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Por Juanita Vélez · 13 de Septiembre de 2018

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La Farc cerró su ‘Consejo Nacional de los Comunes’, la reunión de sus 111 directivos, con una hoja de ruta sobre el futuro del partido, que tiene como norte evitar más rupturas. Esa preocupación se nota en que su jefe, Timochenko, salió a dar una gira por los espacios de capacitación llamando a la unidad.

Detrás están los ruidos de división interna como la dura carta del excomandante del bloque Sur Joaquín Gómez o el comunicado fechado en septiembre y firmado por el Movimiento Bolivariano (uno de los brazos urbanos de la exguerrilla) y las Farc-EP que dice “no reconocemos, ni nos representa la dirección del partido de la Rosa, ni sus curules obtenidas mediante la capitulación de la organización, pues fueron los mismos que traicionaron más de 54 años de lucha”.

La Silla consiguió el documento con las conclusiones políticas del pleno, que tienen como lema  “fortalecer la unidad para construir la Nueva Colombia”. Estas son las diez decisiones gruesas para lograrlo.

 

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Crear una nueva estructura para tener más unidad

El primer punto que se discutió en el pleno fue la organización del partido. La conclusión fue crear una subcomisión ejecutiva dentro de la ya existente Comisión Nacional de Organización, para empujar toda la organización del partido.

Eso va desde hacer que las direcciones departamentales se coordinen para hacer plenos y asambleas conjuntas cada cierto tiempo, hasta resolver problemas de los espacios de capacitación como que se les fueron unos ex combatientes o se quedaron sin agua.

La subcomisión va tener un representante por región, lo que ayuda a la unidad.

Matías Aldecoa, excomandante del bloque occidental, será el encargado del Valle, Cauca, Nariño, Putumayo y Caquetá; Manuel Marín, excomandante del bloque oriental, va tener a su cargo Huila, Tolima, Cundinamarca y Bogotá; Mauricio Ramos, miembro de Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra, Acvc y de Marcha Patriótica, se encargará del Nororiente, Boyacá y Arauca; y Hubert Ballesteros, también de Marcha, se encargará del Eje Cafetero, Noroccidente y el Caribe.

 
2

Darle poder a uno de los más críticos

El pleno creó el ‘Departamento Nacional de Educación y Formación Política’ pensando en que arranque a funcionar en forma en 2019, y nombró en su cabeza a Joaquín Gómez, quien escribió una dura carta a Timochenko. Al darle ese cargo manda un mensaje de unidad, pues significa que una cosa es tener diferencias y otra que el partido se rompa.

El cargo es relevante porque Gómez estará encargado de mantener ideológicamente cohesionados a los ex combatientes a través de una escuela virtual y otra presencial de formación de cuadros políticos, una de formación de formadores y otras para formar a sus bases sociales.

 
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Darle una salida a los que están lejos

Entre las conclusiones del pleno está que “los camaradas quienes debido a riesgos de seguridad, no deban actuar abiertamente en el trabajo partidario, desarrollen su trabajo con discreción, previa autorización del Consejo Político respectivo y que verifique su actividad”.

Esta medida de controlar a quienes no vayan a reuniones ni hagan trabajo político se da justo cuando 17 de los 24 que no fueron al pleno no presentaron excusa para faltar y, entre los que sí, varios alegaron problemas de salud o seguridad.

Con esta propuesta habría un camino aceptado por todos para que Fabián Ramírez y otros, sin salirse del partido, puedan no asistir sin tener problemas. Esa zona intermedia entre hacer política en las ciudades y ante los micrófonos, y volver al monte a ‘clandestinizarse’ y desaparecer del radar del partido, abre una puerta para mantener la cohesión en medio del temor de muchos, y no empujarlos a las disidencias.

 
4

Amenazar con expulsión a los que no aparecen

La Farc dice que su comisión de Ética debe definir el futuro de los ex guerrilleros que estén “inmersos en actividades de fraccionalismo, contactando y sonsacando a militantes de las Farc para integrar estructuras clandestinas o de otra índole”.

Este es el garrote para mantener la unidad, pues significa que si se llegara a comprobar que Márquez, El Paisa, Romaña o los otros seis dirigentes de los espacios de capacitación del sur que no aparecen llegan a estar aliándose como disidencias, la Comisión podría suspenderlos e incluso expulsarlos.

 
5

Centralizar el manejo de la plata

Con la ‘Consejería Nacional de Finanzas’ de cinco integrantes, uno por región, las consejerías departamentales de finanzas tendrán un vigilante nacional. Eso hace que la plata pase a tener un manejo centralizado, que refuerza la unidad del partido.

Además, crearán la ‘Fundación Implementación de Acciones Comunes para la Paz, Fiacpaz’, para recoger las donaciones de los militantes y simpatizantes, lo que también centraliza las finanzas y unifica el partido.

Con esa misma lógica, aunque la plata que gira el Estado para financiar al partido se seguirá distribuyendo a los consejos políticos departamentales, ahora éstos tienen que llevar registros de todos los gastos, sin los cuales la Consejería Nacional no les girará más dinero.

 
6

Apostarle a la unidad internacional

La Farc decidió que el trabajo internacional va ser de ahora en adelante una “tarea estratégica para el reconocimiento del partido como fuerza política legal” y quiere crear un ‘movimiento internacional en defensa de los acuerdos’. Con eso muestra que mantenerse unidos es importaante para proyectarse con más fuerza hacia el resto de la izquierda latinoamericana.

Para eso definen que una de las tareas es ubicar a sus cuadros en puntos estratégicos del exterior, con un responsable en Europa, otro en Centroamérica, otro en el Cono Sur, otro en la parte norte de Suramérica, otro en las islas del Caribe y otro para Estados Unidos, con la idea de “establecer relaciones con los partidos hermanos para buscar un apoyo que garantice la permanencia de estos cuadros”. Con eso buscan mantener la unidad latinoamericana con los partidos que comparten sus visiones.

Además de eso, se van a mover por fuera en varios frentes. Por ejemplo, van a hacer una campaña para que los saquen de la lista de Organizaciones Terroristas de Estados Unidos y Canadá; harán plantones en las embajadas de Colombia en el exterior para denunciar los asesinatos de líderes sociales y excombatientes; y van a construir comités de solidaridad por la libertad de Jesús Santrich, Simón Trinidad y sus prisioneros.

Todo eso tiene sentido solo si mantienen la unidad, y por eso es un incentivo positivo a luchar por ella.

 
7

Poner el futuro electoral en manos de gente de todas las regiones

De aquí a un mes la Farc va a nombrar una Comisión Electoral para definir las alianzas, coaliciones y candidaturas para las elecciones de alcaldes y gobernadores del año entrante.

La comisión la integrarán los ahora congresistas Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Lozada y Marcos León Calarcá, los excomandantes Solís Almeida (era del Bloque Caribe), Efrén Arboleda (era del Bloque Oriental) y Erika Montero (era del Bloque Noroccidental); los excombatientes Amanda Ríos del Valle y Ramiro Durán del Huila; y Miguel Cifuentes, dirigente de la Acvc y de Marcha Patriótica.

Hacer una comisión centralizada para definir avales y alianzas es una muestra de su intento porque haya más unidad dentro del partido. Sin embargo, va ser muy difícil que logren concretar alianzas por el estigma que cargan, que haría costoso para un partido llegar a ese tipo de acuerdos.

De entrada, como contó La Silla Sur, no la tienen fácil en las elecciones que se vienen porque en las votaciones a Congreso, su primer termómetro electoral, solo en seis municipios (Argelia y Jambaló en Cauca, Murindó en Antioquia, San Calixto en Norte de Santander, Valle del Guamuez en Putumayo y Uribe en Meta) sacaron más del diez por ciento de la votación total de cada municipio.

 
8

Mantener la relación con sus bases

Otra muestra de que la Farc busca la unidad es que se propone mantener activa su relación con los grupos que han sido sus bases. Lo muestran cuando acuerdan impulsar la “movilización social para enfrentar las políticas antipopulares del régimen”.

Su idea es mantener la cooperación con la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana, Coccam, que es afín a la Farc y se volvió la dueña del micrófono para negociar la sustitución con el Gobierno; o hacerlo con la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina, Anzorc, a quienes impulsaron desde que se sentaron a negociar con el Gobierno y pidieron darles más autonomía.

También dicen que fortalecerán su presencia en organizaciones tradicionalmente de izquierda como la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, y la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, Fecode.

Todo eso tiende a fortalecer su trabajo político pero también a mantener la cohesión interna. Eso porque, en la medida en que esos grupos reconozcan al partido como su aliado en la movilización social, los ex combatientes tendrán una motivación para seguir en un partido que demostraría tener bases, fuerza, y seguir defendiendo las banderas que tenía la guerrilla.

 
9

Volver más atractivo ser del partido, con la bandera rural

La Farc cambiará su principal bandera, de la implementación del Acuerdo de La Habana a la reforma rural, que es la parte más transformadora y que más impacta a otros grupos sociales de ese Acuerdo. Así, buscan mantener la unidad no solo entre los demsovilizados sino con otros grupos sociales que han sido cercanos a la Farc.

Con el nuevo énfasis en que el Gobierno cumpla con el Fondo de Tierras, la creación del sistema de catastro multipropósito y con la formalización de siete millones de hectáreas, para insistir en “la reincorporación económica, política y social (...) desde la tenencia de la tierra”, amplían su discurso a asuntos que van más allá de los ex combatientes y que tiene apoyo de los expertos y otros sectores políticos.

El cambio ya se nota en que en su visita a La Uribe, en Meta, Rodrigo Londoño insistió en que el principal problema es la posesión de la tierra.

Este cambio de énfasis en el discurso les permite ampliar sus horizontes políticos hacia afuera y reivindicar las posturas históricas de la guerrilla, lo que puede ayudar a mantener la cohesión de sus miembros.Con eso pueden atraer o evitar que se vayan del partido los que no fueron combatientes y tenían cercanías con el partido. De hecho, varios de estos civiles que pertenecen a movimientos como Marcha Patriótica han renunciado porque no los atrae el discurso de Farc.

 
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Reactivar su rol ambiental para lograr una unidad más allá de los ex combatientes

Como lo hemos contado, en algunas zonas que controlaban las Farc prohibían talar árboles, cazar animales para venderlos, talar el manto vegetal de los ríos, pesar solo para vender o echar basura al agua, a través de extorsiones, que medían como ‘cupos o cuotas’, y la imposición de multas y otras sanciones para los que incumplieran.

En ocasiones lo hacían a través de asociaciones campesinas a quienes les hacían repartir ‘manuales ambientales’, como pasó con la Asociación Campesina Ambiental Losada Guayabero, Ascal-G, en el límite entre Meta y Caquetá.

En las conclusiones de su pleno dicen que van a “reactivar el trabajo de las Farc en su relacionamiento organizativo con los movimientos ambientales”.

Eso va en línea con su estrategia política recién nació el partido, que fue convertir el medio ambiente en una de sus banderas. Como le dijo Iván Márquez a La Silla, además de la implementación y la anticorrupción, “nuestro discurso va estar enfocado en la defensa del medio ambiente, que fue lo que por años hicimos”. De lograrlo, le permitiría al partido tener un objetivo programático común, contemporáneo y que eventualmente movilice votos - y ayude a la unidad.

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Flora Mercado

16 de Septiembre

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El futuro de la paz grande de Colombia depende de la estabilidad que encuentren los sectores más extremos de la izquierda en la institucionalidad democrática. Más allá de las Farc, es importante que encuentren espacio para luchar por lo que creen desde la democracia. De lo contrario, la guerra tendrá justificación. Por eso es que el anticomunismo es guerrerismo.
Sí son enemigos de la paz.

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