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Por Nohora Celedón · 03 de Septiembre de 2018

La feria de proyectos naranja hace parte de los talleres Construyendo País que hace el presidente Duque todos los sábados.

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El aterrizaje de la política de Iván Duque para impulsar la economía naranja, una de sus banderas más visibles y más propias, aún está por definir. Eso, con una imagen favorable baja y cuando apenas empieza a construir su narrativa de los pactos nacionales, le pone un reto más grande a su Gobierno.

Hacerlo no es una tarea fácil porque el Presidente puso al Ministerio de Cultura a liderar el tema a pesar de que usualmente esa cartera no tiene mayor liderazgo en el gobierno, porque requiere una coordinación institucional difícil de lograr, porque no todos los que deben participar ya tienen claro qué se hará, y porque las expectativas creadas son grandes.

Iván Duque, junto a su compañero en el BID y hoy Director de Gobierno y Área Estratégica de Presidencia, Felipe Buitrago, bautizó a las industrias culturales y creativas con el color naranja, ya que este color se asocia con la creatividad, la cultura y la identidad, según el libro que al respecto publicaron los dos.

Definir qué sectores están dentro de la economía naranja es un desafío. La Cuenta Satélite de Cultura del Dane, el referente para medir el impacto económico del sector, incluye al sector Audiovisual, Libros y Publicaciones, Educación Cultural, Diseño Publicitario, Música, Artes Escénicas, Juegos y Juguetes, Creación y Artes Visuales.

Las cifras de 2017 muestran que este sector produjo 8,1 billones de pesos al año, cerca de 1 por ciento del PIB.

Pero en el concepto de industria naranja también tiene que ver el uso de la tecnología y por esta razón entidades como la Ruta N y la Cámara de Comercio, que tienen iniciativas de promoción de la Industria Naranja, incluyen en sus programas sectores como desarrollo de software y contenidos digitales.

Según cifras entregadas la Cámara, en Bogotá y Cundinamarca hay 85.000 empresas que venden 55 billones de pesos al año, el 7 por ciento de las ventas registradas, y generan 767.000 empleos, el 15 por ciento de los puestos de la región.

La Federación Colombiana del Software, Fedesoft, dice que el desarrollo software y los servicios relacionados es parte fundamental de las industrias creativas. Y en esta área hay en Colombia 6.000 empresas.

El potencial es grande. Solo el sector de software, según estimaciones de Fedesoft, en 10 años pasó de pesar el 0,6 al 1,6 por ciento del PIB, y tiene como meta que en 2025 sea el 5 por ciento.

Entre las promesas de Duque en campaña están crear 1.400 centros Sacúdete que serían puntos de encuentro y formación para que los jóvenes participen “de los beneficios de la Economía Naranja”, promover “la industria de servicios, con énfasis en el turismo y las industrias culturales y creativas” y crear un fondo para la economía naranja, siguiendo el exitoso modelo de la ley del cine.

Además, se comprometió a impulsar la creación de Áreas de Desarrollo Naranja, unos espacios en las ciudades para desarrollar negocios creativos con inversión privada y crear el viceministerio de la economía naranja en el Ministerio de Cultura.

El trabajo para lograr eso ya arrancó, aunque está apenas empezando.

En qué van

El viceministro de cultura, David Melo, es el principal encargado de armar la política pública y su jefe, la ministra Carmen Vásquez, la responsable política y quien liderará su ejecución y coordinación.

La Silla los buscó pero nos dijeron que no darían declaraciones porque la coordinación y la política todavía está en construcción.

Mientras Vásquez no tiene trayectoria en el tema, Melo tiene reputación de saber de él. Fue director de cinematografía del Ministerio en gobierno Uribe y el encargado de  implementar la ley del cine, que los expertos ven como un éxito.

Fuentes del Ministerio nos dijeron extraoficialmente que en estos días están ajustando la política pública y que a eso han dedicado buena parte de las tres semanas que llevan en el cargo.

Sus retos son grandes. Armar una política que cumpla los compromisos de campaña implica coordinar muchos asuntos, como asuntos de propiedad intelectual que manejan la Superintendencia de Industria y Comercio y ese Ministerio, de tecnología que está a cargo del Ministerio de las TIC, de estímulos tributarios que maneja Hacienda, de cifras que define el Dane, y empresariales y promoción que tienen que ver con el Ministerio de Comercio y Procolombia.

Todos son importantes para que funcione, y permita en efecto una transformación económica donde los sectores asociados con la creatividad y la cultura tengan mayor peso en el dinamismo económico del país. Así explican dos cabezas de gremios y dos de iniciativas promotoras de las industrias naranjas que consultamos para esta nota.

Las cuatro fuentes coinciden en que se necesita información clara y cifras del sector, lo que pasa por el Dane; una política para formalizar empresas del sector, apoyar la financiación mediante líneas de crédito blandas e incentivos como las becas de creación y estímulos tributarios.

También consideran que construir centros de desarrollo de la industria en las ciudades, donde se puedan reunir artistas, gestores culturales y empresarios, y mejorar la conectividad de internet en el resto del país deben estar incluidos en el plan.

Que sea el Ministerio de Cultura el encargado de liderar la bandera naranja del Gobierno plantea un desafío adicional, porque esta cartera usualmente no tiene el nivel de influencia y de articulación en el gabinete que otras como la de Hacienda.

Además es una de los ministerios con menos presupuesto, para 2019 tiene recursos por 276.798 millones de pesos, lo que significa una caída de 18 por ciento frente al año pasado.

Entre las cinco fuentes del gobierno con las que hablamos no había aún claridad de cómo todos estos elementos iban a encajar en la política naranja y tampoco se hizo mención a la reglamentación a la ley Naranja que promovió y presentó el presidente Duque cuando era senador y que está pendiente.

A pesar de eso, la directora del Departamento Nacional de Planeación y encargada de liderar la construcción del Plan Nacional de Desarrollo, Gloria Alonso Másmela, está trabajando en la incorporación de la economía naranja que, según nos adelantó la funcionaria estará relacionada con los componentes de emprendimiento y ciencia y tecnología.

Por su parte, el Ministro de Comercio, José Manuel Restrepo nos dijo que Bancoldex se abrirá una línea de 400.000 millones de pesos para otorgar créditos del sector y que están por anunciar la emisión de unos Bonos Naranja, con los que se buscará (también a través de Bancóldex) recoger recursos para prestar a los emprendedores a través de la banca convencional. La meta es que en noviembre esté el resultado de esta emisión.

Pero para definir qué sectores deberán ser priorizados o qué tipo de empresas se financiarán es necesario que haya una lineamiento más claro sobre lo que es la economía naranja.

Todos coincidieron también en que el Gobierno lleva muy poco y en que esta coordinación toma tiempo. Mientras tanto, el presidente Iván Duque hizo varios anuncios esta semana desde el Congreso Internacional de Tecnologías de Información y Comunicación.

Dijo que habrá una exención de impuesto de renta por cinco años para nuevas empresas del sector, que generen un mínimo de empleos por definir, que creará una Alta Consejería para la Transformación y la Sociedad Digital y que en cuestión de semanas presentará la ley de modernización de las TIC.

También mostró nueve premisas para una sociedad digital.

Es posible que todo eso aterrice en los próximos meses, y le de a Duque una bandera propia más fuerte y que pueda empezar a montar resultados.

Pero mientras tanto, la bandera naranja de Duque sigue sin aterrizar en la administración.

 

 

Comentarios (1)

Graciela Melo Sarmiento

03 de Septiembre

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Este análisis debe completarse con la perspectiva del Derecho de Autor, las i...+ ver más

Este análisis debe completarse con la perspectiva del Derecho de Autor, las industrias basadas en dicho sistema legal y la entidad que lidera el tema en el país: la Dirección Nacional del Derecho de Autor; también amerita revisar la inclusión de Findeter dentro de la Institucionalidad prevista en la Ley 1834 de 2017; indiscutiblemente es una política en construcción.

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