Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Ever Mejía · 23 de Diciembre de 2020

2388

1

En octubre de hace un año, por primera vez, Cartagena eligió un alcalde por el peso del voto de opinión y sin el acompañamiento de ningún político tradicional. 

William Dau se convirtió en una de las noticias políticas más importantes de esas regionales, en las que varios quijotes triunfaron sobre las maquinarias en distintas partes del país.

Casi un año después, el mandatario que derrotó a los clanes cuestionados, corruptos y parapolíticos que tenían sumida a la ciudad en un caos social y administrativo, va dejando una impronta de pugnacidad hasta con los sectores que lo han apoyado. 

Ha dedicado prácticamente todos estos doce meses a cazar pelea con los políticos que venció -que también le han hecho una férrea oposición, aprovechando su falta de experiencia, con todo tipo de control y cuestionamientos públicos-, con sus propios altos funcionarios (le han renunciado nueve), con sus pocos aliados en el Concejo, con el procurador general Fernando Carrillo, con los empresarios y con los medios, entre otros.

En contraste con sus activas formas pendencieras, ha gestionado poco. Hasta inicios de noviembre solo había ejecutado el 47 por ciento del presupuesto destinado a inversiones. 

Y en la gestión de la pandemia también fue cuestionado al punto que distintos sectores pidieron la intervención del Gobierno Nacional en Cartagena y, en uno de los peores momentos de la misma, se peleó con el funcionario encargado de la Salud en el Distrito, quien le renunció. 

Como en campaña, su principal bandera ha sido la lucha contra la corrupción y en eso tiene puntos que muchos le celebran: en su gabinete no hay representación de los clanes cuestionados y puso el tema anticorrupción en el centro de la agenda con iniciativas como la del Libro Blanco, que recopila hallazgos de presuntas irregularidades que encontró su Administración en la Alcaldía. 

Sin embargo, esa bandera también fue golpeada en varias oportunidades, la principal, por los cuestionamientos contra la “primera dama” y promotora de la campaña de Dau: Cynthia Pérez Amador, quien hoy está en líos por supuestamente haber falsificado su experiencia laboral y sus estudios para obtener un contrato.

El arranque peleando

Desde que se posesionó, Dau mantuvo el mismo discurso agresivo de campaña - que en casi todas sus peleas ha incluido palabras soeces- contra los políticos tradicionales, representados en el Concejo.

En los primeros meses, los concejales acusaron a la Administración de Dau de estar en una campaña de desprestigio porque permanentemente los tildaba de malandrines y porque funcionarios de él, como el secretario de Participación Armando Córdoba, los acusaron sin pruebas de estar extorsionándolos. 

Para Dau la fuerte oposición del Concejo se explica porque no les ha dado contratos ni burocracia en su Alcaldía, pues en el periodo anterior esta corporación no se hizo famosa por su control político, sino porque tuvo a más de la mitad de los concejales presos. 

“El Concejo de Cartagena anda jodiendo a la Administración Dau porque Dau no les ha dado ninguna OPS (Órdenes de Prestación de Servicios)”, señaló en febrero el Alcalde.

Inicialmente el cabildo se organizó con cuatro concejales de Gobierno, once de oposición y cuatro independientes, aunque para la Alcaldía estos últimos en la práctica han sido de oposición.

La primera diferencia pública se dio el 9 de enero cuando el cabildo eligió como personera a la abogada Carmen de Caro y Dau dijo que eso significaba una “declaración anticipada de guerra” pues ella venía de ser alta funcionaria de la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique), una entidad cuyo poder a la sombra siempre se ha dicho que es el cuestionado empresario Alfonso ‘el Turco’ Hilsaca.

La oposición le asestó el primer gran golpe a la Administración cuando, tras un debate de control político contra la asesora anticorrupción y mano derecha del Alcalde, Lidy Ramírez, Dau la tuvo que revocar porque se demostró que ella no cumplía los requisitos para el cargo. 

Este año, la relación entre el Concejo y Dau ha sido tan tensionante que, en una sesión en febrero, la concejala de oposición del partido ASI, Liliana Suárez, dijo que “si se tienen que sacar las armas para matar, se sacan, porque es que aquí nadie es mocho, nadie es bobo", tras varias publicaciones del Alcalde en las que cuestionaba a los concejales.

El Alcalde, por su parte, en una sesión virtual en abril, tildó a los concejales de “maricas, hijueputas"  en respuesta por haberlo interrumpido mientras hablaba. 

La relación de Dau con la corporación ha empeorado en los últimos meses porque tres de los cuatro concejales de Gobierno se declararon en independencia, alegando falta de articulación con la Administración Distrital. 

Y toda la debilidad política de Dau en el Concejo quedó expuesta hace dos semanas cuando 18 de los 19 concejales aprobaron una moción de censura contra el secretario de Planeación, Guillermo Ávila, algo inédito en la ciudad.

Pero los enfrentamientos de Dau apenas comienzan en el Concejo. 

De los congresistas de su departamento, importantes para su gestión porque tienen capacidad de moverse en Bogotá, también está alejado porque son políticos tradicionales. Por ejemplo, en junio no asistió a una reunión convocada por la ministra del Interior Alicia Arango en la que, entre otros, estaban empresarios, para definir cómo sería la reactivación económica porque dijo que “era alérgico” a las congresistas de Cambio Radical Daira Galvis y Karen Cure, quienes han estado vinculadas al combo político de la criminal Enilce López alias ‘La Gata’. 

Días después, rechazó una convocatoria que hizo el gobernador de Bolívar Vicente Blel Scaff (hijo del parapolítico Vicente Blel Saad) para analizar la ola de inseguridad en Cartagena porque “Él no tiene ningún pito que tocar aquí…que no se me venga a meter en el rancho, que se le está ocurriendo a él y sus compinches corruptos, y su familia que es de la misma clase politiquera”.

Dau también acusó al procurador Fernando Carrillo de estar actuando con intereses electorales y de estar del lado de los corruptos, luego de que el jefe del Ministerio Público le llamara la atención por no haber hecho la limpieza de los caños para reducir las inundaciones que se presentaron en el mes de noviembre y cuestionara la baja ejecución presupuestal.

Tras eso, Dau manifestó que se trataba de una persecución contra su Administración y acusó al Procurador de querer tumbarlo del cargo.

El Alcalde también acusó al contralor general Pipe Córdoba de “tenerle montada una persecusión” por una investigación que le abrieron en junio por presuntos sobrecostos en un contrato para la atención del covid. Dau señaló que la investigación fue una retaliación por haber denunciado al exgobernador de Bolívar, Dumek Turbay, quien es amigo del Contralor. 

Con los empresarios el Alcalde también tuvo diferencias, lo que quedó en evidencia en mayo, durante uno de los peores momentos de la pandemia en la ciudad, cuando discutió públicamente con el presidente de la Asociación Nacional de Industriales (Andi) y cartagenero, Bruce Mac Master, porque éste consideró necesario un gerente de covid “que se encargue de apoyar a la administración en la coordinación y ejecución de las acciones necesarias”.

Dau contestó desde su cuenta en Instagram acusando a Mac Master, que tiene siete años dirigiendo esa asociación, de no tener “experiencia en manejo de temas económicos en tiempos de pandemia”.

Pero los choques no sólo se han dado hacia afuera. También los ha vivido en su propia casa.

Las peleas con los suyos

Durante este año se han evidenciado grietas entre Dau y su gabinete para tomar decisiones, lo que ha ocasionado la renuncia de nueve altos funcionarios. Y, además, Dau se peleó con su principal aliado en el Concejo. 

El primer rifirrafe lo tuvo en mayo, durante el pico de la pandemia, con el director del Departamento Administrativo Distrital de Salud (Dadis), Álvaro Fortich, quien expuso los problemas de articulación y de ejecución de la Administración. 

La hija de Fortich, Adriana Fortich, dijo que las razones de la salida de su papá fueron las veces que el Alcalde “se refirió en malos términos a él y a su trabajo”. Álvaro Fortich también dijo que el Alcalde no lo escuchaba y que en varias ocasiones le pidió que cerrara el Mercado de Bazurto (el mercado público más grande de la ciudad) o que ampliara el pico y cédula, pero no lo hizo. 

Por su parte, Dau dio a entender que la salida de Fortich se dio por su gestión, pues necesitaba a “alguien que ejecute, que ponga más camas UCI”.

En mayo también renunció la gerente de ciudad y hoy presidenta de Fenalco en Bolívar, Mónica Fadul, quien junto con Fortich y con Dau conformaban una gerencia tripartita para hacerle frente a la pandemia. 

Fadul argumentó “razones personales” a su salida, pero en su momento dos fuentes le dijeron a La Silla que su decisión se dio por un presunto distanciamiento con el Alcalde, pues Fadul sentía que no era escuchada.

Asimismo, La Silla supo que en la renuncia de la directora de Talento Humano, Martha Carvajal, influyó que un principio Dau desacreditó el concepto que emitió respecto a que la asesora anticorrupción Lidy Ramírez no cumplía con los requisitos para el cargo. 

A su vez, el Alcalde tuvo una discusión pública con la directora de la Escuela Taller, Alexa Cuesta, por el manejo de los recursos de la institución. 

Dau también cuestionó públicamente al director de la ESE Hospital Local Cartagena de Indias que él mismo nombró, Rodolfo Llinas. 

Con el nombramiento de Llinás en mayo, Dau prometió que le quitaría el poder al grupo heredero de La Gata en la ESE y que acabaría con la tercerización laboral. Sin embargo, el mes pasado reconoció que no ha podido “moralizar la ESE” y cuestionó públicamente el desempeño del gerente pues no ha cumplido con los objetivos: “Hasta el día que me muera voy a estar arrepentido de haber nombrado al doctor Rodolfo Llinás como director de la ESE”

Y, como contamos, en el Concejo se separó y se enfrentó con su principal aliado: el primiparo concejal del Mais, Javier Julio Bejarano, quien fue respaldado por el hoy Alcalde desde la campaña.

La relación llegó al punto que Dau tildó en sus redes y en medios locales a Bejarano de “grandísimo hijueputa” y dijo que “le da culillo pelear con la bancada de los malandrines (como Dau llama a los concejales de oposición)”.

En contraste con lo activo que se le vio peleando, su Administración ha tenido tropiezos y retrasos en varios proyectos clave para la ciudad.  

Con esa falta de articulación y liderazgo en el gabinete, la Alcaldía solo había ejecutado el 47 por ciento del presupuesto de inversión de este año (hasta principios de noviembre), lo que, como nos dijo el economista Jairo Parada, refleja serios problemas en la capacidad de gestión pública.

El Alcalde tampoco cumplió la promesa de dejar listos este año cinco centros de salud que quedaron inconclusos de la Administración de Dionisio Vélez en 2014. Dau cierra el año con otro chicharrón que no atendió a tiempo: escoger, después de 22 años, al nuevo operador de alumbrado público en la ciudad pues la concesión se acaba el próximo 4 de enero.

Como Alcalde electo Dau defendió la idea de abrir una licitación con una empresa internacional como garante del proceso. Sin embargo, en noviembre dijo que por la pandemia no hubo tiempo para abrir una licitación y que el contrato se entregará a través de un convenio administrativo (a dedo) a una empresa pública que se encargará del funcionamiento y la modernización del alumbrado público de la ciudad durante diez años. 

Y, a doce días de que venza el contrato con el operador actual, el Alcalde aún no ha escogido el nuevo operador pues está a la espera de que el Concejo apruebe las vigencias futuras por 464 mil millones de pesos para el proyecto, algo que es difícil porque -en medio de su total rompimiento con el Concejo- los concejales encargados presentaron una ponencia negativa ya que el proyecto no está incluido en el Plan de Desarrollo y los análisis de costos y tarifas tienen “grandes vacíos en el estudio técnico”.

Si el proyecto es rechazado, el Alcalde le dijo a La Silla que entregaría el contrato por un solo año y que eso no necesitaría pasar por el Concejo. 

Aún así le quedará pendiente solucionar la modernización del servicio de alumbrado público para la próxima década. Y también tendrá que resolver otros proyectos estructurales de la ciudad que este año quedaron paralizados, como el Plan de Protección Costera, el Plan de Drenajes Pluviales y la finalización de los puestos de salud.  

 

Revise otras historias sobre cómo les fue en su primer año a los mandatarios 'quijotes', que llegaron venciendo a las maquinarias tradicionales, aquí:

 

 

Comentarios (1)

Wilozada

28 de Diciembre

0 Seguidores

Pobres los cartageneros pobres. Salieron de Guatemala al no elegir a la tradicional clase política corrupta y se metieron en Guatepeor con este guache, que resultó (según los medios, claro) un paquete chileno. Al parecer, Este lodazal no tiene remedio.

Pobres los cartageneros pobres. Salieron de Guatemala al no elegir a la tradicional clase política corrupta y se metieron en Guatepeor con este guache, que resultó (según los medios, claro) un paquete chileno. Al parecer, Este lodazal no tiene remedio.

Contexto

Las historias más vistas en La Silla Vacia