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Por Jerson Ortiz | Daniel Pacheco · 10 de Marzo de 2021

Ministro de Defensa, Diego Molano, hablando del bombardeo en Guaviare.

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El exconcejal de Bogotá y periodista Hollman Morris denunció ayer, en su medio de comunicación Tercer Canal, que en un bombardeo del Ejército del 2 de marzo en Guaviare “habrían muerto aproximadamente 14 menores de edad". 

La denuncia tomó fuerza luego de que la replicaron voces de la oposición como Roy Barreras, Gustavo Petro, Iván Cepeda o Alexander López.

Esta mañana medios de comunicación masivos le dieron resonancia y el ministro de Defensa, Diego Molano, salió a dar respuestas. Dijo que, hasta ese momento, había un menor de 16 años reportado entre las víctimas (luego Medicina Legal dijo oficialmente que recibió 10 cuerpos el 4 de marzo y que no había determinado la edad de ninguno).

La denuncia de Morris se basa en una lista de 14 nombres, aportada por familiares, entre los cuales 11 son anotados como menores de edad.

Sobre la lista y las edades hay dudas. Por ejemplo, según Blu Radio una madre de una de las víctimas, presentadas por Morris como menor de edad, aclaró que su hijo tenía 19 años

Morris también le dijo a Noticias Caracol que había confirmado tres menores heridos en un hospital, y otros tres cadáveres de menores identificados. 

Más allá de que aún no es claro qué pasó, ni si hubo víctimas menores, Molano agitó el debate cuando dijo que los menores reclutados “son máquinas de guerra”. En este contexto argumentó que la presencia de menores en grupos armados no puede ser una limitante para que la Fuerza Pública adelante operativos y bombardeos. 

A pesar de las críticas, Molano se mantiene en la raya con su tesis.

Mientras se sabe si murieron menores en ese bombardeo, la polémica revela estas cinco cosas.  
 

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En Colombia cambió la sensibilidad sobre la guerra

Si bien la muerte de menores en bombardeos no es un fenómeno nuevo, han cambiado las visiones de qué es permisible, lo que ha golpeado al gobierno de Iván Duque. 

Causó la salida de su primer ministro de Defensa, Guillermo Botero, quien renunció porque omitió advertencias que hablaban de la presencia de menores en un campamento que fue bombardeado. 

En 2020 el segundo MinDefensa, Carlos Holmes Trujillo, fue citado a moción de censura por nuevas denuncias de muertes de menores no reportadas. 

Y en 2021 tiene al tercer ministro, Diego Molano, dando respuestas. 

Eso aunque un informe del Centro de Memoria Histórica muestra registros de muertes de menores en bombardeos desde 2010, el final del segundo gobierno Uribe, y a lo largo de los dos de Santos.  

En la Silla documentamos la muerte de un menor de 16 años que se llamaba Alcides Castiblanco, a fines del segundo Gobierno Santos.

No tuvo el eco que tiene ahora las denuncias, que muestran los mensajes de una solidaridad y una indignación que la guerra tuvo eclipsados: 

Hoy han sido tendencia en Twitter palabras como “DIH” (Derecho Internacional Humanitario) o “máquinas de guerra”.

Ese cambio de sensibilidad se explica por las transformaciones en la manera de entender el conflicto. 

Hace 20 o 15 años tenía mucho éxito el de una amenaza terrorista que estaba en el corazón de la seguridad democrática de Álvaro Uribe. En esa época, con tal de acabar militarmente a esa guerrilla, a muchos colombianos les resultaba menos difícil justificar los bombardeos.

Incluso eventos tan sangrientos como probar la muerte de un comandante guerrillero llevando una de sus manos a una guarnición militar, como pasó con alias Iván Ríos, levantaba menos polémica.

Pero desde que se firmó un acuerdo de paz que desmovilizó la mayor parte de las Farc, y cuando en la JEP ha quedado al descubierto las dimensiones del reclutamiento forzado y el escándalo de los “falsos positivos” no ha dejado de golpear la fe en el Ejército, lo permisible cambió.

 
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El cargo hace a la persona

Molano fue el director del Instituto Colombiano del Bienestar Familiar (Icbf), la entidad que vela por los derechos de los niños y jóvenes, de 2011 a 2013. 

En ese cargo impulsó una campaña contra el reclutamiento de menores, que los veía como víctimas y nunca como victimarios 

Incluso encabezó marchas para exigir a los grupos armados que dejaran quietos a los menores. 

Ahora, su respuesta a las denuncias del bombardeo del 2 de marzo, justo un mes después de que llegara el Ministerio en reemplazo del difunto Carlos Holmes Trujillo, muestra que su discurso cambió radicalmente

En su ronda de medios de hoy, varios periodistas le preguntaron por qué las Fuerzas Militares bombardean campamentos donde puede haber menores. Y respondió: 

  • "Los menores reclutados por los grupos ilegales se convierten en máquinas de guerra que pueden cometer mucho daño a la sociedad, porque los deshumanizan. Por eso la pregunta no es si los operativos de las Fuerzas Militares son legítimas, sino cómo evitar que esto pase".
  • "El Derecho Internacional Humanitario (IDH) no determina edades para que se puedan desarrollar operaciones militares, lo que establece es que cuando se encuentra un campamento terrorista como este para desarrollar operaciones, estas son legítimas".
  • "No era nadie aprendiendo para el Icfes".

Esa lógica de justificar los operativos y enviar un mensaje de respaldo a las tropas, dejando de lado cualqueir defensa de los menores víctimas de reclutamiento, es similar a la de sus antecesores.

Por ejemplo, en noviembre de 2019 el entonces ministro Guillermo Botero enfrentó el escándalo de que en un bombardeo en Caquetá murieron menores. Su respuesta fue que no era culpa de militares sino de los grupos armados que los reclutaron. 

Esa tesis se volvió insostenible porque antes del operativo hubo advertencias sobre la presencia de niños en esos campamentos, y por eso Botero renunció al cargo. 

En la misma línea, en 2020 el ministro Trujillo fue cuestionado por omitir datos de menores muertos en combate, y su respuesta no se centró en lamentar esas muertes sino que dijo "La Fuerza Pública no mata niños, la Fuerza Pública defiende a los colombianos y crea condiciones de seguridad". 

 
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Los bombardeos siguen en el menú de la guerra colombiana

Los bombardeos de precisión se empezaron a usar a Colombia en el 2006, de la mano de un programa encubierto de la CIA, según reveló el Washington Post. Con la ayuda estadounidense, la Fuerza Aérea Colombiana logró guiar bombas convencionales con dispositivos de GPS y un sistema simple de alerones mecánicos.  

Este avance cambió la dinámica del conflicto, y permitió, por primera vez, dar de baja a cabecillas de las Farc como alias Martín Caballero, el Negro Acacio, Raúl Reyes, y el Mono Jojoy. 

En esos bombardeos murieron decenas de otros guerrilleros, entre los que pudo haber menores de edad, pues su presencia era generalizada en las filas de las Farc, pero no hay datos al respecto. 

Y tampoco hubo mayores preguntas. Pero esto cambió.

Desde hace años la Coalición contra la Vinculación de Niños, Niñas y Adolescentes al Conflicto Armado (Coalico) ha luchado para obtener datos sobre la identidad de los combatientes que mueren en bombardeos. Según le dijeron a El Espectador, esos datos son restringidos por las Fuerzas Armadas, por su caracter reservado.

Pero durante el gobierno Duque ese vacío lo han llenado figuras políticas de oposición, como Roy Barreras y Hollman Morris. 

En el debate de moción de censura a Holmes Trujillo, el senador Roy Barreras publicó un listado de 36 menores de edad muertos en operaciones de la Fuerza Pública desde 2018.  

La mayor parte de los resultados que el gobierno Duque ha presentado en su lucha contra las disidencias ha llegado por cuenta de bombardeos.  

El del 1 de marzo en Guaviare contra las estructuras de alias Gentil Duarte es una nueva muestra. Ese día, el ministro de Defensa Diego Molano habló de ese operativo como la prueba de que el gobierno Duque “le está pisando los talones” a Duarte. 

Que el resultado fue contundente. “Fueron neutralizados 13 integrantes, diez muertos en desarrollo de esas operaciones, y tres capturados en Calamar”. 

Antes, Duque también le había dado trascendencia a este tipo de operaciones.

Por ejemplo, en mayo 2019, el presidente informó que con un bombardeo dieron de baja a alias Yeison Orejas, señalado de liderar las extorsiones de las disidencias en Meta, Guaviare y Putumayo.  

Duque calificó el operativo como “un trabajo impecable”, contra las disidencias porque “Orejas fue causante de actos terroristas y la intimidación de líderes sociales”. 

En febrero de ese año hizo lo mismo con el bombardeo en el que murió alias “Rodrigo Cadete”. Duque lo calificó como el golpe más duro de su gobierno a las disidencias de las Farc.

Como generan resultados, lo más probable es que los bombardeos continúen. 

De eso ya dio línea el ministro Molano porque dijo que no iban a descansar hasta “neutralizar estos símbolos del mal, los operativos continúan”.

Sin embargo, en el ambiente vuelve a rondar la pregunta que surgió tras la muerte de siete menores en los bombardeos de 2019. Y es si las Fuerzas Militares tienen absoluta claridad de cuáles son los blancos de esos bombardeos. 

O si siguen omitiendo las advertencias que hacen otras organizaciones como la Defensoría del Pueblo, las personerías y los alcaldes como pasó en ese bombardeo.  

El hecho de que hasta ahora el ministro Molano no haya contestado con firmeza si en el operativo murieron menores o no, da a entender que no tiene esa certeza. Esto, luego de que un operativo similar le costó el puesto a uno de sus antecesores. 

El tema muestra que tanto en términos de inteligencia militar, como política, a este Gobierno le ha costado entender y adaptarse a los cambios. 

 
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El poder del nuevo ecosistema de medios

Hollman Morris, periodista y exconcejal petrista de Bogotá, fue quien puso la denuncia en la agenda. Y lo hizo desde San José de Guaviare a través de su medio Tercer Canal, que existe solo en redes sociales.

Por eso, es una muestra del poder de medios digitales que en ocasiones son activistas y que tienen tracción en nichos, pero pueden salir de ellos.

La denuncia se se viralizó hasta que ocupó espacios importantes en los medios tradicionales esta mañana, que además mostraron sus limitaciones para confirmar la información de Morris antes de publicarla.  

Eso se notó cuando medios nacionales como Caracol, Blu y RCN lo invitaron, y varios de sus periodistas o analistas cuestionaron a Morris

Particularmente en Blu, donde Néstor Morales dijo, citando una supuesta información de Medicina Legal, que solo estaba confirmada la muerte de un menor. Eso terminó en un enfrentamiento al aire entre él y Morris, que en parte muestra el choque entre los medios tradicionales y los nuevos, de los que Tercer Canal es un buen ejemplo. 

Como contamos, es un proyecto, según palabras de Morris, que quiere recoger su “experiencia de Contravía (el programa de televisión que lo hizo un periodista reconocido por su enfoque en defensa de derechos humanos) y de Canal Capital (donde fue gerente designado por Petro)”.

Comenzó hace un año con un informativo diario al mediodía en Facebook (donde tiene 75 mil seguidores) y Youtube (185 mil, en un canal que inicialmente abrió el periodista Julián Martínez, de La Nueva Prensa, para hacer un programa propio). Ahora está haciendo cubrimientos en terreno.

Tercer Canal es parte de un ecosistema digital de una línea editorial muy crítica del establecimiento político y mediático, y del uribismo y del actual gobierno de Iván Duque, y que suele estar alineado con críticas de Petro o personas cercanas a él.

De hecho, uno de los señalamientos de Morales a Morris es que hace estas denuncias como precampaña al Senado, mientras Morris reiteró críticas a Morales y a los medios tradicionales. Justamente una muestra de la difícil convicencia entre lo dos tipos de medios.

 
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El petrismo copa el espacio de la oposición

Desde que Morris sacó la denuncia, Gustavo Petro y otros integrantes del ‘Pacto Histórico’ con los que busca ganar las elecciones del 2022 se han movido para posicionarla . 

Primero advirtieron que hay una violación al DIH y un abuso de las Fuerzas Militares por el que debe haber renuncias (como lo han dicho acá, acá, a y acá )

Luego Petro argumentó que es una prueba del error de quienes votaron por Iván Duque, y no por él, en la segunda vuelta de 2018:

Este liderazgo en el debate público, que ayuda a reforzar la tesis de Petro de que el centro no existe y la única alternativa a Duque y el uribismo es el Pacto Histórico, contrasta con la baja participación de los posibles candidatos de ese centro: Sergio Fajardo hizo un comentario en Twitter y Humberto de la Calle hizo dos, frente a siete de Petro. 

Aunque a más de un año de las elecciones la intensidad no es necesariamente un requisito, porque a la carrera le falta mucha distancia, con la polémica de hoy el petrismo mostró que tiene la capacidad de poner temas en la agenda y llevar al Gobierno a la defensiva.

Y esa capacidad de poner agenda es fundamental en las elecciones. 

 

Comentarios (2)

Elizabeth Prado

10 de Marzo

8 Seguidores

Los niños reclutados como escudo, plantean un dilema sin ganadores: uno preferiría que la fuerza pública los rescate, pero cuando eso es casi que imposible dada la geografía y lo difícil que es acercarse por tierra, la pregunta es si es mejor no hacer nada permitiendo entonces que los adultos que los reclutaron escapen y así recluten más niños y sigan haciendo daño. Ojo con incentivos perversos.

Los niños reclutados como escudo, plantean un dilema sin ganadores: uno preferiría que la fuerza pública los rescate, pero cuando eso es casi que imposible dada la geografía y lo difícil que es acercarse por tierra, la pregunta es si es mejor no hacer nada permitiendo entonces que los adultos que los reclutaron escapen y así recluten más niños y sigan haciendo daño. Ojo con incentivos perversos.

jorjazo

14 de Marzo

0 Seguidores

La respuesta a "qué hacer?" es difícil de encontrar, sin duda. Lo preocupante es la incompetencia de las personas a cargo de encontrar esa respuesta. Empezando por el presidente. Dada la mediocridad en el "decision making", es mejor no hacer nada.

La respuesta a "qué hacer?" es difícil de encontrar, sin duda. Lo preocupante es la incompetencia de las personas a cargo de encontrar esa respuesta. Empezando por el presidente. Dada la mediocridad en el "decision making", es mejor no hacer nada.

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