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Por Tatiana Duque · 02 de Septiembre de 2020

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El Partido Liberal, bajo la batuta del expresidente César Gaviria, acaba de terminar dos semanas de pérdidas en tres elecciones clave que hubo en el Congreso para la reconfiguración del poder en el país, y en las cuales la colectividad tenía apuestas directas.

Aunque en la Cámara los rojos son la bancada más numerosa con 35 congresistas no fueron determinantes para la elección allí de Carlos Camargo en la Defensoría del Pueblo, pese a que Simón Gaviria, hijo del Expresidente y exjefe rojo, inicialmente se movió por otra candidata.

En el Senado, ni siquiera la totalidad de senadores rojos votaron para ser magistrado de la Corte Constitucional por Marino Tadeo Henao, a quien César Gaviria le hizo campaña explícita. Sólo sacó seis votos.

Además, los rojos perdieron la Procuraduría, que está en cabeza actualmente del liberal Fernando Carrillo, pues su candidato a esa entidad, Juan Carlos Cortés, perdió ante la cantada ganadora, Margarita Cabello, exministra de Justicia. 

Esas derrotas ratifican una conocida división que hay dentro del partido que ha hecho mella en el liderazgo del Expresidente frente a su bancada, especialmente la de los 15 senadores.  Es un asunto que, paradójicamente, no significa que haya perdido el control de la colectividad, ya que hace dos semanas fue reelecto en la dirección única del partido en la que él o su hijo han mandado los últimos 15 años.

Eso es importante políticamente ya que las viejas rencillas que dividen a los rojos dificultan las posibilidades para llegar fuertes a las elecciones de 2022, donde quieren pesar en las legislativas y las presidenciales, para competir como una tercería entre las opciones del uribismo que espera recoger a la derecha y el petrismo y su apuesta en la izquierda.

Derrotas sonadas

De la seguidilla de elecciones que tuvo el Congreso en los últimos 15 días no había una más importante para el Expresidente que la de magistrado de la Corte Constitucional, según nos confirmaron para esta historia las nueve fuentes consultadas, entre políticos, asesores y congresistas rojos.

Para Gaviria la elección del magistrado de la Corte, que bajo su mandato fue creada vía la Constituyente del 91, era una prioridad, porque es un convencido de que es en el balance ideológico de ese tribunal en el que se definen temas clave del país. Así se lo repitió durante las últimas semanas a dos entrevistados cercanos a él con los que hablamos.

“Días antes de la elección fue que entendí su interés. ‘Es que allá es donde se defiende el Acuerdo de Paz y las libertades’, me dijo cuando le pregunté por qué estaba tan interesado”, nos dijo un amigo del Expresidente.

Por ese interés es que Gaviria les dijo a los más cercanos que no le interesaba la elección de Defensor del Pueblo que había en la Cámara, pese a que su hijo, el excongresista y exdirector liberal Simón Gaviria tenía su propia candidata, que al final ni siquiera llegó a la votación final porque no obtuvo los suficientes apoyos como contamos

Y dos días antes de esa elección, César Gaviria le dijo en una llamada a los congresistas liberales en la Cámara que los dejaba en libertad, por lo que todos votaron por Carlos Camargo, el conservador ganador de ese puesto.

Gaviria se concentró así en la campaña por la elección de su candidato a la Corte, Marino Tadeo Henao, a quien conoce desde hace 30 años. Pero era un camino cuesta arriba. 

Sobre las razones de la sonada derrota que tuvo el aspirante, que quedó de último con solo seis votos; detrás de la aspirante Natalia Angel (que sacó 38) y el ganador Jorge Ibáñez, con 58 votos, encontramos tres versiones.

La primera, de parte de una persona de la Dirección Liberal, es que a su candidato se le atravesaron intereses del Gobierno, que impulsó al ganador Ibañez.

En efecto, como nos reiteraron para esta historia seis senadores de diferentes bancadas, el viceministro del Interior, Daniel Palacios, lideró el pulso por parte del Gobierno.

La segunda, que nos dijeron dos gaviristas y un senador de Cambio Radical, es que Gaviria y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras no pudieron lograr un acuerdo para que las dos bancadas votaran por Henao, entre otros, porque los charistas de Cambio Radical ya estaban jugados con el candidato del Gobierno.

La tercera, que nos reiteraron tres senadores, es que la aspirante más de vanguardia y la única sin padrinos, Natalia Ángel, ya tenía una carrera adelantada dentro del sector independiente y opositor, y que senadores como Angélica Lozano (Verde) y Roy Barreras (La U), la estaban apoyando.

Así las cosas, Lozano, Barreras y el senador Fabio Amín -delegado por Gaviria- llamaron a congresistas de sus respectivas bancadas para contar los votos que Henao y Ángel tenían. Al final, la candidata tuvo más apoyo.

“De todos modos, hasta último minuto Gaviria pidió apoyo por Marino Tadeo pero no lo logró”, nos dijo un congresista. 

Para resaltar la importancia que para Gaviria tenía esa elección, una persona que lo conoce de años y supo de las movidas, nos contó que el Expresidente vio con buenos ojos la elección de Margarita Cabello en la Procuraduría, así significara que el liberalismo perdía esa entidad que tuvo por cuatro años con el exministro Fernando Carrillo porque consideraba que se abría la oportunidad de que los liberales tuvieran el cupo de la Corte. 

“Esa misma noche Margarita Cabello cenó con el Expresidente”, nos contó esa fuente.

Las movidas fallidas por el magistrado de la Corte y las derrotas en Defensoría y Procuraduría se enmarcan en una paradoja: si bien lleva casi dos años de divisiones con un sector de congresistas con votos desde las elecciones de 2018, Gaviria venía de ser reelegido como el jefe único de su partido.

Las contradicciones de una reelección

La poca acogida a la línea que dicta Gaviria en el partido contrasta con la decisión de la colectividad de reelegirlo en la convención liberal virtual, que se tomó por casi el 97 por ciento de los votos (más de 700) de delegados. Es la segunda vez en este siglo que repite la jefatura y su hijo fue jefe único en 2011.

Para eso hay al menos dos razones.

Por el lado de los cuatro políticos gaviristas que entrevistamos, era obvio que el expresidente volviera a la dirección porque es un factor de cohesión, sobre todo porque no hay otros con ese perfil de ‘sabio de la tribu’ en el partido: fue el Presidente que durante su mandato convocó la Constituyente que derivó en una nueva Carta más liberal; fue secretario de la OEA, defensor del proceso de paz, entre otros.

“Es que no hay nadie como él que una al Partido. Gaviria le da peso al liberalismo. Si no hay alguien así es difícil cohesionarnos”, nos dijo el representante valluno Juan Fernando Reyes.

Además, porque tiene el apoyo de los directorios regionales, y de gran parte de la Cámara, que llevó a sus propios delegados. Por eso, los opositores dicen que su elección fue una muestra del ‘yo con yo’.

“Un Partido que no se renueva es un Partido que se va a destruir”, dijo el senador Luis Fernando Velasco, cuyo grupo, de todos modos, no presentó un nombre alterno para competirle. 

Dos congresistas, por aparte, nos dijeron que no hubo contendor porque Gaviria y la dirección son los que tienen los avales del partido para las elecciones, por lo que estar en contra los pondría en una evidente pelea con el Expresidente.

Precisamente por eso pidieron no ser citados y su versión fue rechazada desde la Dirección.

Pero esa reelección no acabó con las divisiones y discusiones internas que vienen desde las elecciones de 2018, cuando el Expresidente conformó una lista al Congreso que como contamos benefició a representantes que buscaban saltar al Senado cercanos a su hijo, el excongresista y exdirector de Planeación, Simón Gaviria; y desplazó en la lista a veteranos congresistas con votos, pero lejanos a la Dirección.

Y lo que más le reclaman ahora es que en segunda vuelta Gaviria apostó por apoyar a Iván Duque -aunque bases en regiones le votaron a Gustavo Petro-, con la condición de respetar el Acuerdo de Paz.

El mismo Gaviria llama “‘lentejismo’ del Gobierno” a las razones por las cuales su bancada en Senado está dividida. Se refiere puntualmente a la estrategia duquista de buscar consensos con los congresistas y no con los jefes de las bancadas, para tener los votos suficientes para la aprobación de sus proyectos de ley, como ocurrió, por ejemplo, en la ley TIC. 

Un conjunto de situaciones que todos los entrevistados para esta historia ratificaron, en el sentido de que si bien en la Cámara Gaviria goza del apoyo de la mayoría de los representantes (30 de 35), en el Senado hay al menos tres grupos de senadores rojos.

Opositores o ‘disidentes’ liberales como Luis Fernando Velasco, Andrés Cristo (hermano del exministro y también disidente rojo Juan Fernando Cristo), Guillermo García, Julián Bedoya y Horacio José Serpa; los aliados ‘gaviristas’ como Mauricio Gómez Amín, Lidio García, Mario Castaño, Miguel Ángel Pinto y Laura Fortich, que también son cercanos a casas regionales, como los poderosos Char del Atlántico en el caso de Mauricio Gómez.

Y, por otro lado, un grupo más reducido, denominado ‘independiente’ o con agenda propia, como Rodrigo Villalba e Iván Agudelo.

Es entre los dos primeros grupos donde está el mayor ruido de la división.

“Uno no puede hacer discursos de una hora contra un Gobierno y luego votar los proyectos que le critica”, dijo el senador Velasco, en referencia a que el grupo ‘gavirista’ es más afín a Duque.

La principal prueba que tienen los opositores de que hay afinidad entre Duque y el gavirismo, fue la designación en agosto del director de la Agencia Nacional de Minería, Juan Miguel Durán, un abogado viejo amigo de Simón Gaviria, y que en su momento fue su aliado en el Partido Liberal.

“Ellos (los Gaviria) se dedicaron a hacer negocios personales, como la definición de esa Agencia. Uno ve a los amigos de Simón aliados en votaciones con el Gobierno”, opinó un congresista que pidió no ser citado.

“A nosotros no nos consultaron ese puesto (...) y a Gaviria le molesta mucho que cada rato el Gobierno esté filtrando rumores de que su familia va a entrar al Gobierno”, nos dijo, en contraste, una persona del primer círculo del Expresidente Gaviria, quien rechazó una entrevista de La Silla para esta historia.

De hecho, en la convención liberal, el Expresidente reiteró que sus relaciones con Duque “son inexistentes”: “He dicho varias veces que el Gobierno no me ha ofrecido nada y que no les he pedido nada, como se lo informé a nuestras bancadas. Y lo he emplazado a que lo confirme”.

Simón Gaviria, por su lado, no contestó nuestras llamadas para conocer su versión.

“Si fuéramos del Gobierno no tendríamos una agencia chiquita sino dos o tres ministerios, como Cambio Radical”, nos dijo a su turno Fabio Fernando Arroyave, representante gavirista.

Comentarios (1)

pedro jimenez

03 de Septiembre

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