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Por Ana León · 21 de Julio de 2020

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Aunque en Bogotá está desmarcado del Partido Liberal y alineado con las banderas políticas alternativas y sus exponentes (como, por ejemplo, la alcaldesa bogotana Claudia López, a quien respaldó el año pasado en campaña), en su natal Norte de Santander el exministro del Interior Juan Fernando Cristo sigue haciendo política de la tradicional buscando burocracia para engordar su poder. 

Así lo evidencian dos movidas de hace unas semanas que revolvieron las fichas en dos entidades políticamente clave del departamento: la Cámara de Comercio de Cúcuta y la caja de compensación Comfanorte, que desde hace tres años los ‘crististas’, como le llaman al grupo de Cristo, se pelean con el poder empresarial de la región.

La Cámara es importante porque su cabeza tiene relación e influencia entre los empresarios de la zona y maneja un presupuesto de 15 mil millones de pesos, mientras que Comfanorte permite hacer favores dando puestos y cuenta con un presupuesto de más de 76 mil millones de pesos.

En el caso de Cristo, cualquiera de las dos entidades es definitiva para que su movimiento logre mantener algo de burocracia en Norte, de cara a las próximas legislativas y a las presidenciales de 2022, luego de que el poder del Exministro se marchitara tras el fin de la era del expresidente y aliado suyo Juan Manuel Santos. 

Mucho más teniendo en cuenta que el exalto funcionario no ha abandonado la idea de ser presidenciable -o de fortalecerse para jugar con algún candidato junto a su hermano, el senador liberal Andrés Cristo- (antes de la pandemia, Cristo estaba de gira por el país hablando de paz y además su nombre está en la baraja de una potencial consulta interpartidista que calculan los verdes para 2022). 

Las movidas

El pasado martes 30 de junio, luego del último puente festivo de ese mes, la Cúcuta política se sacudió porque en un mismo día y de manera inesperada en reunión de junta directiva cayeron las cabezas tanto de la CamComercio local como de Comfanorte.

 

Las suspicacias se levantaron porque eso ocurrió justo después de que, ese fin de semana, los hermanos Cristo hubieran viajado a reunión con su grupo político en la ciudad.

Y también porque, en el caso de la Cámara, la descabezada del Director se dio justo luego de una decisión del procurador regional, Libardo Álvarez, quien es de la cuerda cristista.
“El golpe de estado fue después de que vinieron Juancho y Andrés a Cúcuta”, resumió la historia un poderoso político de Norte que conoció la movida y nos habló a cambio de no ser citado.

Un congresista de la región y dos empresarios, por separado, nos dijeron lo mismo. 

Aunque en ninguno de los dos casos el orden del día contemplaba remover a sus directivas, sorpresivamente, se conjugaron varios factores que lo desencadenaron.

En el caso de la Cámara de Comercio, al mediodía de ese martes 30 de junio, los siete miembros de la junta directiva que representan el bloque empresarial (son nueve en total), y su presidente ejecutivo, Héctor Santaella, fueron notificados de que la Procuraduría regional les habría abierto una investigación y suspendido por tres meses.

La razón: un aumento salarial de 13 millones que ellos le habían aprobado al presidente ejecutivo en diciembre pasado y que los otros dos miembros principales de la junta, junto con tres suplentes, denunciaron en medios como escandaloso. 

Esa denuncia precisamente ratificó la reventada interna que tiene esa junta directiva en la que los siete miembros que representan el bloque empresarial y el presidente ejecutivo son contrarios a los Cristo, mientras que los dos miembros principales que salieron en medios a hablar contra el aumento salarial de Santaella han sido aliados del Exministro dentro de la Cámara, quien en la era Santos manejó la entidad.

La decisión de la Procuraduría regional fue llamativa por dos razones. 

La primera, porque el ente de control entró a decidir sobre esa denuncia primero que la Superintendencia de Industria y Comercio, que es la que vigila directamente las cámaras.

La segunda es porque el Procurador local actuó en respuesta a la denuncia de los aliados crististas y en contra de los siete miembros de la junta y del presidente que no son de la cuerda de Juan Fernando Cristo.

Y el procurador regional Libardo Álvarez tiene línea directa con el ex liberal:

Es hermano del exconcejal de Ocaña, Fernando Álvarez, conocido por ser del movimiento político de los Cristo y, tal y como nos lo dijeron cuatro políticos de la región, llegó al cargo como cuota de ese grupo. 

Consultamos a un asesor de la SuperIndustria y, fuera de micrófonos, nos dijo que si bien la Procuraduría puede hacer control preferente, no está claro por qué lo hizo sobre este caso en particular. 

“En el auto no explican por qué entran a investigar esta conducta sin esperar, por ejemplo, a que lo revise control interno disciplinario de la Cámara o la Superintendencia”, nos comentó la fuente, que no aceptó ser citada porque no es fuente autorizada.

Otra particularidad sucedió cuando se hizo efectiva la suspensión. 

La junta directiva, que estaba programada para las 5 de la tarde, se reunió con los suplentes en reemplazo de los suspendidos.

Una vez inició, los dos miembros principales que quedaban, Israel Bahar y Jairo Bautista, ambos aliados de vieja data de los Cristo, lograron armar mayorías para destituir a Santaella y nombrar una directora encargada de su cuerda. 

“La sensación que quedó es que eso estaba cuadrado desde antes porque ¿cómo lograron sumar las votos para tomar esas dos grandes decisiones en cuestión de horas?”, nos dijo un empresario que conoció de cerca la movida. 

Algo similar ocurrió en Comfanorte, entidad en la que los Cristo han batallado durante los últimos tres años por tumbar a la directora Claudia Uribe.

Como contamos en 2018, esos políticos lograron aliarse con el representante uribista, Juan Pablo Celis, y armar mayoría en el Consejo Directivo para poner un director amigo

Sin embargo, en 2019, una decisión de la Superintendencia de Subsidio Familiar, encargada de vigilar las cajas de compensación, devolvió al cargo a Claudia Uribe al determinar que uno de los consejeros que votó para echarla, estaba inhabilitado. 

Finalmente el mismo 30 de junio pasado, cuando el revolcón de la CamComercio, el bloque de los Cristo logró armar nuevamente una mayoría, con seis votos de 10 necesarios para tumbar a la Directora de la caja.

Aunque la reunión estaba citada para atender decisiones administrativas de la entidad, resultaron cambiando el orden del día y votando para relevar a Uribe del cargo, junto con su secretaria general. 

Al día siguiente, Claudia Uribe puso un trino que alimentó las sospechas de que Cristo estaba detrás de su salida.

Lo que viene

Ambos golpes fueron muy mediáticos pero no se han consolidado del todo. 

A la semana, la Superintendencia de Industria y Comercio emitió un concepto en el que determinó que la votación para elegir a un presidente ejecutivo encargada en la Cámara de Comercio “no cumple con los requisitos establecidos en la ley”, porque se dio con cinco de los nueve votos posibles y debían ser mínimo seis, una mayoría calificada. De modo que, aunque sí sacaron a Santaella, a hoy no han nombrado su reemplazo. 

Por el lado de Comfanorte, el bloque de la directora Claudia Uribe logró revertir la decisión con una tutela, alegando que una de las consejeras que votó para sacarla nuevamente era recién llegada y su posesión no había sido notificada al sindicato de la caja (que está alineado con ella), un trámite necesario para que la consejera pudiese votar.

Así que Claudia Uribe sigue a la cabeza de esa entidad, pero con el riesgo de que en una nueva reunión, ya con ese trámite surtido, otra vez voten para destituirla. 

Si eso sucede, el bloque de la directora en riesgo pretende usar el mismo argumento que los de la Cámara y es que para sacarla necesitan una mayoría calificada: siete de los 10 votos. 

Consultado al respecto, Juan Fernando Cristo nos negó tener participación en esas movidas y aseguró que sí viajó a Cúcuta, pero a visitar a su mamá: “En la política y los temas de Norte hace tiempo no estoy. No volví y ustedes siguen en lo mismo. ¿Ahora no puedo ir a Cúcuta un día a ver a mi mamá?.

Sin poner en duda la visita a su mamá, una fuente que lo sabe de primera mano le dijo a La Silla Vacía que el Exministro sí tuvo un encuentro político privado ese fin de semana en la ciudad.

Además, aunque desde las presidenciales, cuando estuvo promocionando a  Humberto De La Calle, Cristo no se muestra en una tarima en esa región, sigue teniendo intereses políticos allí.

El año pasado su grupo llevó candidato a la Asamblea y a la Alcaldía de Pamplona (el tercer centro electoral de la región) y ganó. 

Según nos dijo un político que ha sido su aliado, el plan de los Cristo es seguir con la curul en el Senado que hoy tiene Andrés Cristo, bien sea en cabeza de ese congresista o con Juan Fernando regresando por otro partido distinto al liberal.

Eso dependerá de qué tanto le cuajen los planes al Exministro en las presidenciales.

Como sea, y a diferencia de la imagen de estadista que quiere dar en Bogotá, en la tierra nortesantandereana ya le quieren poner gasolina a su maquinaria.

Falta ver que lo logre.

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coronado

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