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Por LaSillaVacia.com · 28 de Abril de 2021

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“Nos están gravando hasta la sonrisa”, dice una cocinera de Cartagena. “No pienso arriesgarme, ni arriesgar a mi familia”, señala una trabajadora social en Bogotá. 

Hicimos reportería en 12 ciudades del país, hablamos con nuestra red de Súper Amigos y preguntamos en redes sociales por las emociones que mueven la decisión de salir a marchar o de quedarse en la casa hoy.

Recopilamos las versiones de 61 personas, que no incluyen los efectos de último momento del fallo judicial que ordenó anoche suspender los permisos de las protestas.

De esas, 35 nos dijeron que sí van a salir, principalmente movidas por la indignación que les genera la reforma tributaria. Veinticuatro no lo harán, 13 por miedo a contagiarse de covid, aunque apoyan el paro y 11 porque no creen en los paros o porque respaldan al Presidente Iván Duque.

Aún en medio del tercer pico de la pandemia, desde el paro del 21N de 2019, las organizaciones que conforman el Comité Nacional del Paro no habían tenido un hilo conductor tan poderoso como la indignación que provoca en muchos la nueva reforma tributaria propuesta por el gobierno Duque.

A último momento, anoche la jornada tomó un giro legal dramático. La magistrada Nelly Villamizar, del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, ordenó a los alcaldes de todo el país suspender los permisos de las protestas por la amenaza a la salud durante un pico de la pandemia. 

La Alcaldía de Bogotá le dijo a La Silla que “no se pueden suspender los permisos para marchar porque no existen”, pero revocó los que existían para instalar una tarima en la Plaza Bolívar.

En todo caso, anoche el Comité Nacional del Paro en rueda prensa anunció que mantendrá la convocatoria porque las decisiones de la magistrada no los cobijan directamente, y porque para protestar no se necesitan permisos.

Ahora, la pregunta principal es si el impulso que le dio la reforma tributaria a los convocantes del paro será suficiente para que la calle se manifieste masivamente.

Los que marchan

La indignación la apalanca la tributaria

Aunque todas las tributarias son impopulares, esta lo es particularmente porque llega en medio de la pandemia, justo después de la peor recesión registrada en el país, y con un desempleo por encima del 17 por ciento. 

 

Además, algunos de los nuevos impuestos que propone afectan a la clase media. Por ejemplo, en la propuesta que se está negociando en el Congreso, se eliminarían exenciones del IVA que pueden afectar el precio final de alimentos; aumentaría ese mismo impuesto a la gasolina y gravarán los servicios públicos de estratos altos también.

“El gobierno tiene que saber cuál es la inconformidad. No puede ser que las personas de a pie nos toque seguir pagando impuestos y nos estén gravando hasta la sonrisa”, dijo a La Silla Marlin Thorrens, una cocinera cartagenera de 42 años.

En Bucaramanga, William Morales, un psicólogo de 26 años nos dice: “El Gobierno sigue incentivando que el país sea más injusto: los ricos más ricos y los pobres se hacen más pobres y la clase media entra a ese índice de pobreza”.

Hay manifestantes que comparan algunos gastos frente a la propuesta de la tributaria que los grava.

“Yo soy pensionado, nos van a quitar plata de nuestra comida para comprar aviones y camionetas.  ¿Cómo vamos a seguirles pagando a los senadores cuando no hacen nada?  Yo tengo la vacuna y salgo a marchar en defensa de los intereses del pueblo colombiano”, nos dijo José Jairo. Tiene 80 años y es veedor en Caquetá.

También es el caso de Wendy Clavijo, una cineasta de 23 años de Barranquilla: “Yo me siento agredida como ciudadana clase media, como todos. Pero en particular, vivo del cine y la reforma propone que el Fondo de Desarrollo Cinematográfico sea sostenido por recursos públicos, eso sería retroceder 30 años más o menos”.

Hay otros que hacen los cálculos de lo que les representaría pagar renta.

Por ejemplo, Yanín García, una fisioterapeuta de Cali, asegura que para sostenerse necesita dos empleos y que de pagar renta perdería sus ingresos.  “Al inicio pagas 500 mil y luego 1,2 millones. ¡Eso es lo que me gano!, o sea, tengo que darles un salario”, explicó.

También encontramos opiniones que no son necesariamente en contra del Gobierno Duque, sino del proyecto en sí mismo.

“El pueblo no está en condiciones de recibir más impuestos. No importa de parte de qué Presidente venga la reforma, sino las decisiones que se toman”, dice Carlos Mora, un ambientalista de 38 años en Caquetá.

Duby Cantillo, una socióloga de 63 años en Barranquilla, aseguró: “Ni siquiera lo hago movida por izquierda o derecha. Cómo es posible que en un país con tanta hambre nos van a decir que tenemos que pagar impuestos a los servicios públicos ¿Qué cosa es esa?”

Pero aunque la tributaria es la línea general sobre la que se mueven la mayoría de los consultados, también hay otras razones mueven a los que quieren salir.

La agenda es más amplia

Dentro de las demás banderas que harán parte de las consignas hay unas que vienen de atrás como el asesinato a líderes sociales, la corrupción, la clase política tradicional o la falta de implementación del Acuerdo de La Habana.

Pero también hay otras causas que en las últimas semanas tomaron más relevancia como la posibilidad de que las aspersiones con glifosato reinicien pronto.

José Daniel Varón, de 25 años y estudiante de la Universidad del Valle enumeró dentro de sus motivaciones: “los asesinatos sistemáticos a líderes sociales, la falta de garantías para el proceso de paz desde el gobierno y el mal manejo que se le ha dado a la pandemia y a la vacunación desde el gobierno”.

“Marcho por la indiferencia que muestra ante tantos asesinatos de líderes e indígenas, por el mal manejo que le ha dado a la pandemia y  por la corrupción que este patrocina, nombrando delincuentes en los estamentos gubernamentales”, explicó Noira Pérez, quien a sus 61 años es gobernadora indígena del cabildo Kaamas-Hu. 

Incluso las posiciones sobre la corrupción incluyen nuevas aristas como los salarios de la clase dirigente versus los de los trabajadores de la salud.

“Me motiva el hecho de que nos cansamos de seguir viendo tanto ministro siniestro haciendo feria. Tanto senador holgazán con sueldos excesivamente altos y ver los sueldos del gremio de la salud tan precarios, por prestación de servicios y pagos impuntuales”, nos escribió en Facebook Dunetchka Molina Gutierrez.

También hay causas más locales.

Sigifredo Arciniegas, profesor de Putumayo de 55 años, nos explicó que marchará “contra la corrupción frente a los actos de la reconstrucción de Mocoa. Contra la minería en el municipio de Mocoa”.

En Twitter, la razón generalizada de quienes aseguraron que se movilizarán hoy se enfocó en el Gobierno de Iván Duque.

@derianpt trinó: “Cada día el país va de mal en peor, para los jóvenes hay posibilidades nulas de obtener trabajo o estudio. No queremos más guerra, queremos que se invierta en la educación”. 

“Para visibilizar la inconformidad como se ha manejado el dinero durante este gobierno”, fue la motivación que publicó @Dav3Gong.

Pero el universo de quienes apoyan el paro está dividido por el Covid.

Ana María Duarte, una estudiante de derecho en Bogotá con 20 años, y Manuela Pineda, diseñadora gráfica de 32 años también en Bogotá, relataron que han perdido familiares en medio de la pandemia, pero que aún así preferían salir.

“A los mandatarios no les importa que uno se contagie en el TransMilenio yendo a trabajar. Mi papá trabaja en el SITP y ahí fue donde se contagió. Pero sí quieren que nos quedemos en las casas mientras ellos incumplen promesas, mientras el desempleo y el hambre aumenta. ¿Eso no es un atentado contra la vida acaso?”, dijo Duarte. 

Incluso hay críticas a los eventos que ha promovido o está promoviendo el gobierno en medio de la pandemia. 

“El covid no opera en el día sin IVA, ni en Transmilenio, ni para la Copa América, pero es grave en la protesta mientras pasa la reforma tributaria”, nos escribió Elías Mora, en Facebook

En el lado de los que no marcharán, también hay argumentos.

Los que no marchan

El miedo al Covid, la principal talanquera

De las 24 personas que nos dijeron que no asistirán, 13 aseguraron que apoyan el paro y que no saldrán para protegerse del covid y evitarle más presión al sistema de salud.

Como contamos en esta historia, la alerta roja hospitalaria en varias regiones del país hizo que los organizadores repensaran el alcance de la convocatoria y han tomado precauciones como descentralizar la marcha (no traer comitivas), así como promover otras opciones de protesta como cacerolazos o el uso de pancartas.

“Lo que hablábamos con mi familia es que todos apoyamos el paro. El problema es la situación de salud. Inclusive tuvimos una discusión con mi esposa por salir o no salir porque está proteger a la familia o salir a marchar y protestar por lo justo”, nos contó Andrés Ferrerira, quien tiene 27 años y trabaja como auditor de una aseguradora en Bucaramanga.

Patricia Torres, quien es comunicadora social, vive en Bogotá y tiene 46 años, dijo algo muy parecido: “No voy a salir a marchar, aunque creo firmemente en las causas que convocan al paro. Pero sí creo que en este momento la salud es primordial y no pienso arriesgarme, ni arriesgar a mi familia.” 

En todo caso, esa no es la única razón de quienes prefieren no salir a marchar. También nos nombraron el miedo a los desmanes y a la reacción de la policía, que como mostramos en esta investigación, usó desproporcionadamente la fuerza en las manifestaciones del 9S.

La utilidad de las marchas 

Las emociones del sector que no quiere salir a marchar se mueven en dos líneas principalmente: desinterés por este tipo de manifestaciones, y una lectura política sobre quienes realmente se benefician con ese tipo de iniciativas.. 

“No soluciona nada porque el Gobierno igual hace lo que quiere, este no es un país democrático. Por otro lado, se detiene la economía.”, nos dijo Francisco Burbano, enfermero de 47 años que vive en Pasto.

En Twitter @neutral_dif nos escribió: “Ese día trabajo más duro con la idea de que es la única cosa que puede cambiar al mundo, el trabajo y las buenas acciones. En 50 años no han funcionado los paros, sólo se benefician unos cuántos”.
 
Pero también están los que creen que además de poco útil, puede ser contraproducente por el riesgo de contagio del covid.

En Medellín, Liliana Hidalgo, médica de 51 años, expresó: “En este momento, hacer una marcha y conglomerar a un montón de personas solo conducirá a muchos a la muerte y a padecer una enfermedad de la cual aún no conocemos sus secuelas realmente”.

En algunos casos, la lectura es sobre los réditos que pueden recoger los extremos en el ajedrez político para 2022.

Sobre la oposición, Daniel Walteros, un economista de 37 años en Bogotá, dice: “Esta es una marcha puramente política. En mi opinión, así no existiera la marcha, la reforma tributaria se va a caer, o la tumba o la modifica el Congreso. Esa reforma nació muerta y creo que la oposición lo sabe y por eso está haciendo todo este show para darse los créditos al final”.

El apoyo a la tributaria

Y así como hay una oposición grande a la tributaria, también hay quienes la justifican. Aunque en nuestro sondeo son la minoría.

“No voy a marchar porque me parece una bobada. Estoy de acuerdo con la reforma porque de ahí el presidente tiene que pagar todo lo que ha salido con esta pandemia. Él no tiene de dónde más sacar y tenemos que ser justos”, aseguró Consuelo Morales, una jubilada de 76 años de Medellín.

Lucas Gómez, un economista de 23 años en Bogotá, piensa parecido a Consuelo: “Yo no me siento representado por el paro porque no estoy en contra de la tributaria. Hay cosas que se le pueden discutir y criticar, pero no siento que sea nefasta”.

Hoy se verá qué tanto frena el covid las movilizaciones llamadas por el Comité Nacional del Paro, cuando la reforma tributaria dio una bandera capaz de revivir una indignación que pinta parecida a la que apalancó el 21N. 

CONTEXTO

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