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Por Camilo Andrés Garzón · 13 de Mayo de 2020

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De todos los sectores a los que se les ha permitido salir desde muy temprano en la pandemia del coronavirus porque su actividad es importante, particularmente el de los recicladores no sólo se expone al virus sino a aumentar las condiciones precarias en las que vive.

Un reciclador no gana más del equivalente al 60 por ciento de un salario mínimo. Y eso en condiciones normales. Su oficio fue incluido entre las actividades esenciales, como la prestación de servicios de salud, que el pasado 8 de abril fueron autorizadas por el Gobierno en un decreto. 

Ellos son el primer eslabón en la cadena de comercialización y recuperación de materiales reciclables.  

Y aunque han podido salir de sus casas a trabajar, estos días de crisis no sólo han encontrado menos material sino que, además, el poco que encuentran se los están pagando a menos precio.

Una mínima ganancia que se volvió más mínima

Según la Asociación Nacional de Recicladores, hay alrededor de 30 mil recicladores en todo el país, de los cuales 20 mil trabajan en Bogotá. Cinco mil de estos últimos tienen más de 70 años y por disposición presidencial no pueden salir a la calle, aunque para la mayoría de ellos quedarse en casa es un lujo que no se pueden permitir. 

No hay un cálculo sobre el número de informales. Pero los conocedores dicen que están en condiciones de precariedad aún peores que los asociados.

La semana pasada, la alcaldesa de Bogotá Claudia López salió en un video a agradecer el apoyo de todos en las labores ecológicas de la ciudad. 

No es gratuito: estos 30 mil recicladores tienen un contacto diario con la basura que vamos dejando masivamente los hogares y las empresas y están más expuestos a contraer el coronavirus. 

Uno de ellos es José Alfonso Rache, quien hace parte de la Asociación de Recicladores por Colombia (ARPC), tiene 79 años y tiene todas las condiciones de una persona en riesgo: padece artritis, colesterol y tensión alta, y su pulmón izquierdo está afectado desde la época en la que trabajaba en una cementera y absorbía los gases que ésta producía. 

José sabe que no debería estar en la calle, pero en la casa no hace plata y cree que si se queda encerrado se enferma más. Parquea su carro de recolección en una de las esquinas del parque el Olaya, al suroriente de la capital, y empieza a recorrer casas, tiendas y clínicas buscando material: cartón, cobre o hierro le sirven. Trabaja de lunes a sábado de 6 a 6 y luego vuelve a su casa en el barrio Lomas, donde paga 22 mil pesos de arriendo al día.   

José asegura que hasta ahora no ha recibido ninguna ayuda mientras la cuarentena:

“Yo soy Sisbén 1 y por eso creo que debería recibir el subsidio solidario de 160 mil pesos (efectivamente sí es así). Fuí a un Éxito a reclamarlo pero me dijeron que mi carnet del Sisben no servía porque estaba desactualizado y no me dieron nada. La única ayuda que me ha llegado es la que vengo recibiendo por el programa de Acción Social para la ayuda del anciano. Esos son 125 mil pesos al mes que me dan por ser adulto mayor”. 

El reciclador dice que está haciendo ganancias entre 20 y 15 mil pesos por día, lo que apenas le alcanza para pagar el arriendo. Antes de la pandemia se llevaba al bolsillo al final de la jornada 30 mil pesos y 50 mil cuando le iba muy bien, pero hoy le toca pedir fiado el almuerzo en el restaurante de confianza.  

Menos basura, una buena y una mala noticia

En un año normal el país produce 12 millones de toneladas de basura, de las cuales se recicla aproximadamente el 17 por ciento, según el Ministerio de Ambiente.

En Bogotá, el relleno Sanitario Doña Juana recibe unas 6 mil toneladas de basura al día, de las cuales el 40 por ciento se estiman como materiales potencialmente reciclables, aunque actualmente solo se recicla entre el 14 y 15 por ciento. 

Contrario a lo que muchos suponían, la cuarentena ha significado menos basura que llega a los rellenos sanitarios. Solo en el primer mes del aislamiento, los residuos que llegaron a Doña Juana se redujeron en 21 por ciento. Esto quiere decir 1.400 toneladas de basura menos en Bogotá. En todo el país, llegó un 15 por ciento menos de desechos a los rellenos.  

Esta reducción se debe a la inactividad económica en sectores industriales y comerciales, que ha repercutido en que haya también menos basura. 

Esto es una buena noticia ambiental teniendo en cuenta que los rellenos sanitarios son, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el tratamiento de basuras que más emisiones de gases de efecto invernadero produce.  

Pero para los recicladores no necesariamente es tan buena porque también indica que se ha reducido la disponibilidad de material para reciclar.

Hay una importante caída del comercio internacional de materiales reciclables como la chatarra y el plástico, por lo que las industrias, muchas de ellas cerradas, lo están demandando menos. 

Por ejemplo, como el plástico viene del petróleo y los precios de éste han bajado tan dramáticamente, hacer plástico se vuelve más barato, lo que genera un incentivo en las industrias para comprar ese material nuevo en vez de reciclar el ya utilizado, y eso afecta la demanda de material reciclable.  

Jorge Ospina es uno de esos recicladores que ha tenido que lidiar con este cambio de precios.

Él pertenece a la Asociación de Recicladores de Usme y cuenta que los días buenos del reciclaje han sido los lunes y los viernes porque sale más basura. Pero acepta que, en general, sí se ha reducido lo que encuentran en fuentes fijas como colegios o centros de salud, mientras que en la calle se han mantenido relativamente estables los niveles de basura.   

Jorge cuenta que no solo hay menos basura sino que la están comprando más barata: “Las grandes siderúrgicas como Sidenal bajaron en menos de un mes los precios de la chatarra. Antes la compraban a 250 pesos el kilo y ahora la compran a 150 pesos. Otro ejemplo: el kilo de papel transparente (con el que se ensamblan las botellas plásticas de gaseosas) se compraba a 1.400 pesos, pero ahora lo compran a 800 y mil pesos”.

Para recicladores como Jorge la matemática es clara: si las industrias dejaron de procesar material porque estaban cerradas, pues no van a demandar tanto material reciclable. Todos están a la expectativa de que esto cambie conforme se empiecen a abrir nuevos sectores, pues vendiendo a esos precios están al límite. 

Como a José Rache, a los recicladores de Usme no les han llegado mercados, y el ingreso solidario a muy pocos. De 65 recicladores solamente siete fueron considerados beneficiarios del ingreso y de esos la ayuda solo le ha llegado a dos personas, según nos aseguraron.

Otras ayudas han llegado como la de la iniciativa Pimp My Carroza, una organización no gubernamental fundada en 2012 en Brasil, que hace eventos para visibilizar a los recicladores, y que estos días de cuarentena ha desarrollado campañas de crowdfunding desde la plataforma Vaki para que las personas puedan donar. 

Con la plata recolectada ya entregaron mil kits de protección y 900 mercados a recicladores de Bogotá que tienen más de 60 años, pero son muchos más los que tienen protección deficiente o no tienen en absoluto.  

La exposición

Nohora Padilla es la líder y vocera de la Asociación de Recicladores de Bogotá, que reúne la mayor cantidad de asociaciones del país. Ella sabe que la mayoría de recicladores no usa tapabocas o guantes en su oficio, y que los niveles de protección dependen mucho de la asociación a la cual pertenecen. “Los invitamos a que carguen agua, jabón rey y que se estén lavando las manos constantemente”, dice.

En el caso de la asociación de Jorge Ospina, dice: “Nosotros mismos sacamos plata para dotar de protección a los 65 recicladores. Reunimos 6 millones y con eso nos alcanzó para 70 trajes. Pero no puedo decir que otras asociaciones han hecho lo mismo. No entregan dotación porque sencillamente la plata no les alcanza”, dice. 


Por ahora en las cuentas de Nohora Padilla no hay entre los recicladores personas infectadas o muertas por coronavirus: “Hemos tenido muerte de cuatro compañeros, pero eran personas que venían con otras patologías”. En la calle es otro el rumor y se especula entre los trabajadores que al menos hay tres infectados.

Con toda la exposición al virus que tienen los recicladores, Nohora se muestra optimista y cree que, a pesar de los riesgos, es una buena noticia que los recicladores puedan trabajar en medio de la pandemia. 

“Tenemos una ventaja frente a otras empresas logísticas de reciclaje que son nuestra competencia pero que no han salido a recoger por temor a infectarse. Los recicladores nunca paramos de trabajar. Para otros sectores vulnerables la cuarentena es obligatoria, al menos nosotros podemos seguir generando ingresos así vendamos a menor precio. Somos la única cadena popular de la población vulnerable que puede salir a trabajar”, afirma. 

Jorge también cree que, en medio de todo, puede ser un buen momento para los recicladores: “Llevamos en vulnerabilidad desde hace más de 50 años. Esto no es nuevo… Tal vez esta sea una oportunidad para que las personas se den cuenta de lo que hacemos diariamente sin que casi sea notado”.   

Por ahora los recicladores seguirán saliendo a su ritual de selección de basuras. Para ellos, como para muchos otros colombianos, no exponerse al virus no es una opción.

Comentarios (1)

harriarq

14 de Mayo

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Victimas de sus propias decisiones, muchos de estos recicladores no se formali...+ ver más

Victimas de sus propias decisiones, muchos de estos recicladores no se formalizan porque no quieren que se sepa cuanto ganan realmente, como uno entrevistado y que trabaja tres días a la semana (¿y con eso subsiste?), el temor de los informales y vendedores que ganaban al día y no les sirve un mínimo, ¿porque?. Victimas en Bogotá de la lentitud de la lerda alcalde, la actividad es necesaria.

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