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Por Julián Huertas · 02 de Octubre de 2018

Foto: W Radio

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Hoy, en la Comisión Primera del Senado, se discutió en primer debate la Reforma Política, pero no hubo humo blanco. El eje de la discusión, que seguirá en los próximos días, serán las variadas, y en algunos casos ambiciosas, reformas que propone la ponencia de los senadores Roy Barreras de La U y Temístocles Ortega de Cambio Radical.

Esa ponencia no está basada en el proyecto del Gobierno, sino en ideas propias de los ponentes y en el proyecto que presentó el Partido Liberal. 

Aunque todavía faltan siete debates más, en donde se podrían añadir o sacar artículos de lo que hoy se define, la ponencia y la decisión de hoy marcan la cancha de lo que está en juego.

 

 

1

El poder de los partidos políticos 

La reforma pone en juego el fortalecimiento de los partidos políticos. Esto es algo que reclaman muchos expertos como forma de organizar la democracia y romperle el espinazo al clientelismo, pero que tiene como crítica que puede cerrar la puerta a manifestaciones ciudadanas como las que aterrizan en las candidaturas presidenciales por firmas.

En la ponencia, los partidos se fortalecerían en varios puntos sustanciales, aunque se debilitarían en otros menores.

Uno de los puntos en los que hubo consenso, entre los autores de la ponencia y la Ministra del Interior, es hacer obligatorias las listas cerradas. Esto acabaría el voto preferente, en el que el votante puede elegir a qué candidato apoya dentro de una lista.

La idea es que ahora solo se pueda votar por el logo de un partido. Éste estaría obligado a armar la lista a través de un mecanismo democrático en el que saldrían elegidos por el orden en la lista (si hay votos para cinco curules, entraría los del renglón 1 al 5).

Además, la ponencia complicaría el camino para los candidatos por firmas o por movimientos como el de Sergio Fajardo o Gustavo Petro. El mecanismo que proponen haría que el Presidente de la República se elija a través de la votación al Senado: la cabeza de la lista que obtenga la mitad más uno de los votos al Senado, sería el elegido.

Si ninguna lista logra esa mayoría absoluta, habría una segunda vuelta entre los número uno de las dos listas más votadas, pero como el filtro sería la elección a Senado, igual se fortalecerían los partidos - que, por definición, tendrían que tener un candidato presidencial.

Lo mismo ocurriría con las listas a asamblea y concejos, y por lo mismo en la elección de gobernadores y alcaldes.

Esa forma de elegir presidente deja una duda, pues probablemente impediría que Álvaro Uribe vuelva a ser la cabeza de lista de su partido, porque de ser la lista más votada sería Presidente y constitucionalmente no lo puede ser.

A pesar de esa tendencia a fortalecer los partidos, la ponencia misma abre puertas para que ese efecto no se dé. Por ejemplo, permitir listas de coalición (no deja claro cómo se conformarían) y crear, en la práctica, partidos regionales. Lo anterior, pues permitiría que los partidos o movimientos que superen el umbral en una circunscripción específica, pero no en todo el país, otorguen avales donde lo superaron (hoy solo pueden entregar los partidos con personería jurídica, que son los que pasan el umbral en todo el país).

 

 

 
2

La atornillada en el poder

Con la reforma, también está en juego la eternización de caciques en el poder, como el famoso caso del ex senador Roberto Gerlein, quien fue congresista durante más de 40 años.

Para eso, la ponencia plantea las listas cerradas, lo que debilita los cacicazgos; la mezcla de elecciones legislativa y presidenciales, que probablemente ayude a que tengan más senadores no los partidos de caciques sino los que armen presidenciables fuertes; y el límite de tres periodos para estar en una misma corporación, que era una de las propuestas de la Consulta Anticorrupción que sacó màs de 10 millones de votos hace un mes.

Esas propuestas tienen su lado débil, pues si se aprueban es posible que se vean todavía más herederos políticos. Esto  ha ocurrido con frecuencia, como en el caso de la actual senadora liberal Laura Fortich, quien no tiene votos propios y llegó allí como la heredera del detenido exsenador Alvaro Ashton.

También podría afectar a figuras de opinión que lideran electoralmente partidos de oposición, como el representante por el Polo Germán Navas Talero, que lleva 20 años en el Congreso, o el senador de ese mismo partido, Jorge Enrique Robledo, quien lleva 16 años.

 

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3

El número de sufragantes 

También está en juego que haya más votantes, con dos ideas de la ponencia.

Uno es que se pueda votar desde los 16 años a partir de las elecciones de 2026 y que en las de 2022, como mecanismo de transición, sea a partir de los 17; el otro, que el voto sea obligatorio temporalmente, entre 2019 y 2027.

Ambas medidas aumentarían la cantidad de votos necesarios para pasar el umbral con el que los congresistas son elegidos y con el que los partidos mantienen o pierden su personería jurídica.

Eso cambiaría la lógica de las campañas, porque las preocupaciones de la juventud ganarían peso; porque habría más de 12 millones de personas obligadas a votar y que no lo suelen hacer (lo que crea un mercado nuevo para la compra de votos o para que los candidatos de opinión crezcan); y porque podría golpear duramente a los partidos que tienen una base estrecha, como los vinculados a organizaciones sociales concretas como iglesias o sindicatos.

 

 
4

La lógica para definir un voto

Con los cambios que propone la ponencia, está en juego la forma en la que millones de personas deciden su voto entre uno clientelista, otro más de estructura de partido (muchas veces ideológico) y uno más carismático o de opinión.

Con el reforzamiento de los partidos y la lista cerrada, la lógica clientelista de los barones electorales que consiguen votos a cambio de algo para sus electores (desde un contrato hasta plata), quedaría muy debilitada.

En contraste, se reforzarían el voto por el partido y el voto por la persona, que probablemente sea el más fuerte si se mantiene la propuesta de elegir presidente, gobernador y alcalde a través de las cabezas de lista a congreso, asamblea y concejo.

Eso porque, un presidenciable puede jalonar directamente listas al Congreso. Como demostraron los buenos resultados de la lista de la Decencia en marzo de este año cuando en paralelo Gustavo Petro estaba en consulta para la presidencia

Sin embargo, eso depende de la forma como se defina la democratización interna de los partidos y el modo como se organicen las listas cerradas que deben ser “cremallera” para que se garantice que lleguen la misma cantidad de mujeres como de hombres al Congreso.

 

 
5

El poder del CNE

En la reforma, a diferencia de la propuesta de expertos que se presentó el año pasado, no está en juego la existencia del Consejo Nacional Electoral, y ni siquiera su origen netamente partidista. Pero sí su poder.

Eso porque la ponencia de Ortega y Barreras propone que ceda una de sus funciones más fuertes, la de tumbar inscripciones de candidatos, a una nueva Corte Electoral - que a pesar de su nombre no es tan novedosa porque en esencia sería la actual Sección Quinta del Consejo De Estado, convertida en tribunal autónomo.

Esa propuesta abre la puerta a más cambios en el CNE.

 

 
6

El futuro próximo del poder político local 

Los congresistas quieren dejar lista la Reforma Política para que se aplique a las elecciones locales del año entrante, como señalaron varios senadores de la Comisión Primera en el debate de la semana pasada. Si lo logran, sus cambios podrían rebajar todo el poder local.

Es porque, al elegir alcaldes a través de las votaciones a concejo y gobernadores a través de las listas a asambleas, los mandatarios arrancarían con un apoyo sustancial en las corporaciones.

No ocurrirían casos como el de Rodolfo Hernández, que llegó a la alcaldía de Bucaramanga sin concejales y que no ha tenido casi respaldo en el concejo; o Federico Gutiérrez, de Medellín, que en la misma votación en la que sacó el 35,8 por ciento de los votos y fue elegido, solo logró que su lista al concejo sacara el 7,78 por ciento y dos de las 21 curules.

Además, como habría segunda vuelta en las gobernaciones y las 21 alcaldías de capitales con más de 100 mil habitantes si en ellas ninguna lista tuviera la mitad más uno de los votos, se armarían desde la campaña alianzas que probablemente le darían al ganador un respaldo importante en concejos y asambleas.

Todo eso, sumado a que la forma de definir alcaldes y gobernadores probablemente debilitaría la forma de votar a las corporaciones, cambiaría la lógica electoral en lo local.

 

 

 
7

La importancia de lo regional 

En la reforma está en juego la importancia de los poderes regionales.

Primero, pone sobre la mesa la posibilidad de que en Senado no se elija solamente por circunscripción nacional, sino que 70 de los 102 cupos se definan por regiones (la ponencia trae siete de ellas, con una cantidad de curules definidas según su población).

Eso le daría fuerza a las regiones, que están empezando a tener vida administrativa con las regiones autónomas de planificación, RAP, y que podrían empezar a manejar un presupuesto propio con el proyecto de ley de regiones que está a un debate de salir del Congreso.

Así, la reforma abre la puerta para que las regiones tengan una bancada propia, vida administrativa, funciones y recursos, lo que podría darles más peso político y más capacidad de hacer proyectos de impacto amplio, como pretendía pero no logro hacer la reforma a las regalías.

Encima, con la posibilidad de que los movimientos y partidos que pasen el umbral en las circunscripciones puedan volver a entregar avales en ellas, podrìan nacer partidos caribes, pacíficos o paisas que refuercen la identidad política de las regiones.

 
8

El punto de participación del Acuerdo de Paz 

La Reforma pone en juego el punto de Participación del Acuerdo de Paz, uno de los dos más atrasados en su implementación y que incluye una reforma política. La duda es si la que finalmente salga del Congreso desarrolla el Acuerdo o no.

En esencia, lo que busca la del Acuerdo es ampliar la democracia, dándole garantías a diferentes movimientos para que puedan participar en política, algo que avanza la ponencia al permitir dar avales a los partidos y movimientos que pasen el umbral en lo local.

Sin embargo, al cerrar las listas de los partidos y hacer que los partidos que tengan más curules obtengan más financiación estatal, limitaría esa ampliación.

 

 
9

El costo económico de la democracia 

Con los diferentes cambios electorales, la reforma tiene en juego la presión presupuestal de tener democracia.

Dos puntos ayudarían a reducirla: unificar las elecciones legislativas y presidenciales (la primera vuelta presidencial de este año costó 372 mil millones) y elegir el 70 por ciento del Senado en circunscripciones regionales, lo que debería abaratar esas campañas.

Pero otros tenderían a aumentarla, como las segundas vueltas en las principales capitales y para las gobernaciones. Además, una mayor cantidad de sufragantes exigirá más estructura para que voten, o el uso de consultas interpartidistas para definir las listas cerradas de los partidos. Y finalmente, para fortalecer a los partidos, les darán más plata.

Eso podría intensificar las pujas por recursos que suelen tener la Registraduría Nacional y el Ministerio de Hacienda en años electorales, que ha crecido por cuenta de las consultas populares y la polémica que produce su costo, como quedó comprobada con la liberal el año pasado y con la consulta anticorrupción hace un mes.

 

 
10

El compromiso con la participación femenina

Como en otras propuestas recientes de reforma política, en la actual está en juego la participación femenina y la posibilidad de que pase de ser un relleno en la listas a darle una relevancia real a las candidatas.

La ponencia propone que las listas cerradas sean “cremallera”. Es decir, que siempre estén intercalados hombre y mujer para garantizar que al Congreso llegue la misma cantidad de mujeres que de hombres.

 

Comentarios (4)

José Saramago ..

02 de Octubre

2 Seguidores

0.. Roy Barreras: es otro Armando Benedetti.

1.. Estoy de acuerdo c...+ ver más

0.. Roy Barreras: es otro Armando Benedetti.

1.. Estoy de acuerdo con cerrar las listas,
- pero no entiendo muy bien eso de que las cabezas de lista sean candidatos a la Presidenciales -.
2.. De acuerdo con limitar a un máximo de periodos en el Congreso.
3.. Definitivamente no se puede bajar la edad a 16 años: eso si seria una estupidez.
Y NO al voto obligatorio, y NO al voto electrónico.

José Saramago ..

02 de Octubre

2 Seguidores

4.. De acuerdo con fortalecer Partidos Políticos, acabar con el clientelismo,...+ ver más

4.. De acuerdo con fortalecer Partidos Políticos, acabar con el clientelismo,y mas presencia de la mujer.
5.. La Registraduría en el conteo de votos funciona bien. Reformar CNE si.
6.. No estoy de acuerdo en que la reforma política se aplique incluyendo las elecciones de 2019.
7.. Circunscripciones regionales al Senado,tal vez refuerce el poder regional.
¡Hay que disminuir tamaño del Congreso!

José Saramago ..

02 de Octubre

2 Seguidores

8.. El resultado del plebiscito del 2 de octubre de 2016 da legitimidad para h...+ ver más

8.. El resultado del plebiscito del 2 de octubre de 2016 da legitimidad para hacerle las reformas necesarias al acuerdo de La Habana.
9.. No estoy de acuerdo con unificar las elecciones d Congreso con las presidenciales.
10.. Hombres y mujeres con los mayores méritos para estar en la lista cerrada.

11.. La Reforma a la politizada e izquierdizada Justicia(corrida por la corrupción) es urgente.

James Alonso Piñeiro Castillo

03 de Octubre

0 Seguidores

Me parece un riesgo enorme delimitar de esta manera los partidos políticos, ...+ ver más

Me parece un riesgo enorme delimitar de esta manera los partidos políticos, sobretodo porque no existe una claridad frente a los partidos emergentes ni los de origen étnico., me parece positivo el voto obligatorio para ver si hay un despertar en la sociedad y la inclusión escalada de mujeres en las corporaciones publicas, definitivamente no a los votos en (niñ@s) de 16 años de edad.

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