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Por Mariana White Londoño · 24 de Abril de 2020

Parte de los barrios Villatina y La Libertad, Comuna 8 de Medellín. Foto: Samuel Martínez

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En la Comuna 8 de Medellín, Villa Hermosa, en la zona centro-oriental de la ciudad, los combos delincuenciales también se han tenido que adaptar al covid-19. ¿Su respuesta? Ahora reparten mercados. 

En esta comuna, según el secretario de Seguridad de la ciudad, José Gerardo Acevedo, existen dos Grupos Delictivos Organizados (La Sierra y Caicedo) y cinco Grupos de Delincuencia Común Organizada (La Roja, Los Conejos, 13 de Noviembre, La Libertad y San Antonio) con un número de subgrupos variable. Por su parte, la ONG Corpades que desde 1998 denuncia la criminalidad en Antioquia, calcula 29 bandas delincuenciales con presencia en ese territorio. 

Como otras antes que ellas, las bandas han mantenido durante décadas el control de la mayoría de aquellos barrios populares (18 reconocidos por el Estado, 34 por la comunidad), usados como expendios de drogas o como corredores para pasarlas a otras zonas del departamento y del país. 

En esta comuna de aproximadamente 150 mil habitantes, dos grandes estructuras comparten el control: las bandas aliadas a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) o Clan del Golfo dominan la parte alta, y las de la Oficina del Valle de Aburrá, antes Oficina de Envigado, dominan la parte baja.

La gente se ha acostumbrado a verlos entre la comunidad; saben quiénes son, desde ‘los muchachos’, que están empezando en el negocio, muchas veces encargados de vigilar, hasta ‘los que mandan la vuelta’, que manejan un control más amplio y por cuadras. 

Ambos grupos viven, normalmente, de la venta de drogas en ‘plazas de vicio’, fiestas callejeras y establecimientos, o directamente a estudiantes, obreros y vendedores informales que están ahora en cuarentena; así como de las ‘vacunas’ a rutas de buses ahora disminuidas y a locales que están por el momento cerrados. También ganan plata de venderles a personas lotes con o sin dueño para ‘tumbarlas’. 

Sus rentas, como las de muchos colombianos que viven en la legalidad, se han visto alteradas por el covid-19. Y han comenzado otra ‘línea de trabajo’, paradójicamente, en beneficio de la comunidad.

Desde hace 15 días, los combos, en grupos de tres o cuatro personas, han comenzado a entregar mercados a la población, incluso antes de que llegara la ayuda de la Alcaldía el fin de semana pasado.

Al Instituto Popular de Capacitación (IPC), organización que trabaja por los Derechos Humanos, han llegado tres versiones de lo mismo en la Comuna 8, y otras más en las comunas 13, 1, 2 y 3 de Medellín. 

“Sí, tenemos conocimiento de que eso está pasando”, nos corroboró la secretaria de Cultura, Lina Gaviria, encargada por el alcalde Daniel Quintero de liderar con la directora del Museo Casa de la Memoria, Cathalina Sánchez, las medidas durante la emergencia sanitaria en la Comuna 8. “No sabemos quiénes son ni estamos en contacto”, aclaró. 

Aunque el secretario de Seguridad nos dijo que no hay registros oficiales de que se esté presentando esa situación, agregó: “Puede darse que los grupos recojan mercados y quieran aparentar alguna acción benéfica o de otro tipo en los barrios pero de eso no se conoce, pero podrían tal vez realizarlo. Pero lo que hacen es exigirles a los comerciantes ayudas y luego las reparten, aparentando ser “benéficos"”.

Actualmente hay múltiples iniciativas de empresas, fundaciones, oenegés y liderazgos sociales para entregar alimentos a la población y no es claro si los combos se están apoderando de algunas de estas donaciones para repartirlas a nombre propio o si lo están haciendo de sus propios recursos, que sin embargo les siguen llegando, pues se mantiene el consumo en las calles y están llevando droga a domicilio.

Dos habitantes de La Comuna 8 le dijeron a La Silla que los han visto en el barrio Las Estancias, con productos de tiendas de barrio, y a veces reunidos con más personas hablando del tema. 

Uno de ellos los vio empacándolos y, según la versión de un líder de la zona, en el barrio Unión de Cristo han entregado al menos 250 paquetes; calcula que están entregando 60 diarios en diferentes sectores. “Uno los ve que salen con paqueticos en la noche, salen en moto y van repartiendo”, contó.

Las familias de estos barrios han visto mermados o desaparecidos sus ingresos, en su gran mayoría provenientes del comercio informal, el trabajo doméstico, la construcción, entre otras ocupaciones para las cuales tenían que movilizarse. 

Por eso, la mayoría reciben ayudas sin preguntar mucho si las que llegan a su casa son compradas o adueñadas por los combos, o son donaciones de empresas, fundaciones o vecinos, o de la Alcaldía. 

Tampoco sobre lo que tuvo que hacer la Alcaldía para repartir los suyos, un punto alrededor del cual se ha abierto una polémica en redes sociales en los últimos días.

La polémica

El periodista Pascual Gaviria pidió, a través de Twitter, al alcalde Daniel Quintero explicar por qué en un documento de la Alcaldía sobre la estrategia para llegar a barrios informales decía en uno de los ítems: “contacto con grupos ilegales que controlan el territorio para articular la atención territorial” como una de las “estrategias diferenciales”.

En respuesta, el Alcalde trinó: “Fake” (falso).

El periodista respondió que el documento sí había circulado como PDF entre funcionarios de la Administración y personas del Concejo, y que ante las alarmas se modificó el ítem así: “Contacto con personas o grupos que ocuparon el territorio ilegalmente para la articulación de la atención territorial durante la crisis sanitaria”.

Entonces, se han provocado suspicacias sobre si, para llevar alivios de salud, techo y alimentación, la Alcaldía ha tenido que negociar con los combos, o al menos avisarles para asistir a la población en las comunas conflictivas durante el coronavirus. 

Los dos altos funcionarios de la Administración consultados por La Silla negaron que existiera tal negociación o conexión. La Secretaria de Cultura contó que la Alcaldía ha estado acompañada por líderes comunitarios reconocidos y conocedores del territorio.

 

Antes de todo, un panfleto firmado por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia rondó entre los barrios de la parte alta de la Comuna 8, a finales de marzo. Amenazaba a la comunidad de La Sierra, Villa Turbay, Guayaquilito, La Acequia, Los Monos, La Ramada, Esfuerzos de Paz N. 2, Las Mirlas, La 77, La Arenera, Media Luna, El Pingüino “y demás sectores que hacen parte de la jurisdicción de nuestro accionar”. 

Decía que iban a tomar acciones para “proteger y velar por los intereses de nuestra comunidad” y que iban a monitorean para que se diera “cumplimiento a las normas y protocolos establecidos por el Estado y las entidades de salud”.

Al tiempo, las AGC desmintieron cualquier panfleto de ese tipo que se presentara en el país. 

Y ayer el General Eliécer Camacho de la Policía Metropolitana nos dijo que por las características del pasquín “tendría que ver con la delincuencia, aunque más por amedrentar o para que el virus no se vaya a expandir en esa parte de la Comuna 8”. Pero no por parte de grandes estructuras, según el General.

Eso, o que la banda de La Sierra, con injerencia en dicha zona y aliada, al menos hasta el año pasado según informes de Corpades, a las AGC, sí lo haya hecho pero sin alguna directriz. 

En todo caso, el común de la población, que en gran parte trabaja de manera informal en todo el Valle de Aburrá, y ha tenido que quedarse en el barrio (no tanto en casa porque hay un incumplimiento de la cuarentena del 40 por ciento), recibe los paquetes de alimentos, vengan de donde vengan, y aún así son insuficientes.

Comentarios (9)

CaroArangoB

24 de Abril

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¿En serio no podían encontrar el equivalente a "mood" en español? Este es u...+ ver más

¿En serio no podían encontrar el equivalente a "mood" en español? Este es un portal serio y profesional. Estoy orgullosa de hacer aportes a este medio, por favor, no atropellemos nuestro idioma cuando usar el vocablo extranjero no es necesario.

Mariana White Londoño

24 de Abril

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Hola, CaroArangoB. Gracias por el comentario. Seguimos siendo un portal serio ...+ ver más

Hola, CaroArangoB. Gracias por el comentario. Seguimos siendo un portal serio si lo ponemos en inglés. Consideré que es una expresión que se ha popularizado en Internet, e incluso 'mood' más que 'modo'. Sin embargo, no quisiera que se desviara la conversación y tienes razón en algo: no es necesario.

Fermin Blanco

24 de Abril

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A mi me parecio bien acertado el título anterior. Y creo que el anterior "comment" entraría la categoría del "hate". Lamento desviar la conversación.

A mi me parecio bien acertado el título anterior. Y creo que el anterior "comment" entraría la categoría del "hate". Lamento desviar la conversación.

Mariana White Londoño

24 de Abril

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Gracias, Fermin. No quiero decir que no se deba hablar del tema de ortografía...+ ver más

Gracias, Fermin. No quiero decir que no se deba hablar del tema de ortografía y redacción de los artículos, bienvenido.

Gustavo Adolfo

24 de Abril

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Los Combos hacen lo mismo que el Estado, protegen sus rentas y la población q...+ ver más

Los Combos hacen lo mismo que el Estado, protegen sus rentas y la población que la produce. La dificultad para que el Estado centralice esa violencia está en la separación arbitraria entre drogas buenas (alcohol, cafe, azuca) y malas (coca, marihuana) que deja a los combos con el monopolio de las que el Estado no acepta.

Elizabeth Prado

24 de Abril

8 Seguidores

Y a mi me parece esperanzador, porque en cierta medida muestra que los jóvenes (especialmente los hombres) lo que necesitan es tener responsabilidades, un norte, algo que les suba el estátus ante sí mismos y su comunidad, sea lo que sea.

Y a mi me parece esperanzador, porque en cierta medida muestra que los jóvenes (especialmente los hombres) lo que necesitan es tener responsabilidades, un norte, algo que les suba el estátus ante sí mismos y su comunidad, sea lo que sea.

Henry Castro Gerardino

24 de Abril

140 Seguidores

Uno intenta una mirada prometedora, pero lo que hacen las bandas es simplement...+ ver más

Uno intenta una mirada prometedora, pero lo que hacen las bandas es simplemente luchar por su supervivencia. Si el virus avanza o las demandas por ayudas gubernamentales crecen, tendrán que soportar que los agentes del gobierno se paseen por sus áreas de seguridad, inclusive con agentes cubiertos y eso no es bueno para ellos. Así que prefieren darle el manejo ellos mismos. El gobierno aceptará.

CONTEXTO

Columna

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15 de Abril de 2020

Hambre y desesperación ya están armadas

<p>¿Al final de todo esto nos espera un resurgir de la violencia criminal? Hace algunos días estuve siguiendo una discusión que un respetado académico norteamericano planteaba sobre las dinámicas de violencia criminal que, en función de las medidas de distanciamiento social y cuarentena impuestas por el coronavirus, tienen un comportamiento a la baja en todas las ciudades capitales de los Estados Unidos.</p>

<p>En su hilo de análisis y preocupaciones planteaba varias condiciones, como por ejemplo la evidente alegría que sentimos cuando existe una reducción de violencia al ser sinónimo de vidas salvadas, pero al mismo tiempo y de manera bastante afilada señalaba una serie de preocupaciones que giraban particularmente en torno a dos temas.</p>

<p>De un lado, si bien la condición de causalidad aún no es evidente en la data, cualitativamente no existe otra explicación diferente a las medidas en contra del coronavirus para explicar la reducción de violencia. Y de otro lado, planteaba la pregunta por el futuro. Palabras más, palabras menos, si en definitiva las medidas implementadas por diferentes autoridades (antes de que el coronavirus fuera una preocupación) no habían logrado impactos significativos en épocas recientes, lo que nos espera una vez esto pase está marcado por la incertidumbre.</p>

<p>Bajo esta lupa, que de cierta manera ya había traído a colación en otra columna, el caso Medellín debería ser uno de los más preocupantes y respecto al cual deberíamos prestar especial atención. De hecho, el comportamiento de la violencia criminal en Medellín tiene un comportamiento a la baja que se ha comportado como tendencia desde Mayo del 2019, pero en el cual se puede evidenciar una caída adicional producto, presumiblemente, de las medidas aplicadas en el marco del coronavirus.</p>

<p>Si tenemos que el comportamiento de la violencia criminal que se traduce en homicidios opera, principalmente, producto del accionar de estructuras criminales barriales que son conocidas como Grupos de Delincuencia Común Organizada (Gdco), se puede decir con rapidez que efectivamente nos encontramos ante un cese de confrontaciones entre estos grupos por la imposibilidad de estar en las calles escondidos entre la multitud cotidiana.</p>

<p>Ahora bien, el comportamiento jerárquico del crimen organizado sigue siendo el paradigma funcional que aplica para Medellín. Si bien es posible examinar algunas condiciones de red horizontal y multimodal, estas últimas tienen más sentido en las estructuras de mayor calibre (los Grupos de Delincuencia Organizada o GDO) que tienen dominio sobre aquellas estructuras barriales. Dicha jerarquía opera principalmente en términos económicos. Las Gdco&nbsp;son pequeñas empresas criminales que reciben una pequeña parte de los grandes negocios a los que se dedican: la extorsión y el microtráfico. Los acaparadores principales son las grandes estructuras, que les garantizan el suministro de mercancía y de herramientas de trabajo, llevándose por ello la mayor parte del pastel criminal.</p>

<p>Esta realidad cobra una profunda importancia en la situación que vivimos y que se puede avecinar una vez las calles vuelvan a estar abiertas. No es un secreto que los ingresos por esos dos rubros criminales mencionados también han sufrido una caída importante durante estos días. Los miembros de estas estructuras son por lo general jóvenes que viven en circunstancias económicas bastante complejas, y solo los jefes y coordinadores logran una tajada del pastel suficiente como para lograr una vida con ciertos lujos y capacidades. Los verdaderos millonarios del negocio criminal están por fuera de los barrios donde se viven estas realidades y a menos&nbsp;que, como muchas grandes empresas, en este momento estén subsidiando de su bolsillo a las estructuras criminales barriales, muy probablemente el hambre y la desesperación también esté llegando a sus puertas. Estas últimas tienen un rostro diferente cuando están armadas.</p>

<p>La incertidumbre por el mañana debe ser una preocupación particularmente importante para nuestra sociedad. Una estructura paralela como la que dibujo, que espero no les quepa duda de lo real que es, no tiene sentido que conviva con nuestra idea y sentido de ciudad y país. Lo que tenemos en nuestra puerta nos debe hacer un llamado de alerta a todos. Lo que hoy vivimos está poniendo a prueba nuestro frágil equilibrio social e institucional y todo aquello que tenga espíritu quebrantable, como es nuestra manera de enfrentar definitivamente el crimen organizado, debe ser reevaluado a la menor brevedad.</p>

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