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Por Juan Pablo Pérez B. · 21 de Abril de 2021

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La prueba más fuerte del asesinato del líder conservador Álvaro Gómez que dio el senador Julián Gallo fue un mensaje, escrito por el “Mono Jojoy” el mismo día del crimen, el 2 de noviembre de 1995: “red urbana le dio al ponente de las ‘repúblicas independientes’ en los años 60. La decisión es que el secretariado decida si lo reivindicamos o no. que opinan? ”(sic). 

Se trata de un mensaje que, según explicó el senador, está en el computador del excomandante del Bloque Oriental de las Farc, a quien los hoy exintegrantes de la guerrilla han señalado como la persona que ordenó el magnicidio.  

Este mensaje inédito, además de otros 10, algunos ya conocidos del archivo de correspondencia de “Manuel Marulanda”, fueron las únicas pruebas que Gallo aportó.  Se trata de pruebas secundarias, que no logran comprobar quiénes fueron los asesinos, quién dio la orden, cómo se organizó o cómo se ejecutó.

La Silla Vacía revisó esos mensajes y pudo verificar que cinco de ellos vienen del famoso libro que compendia los correos del difunto líder guerrillero Pedro Antonio Marín, “Manuel Marulanda Vélez” o “Tirofijo”. Es un libro que recorrió clandestinamente en la guerrilla y del cual, hoy en día, se conocen pocas copias.

Por eso, la decisión de los Comunes de publicar esas comunicaciones internas y usarlas como pruebas va más allá del caso Álvaro Gómez. Al hacerlo, les están dando credibilidad a todo lo que está escrito en el libro de “Marulanda” y a los archivos del computador del “Mono Jojoy”. En el pasado, este tipo de pruebas fueron desestimadas por la justicia. 

Por ejemplo, el exprocurador Alejandro Ordóñez usó los mensajes del computador de “Raúl Reyes”, como contamos, para inhabilitar a Piedad Córdoba, en el proceso conocido como la farcpolítica. Sin embargo, esa sanción fue anulada, y las pruebas desechadas por la Corte Suprema, porque no había sido cumplida la cadena de custodia. 

Pero hoy, en el contexto de la justicia transicional, son las ex-Farc las que les dan valor probatorio para convencer al país que de sí son los autores del último gran magnicidio que ocurrió en Colombia.

La versión de "Lozada"

Cuando en ese supuesto mensaje el “Mono Jojoy” habla de la red urbana, se refiere a la Red Urbana Antonio Nariño (Ruan) que en esos años dirigía “Carlos Antonio Lozada”, como era conocido Julián Gallo en la guerra. Desde el primer día en que fue a la JEP a declarar, Gallo ha dicho que la Ruan fue la que llevó a acabo el crimen, y, para explicarlo, ha dicho que Gómez Hurtado era considerado por las Farc un enemigo histórico.

Todo se remonta a un debate en el Congreso hace sesenta años.

En 1961, cuando era senador, Gómez señaló algunas zonas del país en las que no había presencia ni del Estado ni del Ejército, pues eran controladas por guerrilleros liberales y comunistas que no se desmovilizaron, tras el fin de la Violencia y la instauración del Frente Nacional.

“Hay en este país una serie de repúblicas independientes que no reconocen la soberanía del Estado colombiano, donde el Ejército colombiano no puede entrar, donde se le dice que su presencia es nefanda”, dijo en ese famoso discurso.

Con el tiempo, este término se fue acuñando y en 1964 el entonces presidente Guillermo León Valencia llevó a cabo una operación militar, la Operación Marquetalia, para recuperar esos territorios. La operación terminó con la consolidación de esas guerrillas y la fundación de las Farc bajo el mando de "Marulanda".

Esto explica el odio que le tenían las Farc a Gómez Hurtado, pues su noción de “repúblicas independientes” hace parte del mito fundacional de la guerrilla. 

Por eso, cuando supuestamente el “Mono Jojoy” dice, en ese mensaje del 2 de noviembre de 1995, que se dio de baja al “ponente de las ‘repúblicas independientes’ de los annos 60 (sic)” se refiere a Álvaro Gómez.

Eso coincide con la versión que dio, ante la JEP, “Timochenko” el pasado 10 de febrero. Ese día aseguró no conocer detalles del crimen más allá de que el “Mono Jojoy” les mandó un mensaje a los miembros del secretariado dándoles la noticia del asesinato del líder conservador.

Sobre cómo se organizó el crimen, “Lozada” no ha dado muchos detalles. Ha dicho que lo llevó a cabo una subestructura de la Ruan, compuesta por cuatro personas, que lideraba un alias “Danilo” que ya no está vivo.

Los otros tres eran alias “Sebastián” (que no se sabe quién es), Juan Carlos Palacios y Federico Quesada. Palacios y Quesada murieron en la masacre de Mondoñedo, en la que miembros de la Policía torturaron y asesinaron a integrantes de la Ruan.

En la audiencia de hace dos semanas en la JEP, Gallo aceptó que “hizo parte del proceso de toma de decisiones” para planear el asesinato. Pero dijo que, para el día en que se cometió, no estaba en Bogotá, pues tuvo que irse para el Guaviare a reunirse con el “Mono Jojoy” y otros mandos del Bloque Oriental, al que pertenecía la Ruan.

Cuatro de los mensajes que publicó ayer, y que supuestamente también fueron escritos por el “Mono Jojoy”, le apuntan a probar que, en efecto, él no estaba el 2 de noviembre de 1995 en Bogotá.

“A Carlos Antonio lo estaremos llamando el 20”, dice un mensaje del comandante del Bloque Oriental del 12 de octubre de 1995 en el supuestamente asegura que ya están llegando otros jefes de frente. Un mensaje del primero de noviembre muestra que ya van en camino para esa reunión.

En la rueda de prensa que dio ayer en el Senado, “Lozada” aseguró que estos correos están también en los computadores que la Fiscalía tiene que le pertenecían a él y al “Mono Jojoy”. Esto es clave, pues podrían validar la versión del senador.

Ayer, la JEP publicó un auto en el que le pide a la Fiscalía copias de los discos duros de estos computadores.

Además de los mensajes atribuidos al “Mono Jojoy”, el senador Gallo publicó otros que fueron escritos por el propio “Manuel Marulanda”. Esos correos ya se conocían, pues están en el libro que compendia las correspondencias del líder guerrillero entre 1993 y 1998.

Los mensajes del libro de "Marulanda"

El libro de “Marulanda” lo hizo público Jose Obdulio Gaviria en 2012, en un archivo digital escaneado del libro original. De éste, solo se conoce una copia que está en manos del investigador Luis Daniel González, que lo ha estudiado por más de cuatro años.

Aunque ahora respalden la tesis de que las Farc están incubriendo a los verdaderos asesinos, en ese momento Gaviria y el propio expresidente Álvaro Uribe se encargaron de mover su contenido. Sin embargo, esos correos pasaron inadvertidos, pues, como revelamos en su momento en La Silla, Gaviria estaba siendo cuestionado por la credibilidad de las fuentes con las que construía sus columnas en El Tiempo.

Pero, como reveló Zona Franca en diciembre, el libro es legítimo y contiene los correos que “Manuel Marulanda” les escribía a los demás comandantes. Su contenido va desde instrucciones militares, planes de guerra y reflexiones sobre la situación política del país.

En su presentación, Gallo mostró cinco de esos correos de “Marulanda”. Uno de ellos es escrito al día siguiente del asesinato de Gómez y, allí, le responde al "Mono Jojoy" que le había preguntado si “reivindicaban” o no el crimen.

“Sobre el ajustamiento de Gómez Hurtado, podemos hacer un intercambio de opiniones en el secretariado, para ver hasta cuando se puede mantener en reserva”, responde.

“Lo del señor Gómez debemos mantenerlo en secreto, para ver cómo vamos ayudando a profundizar las contradicciones mientras bajamos otros. Y, entre otras cosas, los Estados Mayores de bloques y comandos conjuntos no deben olvidar la creación de comandos para dar de baja a jefes políticos reaccionarios, y así ayudar a profundizar las contradicciones en el régimen político”, dice otro del 4 de diciembre de 1995.

Esta idea de que el homicidio nunca se reveló para agudizar las contradicciones en el Establecimiento la han defendido los farianos desde que confesaron el crimen en octubre del año pasado. Y, como contamos en La Silla, de ser cierta su versión, lo lograron. 

Al revisar el libro de los correos de "Marulanda", se puede ver en varios de ellos que esta idea de generar contradicciones en las élites para debilitarlas y, así, llegar al poder es recurrente.

“Creo que las cosas van bien, y si logramos crear las contradicciones entre militares y civiles ganamos mucho para ir aglutinando masas a nuestro favor”, dice en una carta a los miembros del secretariado el 17 de febrero de 1995.

Como le contó a La Silla el investigador Luis Daniel González, el libro también muestra el odio que le tenía "Marulanda" a Gómez Hurtado por, justamente, instaurar el término “repúblicas independientes” que terminó en la Operación Marquetalia. “Las Farc jamás le perdonaron eso. Era uno de sus enemigos, pasara lo que pasara”, nos dijo.

De hecho, en un correo del 5 de noviembre de 1995 que Gallo no publicó, "Marulanda" vuelve a referirse a Gómez como “el señor de las repúblicas independientes”.

“Lo de la muerte del señor de las ‘repúblicas independientes’ creo que podemos estudiar cuándo conviene hacerlo saber. Por ahora, que hagan inteligencia a ver si descubren quién fue”, dice.

Las otras verdades en los archivos de las Farc

Pero, utilizar este libro para mostrar la responsabilidad de las Farc en el crimen de Álvaro Gómez les puede abrir a los comunes una caja de Pandora de cuestiones que deberán aceptar. Esto, porque lo que se dice en las casi 1200 páginas es mucho.

Habla de planes para asesinar a Álvaro Uribe cuando era gobernador de Antioquia, relaciones con el cartel de Cali, vínculos con políticos, crímenes que también ocultaron, entre otras cosas. 

Por ejemplo, habla de supuestas ayudas de las Farc a la campaña del asesinado líder de la Unión Patriótica Manuel Cepeda. “Nosotros estamos comprometidos con la candidatura de Manuel Cepeda, así que nos toca agitarla a través de todos los frentes”, dice una carta de “Marulanda” a "Raúl Reyes" en febrero de 1994.

El impacto de estos correos puede verse desde ya en uno de los que publicó ayer “Lozada”. El 6 de octubre de 1997, “Marulanda” le escribe a “Jorge Briceño” que, si todavía no se han adjudicado “la acción de San Carlos de Guaroa”, pueden estudiarlo, pues callando pueden hacer que se “rompan las relaciones Gobierno-paramilitares”. El correo termina así: “¿Qué tal la propuesta? Parecido a lo de Gómez Hurtado”.

La masacre de San Carlos de Guaroa ocurrió tres días antes de ese correo y allí fueron asesinados funcionarios de la Fiscalía, el Ejército y el extinto DAS que estaban haciendo una diligencia de extinción de dominio en el Meta. Como contó El Espectador, la masacre fue atribuida a los paramilitares, declarada crimen de lesa humanidad, y por ella fue condenado el jefe paramilitar Héctor Germán Buitrago “Martín Llanos”.

En la rueda de prensa de ayer, el senador Gallo aseguró que la masacre no la cometieron los paramilitares, sino las Farc, y que “Martín Llanos” fue condenado injustamente por estos hechos.

“Martín Llanos” está ahorita buscando pista en la Comisión de la Verdad para dar a conocer su verdad. Tiene una conversación programada con el exmiembro del secretariado y hoy líder de los Comunes, Pastor Alape, para esclarecer lo ocurrido en los departamentos de Casanare, Vichada y Meta.

Como contamos en La Silla, esta nueva alianza entre antiguos mandos de las Farc y las AUC tiene como objetivo revelar a los terceros que el Establecimiento protegió de tener que declarar en la JEP.

El libro de "Marulanda" podría ser una fuente más en este proceso.

Por ahora, es claro que no es una prueba certera de que las Farc asesinaron a Álvaro Gómez. Lo que muestra es que las Farc se adjudicaron el crimen y decidieron mantenerlo en secreto.

Aun así quedan muchas dudas. Como le dijo a La Silla la periodista María Elvira Samper, quien cubrió el caso a mediados de los noventa:

“A mí no me queda claro por qué asesinaron a Álvaro Gómez. Él podría haber dicho lo de las repúblicas independientes, pero después de su secuestro apoyaba las negociaciones de paz. Por ahora, no hay hechos; lo que hay son sospechas y conjeturas. Todo es muy incierto”.

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