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Por Mariana White Londoño · 09 de Abril de 2020

Urgencias del Hospital General de Medellín.

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Para que no suceda lo que se ha visto en España, pacientes en el suelo en un hospital colapsado, el Hospital General de Medellín, el centro hospitalario público al que se prevé llegarán más casos graves de coronavirus en Antioquia, se prepara desde hace dos meses. Incluso antes de que comenzara el conteo de infectados en Colombia, sin prisa pero sin calma. 

 

El Hospital General, ubicado en el Centro de Medellín, es el hospital público de alta complejidad con más capacidad para atender pacientes críticos en Antioquia. Los otros dos son el Hospital La María, en el barrio Castilla de Medellín; y el Hospital Manuel Uribe Ángel, en Envigado.

Antes de arrancar la pandemia, tenía una capacidad instalada de 23 camas de cuidados intensivos (UCI) de adultos y 253 camas generales de adultos, con una ocupación del 95 por ciento. 

Es allí donde llegan los casos más complicados de toda la ciudad. También hay otros, pero son privados. Y es a este donde llegan los pacientes de EPS subsidiadas en Medellín.  

Cuando la enfermedad aún no salía de Europa, instalaron un lavamanos en el hall principal con dispensadores de alcohol glicerinado, como prevención y como un ‘recorderis’ para que todos los que entraran usaran de manera adecuada los que hay por todo el hospital.

Su experiencia en este asunto no es nueva. En el 2015, y por primera vez para un hospital colombiano, se ganaron el Premio Latinoamericano de Excelencia en Higiene de Manos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un reconocimiento honorífico.

Con la limpieza empezaron a ser más rigurosos, revisando, por ejemplo, que el personal del aseo tuviera las botas adecuadas, y también con la desinfección de suelos y paredes. Además, implementaron un mayor control en el uso de elementos de bioseguridad en Urgencias, UCI, y en general, donde el personal de salud pudiera tener contacto con personas infectadas.

Previendo que los tapabocas están escasos en Medellín y puede haber un desabastecimiento de mascarillas N95, el Laboratorio de Cocreación del Hospital General de Medellín (conformado por la Universidad CES y la EIA); y con la ayuda de Familia, Seguros Generales Suramericana, Representaciones Henao Ltda. y Ultrabordados, desarrolló una mascarilla protectora de alta eficiencia de filtración, reutilizable y con filtro intercambiable.

Hasta el momento, según el Hospital, no han tenido ningún paciente hospitalizado por covid-19, aunque desde que apareció el primer caso en Antioquia el 9 de marzo, han surgido aquí y allá rumores infundados dentro del hospital de que llegó algún infectado.

“Dicen que llegó un caso con todos los síntomas, que es casi seguro. ¿Y la prueba?, ah, no, es que se demora”, nos cuenta una persona que trabaja en el Hospital.

“Cuando te dicen ‘ese paciente está allá’ (un caso sospechoso de coronavirus), se genera cierta ansiedad y temor entre los empleados, pero después nos tranquilizamos y pensamos ¿dónde quedaron las tuberculosis, una cándida o enfermedades mucho más peligrosas?”.

Es que el covid-19 no es la patología más grave que hayan atendido en el Hospital General de Medellín. Lo que preocupa es que puede llegar a colapsar el sistema de salud.

Las adecuaciones, para estar listos

Desde que se registró el primer contagiado en Medellín, comenzaron a adecuar la infraestructura para recibir pacientes. 

El octavo piso de la torre sur, que hasta ahora había prestado servicios tanto de UCI como de cuidados especiales (UCE), quedó solo para pacientes con problemas respiratorios en estado desde moderado a severo, con 30 camas UCE. 

Y, a la UCI del segundo piso de la misma torre, llegarán los pacientes críticos de coronavirus y con infecciones respiratorias agudas (IRA).

Esto hace parte de un proyecto para incrementar la capacidad de atención del coronavirus con dineros de la Alcaldía (7 mil millones) y del Hospital (11 mil millones), para quedar con 316 camas generales, 48 camás UCI de adultos y 30 UCE de adultos, con todo lo que esto implica: ventiladores en el caso de las UCI, computadores, monitores, mantenimiento y personal, entre otros.

Y 12 camas UCE adicionales, del área de cardiología, también podrán usarse para atender el covid-19.

El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, mostró el viernes que ya contaban con algunos de ellos:

Cuando terminen de llegar todos los equipos previstos, Antioquia quedará con un total de mil camas UCI instaladas, en un lapso de hasta 30 días, según lo que nos dijo Luis Gonzalo Morales, Gerente del Coronavirus para Antioquia.  

Esto implica prácticamente doblar las camas que existen hoy (555 camas UCI) en el departamento, la mayoría en el Valle de Aburrá, con más de 430, y la ocupación varía entre el 70 y 90 por ciento. 

Contemplan la posibilidad de usar las camas generales para atender pacientes de covid-19, en un eventual desborde de capacidad hospitalaria en Antioquia, pero esperan que no suceda.

Las pre-ocupaciones

Como la mayoría de hospitales públicos en Antioquia son de mediana y baja complejidad, es decir, no cuentan con los recursos necesarios para atender pacientes en estado crítico, el Hospital tenía planes, hasta el viernes pasado, de usar un local contiguo de 2 mil metros para albergar entre 500 y 800 pacientes con sospecha de coronavirus, de ser necesario.

Sin embargo, en la visita que les hizo el alcalde Quintero el viernes, les dio la noticia de que el Hospital General de Medellín será la entidad que opere la clínica Saludcoop de la 80 cuando esté lista, en el suroccidente de la ciudad. 

Esta, de 22 mil metros, fue cerrada definitivamente hace casi año y medio por la Secretaría de Salud de Antioquia, por las deficiencias en los servicios, y este 27 de marzo tomada por la Alcaldía en comodato para comenzar a acondicionarla y atender la pandemia.

Así que los 100 catres y 150 pipetas de oxígeno que el Ejército les había prometido, después de su solicitud de ayuda para comenzar a acondicionar el local, seguramente, dicen del Hospital, irán a la clínica, o para los hospitales que la Alcaldía y la Gobernación piensan montar en el centro de convenciones Plaza Mayor, en el Estadio Atanasio Girardot y/o en la Universidad de Antioquia. 

Aunque no descartan el uso del local, prestado por Comfama, como bodega o como resguardo para el personal. 

Mientras aumenta la demanda, la dinámica en la sala de Urgencias del Hospital, en la parte posterior, comenzó a cambiar: acordonaron dos de las tres entradas vehiculares y, hasta ahora, el triaje sigue funcionando adentro, pero la idea es montar unas carpas afuera donde se realice una especie de pre-triaje para separar a los pacientes con covid-19.

¿Usted viene por afección respiratoria? para la izquierda, ¿usted por una fractura? para la derecha”, nos explica uno de los empleados del Hospital.

El Hospital General tiene alrededor de 1500 médicos, enfermeros, auxiliares médicos y especialistas que trabajan diariamente y que están en capacidad de atender a los enfermos. Y dentro de los 300 administrativos, hay una parte de profesionales de la salud, que se dedicaron a labores administrativas, pero pueden suplir necesidades en algún momento si los llegan a necesitar ante un pico de pacientes.

Con esto en mente, están capacitándolos a todos: antier, sobre cómo usar los equipos de bioseguridad; la semana pasada, cómo intubar un paciente.

Y con los residentes de la Universidad CES, preparan una línea de atención telefónica para gente que quiere consultar sobre el covid-19, para que los estudiantes puedan apoyar desde sus casas, en un principio. 

Lo financiero

El presupuesto de esta entidad pública descentralizada, propiedad del Municipio de Medellín, es de 245 mil millones de pesos para el 2020. Las EPS y el Estado le adeudan  390 mil millones de pesos, poco, comparado con la cartera de otros hospitales de Antioquia.

Sumada, la cartera de los 123 hospitales públicos del departamento asciende a 1.2 billones de pesos, y la preocupación en el Hospital General es que los enfermos graves con EPS subsidiadas les lleguen ante la incapacidad de otros centros hospitalarios de hacerlo.

“Si al Hospital le pagaran esos 390 mil millones de pesos, tendría cómo afrontar cualquier situación de pandemia que se pueda producir, con recursos propios”, explica la oficina de prensa del Hospital. 

Esperan estar dentro de los beneficiarios de 2.1 billones de pesos que anunció la semana pasada el ministro de Salud, Fernando Ruiz, que enviará entre abril y mayo para que hospitales públicos y privados tengan liquidez y no acumulen una mayor cartera.

En todo caso, el 2019 fue un buen año. El Hospital General recibió 8.900 millones de pesos y, este año, otros 15.215 millones por el Acuerdo de Punto Final, mediante el cual el Gobierno saldó deudas del sistema de salud, lo que les da un mayor flujo de caja.

Por primera vez, el Hospital cerró con superávit: 175 mil millones de pesos que pensaban recaudar el 31 de diciembre, lo hicieron el 10 de noviembre. 

Por eso sienten que están listos para atender la primera tanda de contagiados, aunque con un nuevo gerente, que lleva menos de dos meses, pues el anterior fue destituido por la Procuraduría en enero por un contrato irregular.

Sin embargo, no están seguros de que tengan suficiente dinero para afrontar una avalancha de pacientes si el virus se dispara.

El Hospital General de Medellín solo ha recibido ayuda oficial de la Alcaldía (los 7 mil millones del proyecto de ampliación de unidades UCI y UCE) y nada del Gobierno Nacional para enfrentar el coronavirus. 

Aunque el Presidente Iván Duque les envió una carta a los directores y gerentes de las IPS del país hace dos semanas diciendo que el Ministerio de Salud se pondría en contacto para enviarles recursos. Hasta el cierre de esta historia, el Hospital General de Medellín no ha recibido esa llamada.

CONTEXTO

Columna

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06 de Abril de 2020

Violencia y cuarentena

<p>Como es común al cierre de cada mes, las autoridades de las principales ciudades de Colombia han dado a conocer cifras y estadísticas del comportamiento de los principales delitos que nos afectan como ciudadanos en nuestro día a día. Sin duda alguna, marzo fue un mes interesante de reducción en la mayoría, pero aún más interesante ha sido el comportamiento a la baja durante las semanas de cuarentena que hemos experimentado. Y si bien algunos han querido izar bandera con estos datos, una mirada más sensata nos obliga a aceptar que hoy no tenemos manera de compararlos con nada previo (esta situación es única) y que, por lo mismo, deberíamos abrir más los ojos para identificar los cambios, el momento y lo que puede pasar.</p>

<p>En efecto, los delitos de alto impacto bajaron drásticamente durante el tiempo que lleva la cuarentena. Según cifras entregadas por la Policía Nacional, en comparación con el mismo periodo del año anterior hubo una reducción nacional del 70 por ciento&nbsp;en todas las tipologías de hurto.</p>

<p>Ahora bien, no es una cifra que sorprenda ni deba enorgullecer a nadie. El delito de hurto, cualquier sea el bien afectado, ocurre en su gran mayoría en las calles y en el espacio público, justamente ajenos a nuestra cotidianidad durante los tiempos del virus. Incluso el hurto a residencias ofrece un comportamiento diferente, pero por la relación inversa de la cuarentena. Para este caso, la mayoría de hurtos en esta modalidad se ejecutan en residencias vacías y se concentra en fines de semana, situaciones ambas de las que carecemos: hoy –casi- todos estamos en casa y salir de paseo un fin de semana lleva varios días sin ser una verdadera opción –para la mayoría responsable.</p>

<p>Si bien hay excepciones que deben preocupar a las autoridades, como lo denunciado por líderes de Belén en Medellín sobre atracos en residencias perpetrados por grupos criminales, y situaciones de saqueo en casos muy particulares del territorio nacional que fueron atendidos por la Policía, la disminución es una realidad que seguramente veremos con más claridad a final de abril cuando las cifras estén realmente consolidadas.</p>

<p>En el mismo sentido se evidencia un menor número de homicidios. De hecho, para el tiempo de cuarentena la Policía indica una reducción de más del 50 por ciento&nbsp;en todo el país, que se suma a un dato de la mayor relevancia y totalmente vinculado: 80 por ciento&nbsp;menos riñas en las calles de nuestro territorio. De nuevo, como cuando nos llevamos la mano a la sien cuando algo nos preocupa, la explicación está en el encierro. Gran parte de este delito, superando en las ciudades capitales el 90 por ciento&nbsp;sin importar la modalidad, ocurre en las calles y en el espacio público.</p>

<p>La pregunta ahora es ¿qué va a pasar después? Cuando el comportamiento de un delito obedece a&nbsp; asuntos absolutamente ajenos a las acciones institucionales de persecución del crimen y de sus responsables, y está mediada por circunstancias públicas como la cuarentena y algunas oscuras que seguramente no conocemos (la GDO La Sierra reforzando el mensaje de Stay Home, por poner cualquier ejemplo), el movimiento del mismo cuando las circunstancias cambien tiene que seguir siendo una preocupación que debe atenderse y sobre la cual debe haber preparación.</p>

<p>No podemos perder de vista una realidad a la que nos vamos a seguir viendo enfrentados. La violencia y su naturaleza no se desaparecieron en la cuarentena, se encerraron. De hecho, y volviendo a los datos, según información oficial se registró un aumento de más del 90 por ciento&nbsp;en el número de llamadas a la línea de atención a mujeres 155 en todo el país durante lo que llevamos en la medida, la mayoría de los casos por asuntos de violencia intrafamiliar.</p>

<p>En materia de seguridad y convivencia no podemos seguir señalando únicamente al movimiento de cifras, sino de manera definitiva a las causas y los problemas arraigados que tiene que resolverse de manera contundente. Y si bien el papel que juegan las autoridades y organismos de seguridad y justicia es trascendental, a veces olvidamos que el delito y la violencia suceden en el seno de lo que somos como sociedad.</p>

<p>Este tiempo de encierro nos debe servir, más que para reducir delitos y sacar irrelevantemente el pecho, para preguntarnos qué hacer como sociedad para erradicar la violencia de las calles y en nuestras casas.</p>

<p>&nbsp;</p>

<hr />
<p>*Fotografía tomada de pixels.com</p>

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