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Por Juan Pablo Pérez B. · 27 de Diciembre de 2020

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En Colombia, más del 80 por ciento de los homicidios quedan impunes. Los asesinatos de líderes sociales no son la excepción, aunque el esfuerzo extra que ha hecho la Fiscalía por investigarlos ha permitido que ya en uno de cada tres de los homicidios ocurridos desde agosto de 2018 haya un responsable identificado y que comiencen a producirse las primeras condenas.

Así lo pudimos comprobar tras revisar el estado de la investigación de los asesinatos de líderes sociales desde que se posesionó Iván Duque hasta marzo de este año. En total, como contamos en esta historia, en ese periodo de tiempo mataron a 222 líderes. 

Para saber el estado de la investigación de cada uno de estos casos, enviamos un derecho de petición a la Fiscalía. Recibimos respuesta de 178 de ellos; del resto, la Fiscalía nos contestó que no pudo darnos información porque los nombres que dimos no coincidían en más de un 90 por ciento con los nombres que tienen en su base de datos.

De esos 178 homicidios, 53 (29,78 por ciento) de los presuntos responsables han sido imputados por esos crímenes; lo que quiere decir que la Fiscalía recolectó suficientes pruebas para que un juez avalara vincular al sospechoso asesino en un proceso penal en su contra.

Esto es un logro, pues la tasa de imputación de estos asesinatos es un poco mayor que la tasa de imputación nacional de homicidio doloso, que ha venido mejorando en los últimos años y está en 28,9 por ciento, según el último informe de gestión de la Fiscalía.

Esto es aún más destacable teniendo en cuenta que, como contamos en La Silla, en las zonas en donde más hay cultivos de coca —que a la vez son las zonas en donde más están matando a los líderes— hay pocos fiscales y jueces. 

Sin embargo, desde 2016, la Fiscalía tiene una estrategia especial para investigar los homicidios de líderes sociales que prioriza estos casos y cuenta con un protocolo que está a cargo de la vicefiscal Martha Jineth Mancera.

En el marco de esa estrategia se crearon unas unidades especiales que se desplazan al lugar del asesinato y se maneja una metodología para articular a las diferentes direcciones de la entidad con el objetivo de optimizar los recursos y no solo esclarecer el caso, sino conectarlo con otros e identificar patrones nacionales.

De los casos en los que ha habido al menos una persona imputada por el crimen en los 178 homicidios que investigamos, la mayoría aún no se han resuelto. Sólo doce han terminado en una condena, pero veinte están en juicio, que es una etapa más avanzada en la investigación —después de la imputación— en la que hay más pruebas contra los sospechosos.

Revisando en detalle esas doce condenas, se concluye que la justicia determinó que cinco de esos líderes fueron asesinados propiamente por sus labores de liderazgo, mientras que los otros siete fueron asesinados por problemas personales, porque los querían robar o, incluso, por error.

Ese es el caso de Diana Patricia Mejía, la líder comunitaria del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), en la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá, que fue asesinada porque un sicario la confundió con la expendedora de droga por la que fue contratado.

El asesino, llamado Jaime Leonardo Fuentes Pérez, alias Cucuteño, fue capturado en Bucaramanga a los 20 días de cometer el crimen.

Entre las condenas también hay un feminicidio, que son casos que por su naturaleza se resuelven más rápido (porque usualmente son cometidos por la pareja de la víctima que es hallada al rato). 

Ese es el caso de Lede María Ortega, secretaría de la Junta de Acción Comunal del municipio Tarra, Norte de Santander, que fue asesinada por su expareja, Edwar Menco Pabuena, que aceptó los cargos que le imputó la Fiscalía y fue condenado a 31 años y tres meses de cárcel.

En los casos de líderes sociales que fueron asesinados por su labor, hubo tres en los que fueron condenados miembros de grupos armados ilegales.

Un ejemplo de esto es el activista social de Caucasia (Antioquia), Querubín de Jesús Zapata, que fue asesinado por un integrante de los Caparrapos, una disidencia que le salió al Clan del Golfo y que ahora los enfrenta en una guerra a muerte en el Bajo Cauca antioqueño y en el sur de Córdoba.

Por el homicidio de Zapata, fue condenado a 18 años y dos meses de cárcel Jaidivier Macea de los Santos, quien fue identificado como el jefe de sicarios de ese grupo. 

Zapata fue asesinado porque, a través de la Fundación Semillas de Paz y Progreso, denunciaba el expendio de drogas en Caucasia y el enfrentamiento entre los Caparrapos y el Clan del Golfo. 

Ese también es el caso de Yan Carlos Ayazo Hernandez que fue capturado a los cinco días de asesinar a José Rafael Solano, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Vera Puerto Jobo en Zaragoza, Antioquia, y militante del Centro Democrático.

Solano, según la información que dio la Policía del caso, habría sido asesinado por su cercanía con la Fuerza Pública y por no dejarse cobrar una extorsión.

Ayazo, que tenía tan sólo 18 años al momento de cometer el crimen (4 de enero del 2019), pertenecía al Clan del Golfo y fue condenado a 17 años y ocho meses de cárcel.

Otro caso es el de Luis Tarazona Salamanca, líder social de la vereda Miramontes en Tibú, coordinador del Comité de Ascamcat y fiscal de la Junta de Acción Comunal de esta vereda. Tarazona fue asesinado en noviembre del 2019 por miembros del grupo de 'Los Pelusos' que entraron a su casa en la noche y le dispararon junto a su esposa, Mónica Liseth Torres, que sobrevivió el atentado. Por este caso, fue condenado a 18 años de cárcel Yalcid Durán Claro.

Los otros dos líderes asesinados por su trabajo, y cuyo caso terminó en condena, son Emiliano Trochez y Edwin Dagua Ipia, exgobernador del Resguardo Indígena de Guadualito (Santander de Quilichao, Cauca) y gobernador del Resguardo Indígena Huellas (Caloto, Cauca), respectivamente. Los dos habían recibido amenazas y sus asesinos fueron juzgados en la Jurisdicción Especial Indígena.

El asesino de Trochez se llama Carlos Darío Díaz Chocué y fue condenado a 50 años de cárcel. Sobre el autor del homicidio Dagua Ipia no hay información en la página de la Fiscalía en la que aparecen las sentencias contra los asesinos de líderes sociales. 

Si quieren revisar los 178 líderes asesinados y el estado de sus procesos, hagan clic aquí.

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