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Por Tatiana Duque · 26 de Enero de 2017

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El regreso a la libertad de Luis Alfredo Ramos hace un mes alborotó el panorama político en Antioquia y tiene pensando a los uribistas y conservadores sobre una posibilidad de que el ex senador, ex gobernador y ex alcalde sea la carta presidencial que buscaban para pasar a la segunda vuelta presidencial.

En Antioquia muchos políticos azules o uribistas dan como un hecho que si la Corte Suprema de Justicia absuelve a Ramos de los cargos que le imputan por parapolítica, retomará el camino que lo tenía al borde de ser el candidato uribista a la Presidencia en 2013 cuando fue detenido.  

 

Regreso a la vida civil

La carrera política de Ramos paró el 28 de agosto de 2013 cuando la Corte ordenó su arresto por supuestos nexos con el paramilitarismo.

Éste se produjo a raíz de las declaraciones de los paramilitares Freddy Rendón alias El Alemán y Juan Carlos ‘El Tuso’ Sierra en el proceso en contra del ex senador Óscar Suárez Mira, en donde involucraron a Ramos.

Sierra había dicho que le había dado plata a Ramos para su campaña política al Senado en 2001. Después cambió la versión y dijo que la financiación supuestamente había ocurrido en 1997. Herrera dijo que miembros del Partido de Ramos (Alas-Equipo Colombia) se habían reunido con él.

A Sierra, extraditado a Estados Unidos, la Fiscalía lo acusó por falso testimonio en el caso de Ramos. Otro testigo en el proceso, Carlos Areiza, fue condenado a tres años de prisión por el mismo delito del paramilitar en el mismo caso, y a otro testigo más, Mauricio Palacio, le iniciarán juicio por este cargo y fraude procesal.

En diciembre de 2016, la Corte revocó la medida de aseguramiento contra Ramos pero el proceso continúa. Entre el 2 y el 6 de marzo tendrá sus alegatos finales en los que, según dijo a La Silla el ex gobernador, es en lo único en lo que se concentra.

“Cualquier decisión política que tome la tomará en abril”, dijo, a su turno, su hijo Esteban Ramos.

Sin embargo, no se ha quedado quieto y la vena política lo llama.

En diciembre asistió a misas de agradecimiento en su natal Sonsón, rodeado de simpatizantes; lo mismo ocurrió en los parques de Guarne, donde también se tomó fotos con las personas que visitaban ese municipio, y a inicios de enero estuvo en Manizales, como invitación de amigos políticos, nos dijo su hijo.

Así mismo se reunió con su antiguo equipo de trabajo en la Gobernación de Antioquia para “hacer un balance de las cosas que dejamos en funcionamiento”, según reportó El Colombiano.

En noviembre, antes de que lo dejaran libre, hubo un plantón en Medellín para exigir su libertad al que asistieron miembros de varios partidos políticos que lo apoyaron en Antioquia, como el Centro Democrático, el conservatismo y hasta Cambio Radical, lo que muestra que Ramos mantiene acogida entre diversos sectores de su región, que le servirían si decide lanzarse nuevamente a la política.

Y aunque Ramos insiste en que no está pensando en hacer política (así nos lo dijo y lo reiteró el miércoles con Vicky Dávila en La W), en los círculos políticos de Antioquia la gente con la que habló La Silla no le creen y esperan el fallo de la Corte (que podría ser en abril) para que él defina su futuro.

“Todo el mundo aquí da por sentado que se va a lanzar”, nos dijo un funcionario de la Alcaldía de Medellín que conoce la trayectoria de Ramos.

El candidato bisagra

En dos partidos en especial hay políticos que esperan que el fallo sea a favor de Ramos para que entre en el juego de las presidenciales: el Centro Democrático (donde milita su hijo el senador Alfredo Ramos y del que fue precandidato presidencial) y el Conservador (en el que hizo carrera política hasta que fundó Equipo Colombia en 1998, y después se alió con el movimiento Alas, del Cesar).

Una vez se conoció de la salida de Ramos de la cárcel la nueva dirección del Partido Conservador, encabezada por Hernán Andrade, llamó al ex gobernador “para darle una felicitación”, nos dijo el senador azul. También nos dijo que espera un encuentro con él cara a cara la próxima semana para hablar de su futuro político.

“Él ha estado militando en el uribismo pero lo queremos mucho. A él no lo descartamos, es una opción presidencial absolutamente válida”, nos dijo Andrade, quien en el Congreso y dentro de su bancada es conocido como uno de los conservadores santistas.

Según otro miembro de la Dirección Conservadora, Ramos es el “candidato bisagra” que podría abrir las opciones para una coalición con el uribismo en 2018.

“Es un tipo que puede crear una candidatura única para 2018 entre los uribistas y nosotros. Así lo vemos la mayoría de los senadores conservadores (en su mayoría santistas)”, nos dijo el directivo.

Y aunque se vería mal en el Gobierno que los santistas azules hagan alianza con los uribistas, la misma fuente nos aseguró que el poder del presidente Juan Manuel Santos entre los políticos conservadores afines a él terminará en junio, cuando finalice el trámite del fast-track e inicie la campaña presidencial.

“Ya él (Santos) va en la recta final. A partir de junio es sálvese quien pueda”, aseguró.

Y como contamos el principal objetivo conservador es encontrar un candidato que le permita llegar, por primera vez en muchos años, a la segunda vuelta presidencial, sin importar que el aspirante también tenga el apoyo uribista. Y Ramos cumple con esa descripción.

En primer lugar porque es un político con amplia trayectoria. Fue alcalde de Medellín entre 1992 y 1994; Gobernador entre 2008 y 2011; Senador entre 2002 a 2006;  Embajador ante la OEA de Pastrana y ministro de Comercio de Samper (como cuota conservadora).

Lo conocen los conservadores y lo describen como conciliador y con capacidad de ejecución, “no le fue mal en su Gobernación”, nos dijo un político local.

Además porque Ramos dentro de los azules era parte de la corriente del unionismo, el ala más central del conservatismo, que puede atraer votantes que no sean de la extrema derecha que representaría Alejandro Ordóñez dentro del Partido, si éste también decide lanzarse.

Y los conservadores han barajado ese plan de aliarse con el uribismo desde hace cuatro años.

En 2013, antes de su detención, Ramos puso como condición para ser aspirante uribista que el Centro Democrático tuviera una consulta popular para definir candidato. En ese momento el contrincante más fuerte era Pacho Santos y Ramos no hacía parte del conservatismo, pero la entonces dirección azul (que encabezaba Omar Yepes) dijo que no descartaban una unión con el uribismo, para impulsar a Ramos. Una semana después de esta declaración, el ex gobernador fue detenido.

Ahora los planes de una unión no solo suenan para los conservadores, sino también para la dirigencia antioqueña uribista.

El director regional del Centro Democrático en Antioquia, Fabio Valencia Cossio (quien volvió a acercarse a Ramos en 2013 luego de que estuvieran en bandos contrarios en las elecciones regionales de 2011), nos dijo que Ramos tiene muchos méritos para volver a la política y que serviría en las huestes uribistas, de las cuales “no se ha salido”, dijo.

Además de que los Ramos tienen a uno de ellos en su Partido, una base del uribismo en Antioquia es ramista y estaría dispuesta a hacerle campaña a Ramos, si la Corte lo permite.

“Nadie puede decir que Ramos haya hecho algo ilegal. La gente lo ve como una víctima”, nos dijo un político de Bello que sabe de la trayectoria del ex gobernador y su influencia en el departamento.

Si lo absuelven después de tres años en prisión, Ramos encarnaría mejor que nadie la idea uribista del perseguido judicial por ser cercano al expresidente Uribe.

En contra de Zuluaga

En ese escenario, el precandidato uribista más perjudicado sería Óscar Iván Zuluaga.

Zuluaga es cercano al uribismo antioqueño por el lado de Valencia Cossio, con quien compartió las directivas del Partido y además gabinete con Uribe, y de todos los precandidatos uribistas, es el que más simpatías genera entre los paisas porque lo ven como el más cercano al ex presidente dado que fue su candidato en 2014.

Pero, tres fuentes antioqueñas nos dijeron que entre el grupo de políticos que están apoyando a Zuluaga hay varios que son de “corazón ramista”.  Por ejemplo, el ex candidato a la Alcaldía de Bello, Óscar Andrés Pérez; Carlos Betancur, ex alcalde de Itaguí y la diputada uribista Ana Cristina Moreno.

Ésta última, quien fue secretaria de Planeación de Ramos, nos dijo que “muchos estarían deseosos de apoyarlo (a Ramos) si se lanza”.

Además, lo ha acompañado en recorridos regionales donde la gente “le anima a que se lance, pero él dice que hay que esperar y que en donde pueda le va a servir al país”.

“Cuando Luis Alfredo lanzó la candidatura en 2013, a los 15 días tenía equipos en 14 departamentos. Y esos se fueron con Zuluaga cuando lo capturaron”, nos dijo un periodista local.

“En Antioquia, sin Uribe, Zuluaga no tiene cómo”, nos dijo el político de Bello.

Hasta que llegue abril, fecha que la misma familia Ramos pone para definir su futuro, el regreso del barón político estará pendiente. Pero mientras la Corte Suprema de Justicia toma la decisión final, el nombre de Ramos ya entró a formar parte de los cálculos del 2018.

Comentarios (2)

José Saramago

26 de Enero

1 Seguidores

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José Saramago

29 de Enero

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