de alimentación. Luego, fue escalando hasta ser el secretario general de Amaya. 

Ahora, los verdes en alianza con los liberales les apuestan todas sus fichas a Barragán para ratificar la fuerza electoral que tienen en el departamento desde por lo menos 2011. 

Sin embargo, no la tienen fácil porque todos los partidos de centro derecha y de derecha, Cambio Radical, Centro Democrático y el Partido Conservador, se unieron alrededor de Jonatan Sánchez. Si se suman los votos a Gobernación en 2015 de estos tres partidos, son casi los mismos que los de los la Alianza Verde y el Partido Liberal. 

Además, las candidatos del resto de las campañas locales, como la Asamblea, están divididos principalmente entre Barragán y Sánchez.

 

El heredero que se desinfló

El candidato del gobernador Álvaro Pacheco es César Torres y aunque el apoyo liberal en Caquetá suele ser fuerte, esta vez se desinfló. 

El primer golpe vino con la captura y condena de Pacheco por alianzas con los paramilitares. Eso hizo que varios dirigentes del Partido Liberal que inicialmente estaban con Torres y con el Gobernador se fueran a otras campañas, como la uribista de James Urrego. 

El segundo fue que tras la condena de Pacheco, en junio de 2019, el Gobierno Nacional tardó tres meses en elegir a un mandatario en propiedad y, en ese tiempo, tuvo a gobernadores encargados que no eran de la cuerda de los liberales caqueteños. 

Esto le quitó margen de maniobra al grupo de Pacheco en la Gobernación, que era donde estaba la mayoría de la maquinaria de Torres. En ese desajuste de las apuestas, la pelea está entre Urrego y Arnulfo Gasca.

 

Un único candidato a vencer

Nicolás García es el candidato que de lejos pinta más fuerte con el aval de seis partidos, incluyendo los que tienen la mayoría de la maquinaria de Cundinamarca (La U, Cambio Radical, Liberal y Conservador), el fortín político en las juntas de acción comunal del gobernador Jorge Rey, quien lo apoya; y el apoyo de varios congresistas.

El gobernador Rey tiene el apoyo de seis de los siete representantes a la Cámara que, a través suyo, respaldan al candidato García. Ellos son José ‘El Pájaro’ Caicedo de La U; el conservador Buenaventura León; el liberal Óscar Sánchez; los dos representantes de Cambio Radical, Betty Zorro y Leonardo Rico; e incluso el uribista Hernán Garzón (uno de sus rivales es candidato del Centro Democrático).

Además, lo apoyan incluso los candidatos verdes, como hemos contado.

García fue el jefe de gabinete del Gobernador y el asesor tributario de Caicedo cuando este era alcalde. Además, le gerenció la campaña presidencia a Germán Vargas Lleras en Cundinamarca, en 2018.

 

 

El apoyo de casi toda la maquinaria

Silvano Serrano es el candidato más fuerte para la Gobernación; como contó La Silla Santandereana, tiene el apoyo del gobernador saliente William Villamizar, del exalcalde de Cúcuta Ramiro Suárez, el aval de cuatro partidos tradicionales y el respaldo de siete de los ocho congresistas norsantandeareanos. 
Serrano fue el jefe de la campaña de Villamizar para la Gobernación en 2015 y luego, la Asamblea lo eligió como contralor departamental.

 

El choque de las maquinarias rojas y azules

En Quindío el guiño del Gobernador no es suficiente para ganar porque las maquinarias políticas más pesadas están enfrentadas y él no encabeza una tan grande. 

Por un lado, Álvaro Arias tiene el respaldo del gobernador Carlos Eduardo Osorio (fue su secretario de Educación) y los coavales del Centro Democrático y del Partido Conservador. Aquí una de las palancas claves es la del único congresista uribista quindiano Diego Javier Osorio, quien a su vez tiene el respaldo del expresidente Andrés Pastrana.

Por el otro, el liberal Roberto Jairo Jaramillo pinta como el más pesado de las elecciones pues cuenta con el apoyo del grupo político de la baronesa liberal condenada por corrupción, Luz Piedad Valencia, quien paradójicamente ayudó a elegir al gobernador Osorio.

 

El candidato en común

El conservador Diego Naranjo es el candidato más fuerte en Risaralda porque tiene el apoyo del gobernador Sigifredo Salazar, de quien fue secretario de Desarrollo Agropecuario entre 2016 y 2017, porque tiene el apoyo de la casa Merheg, sin ser su ficha directa, y  porque lo respaldan liberales y conservadores.

Naranjo logró el consenso entre el saliente gobernador, los súperpoderosos Merheg y las bases conservadores para que lo apoyaran a él y no a Víctor Manuel Tamayo, su mayor contrincante y con quien comparte el origen azul. 

Tamayo es el rival más sonado porque tiene el apoyo del exrepresentante liberal Diego Patiño Amariles y del grupo político del exsenador Carlos Enrique Soto, de La U, más la imagen que dejó como gobernador.

 

El supuesto apoyo que alertó a la Procuraduría

En Tolima, el gobernador conservador Óscar Barreto tiene un heredero claro: Ricardo Orozco, tanto que la Procuraduría investiga si lo apoyó con unos contratos de prestación de servicio supuestamente para apoyar también a Andrés Hurtado a la Alcaldía de Ibagué.

Orozco fue el secretario del Interior de Barreto hasta que renunció para lanzar su campaña. 

Su rival más fuerte es la exsenadora Rosmery Martínez, que tiene el apoyo del grupo liberal de la familia Jaramillo y el de Cambio Radical, que lidera en el Tolima su hermano el excongresista, condenado por corrupción, Emilio Martínez. 

 

El reino de Dilian Francisca

Que Clara Luz Roldán sea la candidata de la gobernadora Dilian Francisca Toro y la opción casi fija para la Gobernación, muestra que Toro culminó su reinvención como política, luego  de haber estado detenida por parapolítica y enfrentar un proceso por lavado de activos. 

En 2015, se eligió con casi 600.000 votos, tiene el apoyo de 25 de los 42 alcaldes del Valle y el año pasado su grupo político puso cinco congresistas, de lejos la mayor maquinaria del Valle y probablemente la segunda más grande del país, después de los Char. 

Ahora, todo apunta que su poder se ratificará con la llegada a la Gobernación de Clara Luz, por quien está moviendo toda su maquinaria, como lo contó La Silla Pacífico

Grupos políticos de gobernadores ponen ficha

El nuevo de los Lizcano

Luis Carlos Velásquez no solo tiene el respaldo del gobernador Guido Echeverri, sino de las maquinarias de Mauricio Lizcano y del Partido de La U que en 2015 ayudaron a elegir a Echeverri y quieren repetir esa victoria. 

Su mayor contrincante es el uribista Camilo Gaviria, quien es del Centro Democrático (su mamá Adriana Gutiérrez es la jefe del partido en el departamento) y tiene el apoyo del senador liberal Mario Castaño, con lo que Velásquez y Gaviria representan en cuerpo ajeno la puja de los dos mayores barones electorales de Caldas

Así, Lizcano de La U y el liberal Mario Castaño medirán una vez más sus fuerzas en lo electoral en una disputa que incluso ha trascendido a los planos personales en el departamento, con Lizcano diciendo que no hace alianzas con Castaño porque solo se une con “gente que sea buena, honrada y decente”, y con el actual senador diciendo que Lizcano no hace alianzas porque nadie se somete a sus imposiciones, como contó La Silla Paisa

La diferencia ahora es que el Centro Democrático entrará a reforzar al candidato de los liberales. 

 

El senador que gobierna en cuerpo propio y ajeno

El senador vargasllerista Temístocles Ortega fue gobernador en Cauca entre 2011 y 2015, puso como sucesor al saliente mandatario Óscar Campo y ahora quiere continuar su hegemonía a través de Elías Larrahondo, quien era alcalde de Buenos Aires cuando Ortega era gobernador, y fue secretario de Educación de Campo.

Temístocles lo eligió a través de un reality en el que entrevistó a cinco precandidatos, como lo contó La Silla Pacífico.

Aunque hay otros cinco candidatos, Larrahondo tiene amplias ventajas porque Temístocles Ortega, el eje del ajedrez político de Cauca, se alió con La U a través de congresistas como Roy Barreras; y sumó a los conservadores a la campaña. 

El candidato que le puede hacer contrapeso a Larrahondo es el liberal Víctor Ramírez, quien tiene el respaldo de la Alianza Verde y fuerza electoral en Popayán, donde fue alcalde. Otro de sus ases bajo la manga es el apoyo del senador liberal Luis Fernando Velasco.

 

Todo quedaría en familia

El clan Gnecco quiere mantener el poder que tiene en la Gobernación con Franco Ovalle, reeligiendo a su antecesor, Luis Alberto Monsalvo Gnecco,  para prolongar los ocho años que llevan controlando la Gobernación. 

La candidata que le podría dar la pelea es Claudia Margarita Zuleta, hija del cantante vallenato Poncho Zuleta y quien cuenta con el respaldo del Centro Democrático. Como lo contó La Silla Caribe, la cercanía de su papá con varios congresistas uribistas le ha ayudado, como es el caso del representante Eloy ‘Chichí’ Quintero de Cambio Radical, quien solía ser un aliado de los Gnecco pero apoya a la candidata Zuleta por su papá. 

Monsalvo tiene un juicio penal en curso y tres procesos en la Contraloría (uno en imputación y dos en investigaciones) por irregularidades durante su administración. Además, está en juicio por el delito de corrupción al sufragante.

 

El contrapunteo de las casas políticas

El candidato Ariel Palacios y del gobernador Johanny Palacios responden al representante liberal Nilton Córdoba, un barón electoral. 

Ese apoyo lo opone al candidato Patrocinio Sánchez Montes de Oca, jefe político de la otra gran casa política del Chocó y cuya hermana Astrid tiene la otra curul del departamento en la Cámara.

 

El clan familiar vargasllerista

La gobernadora Rosa Cotes es la tía del candidato Luis Miguel ‘el Mello’ Cotes. Aunque se declaró impedida para las elecciones y el Gobierno Nacional designó un gobernador ad hoc, eso no le resta fuerza al ‘Mello’, pues él es el jefe político del clan familiar. 

De hecho, él fue el Gobernador en el período anterior, quien ayudó a elegir a Rosa Cotes y por eso encabeza el grupo que ha manejado la Gobernación durante ocho años. Además, encabeza Cambio Radical en Magdalena. 

Sin embargo, no la tiene fácil porque se enfrenta a Carlos Caicedo, otro peso pesado de la región que ha gobernado en cuerpo propio y ajeno la Alcaldía de Santa Marta desde 2012.

 

Gobernadores con alianzas para apoyar a un candidato

La unión todopoderosa 

Aunque los liberales del gobernador Eduardo Verano se montaron a la candidatura más opcionada, la de la charista Elsa Noguera, ella más que su heredera es el alfil de los Char, de Cambio Radical.

Esta combinación entre Cambio Radical y los liberales ya la han hecho los Char (que son de origen rojo) recientemente. Para las elecciones de 2015 intentaron el aval liberal a su alfil Jaime Pumarejo (hoy candidato charista, con apoyo liberal, a la Alcaldía de Barranquilla); como el partido le dio el aval a Verano, los Char se sumaron a él y terminaron siendo decisivos en la victoria. 

Ahora los Char tienen candidata sin desligarse de los liberales que han tenido la Gobernación por 12 años, ni de los otros partidos: por eso Cambio, los liberales, el uribismo, La U y los conservadores que se disputan otros departamentos, van unidos en Atlántico.

 

La estrategia de apoyar al más fuerte

A pesar de haber tenido la Gobernación por ocho años, incluida la actual de Dumek Turbay, los liberales no tuvieron fuerza suficiente para montar candidato propio, según lo consideró el senador más votado de los rojos en todo el país, el presidente del Senado y primo de Dumek, Lidio García.

La decisión fue montarse en el bus ganador del conservador Vicente ‘Vicentico’ Blel Scaff, hijo del exsenador condenado por parapolítica, Vicente Blel Saad. Incluso, gente cercana a Blel ha tenido parte de la repartición burocrática de la Gobernación de Turbay, como lo contó La Silla Caribe

Fue así como se unieron la fuerza conservadora más poderosa de Bolívar, la de los Blel, con la maquinaria liberal de Lidio García y el gobernador Turbay. Además, se subieron al bus el Centro Democrático, La U y ASI.

 

El nuevo mejor amigo

En las elecciones de 2015, el conservador Carlos Ramiro Chávarro era el contrincante principal de los hermanos González Villa, que ganaron en cabeza de Carlos Julio, pero ahora son aliados.

Por ejemplo, Cielo González, baronesa electoral exgobernadora y hermana del Gobernador, estuvo en una reunión con Chávarro y otros 100 asistentes en la que les dijo que él era el mejor candidato. Ese apoyo puede llegar a ser decisivo porque los González Villa son una de las familias políticas más poderosas del departamento y los alfiles de Cambio Radical en el Huila

A pesar de ese apoyo y el de casi todas las maquinarias tradicionales (Cambio Radical, La U, gran parte de los conservadores), Chávarro tiene un fuerte contrincante en el excongresista Luis Enrique Dussán, quien tiene el apoyo de los liberales, los verdes y Mais; aunque también buscó a los González Villa.

 

Aliado a los Char para llegar al poder

En 2015, el actual gobernador Édgar Martínez era conocido como el candidato anti Yahir Acuña, pues le disputó y ganó la elección a Milene Jarava, la esposa del excongresista Yahir Acuña, en gran parte gracias al respaldo de los Char. Para esas elecciones continúa con la alianza con los Char: está apoyando al liberal Héctor Olimpo Espinosa, quien va en fórmula con el aspirante a la Alcaldía de Sincelejo, Mario Fernández, brazo del charismo en Sucre.

El Gobernador se decantó por apoyar a la dupla después de que su candidato inicial, Eduardo Pérez, se retirara de la campaña electoral.  Este fue uno de los múltiples cambios que ha tenido esta carrera por la Gobernación pues Yahir Acuña, el otro candidato que pinta fuerte y al que la dupla Espinosa - Fernández hace contrapeso, también buscó el apoyo del exsenador Fernández. como lo contó La Silla Caribe. Finalmente éste se fue con Espinosa mientras Acuña va en llave con Andrés Gómez, candidato a la Alcaldía del grupo del actual alcalde sincelejano y nuevo superpoderoso de Sucre: Jacobo Quessep.

Nota del editor: en una primera versión de esta historia excplicamos de forma errada las alianzas en Sucre. Lo modificamos el miércoles 23 a las 6 de la tarde, Pedimos excusas por el error.

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