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Por Laura Soto · 04 de Mayo de 2020

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El pasado 18 de abril se conoció de la muerte del primer militar contagiado con coronavirus. Se trata de un hombre, de 29 años, que trabajaba en el Grupo Cabal del batallón de Ipiales. Se murió sin conocer todavía si estaba contagiado o no, porque la prueba llegó luego de su muerte. 

Pocos días después, se contagiaron 19 más y hoy hay al menos 150 hombres de ese mismo batallón aislados y a la espera de resultados.

De los 93 contagiados de Ipiales, 29 son del Ejército. 

Esta situación la denunció el Gobernador de Nariño, diciendo que los uniformados contagiados hacían labores administrativas y que hay 773 personas, entre personal civil y militares, que viven en las casas donde están los contagiados. Oficialmente, el Ejército no ha sacado ningún comunicado dando detalles del suceso. 

Es más, el Ejército dijo que el Gobernador no estaba autorizado para dar esa información, pues se iba a manejar internamente. 

Según el Alcalde de Ipiales, Luis Fernando Villota, aún no es claro cómo se contagiaron y tanto la Secretaría de Salud de Ipiales como Sanidad del Ejército están haciendo la investigación epidemiológica para saberlo y hacer el cerco de contagios.

 

Si bien el virus pudo haber llegado a ellos de cualquier lado, ese grupo, en especial, está en riesgo porque es el encargado de resguardar la frontera de Colombia con Ecuador, que solo en Nariño tiene 294 kilómetros de largo con 37 pasos ilegales. Por allí, pese a los controles, se pasan en promedio 10 venezolanos al día. En lo que llevamos de cuarentena, el Ejército ha impedido el paso de 300 migrantes irregulares por la frontera. 

En esa frontera hay 503 soldados y 107 policías haciendo la contención. Según dijo el alcalde Villota, por ahí pudieron haberse contagiado. Sin embargo, en ese batallón también hay hombres del Ejército que han llegado de Tumaco, que también está en la frontera con Ecuador. 

Además, el Ejército y Policía son los encargados de patrullar las calles de Ipiales para que la gente cumpla la cuarentena, hacer controles, y entregar mercados y agua a la gente más pobre de la Frontera. 

Por eso, los militares son la otra primera línea de ataque frente al enemigo invisible, pero peligroso, el coronavirus. 

Justo por la importancia de su labor, el 13 de abril el presidente Iván Duque ordenó que los hombres y mujeres que estén próximos a finalizar su servicio militar obligatorio debían quedarse tres meses más. Al igual que los 11.479 auxiliares de Policía que trabajan en las ciudades y zonas urbanas. 

Lo hizo para cubrir los que esperaban reclutar Las Fuerzas Militares los primeros tres meses del año, y que por causa del coronavirus no pudieron. 

Es “necesario mantener los 16,241 soldados que cuentan con entrenamiento y experiencia operacional con el objetivo de fortalecer las acciones de control militar en la zona de frontera, cascos urbanos y área rural, además para brindar ayuda humanitaria a las comunidades más vulnerables de Colombia y apoyar las operaciones necesarias para controlar y mitigar el estado de emergencia sanitaria declara (sic) por el Ministerio de Salud y Protección Social, con ocasión a la pandemia Coronavirus COVID-19”, dice el decreto. 

Los tres meses extra empezarán a contar desde la fecha prevista de finalización de cada militar. Es una prórroga ya difícil, pues varios de ellos tendrían otros planes. Pero mucho más ahora por el riesgo que corren de contagiarse.

Indagamos con las oficinas de prensa del Ministerio de Salud y de Defensa sobre cuántos militares hay contagiados en este momento, pero ninguna entidad tenía la cifra. Desde salud nos dijeron que las cifras de contagiados que tiene la cartera está discriminada solo por ciudad. 

Las situaciones de riesgo

Los riesgos de contagiarse son altos. Por varias razones.

La primera, es que están en constante contacto. entre ellos y con civiles. Eso los expone mucho más que quienes están encerrados en sus casas. Además, seguirán expuestos si se hace efectiva la petición del Gobernador de Nariño al Gobierno de hacer un “incremento del pie de fuerza [..]  mucho más sustancial” en la frontera.

En época de coronavirus, no solo hacen control sanitario, sino siguen combatiendo y teniendo contacto con los ilegales. Solo la semana pasada, el Ejército trasladó a 20 desmovilizados del ELN en El Tambo, Cauca, uno de ellos herido. 

El segundo factor son sus condiciones de vida militar. Los soldados duermen juntos en habitaciones grandes, con camas de doble piso, y comparten todo, incluyendo el baño. Eso los expone, similar a lo que sucede en las cárceles, a que el virus se expanda rápidamente. 

“Nosotros le ayudamos al Ejército con elementos de protección, de Sanidad Militar también han enviado, pero donde hay tanta población en un mismo espacio es complejo.” dice el Alcalde de Ipiales. 

Para el Alcalde y para el Gobernador de Nariño urge que este caso y cualquier sospecha dentro de un batallón se atienda rápido, porque no solo se corre el riesgo de que el virus se propague entre los militares, sino que ellos contagien a la población civil con la que tienen contacto. 

Los protocolos y la protección

En el batallón de Ipiales, y especialmente en el grupo Cabal, donde están los contagiados, se cumplen estrictos protocolos de desinfección a la entrada y salida, lavado de manos, distanciamiento físico (en la medida de lo posible), y cuentan con los implementos de seguridad, según información de ese batallón del Ejército. 

Aparte de la situación de Ipiales, indagamos sobre las condiciones de salubridad con soldados en otras partes del país.

Tres soldados profesionales que están en Antioquia y Armenia dijeron que sí reciben su dotación diaria de tapabocas, gel antibacterial y alcohol y que se cumplen las medidas estrictas de prevención. Sin embargo, La Silla conoció un caso de un policía que está en Santander de Quilichao en Cauca, que hace control en los mercados para que la gente no se aglomere, que le ha tocado comprar sus propios tapabocas porque aún no le han dado la dotación oficial. 

“Si espero que me llegue no hago nada, me toca comprarlo a mí para protegerme”, le dijo a La Silla. No lo citamos porque tampoco está autorizado a hablar. 

Como medida de protección, la Policía está sacando a sus integrantes a trabajar por grupos. Quince días unos, luego entran a cuarentena por 15 días, y vuelven a salir, le contó a La Silla el mismo policía. 

La salud militar

Así como los diferentes hospitales del país han tenido que mejorar su capacidad de camas, en las Fuerzas Militares, que tienen un régimen especial de salud y sus propios hospitales, también se están preparando. 

Para un millón 300 mil personas, entre integrantes del Ejército, Fuerza Aérea, Armada y Policías activos y retirados, pensionados y sus familias, hay 1607 camas de hospitalización. Y hay 47 camas UCI para adultos, 15 para UCI pediátrica y 16 para UCI neonatal. 

El plan de expansión es llegar a 2 mil camas de hospitalización, 90 camas UCI en sitios específicos como el Hospital Militar Central, el Hospital Central  de la Policía y el Hospital Naval de Cartagena, según cifras oficiales del Ministerio de Defensa. 

Además, las Fuerzas Militares han adecuado en las regiones 1800 camas para aislamiento o atención de baja complejidad para los uniformados y en Bogotá se han adecuado tres puestos de atención: 200 camas en el Hospital Militar, 200 en el Cantón de Comunicaciones de Facatativá y 260 camas en el Cantón de Artillería. 

En total las Fuerzas Militares tienen 49 hospitales de primer nivel, 12 de segundo nivel, y dos de tercer nivel o alta complejidad. Esos son el Hospital Militar Central y el Hospital Naval de Cartagena. 

Para la dotación, el Ejército no ha estado libre de cuestionamientos en medio de la emergencia. Hace dos semanas, se conoció en medios que El Ejército compró tapabocas N95 a 45 mil pesos, cuando su valor comercial no sobrepasa los 20 mil. El contrato de 200 millones de pesos ya está siendo investigado por el mismo Ejército.  La Procuraduría pidió toda la información sobre ese contrato para investigar los presuntos sobrecostos, pero el Ejército no la quiso entregar porque, según la entidad, era "secreta" y porque el ente de control no era el encargado de investigar, algo que La Procuraduría rebatió.  Sin embargo ayer, justo cuando el Ejército está en el ojo del huracán por el escándalo de seguimientos ilegales a periodistas colombianos, políticos de la oposición y corresponsales extranjeros, el Ministro de Defensa dijo que había puesto en conocimiento de la Fiscalía los posibles abusos con la contratación.

Más allá de ese tema de corrupción, con los primeros 29 casos de militares contagiado de Ipiales, los 3116 profesionales de la salud de las Fuerzas Militares se están preparando para evitar llenar hospitales, ya no a causa de la guerra, sino por el nuevo enemigo, el coronavirus. 

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