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Por LaSillaVacia.com · 12 de Mayo de 2019

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La bomba que a principios de mes soltó el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, sobre la supuesta cooptación de universidades públicas por parte de organizaciones clandestinas vinculadas al ELN y a las disidencias de las Farc, no es tan clara y el fenómeno de infiltración (que sí es cierto) ni siquiera se da de la misma manera en todas las instituciones.

Así lo estableció La Silla tras hablar con 52 fuentes que conocen las dinámicas de los grupos clandestinos de 10 universidades públicas de Antioquia, Bogotá, Nariño, Valle, Santander, Norte de Santander y Córdoba en las que la Fiscalía dijo haber detectado esos fenómenos, que fueron puestos sobre el tapete por el Fiscal pocos meses después del paro estudiantil y a días de los fuertes disturbios que, particularmente en Bogotá, se presentaron en las protestas del pasado 25 de abril.

Lo que dijo el Fiscal

Lo que dijo la Fiscalía en un comunicado es que tiene “abundante evidencia” sobre la intención de Gentil Duarte, líder de la disidencia más grande del país (la Fiscalía calcula que son unos 300 hombres), de meterse a 10 universidades públicas con ayuda de Iván Mordisco, quien trabaja con Duarte.

Y eso lo sustenta, sobre todo, con las capturas en el Meta de dos hombres, alias ‘Alejandro’ (que fue compañero en las Farc de 'Rodrigo Cadete', otrora hombre fuerte de Duarte que murió este año en un operativo de la Fuerza Pública) y ‘Lenin’, quienes estarían haciendo ese trabajo.

Según la Fiscalía, los encargados de infiltrar las universidades por orden directa de Duarte eran Diego Camilo Beltrán Márquez, alias ‘Alejandro’ y Lenin Vargas Perdomo, alias ‘Lenin’. La historia para llegar a ellos comenzó en febrero, en el operativo del Ejército y la Fiscalía en el que dieron de baja a Rodrigo Cadete, el enlace de Duarte en su proyecto de unificación de las disidencias de las Farc. En ese operativo, además del estuche de gafas que encontró la Fiscalía y que supuestamente era de ‘Alejandro’, La Silla supo que también encontraron su cédula. Desde ese momento comenzaron a hacerle inteligencia. ‘Alejandro’ era un excombatiente del frente 27 que, como contamos en La Silla Sur, operaba en el Meta y había comandado Cadete por años. Aunque ‘Alejandro’ alcanzó a estar en el Espacio de Capacitación de ‘La Cooperativa’, en Vistahermosa (Meta), lo abandonó justo después de que se conoció la noticia de que Cadete se le había volado a sus escoltas para engrosar las filas de Gentil Duarte, en octubre de 2017. Precisamente porque se conocieron en tiempos de guerra, y porque eran del mismo frente, es que la Fiscalía asegura que ‘Alejandro’ entró a la disidencia como coordinador político y explosivista de Cadete, y que desde esa posición arrancó a ser el enlace de la disidencia para infiltrar tres universidades públicas en Bogotá: la Pedagógica, la Nacional y la Distrital. “La información que tenemos es que alias ‘Alejandro’ entraba como Pedro por su casa a esas universidades y comenzó a hablarse con personas adentro para difundir el pensamiento fariano”, le dijo a La Silla una fuente judicial que lo sabe de primera mano. Esa fuente nos detalló que, bajo la sombrilla de un grupo llamado ‘Movimiento Estudiantil Patria Socialista’, alias ‘Alejandro’ arrancó el trabajo dentro de las universidades. Ese mismo rol de infiltrar las universidades, según la fuente, lo jugaba ‘Lenin’, pero en la Universidad de la Amazonía en Florencia (Caquetá) y en la Universidad Surcolombiana de Neiva (Huila). ‘Lenin’ era el coordinador político y de masas, pero la Fiscalía tenía más información al momento de la captura de ‘Alejandro’ y, según supimos, cuando llegaron a capturarlo, ‘Lenin’ estaba con él. Tanto a ‘Lenin’ como a ‘Alejando’ les atribuyen hechos como el ataque con fuego a dos policías al frente de la sede de RCN radio en noviembre del año pasado.

La Silla supo que ‘Alejandro’ firmó el martes de la semana pasada un preacuerdo con la Fiscalía, lo que quiere decir que aceptará su participación en algunos de estos hechos y entregará información a cambio de algún beneficio.

La Fiscalía también anunció que adelanta más investigaciones por infiltración en universidades de Santander, Bogotá, Pereira, Nariño, Tolima, Cali, Atlántico y Cúcuta.

Además porque las disidencias y el ELN, según ese organismo investigador, tendrían vínculos con el grupo conocido como JM-19, que últimamente ha protagonizado actos violentos en protestas estudiantiles.

Pero, tras nuestro mapeo, no es claro ni que el JM-19 responda en cada universidad a las disidencias o a los elenos ni que, incluso en los casos de grupos clandestinos que se identifican con Farc, éstos tengan necesariamente conexión en todas las instituciones con las disidencias armadas. 

Disidentes sí, pero no necesariamente armados o con Duarte 

Una primera alarma sobre grupos disidentes con presencia en universidades se dio en agosto del año pasado, cuando unos 15 encapuchados hicieron una parada en la Plaza del Che de la Universidad Nacional en Bogotá y cuestionaron a los líderes del partido Farc por haber firmado el acuerdo de paz. Al tiempo, se identificaron como integrantes de las Farc.

Por esos días circuló un documento con una narrativa similar que propendía por revivir el Partido Comunista Clandestino Colombiano (PC3), que fue una estructura clandestina de las Farc como guerrilla y en teoría debió desaparecer cuando entregaron las armas.

Eso, como contamos en La Silla, evidenciaba la división que hay en el partido Farc entre quienes le apuestan a seguir con el acuerdo y quienes consideran que el Estado los engañó.

Sin embargo, también contamos que las autoridades no tenían evidencia de una relación entre estos grupos y las disidencias armadas, como las de Gentil Duarte y Mordisco, que es lo que ahora dice la Fiscalía a partir del caso de alias ‘Alejandro’.

Como parte de la reportería que hicimos para esta historia, constatamos que aunque hay grupos clandestinos que dentro de las universidades siguen identificándose como las Farc, no es claro que respondan a órdenes de disidencias armadas.

Quienes se identifican como farianos, por ejemplo, en los disturbios del 3 de abril en la Universidad del Valle circularon dos panfletos a nombre de las Farc.

Uno decía: "así como hay quienes prefirieron bajar los brazos, estamos quienes sabemos que el único camino posible nos llama a continuar. Por eso hoy estamos aquí, lamentando el trato de guerra que se le da a la Minga Social (...) El Ejército del Pueblo (como también se hacían llamar las Farc) conoce el día de su nacimiento, pero sabe que no hay final en el horizonte".

En esa Universidad nos dijeron que hay exintegrantes de la guerrilla que hacían trabajo político como parte del desaparecido Movimiento Bolivariano y que siguen defendiendo la lucha armada, pero ninguna de las fuentes que conocen esos grupos por dentro nos confirmó que respondan a una disidencia armada como la de Duarte o las del norte de Cauca.

En la Fiscalía una fuente que conoce de cerca las investigaciones le precisó a La Silla que la información que tienen es que las personas encargadas de las infiltraciones (las que le responderían a Gentil Duarte o a Mordisco) “entran a la universidad, dan charlas sobre la filosofía fariana y la lucha contra el Estado”, pero que aunque saben que el grupo base por universidad es de entre tres y cuatro personas de las disidencias, no tienen clara la magnitud de la infiltración.

Es decir, no está claro más o menos cuántos estudiantes por cada universidad pertenecen a estos grupos, pese a que en su comunicado el Fiscal no matizó cuando afirmó que se trataba de una "estrategia criminal" en las principales universidades públicas del país.

Con la presencia del JM-19 pasa algo similar: a pesar de que su presencia se ha notado más últimamente y coincide con la coyuntura en la que la Fiscalía hace estas denuncias, la ambigüedad con la que ha actuado no permite establecer que si efectivamente tiene vínculos con disidencias eso sea en todo el país, y de hecho genera dudas entre los propios estudiantes respecto a que no sea un grupo clandestino más de izquierda, sino que esté creciendo para sabotear al movimiento estudiantil.

El enigma del JM-19

El grupo clandestino Juventudes M-19 (JM-19) no es nuevo, aunque en algunas universidades apenas lo están conociendo. A pesar de la alusión que hace en su nombre a la exguerrilla del M-19, su orientación ideológica no es clara.

En sus redes sociales dicen que nacieron en 2009 (finales del segundo gobierno de Álvaro Uribe), y así lo confirmaron nuestras fuentes en Bogotá (donde hace presencia sobre todo en la Pedagógica y la Distrital), y en las universidades de Antioquia y Valle. En la Universidad de Córdoba le dijeron a La Silla que está, al menos, desde 2015.

Sin embargo, en las universidades del Cauca y de Nariño las fuentes consultadas nos dijeron que surgieron más o menos desde finales de 2018, y en ambas han protagonizado actos violentos desde entonces.

Mientras tanto, en las universidades de Pamplona (Norte de Santander) y en la Industrial de Santander (en las que el ELN ha tenido una presencia histórica) al JM-19 lo vieron aparecer apenas entre febrero y marzo de este año, pero no con actos violentos sino en redes como Facebook y colgando banderas y con grafitis.

En la Universidad Tecnológica de Pereira, donde la Fiscalía dice que tiene presencia, las seis fuentes con las que hablamos coincidieron en que hasta ahora allí no han escuchado hablar de ese grupo.

Aunque ha habido espacios en los que reivindican las banderas que tuvo el M-19, como en la Universidad de Nariño a finales del 2018, testimonios que recogimos en las universidades Nacional y Distrital de Bogotá, la de Antioquia, la Unicauca y la de Nariño coinciden en que no son claras sus reivindicaciones políticas.

Lo anterior incluye los supuestos vínculos con el ELN o las disidencias de las Farc, que es lo que afirma la Fiscalía.

Su motivación, coincidieron dos líderes estudiantiles de la de Antioquia, es hacer presencia en las movilizaciones que le ha tocado enfrentar al actual Gobierno, como la Minga y el paro estudiantil.

“Reparten panfletos sin postura ideológica. Tiran piedras y papas bomba y denuncian cualquier cosa: reivindican cualquier muerto o una fecha”, nos dijo uno de ellos. “No sabemos qué piden. Tenemos una duda gigantesca sobre cuáles son sus banderas”, reiteró un líder estudiantil de la Universidad Distrital de Bogotá que pidió reserva por seguridad.

Éste líder, que hace parte de la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior, nos contó que durante la Minga en el Cauca estaban en una asamblea en Unicauca y de pronto el JM-19 empezó a tirar papas bomba en la calle. Cuando los abordaron a preguntarles qué pedían, no les quisieron explicar.

Hasta ahora, al JM-19 lo ha caracterizado un comportamiento particularmente violento, que es algo que a la Fiscalía le llama la atención. De acuerdo con una fuente cercana a estas investigaciones, “los estudiantes tiraban la papas bomba y no pasaban de eso, pero ahora se han ido desbordando en actos terroristas. Lo nuevo es ese escalamiento en la violencia”.

Ejemplos de eso es que en Montería, el 24 de enero en una protesta, encapuchados con elementos alusivos al JM-19 quemaron una buseta de transporte público. El 17 de marzo en Popayán encapuchados de ese grupo atacaron un bus y una estación de Policía. Y el 3 de abril de este año otros encapuchados con esas siglas intentaron quemar un bus del MIO en Cali, lanzaron un artefacto explosivo apuntando a un helicóptero y una papa bomba a la entrada del centro comercial Unicentro.

De nuevo, ninguna de las fuentes de dentro de las universidades con las que hablamos nos confirmó que tuvieran vínculos con disidencias armadas, pero se mantiene una duda general sobre quiénes lo integran.

Una fuente que conoce la movida de los grupos clandestinos de las universidades Nacional, Distrital y Pedagógica en Bogotá nos dijo que ahí sí hay integrantes que se identifican como farianos, pero no son todos.

En la de Antioquia nos dijeron que es probable que lo integren miembros del PC3 y de otros grupos históricos que han estado en esa universidad, pero también negaron cualquier relación con disidencias armadas. Es decir, puede que parte de ellos sean disidentes de alguna célula de las Farc, pero nadie nos habló de posibles articulaciones con las disidencias al mando de Gentil Duarte o de Iván Mordisco. Tampoco con el ELN.

Para el Director del Observatorio de paz del Valle, Wilson Reyes, el JM-19 "es un grupo no armado que hace política desde la clandestinidad. Usa la fuerza, pero son grupos propios de la universidad; no son infiltrados, sino que asumen prácticas violentas contra el Estado", le explicó a La Silla.

Un líder estudiantil de la Universidad Distrital de Bogotá y una fuente que conoce las movidas de la Nacional en la capital, sin embargo, hicieron énfasis en que algunos hechos en los que ha participado el JM-19 se salen de las lógicas que han usado los grupos clandestinos para realizar actos violentos.

Por ejemplo, “salir a tirar papas bomba en contextos donde se sabe hay mucha inteligencia, como hace dos meses en la Minga”, o ir hasta la noche con los tropeles contra el Esmad, como ocurrió hace casi un mes en la Nacional, a pesar de que siempre se ha intentado no hacerlo porque de noche los estudiantes son más vulnerables ante la Policía.

“Por eso yo creo que ese grupo es mixto”, nos dijo la fuente de la Distrital. “Puede que haya estudiantes y gente de izquierda, pero puede que haya gente del Estado que busca hacer sabotaje y los estudiantes ni siquiera sepan”.

Esa fue una hipótesis que también nos planteó una fuente de la Universidad de Antioquia.

Así, mientras la Fiscalía considera que el JM-19 es un vehículo para infiltrar las universidades de grupos armados, la ambiguedad y poca claridad de su naturaleza, y las particularidades de cada centro universitario, están generando cuestionamientos al ente acusador dentro del movimiento estudiantil.

Entre estudiantes y profesores consultados hay dudas y críticas respecto a que esta denuncia termine siendo una fuente de desprestigio para el movimiento.

Más teniendo en cuenta que el Fiscal suelta la bomba justo cuando el uribismo arrecia su discurso contra algunos sectores de educadores y estudiantes (por ejemplo, los que participaron en el paro), como cuando el expresidente y senador Álvaro Uribe aseguró que a los estudiantes los profesores “les retuercen el cerebro”

Ejemplo de los temores que tienen por lo que pueda generar el anuncio de investigaciones del Fiscal fue lo ocurrido con dos estudiantes y un egresado capturados el 3 de mayo pasado por su presunta participación en los disturbios del 17 de marzo en Popayán en los que participaron presuntos integrantes del JM-19, el juez ante el que los llevó la Fiscalía para acusarlos de terrorismo y asonada los dejó libres por falta de pruebas (la Fiscalía ya apeló).

Una fuente directiva de la Universidad Industrial de Santander que pidió reserva para evitar inconvenientes, nos contó que tenían desconcierto por las declaraciones del Fiscal sobre las infiltraciones, debido a que no conocían reportes internos: “Se le fue la mano, es apresurado asegurar eso”.

En medio de la poca claridad de este nuevo capítulo sobre la presencia (que no es nueva) de grupos armados en las universidades, por ahora es claro que aumenta el reto de la Comisión de la Verdad, que ya dijo que este será uno de sus temas. 

Comentarios (4)

José Saramago ..

12 de Mayo

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El “99.9%” de los estudiantes de universidad publica son estudiantes, van ...+ ver más

El “99.9%” de los estudiantes de universidad publica son estudiantes, van es a lo que van, que es a estudiar. El que haya sido estudiante, de universidad publica, sabe que SÍ HAY INFILTRACIÓN de estos grupos, y no necesariamente de forma armada, y se sienten mas en las marchas(yo participe en tres marchas). Yo estudie en universidad publica y se que eso es así, y se mezcla eso con el microtrafico.

José Saramago ..

12 de Mayo

3 Seguidores

La orientación política-ideológica del JM-19 se asocia mas a lo que represe...+ ver más

La orientación política-ideológica del JM-19 se asocia mas a lo que representa el petrismo (o sea nada; en Venezuela era como asociar los colectivos “del pueblo” con Chavez).
¿que el JM-19 no tiene una intención clara?, por supuesto que si: incendiar el país, generar caos, transformar el odio y la ignorancia en destrucción, y que mejor fuente de eso que con la ira o ingenuidad de los mas jóvenes.

Alvaro

13 de Mayo

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Declaraciones irresponsables, como la del fiscal, es la forma mas eficiente de...+ ver más

Declaraciones irresponsables, como la del fiscal, es la forma mas eficiente de colgarles la lapida a los activistas que actuan en contra del gobierno y dentro de la egalidad. Si le falta gasolina para el incendio lea a Saramago y el corifeo de adoradores del uberrimo

Ronald-T

12 de Mayo

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De yihadistas o de marcianos lo cierto es q esa infiltración siempre ha exist...+ ver más

De yihadistas o de marcianos lo cierto es q esa infiltración siempre ha existido, realdiad q minimiza el texto q se empeña en buscar huellas exfarianas Es una tradición, y lo sabemos los q nos formamos en colegios y universidades públicas. como también q solemos negarlo, aun la gran mayoria q no participa, Y es tambien tradicional que docentes y directivos lo nieguen, para mejor clima interno

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