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Por LaSillaVacia.com · 18 de Abril de 2018

Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra, periodistas del diario El Comercio de Ecuador, asesinados por la disidencia de alias Guacho.

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Aunque principalmente está enmarcado en las complejas dinámicas de violencia del Pacífico y la frontera, el asesinato de los tres colegas ecuatorianos a manos de una disidencia de las antiguas Farc, en general, ratificó lo duro que es intentar hacer periodismo en zonas rurales con presencia de grupos armados ilegales.

Por culpa de la violencia, la censura y el silencio se instalaron en 388 municipios del país que hoy no cuentan con medios de comunicación propios que produzcan noticias locales, según dato de la Fundación para la Libertad de Prensa FLIP, que hasta ahora ha podido mapear la situación en 662 pueblos, con lo cual la cifra podría ser aún mayor. 

Pero en los lugares en donde el periodismo local no ha desaparecido, el panorama no es mucho mejor.

 

Con las Farc fuera del tablero de la guerra, pero las bacrim, disidencias, EPL, ELN y otros narcos vivos y armados, para protegerse de esas balas a muchos periodistas les toca aplicarse una suerte de autocensura, por la cual terminan contando apenas pedazos de las informaciones que conocen, o sólo leyendo comunicados oficiales del Ejército.

Así se lo detallaron a las sillas regionales 28 periodistas que trabajan en terreno en Tumaco, Putumayo, Caquetá, Arauca, el Catatumbo, Urabá, el bajo Cauca antioqueño, Córdoba, Sucre, Cesar y Bolívar.

Con ellos hablamos (en casi todos los casos bajo la condición del anonimato, justamente, para evitar riesgos) para preguntarles por aquello que quisieran decir pero les toca callar.

Mejor callados que muertos

En general, los colegas con los que hablamos para esta historia coinciden en que toda la información que manejan sobre los grupos armados presentes en sus respectivas zonas hay que manejarla con pinzas y que no es necesario tener que recibir una amenaza o atentado para autocensurarse.

En Tumaco, la zona por donde se mueve la disidencia de alias Guacho que, según las autoridades, mató a los periodistas ecuatorianos, y otras 11 bandas criminales, incluidas el Clan del Golfo, la Empresa, la Gente del Orden y el ELN, hay periodistas que no se atreven a entrar a algunos barrios violentos y prefieren enviar esa información a medios en Bogotá para que desde allá la cubran.

Un colega nos detalló en concreto que hay lugares que tienen totalmente vedados, como los barrios Panamá y Viento Libre, en donde operan fronteras invisibles entre las pandillas locales que están al servicio de las bandas narcotraficantes. 

“Si a mí los líderes de la zona me dicen que no me meta, pues no me meto y esa es mi autoprotección”, nos dijo un veterano periodista que cubre todo el litoral pacífico. 

El secuestro y posterior asesinato del equipo de El Comercio tiene a la región y al gremio en total tensión, pues en las últimas horas se han registrado intimidaciones contra periodistas del puerto, en donde hay dos emisoras oficiales, dos comerciales, una radio comunitaria y un canal de televisión.

“Ayer se me acercó una fuente con la que he trabajado por muchos años y considero seria. Me dijo que por favor no salga a las veredas o a los pueblos porque acaban de decir que si nos dolió la muerte de los periodistas ecuatorianos, cómo nos va a doler la de colombianos”, nos dijo un periodista que no tiene claro si es Guacho el que le envió ese mensaje.

En Arauca, en donde opera el ELN, el gran tema vedado para los medios de comunicación es la relación que ha tenido históricamente esa guerrilla con la política regional. 

Todos lo saben, nadie lo puede decir. “Uno sabe cómo se reparten la plata, quiénes son los elenos que están a cargo de la contratación, con qué funcionarios lo hacen pero la vida es la vida”, nos dijo uno de los periodistas con los que hablamos. 
  
Como, por seguridad, la información que se divulga desde las emisoras comunitarias, que suelen ser la principal fuente de información en estas regiones, es la de los comunicados oficiales del Estado, muchas veces pasa que la verdad de un hecho puntual de violencia nunca se dice tampoco, así todo el mundo la conozca.

Así pasó hace poco en esa región con el secuestro del gerente de Emserpa, José Bernardo Ataya.

“Todos sabíamos acá que había sido el ELN, se sabía cómo había sido, los mensajes que le llegaron a la familia y aún así nadie lo atribuyó hasta una semana después cuando salió ‘Pablito’ (comandante del Frente Domingo Laín del ELN) en un video aceptándolo”, le dijo a La Silla un periodista de la región.

En el Catatumbo, en medio de los enfrentamientos entre las guerrillas del EPL y el ELN, una de las guerrillas obligó a varios periodistas de emisoras comunitarias de la región a leer uno de sus comunicados y ahora temen que eso los ponga en peligro con respecto al otro grupo. 

“Es que ahorita el que haga lo que diga el EPL es objetivo militar del ELN y viceversa. Entonces imagínese, ellos (los periodistas que leyeron el comunicado por presiones) están entre la espada y la pared”, nos dijo un periodista de la región.

En el sur de Córdoba, otro de los epicentros de la guerra que persiste en el país, en donde han hecho presencia en su orden el EPL, las Farc, los paras y ahora las bandas y las disidencias de la guerrilla, el panorama no es muy diferente.

“Aquí hay que tener cuidado porque en cualquier momento lo estigmatizan a uno como de un grupo y entonces viene el problema”, relata un colega cordobés.

Otro periodista, que trabaja en una emisora en el municipio de Tierralta, detalla que, en su caso y sin que nadie se lo haya advertido, él prefiere no informar absolutamente nada sobre las extorsiones de las que en ese pueblo son víctimas por parte de las bacrim desde los pequeños comerciantes hasta la Alcaldía.

“Aquí los comerciantes nos llaman para decirnos que los ayudemos a denunciar, que es que los están ‘vacunando’, pero uno dice: ‘caramba, ¿de qué manera lo hacemos si no tenemos garantías?’”.

La misma fuente agrega que en su emisora tampoco se registran las capturas a los miembros del llamado clan del golfo, en ese caso porque sí hay amenazas directas.

“Cuando se presentan las capturas, inmediatamente nos abordan y nos dicen: ‘ojo, cuidao sale esa noticia, y uno se abstiene”, dijo el periodista local. 

Cerca de ahí, en Urabá, los periodistas también temen denunciar todo lo relacionado con el narcotráfico, saben que la gran mayoría del comercio formal tiene que pagarle vacuna al Clan del Golfo y dicen que ese grupo es prácticamente omnipresente. 

"Es complicado hablar de ellos, tienen amigos, familiares y gente comprada en cualquier parte", dijo un periodista de la zona. “Informar acerca de ellos es colgarse una lápida”, agregó otro.

En Sucre, vecino de Córdoba, otro comunicador nos contó que, sobre todo en el caso de los que están en zona rural, allá no se puede ni preguntar por los corredores de droga en el Golfo de Morrosquillo, que incluye municipios como San Onofre y San Bernardo del Viento.

Mientras, en los sures de Bolívar y Cesar uno de los grandes temas censurados y autocensurados para el periodismo es el de la minería ilegal a gran escala. 

“Uno no se puede poner a decir, por ejemplo, lo que sabe: que en muchos casos los paramilitares cuidan esas empresas y que muchos les siguen quitando las tierras a los campesinos. Yo la radio en esos casos la uso sólo para poner música, eso que sea problema del Estado”, dijo desde el sur cesarense un colega que tiene una emisora comunitaria.

Para los periodistas del sur del país, sobre todo en regiones que fueron la retaguardia histórica de las viejas Farc como Caquetá y Putumayo, cubrir a los armados es una tarea que hacen muy pocos. En Putumayo, por ejemplo, apenas hay cuatro periodistas dedicados a temas de orden público. 

Allá, además del temor por quedar amenazados, los colegas se quejan de presiones de la Fuerza Pública por no contar todo lo que saben, como nos dijo uno de ellos.

En cuanto a los temas vedados, todo lo que tiene que ver con el aterrizaje de los Acuerdos de La Habana es uno de los principales. 

“Hablar de los avances del proceso de paz es un tema que no se toca aquí, sobre todo en temas como la sustitución de cultivos o las tierras de la guerrilla”, nos contaba hace unos meses César Rojas, presidente de la Asociación de Trabajadores de Medios de Comunicación de Caquetá.

Otro tema vedado, según nos detalló un periodista local, es el del cobro de vacunas en San Vicente del Caguán por parte de la disidencia del frente séptimo, liderada por Gentil Duarte. 

Por todo lo anterior, no es fortuito que en los últimos dos días en el país hayan amenazado a seis periodistas, de Boyacá, Tolima y Norte de Santander, y que cuatro de los casos estén relacionados con organizaciones armadas al margen de la ley. Y que mucha verdad en la Colombia profunda nos siga debiendo la violencia.

Comentarios (8)

Héctor Alonso Restrepo Rendón

18 de Abril

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Es un drama nacional. Un atentado a la libertad de expresión, que es la garan...+ ver más

Es un drama nacional. Un atentado a la libertad de expresión, que es la garantía de otros derechos, como es el de recibir información oportuna y veraz que ayude a la población a fomarse opiniones y tomar decisiones. Seguimos en un país secuestrado. Un Senador y ex presidente como Uribe ya anunció lo que le puede pasar al periodista Daniel Coronel si gana Duque, y lo dice desde la legalidad.

Andres Felipe Garcia Rovira

18 de Abril

2 Seguidores

Si imaginese lo terrible, le puede pasar que ya no le entreguen contratos a de...+ ver más

Si imaginese lo terrible, le puede pasar que ya no le entreguen contratos a dedo, se que los periodistas estan aconstumbrados a la payola, pero el cuento de cumplir la ley es para todos los colombianos no se excluyen a los periodistas. Interesante mas bien que estamos en el posconflicto que mas parece conflicto que el mundo recuerde, todos esos cuentos de los rios de miel, creo que aun no llegan.

AlvaroH

18 de Abril

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Mas bien se los entregan a la Organizacion Ardila y a Rugeles, lo cual no es m...+ ver más

Mas bien se los entregan a la Organizacion Ardila y a Rugeles, lo cual no es mejora sino hasta peor.

Pedro Korrea

18 de Abril

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Todo esto es el procedimiento fariano, secuestrar, encadenar, asesinar y dilat...+ ver más

Todo esto es el procedimiento fariano, secuestrar, encadenar, asesinar y dilatar la entrega de los cadáveres, tenemos la experiencia de los 11 diputados del valle y el autor intelectual pablo catatumbo tomará posesión de su curul en el congreso en julio. Fue galardoneado por santos con la curul.

AlvaroH

18 de Abril

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Ojala fuera solo de las FARC pero entiendo que en su mapa no existen las amena...+ ver más

Ojala fuera solo de las FARC pero entiendo que en su mapa no existen las amenazas de narcos, paracos, politicos y un expresidente que varias veces ataca a periodistas y otros le hacen el mandado.

Elizabeth Prado

18 de Abril

6 Seguidores

Los periodistas locales e internacionales que cubren el conflicto y la criminalidad en Colombia son personas muy valientes, inteligentes, idealistas y a mi juicio, un poco dementes,porque a pesar de ser conscientes de que están arriesgando su vida, insisten en buscar y publicar la verdad. Admiro a aquellos que no se venden. A los otros los entiendo. Todos debemos exigir y garantizar su protección.

Los periodistas locales e internacionales que cubren el conflicto y la criminalidad en Colombia son personas muy valientes, inteligentes, idealistas y a mi juicio, un poco dementes,porque a pesar de ser conscientes de que están arriesgando su vida, insisten en buscar y publicar la verdad. Admiro a aquellos que no se venden. A los otros los entiendo. Todos debemos exigir y garantizar su protección.

dokholord

19 de Abril

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Muy dura la vida d e la periferia, y esos periodistas que informan y muchos qu...+ ver más

Muy dura la vida d e la periferia, y esos periodistas que informan y muchos que dan su vida por esto son los que deberían estar llorándose, que les puede criticar uno a los que no se atreven si el Estado nunca les ha dado garantías de nada, ese es el verdadero problema y los candidatos presidenciales tocan solo por los lados este asunto.

Simón Sarmiento

19 de Abril

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El problema es que el estado Colombiano continúa sin hacer presencia en esas ...+ ver más

El problema es que el estado Colombiano continúa sin hacer presencia en esas zonas. Tal vez porque hay más interés en que el conflicto continúe así sea con otros protagonistas. Es que de la guerra se lucran muchas personas que tienen amenazados sus ingresos. Cuando se decidirán a invertir en el país para que no haya motivo de conflictos?. Quienes dominan el país deben saberlo.

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