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Por María Clara Calle · 20 de Noviembre de 2019

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Justo antes del paro que puede hacer cambiar al Gobierno Duque, cinco noticias lo dejan mal parado y muestran la falta de manejo político de  Iván Duque para controlar incluso choques dentro de su propio gabinete que afectan el manejo del paro. Además, su alocución sin efectos de esta noche como parte clave de una estrategia de comunicación para contrarrestar los argumentos del paro, evidencian que el viacrucis sigue.

“Eso muestra que al gobierno se le desbarata el naipe”, afirmó un miembro fundador del Centro Democrático.

 
1

Arango y Carrasquilla ventilan sus diferencias

Como hemos contado, la ministra de Trabajo Alicia Arango no siempre comparte la visión del ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla en temas en los que trabajan juntos, como la reforma pensional. Pero nunca la habían mostrado delante de micrófonos como hicieron esta semana. 

Primero fue Arango quien, en una entrevista en Blu Radio ayer, reconoció que no está de acuerdo con Carrasquilla en el salario mínimo, sin especificar en qué.

También dijo Duque no quiere que Colpensiones se acabe, cuando el Ministro ha dicho que es necesario modificar el régimen pensional que solo maneja Colpensiones (el llamado "de prima media", en la que las pensiones se pagan con los aportes actuales de los que trabajan más un subsidio que pone la Nación, en vez de que la pensión salga del ahorro del trabajador). 

Menos de 24 horas después, Carrasquilla (que no suele salir a medios) respondió también en Blu que el presidente no lo ha desautorizado e insistió en que el régimen de prima media es insostenible económicamente.

Tras ese choque, Duque salieron a aclarar cuál es la posición del Gobierno, aunque el mandatario ha dicho que no va a acabar esa entidad.

Esa ventilada en medios muestra que ni siquiera esos mensajes logran poner en sintonía a su gabinete frente a unos de los temas que ha motivado el paro nacional.

2

Los alfiles de las relaciones exteriores hablan mal de varios funcionarios

Los roces internos se notaron todavía más en el audio que publicó hoy Publimetro con la conversación entre el embajador en Estados Unidos, el ex vicepresidente Francisco Santos, y la todavía no posesionada canciller Claudia Blum, los dos funcionarios más importantes de las relaciones exteriores de Colombia. 

‘Pacho’ habló mal de las acciones de varios funcionarios del Gobierno: dijo que el ahora ministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo no tenía una estrategia cuando fue canciller y que el exministro de Defensa, Guillermo Botero, nunca estaba en su oficina. 

Además, critican al Departamento de Estado de Estados Unidos, el aliado internacional más importante de Colombia y particularmente en el Gobierno Duque, y el manejo del Gobierno de la relación con Venezuela, que ha sido uno de sus ejes centrales. 

A pesar de esas bombas, el Presidente no se ha pronunciado al respecto, aunque varios medios aseguran que le pidió a Santos viajar a Bogotá, y la respuesta fue de Trujillo, quien dijo que “la opinión del señor Presidente, que es la que importa, es bien distinta”.

3

Las viejas divisiones con uribistas reviven en el peor momento

Ayer María Fernanda Cabal, senadora del Centro Democrático (partido de Gobierno), dijo en Semana que no se siente representada por el gabinete y que ha hecho falta “que el Gobierno se conecte con la base del uribismo”.

Esas distancias no son nuevas: por ejemplo, tras de la derrota en las elecciones regionales de octubre, Cabal ya le había pedido a Duque un cambio de rumbo.

Las críticas reflejan diferencias internas, pero usualmente se comunican lavando la ropa sucia en casa, como nos lo explicaron tres uribistas purasangre.

Por ejemplo, nadie dijo nada públicamente de las molestias que creó el que Duque no les contaran que nombraría de Canciller a Claudia Blum o, ni de las que creó que dos días antes de las votaciones el Ministerio de Salud, por orden de la Corte Constitucional, sacara el borrador de resolución para regular el aborto cuando el Centro Democrático había dicho que la regulación le competía al Congreso.

“Sentimos que ganamos las elecciones y perdimos el Gobierno, como decía un político francés”, resume un uribista del partido.

Más allá de la justicia de esas inconformidades, que la senadora Cabal muestre su inconformidad a dos días del paro hace más fuerte el viacrucis de Duque.

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El Congreso le sigue mostrando los dientes

A esos líos internos se suma que Duque en los últimos 15 días la difícil relación con el Congreso se puso más dura para el Gobierno con el debate de moción de censura que lideró Roy Barreras, quien pertenece a La U (en teoría gobiernista), que llevó a la renuncia de Guillermo Botero al Ministerio de Defensa.

Además, esta semana el Senado hundió por falta de un voto una de sus pocas banderas en esta legislatura, una propuesta que el Presidente ha defendido a capa y espada desde su candidatura: una reforma constitucional para que los delitos sexuales contra menores no pudieran entrar a la justicia transicional en futuras negociaciones de paz.

Ese es otro golpe, especialmente cuando arranca con muchas proposiciones de otros partidos, el debate de su nueva reforma tributaria, igual a la que logró sacar adelante hace un año pero se cayó en la Corte Constitucional por vicios de trámite.

5

La Fuerza Pública tampoco ayuda

A esas discusiones políticas se suma la última gota: más militares en las calles y cerca de 40 allanamientos.

Aunque no es una militarización propiamente dicha, porque patrullan con policías, y no fue Duque quien tomó las decisiones del acuartelamiento, los patrullajes ni los allanamientos , según nos confirmaron dos fuentes del Gabinete y otra del Comando de de las Fuerzas Militares, eso ha levantado los ánimos.

En la práctica, la orden significa que todos los militares de las unidades estén disponibles en caso tal de que los necesiten, pues normalmente las unidades solo cuentan con la mitad del personal mientras el 25 por ciento está en entrenamiento y el otro 25 por ciento está en descanso. Es tan usual que la usan casi siempre en elecciones.

Desde ayer las redes sociales están encendidas mostrando decenas de militares en diferentes puntos de Bogotá y Medellín, a pesar de que el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, anunció que no estarán patrullando durante las marchas.

A eso se suman los más de 20 allanamientos que hizo la Policía el martes, con orden de fiscales, que incluyeron al medio cultural alternativo Cartel Urbano, supuestamente para buscar armas. Como no las encontró y terminó llevándose pinturas y pinceles con los que estaban haciendo pancartas para el paro, alimentó más la situación.

Y como Duque no se refirió ni a los militares en las calles ni a los allanamientos, terminó asumiendo la responsabilidad política por ellos.

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La ñapa de Bieri

Como si la opinión no estuviera lo suficientemente movida, el lunes La W reveló que Duque contrató como asesor para comunicaciones oficiales de la Presidencia a Juan Pablo Bieri, el jefe de prensa de su campaña presidencial que salió de la dirección de Rtvc, donde lo había nombrado, por censurar el programa ‘Los Puros Criollos’ después de que el presentador de éste, Santiago Rivas, criticara la Ley TIC que en ese entonces impulsaba el Gobierno. 

Encima, no solo lo llevó al corazón de la Casa de Nariño sino que lo contrató por más de 18 millones de pesos mensuales.

Contexto

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