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Por LaSillaVacia.com · 18 de Diciembre de 2020

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El presidente Iván Duque acaba de anunciar que el país ya negoció directamente la compra de 10 millones de dosis de vacunas con Pfizer y otros 10 millones con AstraZeneca, además de los 20 millones por el mencanismo multilateral Covax.

Y es que las vacunas contra la pandemia, y el acceso de Colombia a ellas, son uno de los asuntos más debatidos en Colombia, rodeado además de rumores, informaciones parciales o imprecisas y secretismo.

Por eso ayer, para uno de los cafés que hacemos con SúperAmigos ante eventos importantes, invitamos a Claudia Vaca, farmacoepidemióloga, profesora de la Universidad Nacional y directora del Centro de Pensamiento Medicamentos, Información y Poder, para hablar sobre esto.

Estas son las preguntas que le hicieron algunos de los más de 50 SúperAmigos que se conectaron desde las 5 de la tarde, y sus respuestas.

SúperAmigo: El Tiempo informó que todo está listo para que el Gobierno colombiano compre dos vacunas, la de Pfizer y BionTech, y la de la Universidad de Oxford y AstraZeneca. El presidente Iván Duque dijo que entre enero y febrero empezarán a vacunar. ¿Cómo lee esas noticias?

Claudia: En general, muestran que el Gobierno, como los de otros países, está adelantando conversaciones con las farmacéuticas desde hace un tiempo, y que está concluyendo el tire y afloje sobre lo que las empresas piden para garantizar que pueden distribuir las dosis. 

Por otro lado, muestra que que el Gobierno avanzó en los requisitos para poder hacer el pago: primero, garantizar que tiene la disponibilidad de dinero; segundo, blindar a los funcionarios que firman la compra de vacunas experimentales (eso gracias a una ley que se expidió y que cambia el régimen de responsabilidad de manera contundente en torno a efectos adversos); tercero, elegir en medio de tensiones globales sobre la importancia de no casarse con una sola vacuna sino escoger un portafolio, de manera que se revisen las opciones más adecuadas, sobre todo en países tropicales y de medio y bajo ingreso.

SúperAmigo:  ¿Todos los países han comprado más de una vacuna?

Claudia: Lo primero es que nadie en América Latina ha comprado vacunas en el estricto sentido de tener una vacuna en su botiquín. Eso no está pasando. 

Lo que tenemos son anuncios de procesos para hacer el despacho de vacunas en países como Costa Rica, México, Ecuador y Colombia. También ayer anunció Chile que estaba haciendo esos trámites. 

El proceso es primero anunciar la posibilidad de firmar un acuerdo, luego firmarlo, después garantizar una autorización sanitaria que permita el ingreso de las dosis al país y finalmente garantizar la infraestructura para la distribución, con un escalamiento de la producción que permita distribuir las dosis. 

SúperAmigo: ¿Entonces esos anuncios y las comparaciones de cuándo los países tendrían vacunas (como un famoso mapa de Infobae) son flojos, porque no es que unos que tengan ya un contrato y Colombia no?

Claudia: Exacto. Yo creo que ese mapa era una mezcla de dos cosas.

Una es una encuesta autocomunicada que estaba intentando hacer la Organización Mundial de la Salud a través de Covax (el espacio multilateral que busca agregar la demanda de muchos países e impulsar la producción y desarrollo de tantas vacunas que haya cobertura de todo el planeta), para mirar dónde se puede producir, definir cómo distribuirlas y saber quiénes podrían asumir la producción para garantizar que haya distribución en América Latina.

Otra fue una encuesta autocomunicada de quiénes estaban dispuestos a comprar, en función del dinero que ya habían desembolsado para las compras anticipadas. 

Colombia ha estado desde el principio de estos procesos, tanto bilaterales como multilaterales, pero antes de comprometerse tenía que garantizar que haya un marco regulatorio y otras cosas. 

Por eso en el mapa quedó como si no estuviera haciendo nada, cuando está jugando rol en los escenarios internacionales. De hecho está avanzando en conversaciones bilaterales desde hace, por lo menos, dos o tres meses.

SúperAmigo: ¿Entonces Colombia ha sido más prudente que inepta, como algunas personas han dicho?

Claudia: Exacto, “la prudencia que hace verdaderos sabios”, como dice la novena.

SúperAmigo: Una vez consigamos esa vacuna, ¿el país estará preparado para esa logística de transportarlas y ponerlas?

Claudia: Primero, hay que decir que es un imposible físico vacunar a todo el mundo a la vez y hay prioridades epidemiológicos para construir el plan de vacunación. 

Colombia tiene una historia de lograr hacer buenos planes y además es uno de los países con el plan de vacunación más completo de todas las Américas, así que sí tendríamos esa capacidad.

El gran problema es que el portafolio de vacunas -porque tendremos varias y no una, lo que es deseable- arranca con la de Pfizer, que fue la primera en lograr un desarrollo rápido para distribuir y garantizar que países ricos como Inglaterra, Canadá o Estados Unidos tuvieran ya dosis para aplicar a personas. 

Es una vacuna que es muy interesante desde el punto de vista tecnológico porque no habíamos desarrollado vacunas de ese tipo antes. 

Es una tecnología que estaba en desarrollo desde hace unos cinco o seis años pero no estaba completamente madura en lo que denominamos la formulación farmacéutica final, un elemento importante para garantizar que sea una buena intervención en salud pública, que llegue a los lugares más extremos y que permita una distribución sin contratiempos.

Esa vacuna requiere una cadena de frío de -70 grados centígrados, una temperatura llamada de ultracongelación. 

Colombia ya anunció que la va a comprar, lo que constituye un reto logístico y una decisión compleja. ¿A cómo la vamos a comprar? ¿Qué sentido tiene comprar una vacuna que tiene esas exigencias complicadas para usarla, cuando hay al menos 7 u 8 vacunas que pudieran manejarse a temperaturas habituales, con infraestructura que ya sabemos manejar y que están más adaptadas a las condiciones geográficas nuestras?

Lo otro es que tenemos unas metas de vacunación con las prioridades establecidas en todo el mundo, que son los trabajadores de la salud y los mayores de 65 años. Ellos suman unos 5 millones de personas. 

Entonces, ¿cuáles vacunas comprar que tengan mejor impacto en la salud pública? Esa es la respuesta que estamos intentando encontrar y, particularmente, Pfizer es la que menos tendría esa opción.

SúperAmigo: La de Pfizer tiene esta nueva tecnología de usar el ARN del virus. ¿La de Moderna también?

Claudia: La de Moderna es un desarrollo que hace lo mismo, pero el laboratorio ya declaró que le interesa únicamente el mercado norteamericano. 

SúperAmigo: Seguramente es más fácil la logística de las de Pfizer en las grandes ciudades que llevarla a poblaciones lejos de ellas. ¿Suena bien tener varias opciones de vacuna, entonces?

Claudia: Suena bien pero no sabemos cómo va a ser la logística, porque las únicas cavas de ultracongelación que tenemos están en Bogotá, en la zona franca del Ministerio de Salud. 

Posiblemente no haremos el clásico almacenamiento para luego hacer distribución a los territorios; Pfizer ha dicho que hace los embalajes para llegar a los puntos de aplicación. 

La estabilidad de la vacuna está en que no se abra la caja, que es como una caja fuerte de ultracongelación con hielo seco, y dura seis semanas máximo. La caja contiene cinco mil dosis. Una vez se abre, solo tiene dos horas de estabilidad. 

Es decir, deja dos horas para inyectar a cinco mil personas.

SúperAmigo: Recientemente escuché un episodio de Radio Ambulante sobre la capacidad de producción de vacunas en América Latina, y me preguntaba si lo que pasó en la pandemia (y futuras situaciones) nos debería llevar a pensar en tener una política que garantice que Colombia puede producir vacunas.

Claudia: Yo creo que deberíamos. 

La dependencia tecnológica en la que estaba Colombia y algunos países que se habían insertado en la globalización y optimización de la producción de bienes para facilitar disminución de costos y garantía de flujo de mercancía, es una de las grandes lecciones que nos deja esta pandemia. 

Aprendimos que llevarlo a extremos en temas de salud o críticos de seguridad puso en jaque a muchos países además de Colombia, como Francia y Alemania, por esa división de producción que se ha generado con la globalización. 

Es un mensaje que han dado Cepal y otros organismos multilaterales, y que ahora en Colombia estamos pensando cómo construir una estrategia de seguridad farmacéutica y biotecnológica sin perder la interacción de una buena integración comercial.

Esto significa que algunos asuntos de salud son suficientemente importantes como para dejar claro cuáles son las mínimas cosas que debemos tener para que, en el caso de un nuevo cierre de fronteras, no haya desabastecimiento de lo esencial. 

Hay un proyecto de ley que fue radicado en estos días con una perspectiva de ese tipo: desarrollo de nuevas capacidades tecnológicas y biotecnológicas. Entiendo que algunas regiones del país están dispuestas a hacer esa apuesta. 

Lo que me ha parecido confuso es el mensaje del Ministerio de Salud de no jugarle a eso, pero si se da ese debate sin duda será un elemento que tendremos que asumir pronto.

SúperAmigo: Vemos que en otros países que ya aprobaron las vacunas el esfuerzo logístico es gigantesco; por ejemplo, que el esfuerzo de transporte es el más grande en la historia de EE.UU. También que varios países europeos llevan meses trabajando en esto, a partir de grupos de tarea conformados por ex presidentes de grandes compañías. Sin embargo, el Gobierno no ha sido muy transparente sobre cómo se está preparando logísticamente. ¿Sabes algo de eso y crees que estamos quedados?

Claudia: Los anuncios que ha hecho el Gobierno evidencian hermetismo y poca transparencia frente a la estrategia de logística. 

Ahora bien, cuando en su momento empezó el debate de las condiciones requeridas (no solo de algunas tecnologías poco amigables con las zonas periféricas del país, sino en general) entiendo que se armó un equipo de logística en el Ministerio, que ha establecido las garantías de preparar rápidamente un almacenamiento y una distribución eficiente, y conversaciones con las entidades territoriales para activar las estrategias de vacunación que tenemos más capacidades adicionales para garantizar una distribución y una inmunización basada en las prioridades.

Lo que también me preocupa es que pareciera que los detalles de los planes de priorización e inmunización de las entidades territoriales tampoco están claras. 

Esto sí podría ser complejo porque cuando decimos que vamos a vacunar prioritariamente a 5 millones de personas (unos 4,2 millones de mayores de 65 y unos 800 mil trabajadores de la salud), las preguntas son ¿cuáles? ¿dónde? ¿quiénes? ¿cuándo? 

Tener respuestas tranquilizarían porque, por ejemplo, te dirían que vamos a empezar por aquellas zonas en las que hay pico de contagio y una estructura hospitalaria insuficiente, para garantizar que no se nos presione el sistema de salud, o que vamos a proteger a que comunidades que hacen actividades esenciales con poca protección 

¿Cómo vamos a identificar a los mayores? ¿Cómo garantizamos el derecho al trabajo? ¿Cómo vamos a priorizar? Para eso debe haber una estrategia de comunicación fuerte en la que uno pudiera decirle a la ciudadanía: ceda el puesto a esos prioritarios y no compre rápido porque es capaz de pagarlo de su bolsillo, un poco lo que está pasando a nivel global. 

SúperAmigo: Si vamos a estar de últimos en la lista de espera para pedir vacunas a estas compañías, si tenemos también problemas para mantener la cadena de frío y otros temas de infraestructura y distribución, si también desconocemos algunos de los efectos primarios y secundarios de esas vacunas y si dentro de pocas semanas tendremos resultados de tantas otras vacunas, ¿por qué no esperar un tiempo acorde a ver qué opciones nos convienen, más allá de tener la plata para poder pagar las más avanzadas? ¿Cómo llevarlas a la última milla al mejor precio y a las personas que la necesitan? 

Suiza decidió no comprar ninguna todavía y decidir a finales de enero, algo que tiene una lógica que podemos aplicar a pesar de las diferencias  

Claudia: Coincido contigo. Suiza es un caso inteligente: esperar unas muy pocas semanas para tener mucha más información, comparar y tener más capacidad de maniobra para negociar precio, logística y capacidades. 

Aun si compramos ya las vacunas, porque tenemos la plata para hacerlo, no las recibiremos ya, ni estamos preparados para aplicarlas garantizando las prioridades. Entonces, no hay un dilema en esperar pocas semanas si eso significa decisiones más informadas. 

Además hay un asunto epidemiológico: nosotros no estamos en un momento epidemiológico diferente tan crítico como los de Estados Unidos o el Reino Unido, ¿por qué nos dejamos presionar con “compre ya que se acaba” si nuestro momento epidemiológico nos permitiría prepararnos para recibir en un primer trimestre una cosa mejor hecha y con capacidades? 

También nos ayudaría a ser más solidarios con América Latina en el sentido que si se vacunan nuestros vecinos, nosotros también estamos protegidos. 

SúperAmigo: Leí recientemente en una nota de El País En Vivo de La Silla que Covax tiene problemas de financiamiento y que eso pone en riesgo las vacunas que se estaban negociando a través de ese mecanismo. ¿Qué tan alto es ese riesgo? ¿Tiene el gobierno un plan B si llega a ser un problema?

Claudia: La noticia salió de un análisis de la relación de recursos y agregación de demanda pero solo para una parte de Covax. Explico.

Covax nació con un principio de solidaridad básico, en el que los países de alto y medio ingreso pagaran por adelantado por varias futuras para que ese dinero financiara el desarrollo rápido de un portafolio de nueve vacunas que tiene ese mecanismo, y los países pobres reciben una cantidad fija de necesidades básicas de vacunas subsidiado por ese mecanismo. Ese es el principio de Covax. 

Lo que se anunció ayer es un análisis de riesgos del mecanismo solidario para países pobres pero Colombia pagó por adelantado como país rico, así que ya tenemos garantizadas esas dosis. 

Pero si lo que pagamos es una pasaje en una Concorde con el riesgo de que estallara mitad de camino, si las dosis van para África, no alcanzará la plata porque los precios que se han anunciado en Covax son comparativamente muy altos: la de Pfizer a 6 dólares la dosis y 12 el esquema por persona (son dos dosis), mientras la de Oxford estaría en 1 o 2 dólares. 

Entonces, si vamos a subsidiar a los países más pobres, no podemos pasar de 1 a 12 dólares. La presión tecnológica que se está haciendo con la vacuna de Pfizer es gigante y lo que se anunció es un riesgo de solidaridad para los países pobres. 

Si esto sigue, la lógica de comprar lo más caro que no obedece a las necesidades logísticas sin esperar la información de las otras vacunas para equilibrar las fuerzas en Covax y lograr la solidaridad en los países pobres, Covax estará en riesgo.

SúperAmigo: Comparado a otros países de la región, Colombia va a vacunar a su población no priorizada solo en 2022. Y en otro post vi que Perú, México, Chile y Argentina lo harán antes. ¿Por qué nuestro objetivo es tan lejano en comparación?

Claudia: Todo esa información es tan oscura... como ciudadanía no nos han presentado un plan de trabajo, de priorización y de vacunación. Es muy difícil hacer así estimaciones.

En el Centro hemos hecho algunos boletines intentando hacer esas estimaciones: pensemos que empezamos con estos 5 millones que son los prioritarios, luego tendríamos que ver quiénes son susceptibles de ser vacunados para evitar el contagio, garantizar que suprimimos la pandemia y que podemos retomar la vida normal rápidamente. 

Esto depende de muchos factores. 

Uno es que los estudios de seroprevalencia que se están realizando en el país, que indican cuánta gente ya tuvo covid y tiene anticuerpos que lo protejan. 

Esos estudios muestran variaciones muy altas: en Leticia y el Amazonas la seroprevalencia estaría por el 60 por ciento, lo que quiere decir que una buena cantidad de personas ya está inmunizadas y falta poco para llegar a lo que se suele llamar inmunidad de rebaño. 

Lo mismo sucede con Córdoba, que tiene un 50 por ciento, mientras que Antioquia, y Medellín en particular, tiene un 30 por ciento. Los de Bogotá están por salir. 

Eso no quiere decir que así determinaremos a quién vacunaremos y a quién no, pero es una buena señal para establecer las prioridades. 

Posiblemente tendremos que priorizar aquellos sitios donde el pico de contagio está en una pendiente mayor y tengamos una seroprevalencia menor, es decir, donde menos gente que tiene una inmunidad natural para asumir una vida cotidiana porque está protegida.

Cuando la gente escucha esto dice: “¿cómo así, no que nos reinfectamos?”. La respuesta es no. Los estudios han demostrado que nuestros anticuerpos durarían entre 8 meses y más tiempo.

Eso es lo que explica que las vacunas sean tan eficaces. Si no tuviéramos una inmunidad natural sería muy poco probable que cualquier vacuna respondiera. Lo que tenemos que mirar es cuánto dura la protección de la vacuna. 

Nosotros tenemos muchas preguntas sobre las vacunas, pero solo dentro de unos meses sabremos si generan inmunidad de más largo plazo que la protección de los anticuerpos nuestros y si además protegen del contagio. Por ahora lo que nos dicen las vacunas anunciadas es que se generan anticuerpos pero no sabemos más

Afortunadamente, Reino Unido y Estados Unidos tendrán resultados pronto para responder esas preguntas. 

SúperAmigo: Sabemos cómo son las farmacéuticas en temas de precios: hablan de los miles de millones de dólares que invierten en investigación y por eso los suben. Entiendo que no están de acuerdo en poner un solo precio para las vacunas en todos los países. ¿Qué medidas toma Colombia para que no vengan con precios abusivos, y más bien aprovechemos el poco presupuesto que tenemos para tener la mayor cantidad de dosis?

Claudia: La primera pregunta es compleja, tiene que ver con la economía política y las características del mercado farmacéutico, que es opaco e imperfecto. 

Con la pandemia habríamos podido cambiar esas características con condiciones distintas a la forma en la que se premia la innovación, se remunera la producción y se garantiza la distribución, pero no pudimos.

Quienes dominan las negociaciones son las farmacéuticas, y se nota en que obligaron a tener cláusulas de confidencialidad severas, como ha anunciado el Ministro. Entiendo que incluso les hicieron firmar confidencialidad absoluta sobre las conversaciones dentro del Gobierno, lo que pone en riesgo la comunicación, la apropiación y la confianza de la ciudadanía. 

Eso está determinado por la forma en la que siempre ha operado el mercado. 

Covax sugirió que se definan los precios a partir de los costos de producción, y resulta que las empresas se negaron a dar los datos de esos costos, que es la gran pregunta que tenemos en el sector farmacéutico. 

Además, uno de los pedidos de Covax y de la comunidad global era declarar esas vacunas como bienes públicos, sin patentes ni secretos industriales para garantizar un negociación en otros términos. Pero tampoco.

Por eso, los precios siguen dominados por las farmacéuticas. 

Por ejemplo, Pfizer y Moderna pusieron los topes en costos de investigación y desarrollo, y en sus expectativas de ganancia basadas en sus patentes y sus desarrollos tecnológicos.

Por eso, no sabemos cuánto calculó pagar Colombia. Las estimaciones con la resolución del Ministerio de Hacienda de la plata lista para comprar, y las dosis compradas nos dicen que son 6 a 12 dólares. Pero es posible que ahí esté incorporado el costo de la vacunación, de la jeringa, etc. 

Por eso es tan importante esperar unas semanas y tener varias alternativas, entre esas Oxford, que ofrece dosis a 1 dólar. A partir de eso, poner en la mesa y decir “quién da menos”, no “quién da más”. 

SúperAmigo: ¿Por qué si la vacuna de Pfizer viene a menos 70 grados, cuándo nos la aplican estaría líquida?

Claudia: Es gracias a la forma liofilizada, como la que usa el café instantáneo, que están buscando algunas vacunas para ser más estables, porque así pueden preservar mejor sus características y hasta que se prepare el momento de la aplicación. 

Entiendo que la de Moderna, que tiene la misma tecnología de Pfizer pero solo necesita 20 grados bajo cero para preservarla, podría usar formas liofilizadas como salida. Eso es parte de lo que faltaba en el desarrollo tecnológico de la formulación farmacéutica.

Todo dependerá entonces de la característica de la proteína que manejemos para la inmunización, porque todas las vacunas son proteínas complejas y por eso requieren cadenas de frío. 

Lo que las diferencia es que son producidas de formas distintas que requieren condiciones tecnológicas de manejo.  

SúperAmigo:¿Sí hay plata para la logística? ¿Quiénes son los responsables de llevarlas? Me parece preocupante que tengamos vacunas, pero no sepamos a quiénes se van a distribuir.  

Claudia: La forma como funcionan los planes de inmunización en el país tiene un componente centralizado: quien compra y distribuye la mayoría de vacunas de la inmunización normal es el Ministerio de Salud, a través de un fondo coordinado solidario con la Organización Panamericana de la Salud, que negocia un solo precio para toda la región.

Luego el Ministerio recibe las vacunas en unas grandes zonas de almacenamiento en la zona franca, donde hay una muy buena capacidad de almacenamiento.

Después de eso, quienes aplican y garantizan el plan de inmunización son las entidades territoriales. 

Normalmente parte de la plata que la Nación distribuye a los departamentos en el Sistema General de Participaciones se va a esos planes, y las secretarías de salud se encargan de esa distribución. 

En el caso del covid no, porque no está contemplado en el plan de inmunización. 

La ley que estableció la gratuidad de estas vacunas lo que quería era cambiar el régimen de responsabilidad para blindar a las farmacéuticas y a los funcionarios públicos que estaban firmado eso; una condición sin la cual no podía comprarse. Pero también deja claro que todo estará en cabeza del Gobierno, que asume los gastos logísticos. 

Escuché en una reunión de la Secretaría de Salud de Bogotá que el plan que está estableciendo el Distrito es que ecargarse de poner el recurso humano y los lugares para la vacunación una vez el Gobierno diga cuáles son las vacunas, las condiciones para aplicarlas y a quiénes se priorizaría. Entendería que esto lo están haciendo las distintas entidades territoriales.

Pero por eso mismo entendí claro que el Gobierno no les ha dicho muchas cosas, por lo que el cuento de que tenemos vacunas mañana sigue crudo. 

SúperAmigo: ¿Qué sentido tiene vacunar a personas con bajo riesgo (niños y jóvenes) con una vacuna aún experimental? ¿Tiene sentido someterse a un riesgo de efectos adversos que quizás no haya, pero no se puede descartar?

Claudia: Ellos no están priorizados en las estrategias de vacunación iniciales. 

De todas formas, las aprobaciones condicionales de estas vacunas en medio de la emergencia, exigen que las farmacéuticas luego entreguen la información que hace falta, primero con la población que estaba dentro del ensayo clínico y luego con otras personas que están inmunizadas. 

Los protocolos de casi todas las vacunas están contemplando personas entre los 16 y 19 años (dependiendo la mayoría de edad en el país), hasta mayores de 65 años. No incluyen niños, y los estudios experimentales tampoco, con algunas excepciones. 

Cuando terminen esos ensayos (casi todos están a 26 meses) y tengamos los datos de los que se están exponiendo por fuera del experimento, sabremos el grado de efectividad de cada vacuna en la población que tiene bajo riesgo de enfermar o morir. 

Ahí sabremos si las vacunas bloquean el contagio y si es así cobra sentido vacunar a quienes no son de grupos de riesgo, dado que al bloquear al contagio estaríamos protegiendo a la demás población. 

En resumen, hoy no tenemos certeza de ese bloqueo del contagio, que conoceremos con la información de los ensayos clínicos y por eso solo los grupos de riesgo deben ser inmunizados en esta fase, a gran escala y justificada por la emergencia. 

SúperAmigo: ¿Finalmente qué decir sobre la vacuna rusa? ¿Sí se sabe menos que sobre las demás? ¿O el nivel de opacidad es el mismo? ¿Qué tanto se puede confiar en lo que diga Putin?

Claudia: La vacuna rusa tuvo el pecado original de que Putin lo anunció como Trump anunció el cóctel de anticuerpos monoclonales: le pegó una quemada dura. 

Pero esta vacuna rusa, como otras, se está haciendo en centros de investigación y producción de biotecnológicos de tradición y reconocimiento muy alto. No es una cosa de preocuparse, porque tienen fuertes capacidades investigación y desarrollo. 

De hecho, en la historia del desarrollo de las vacunas, el Instituto de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya ha cumplido un rol importante. 

En occidente tenemos el bombo de Pfizer y Moderna, pero cuando los rusos arrancaron el experimento a gran escala lo hicieron a través de una aprobación de emergencia de la agencia rusa en la que involucraron al personal de salud y a una parte de sus fuerzas militares. 

El protocolo de investigaciones Sputnik V también recluta voluntarios en Brasil, Perú y otros países de América Latina. 

Si nosotros miramos el volumen de voluntarios y de personas expuestas a la vacuna rusa, tal vez tenemos mucha más información (y más cercana a las características sociodemográficas nuestras) que cualquier otra vacuna.  

Lo mismo pasa con los proyectos de Sinovac y otras vacunas chinas que están siendo desarrolladas por el Instituto de Investigación de las Fuerzas Militares chinas y el Instituto de Biológicos de Wuhan. 

Estas hacen parte del portafolio de 9 vacunas que evalúa Covax. 

En total, hoy tenemos un menú de vacunas que incorporan, por lo menos, 4 tecnologías diferentes. De ese menú, las vacunas de virus atenuados y virus inactivos (sobre todo las chinas) podrían estar adaptadas a las condiciones habituales de logística y de distribución. 

Entre el momento en que anunció Pfizer resultados hasta hoy, hemos visto anuncios de por lo menos tres de esas vacunas, y en unas semanas tendremos las otras. 

Hoy (ayer) otro de los proyectos habló de que tendría resultado en menos de dos semanas.

Lo que digo es que hay formas de acercarnos diferente con posibilidad de desarrollo tecnológico y de copia de esos desarrollo que pudieran ponernos en el camino de construir capacidades.  

SúperAmigo: ¿Cuál es nuestro rol como país históricamente en las campañas de vacunación?

Claudia: Tenemos una muy buena historia en campañas de vacunación y tal vez somos un referente para América Latina en términos de construcción de capacidades.

También logramos incorporar las últimas vacunas recombinantes que ningún otro país de la región pudo por temas de dinero, y que requieren unas condiciones logísticas específicas que hemos desarrollado, como tendremos que hacer con esta vacuna contra el covid.

SúperAmigo: ¿Hay una iniciativa de la OMC para la liberación de patentes para distribución de las vacunas? ¿Nuestra industria farmacéutica alguna vez tendría posibilidad de producir vacunas?

Claudia: Poco más de 90 países hicieron pidieron a la Organización Mundial del Comercio, por iniciativa de India y Sudáfrica de suspender temporalmente las medidas de propiedad intelectual y de secretos industriales para facilitar la transferencia de tecnología, no solo en vacunas sino para el covid en general. 

Pero como las decisiones en la OMC se toman en consenso, los países ricos las bloquearon.

Sin embargo, hubo un mensaje tan fuerte que parece que en la sesión deliberativa final posiblemente se busque alguna flexibilización de la propiedad intelectual; no una suspensión de derechos temporal como proponían India y Sudáfrica, sino facilitar las licencias obligatorias u otras medidas alternativas que están dentro del marco jurídico establecido y que los países podrían usar. 

Lamentablemente, la historia nos ha mostrado que aun cuando existan esas flexibilidades su aplicación administrativa es muy difícil. Es más fácil que produzcamos las nuevas vacunas a que salga una licencia obligatoria. 

En cuanto a la producción, hoy Colombia no puede producir ninguna de las tecnologías de las vacunas que están en el portafolio, aún si suman cinco tecnologías. 

¿Por qué? Porque se desmontaron esas capacidades en los 90 y porque la única que tenemos es Vecol lo está usando para una vacuna para animales. Desmontar esa infraestructura generaría problemas de salud para animales y humanos. 

Hemos estudiado en detalle que hoy sí existe, y se aceleró durante la pandemia, la posibilidad de recibir tecnología para hacer una producción rápida, e instalar una capacidad técnica, tal vez no para vacunar en la primera etapa de 2021, pero sí para prepararnos para otros momentos similares en el futuro.

Además porque los desarrollos nuevos de tecnologías posiblemente van a cambiar el escenario de otras vacunas. Entonces desarrollar capacidades no puede ser una cosa a la que renunciemos y menos siendo un país de medio ingreso.

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