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Por Nohora Celedón · 17 de Noviembre de 2020

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Los resultados del PIB que publicó el Dane esta mañana muestran que la recuperación económica viene a un ritmo más lento de lo que el Gobierno pronosticaba hace dos meses, cuando aprobó el presupuesto de 2021. Eso hace que una reforma tributaria no solo sea ineludible, sino que deberá ser más grande de lo esperado.

La economía entre julio y septiembre fue un 9 por ciento más pequeña, que los mismos meses del año pasado. 

Esta cifra tiene de bueno que es un mejor resultado que el del segundo trimestre, cuando la caída fue mayor -15,7 por ciento- pero tiene de malo que hace virtualmente imposible que el PIB del país caiga este año un 5,5 por ciento, la cifra con la que el Gobierno hizo sus cuentas para 2021.

Eso porque hasta septiembre la caída ya era del 8,1 por ciento, y tendría que crecer de forma sorprendente de octubre a diciembre. 

A pesar del día sin IVA del sábado, es improbable que las compras navideñas sean más grandes que el año pasado, antes del Covid y la caída del PIB.

Que el Gobierno lo tiene claro se notó el viernes pasado, cuando en Hacienda actualizaron sus metas de crecimiento económico y reconocieron que el PIB no caerá el 5,5 por ciento este año, sino el 6,8. 

Además, como contamos en el En Vivo que  el rebote de 2021 ya no será de 6,6 sino de 5 por ciento.

Más allá de los detalles de esos resultados, que contamos en este hilo,  los resultados del PIB y las correcciones de las metas muestran que las cuentas sobre las que el Gobierno hizo el presupuesto de 2021 estaban muy optimistas, como lo advirtieron varios analistas en su momento y lo explicamos en esta historia.

Esto tiene implicaciones para el Gobierno, los planes de reactivación y por ahí derecho para los planes de reforma tributaria.

Para el Gobierno, la más obvia es que no tendrá toda la plata que esperaba para el otro año.

Esto porque el impuesto de renta es el 45 por ciento de sus ingresos tributarios, algo así como 1 de cada 4 pesos para financiar el presupuesto del otro año, y las empresas y personas lo pagan en 2021 de acuerdo con sus resultados de 2020.

Como a la economía no le está yendo tan bien como pronosticaba, seguramente las empresas no tendrán tantas utilidades que producen renta, y muchas tendrán pérdidas y por eso incluso pagarán cero renta.

Esto lo advirtieron, durante la discusión del proyecto de ley de presupuesto, tanto el Banco de la República como la Contraloría General.

Eso le deja al Gobierno tres opciones: endeudarse más, algo complicado porque ya su deuda ya supera el 60 por ciento del PIB; recortar gastos, lo que implicaría o bajarle la caña a las apuestas de reactivación que requieren inversión pública, como los proyectos de infraestructura vial o los subsidios, o recaudar más plata a través de una tributaria.

Ya en la presentación del marco fiscal de mediano plazo, el Viceministro de Hacienda Juan Alberto Londoño dijo que se necesita una reforma fiscal completa, que sumara más recaudo con menos gastos. 

En el documento se habla de la necesidad de recaudar 2 puntos más del PIB, unos 20 billones de pesos, más de tres veces lo que se planeaba recoger con la última reforma tributaria.

Pero dado que el Gobierno ya ha venido recortando gastos, y que es difícil recortar más en medio de una crisis económica de este tipo, seguramente el componente fuerte de la tributaria vendrá por cuenta de recortar exenciones tributarias, incluido ponerle IVA a más productos de la canasta familiar, y crear gravámenes como los impuestos verdes. 

 

Por lo menos estas son las señales que ha dado el Ministro en entrevistas como esta.

Según explicó a La Silla el exviceministro de Hacienda y consultor Andrés Escobar, el otro factor que hace ineludible una reforma tributaria con los nuevos datos es que la regla fiscal, que define cuánto puede gastar y endeudarse el Gobierno, implicará que el déficit fiscal tendrá que volver al 2,5 por ciento en 2022 cuando podrá ser de 8,9 en 2020. Y la única forma para cumplirla es que el gobierno reciba más plata

En el  Ministerio de Hacienda ya tienen a un comité de expertos trabajando en unas propuestas para tener un borrador de tributaria para el próximo año, pero que logre pasar una reforma que le permita recaudar 20 billones de pesos a un año de elecciones y con varios de sus congresistas aliados en precampaña será un hueso duro de roer.

 

Comentarios (2)

Gustavo Adolfo

17 de Noviembre

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La confianza inversionista es tener un sistema tributario claro y que no cambie cada 2 años. Si el recaudo bajo, pues que baje el gasto, por ejemplo que aplacen el incremento injustificado del presupuesto de la contraloría, o que los amigos y familia del presidente dejen de acompañarlo, o no hacer referendos para mantenerse vigentes, menos propaganda y más administración.

La confianza inversionista es tener un sistema tributario claro y que no cambie cada 2 años. Si el recaudo bajo, pues que baje el gasto, por ejemplo que aplacen el incremento injustificado del presupuesto de la contraloría, o que los amigos y familia del presidente dejen de acompañarlo, o no hacer referendos para mantenerse vigentes, menos propaganda y más administración.

AlvaroH

18 de Noviembre

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