Uribe alejaría a Zuluaga de los indecisos

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Desde que arrancó la contienda presidencial, Álvaro Uribe ha sido considerado el gran motor de la campaña de Óscar Iván Zuluaga. Sin embargo, después de que hoy el ex presidente se negó a aportar las pruebas de su acusación sobre la entrada de dineros calientes a la campaña de Juan Manuel Santos en el 2010, lo que la hace ver más bien como una jugada de guerra sucia, su padrinazgo de Zuluaga puede convertirse en un freno para el candidato que finalmente había despegado.

Desde que arrancó la contienda presidencial, Álvaro Uribe ha sido considerado el gran motor de la campaña de Óscar Iván Zuluaga. Sin embargo, después de que hoy el ex presidente se negó a aportar las pruebas de su acusación sobre la entrada de dineros calientes a la campaña de Juan Manuel Santos en el 2010, lo que la hace ver más bien como una jugada de guerra sucia, su padrinazgo de Zuluaga puede convertirse en un freno para el candidato que finalmente había despegado.

Zuluaga lleva años al lado de Uribe pero siempre había estado alejado de los escándalos que sacudieron a su gobierno. “Decente es una palabra que se repite una y otra vez al preguntar por él”, escribimos en nuestro perfil del candidato que forma parte del libro de Los Súper Poderosos.

Pero desde el miércoles pasado, cuando Noticias RCN publicó el video en el que se veía a su “asesor espiritual” Luis Alfonso Hoyos entrando a ese canal con el hacker para entregar información inchequeable que afectaría a la campaña de Santos la buena imagen de Zuluaga ha sufrido un golpe que le puede costar conseguir el apoyo de los indecisos.

Todas las encuestas serias más recientes muestran que alrededor de un tercio del electorado no sabe aún por quién votar. Por lo tanto, los indecisos son el “botín” por el que van todos los candidatos pues son quienes en últimas decidirán quién pasa a segunda vuelta.

La campaña de Óscar Iván Zuluaga corre el riesgo de perder posibildiad es de morder votos de los indecisos.
Álvaro Uribe, que había pasado a segundo plano en la campaña de Zuluaga, volvió a ser protagonista con su acusación no probada.

Según la última encuesta de Ipsos - Napoleón Franco, la emoción que más producen todos los candidatos es la confusión. En el caso de Óscar Iván, el 12 por ciento de los encuestados la sentían. Solo era superado por Marta Lucía Ramírez, que confunde al 14 por ciento.

“Esa confusión muestra votantes indecisos, pero es muy fácil que ante el escándalo digan 'con razón me sentía confuso' ”, dijo a La Silla Javier Restrepo, director de asuntos públicos de Ipsos Napoleón Franco y quien dirigió la encuesta.

En ese mismo estudio, que por primera vez encuestó sobre emociones y valores, los indecisos dijeron que lo que más importante les parecía en un candidato era la honestidad. En ese aspecto, el escándalo tanto del hacker como la aseveración sin pruebas de Uribe, también pueden perjudicar a Zuluaga.

El martes pasado, cuando se supo que el recién detenido Andrés Sepúlveda estaba trabajando para la campaña de Zuluaga, el candidato salió rápidamente a aceptar que el hacker manejaba las redes sociales de su campaña y la seguridad informática y a negar que fuera algo más que otro contratista de la campaña. Hasta ahí, el problema no parecía tan grave.

Pero después de la revelación de Noticias RCN, quedó la idea de que por lo menos Hoyos lo conocía lo suficiente como para presentarle al director del Canal. Eso ya tocaba tanto a la campaña que a Hoyos, que es de la entraña de Zuluaga, le tocó renunciar, pero el candidato seguía incólume.

La salida de Luis Alfonso Hoyos de la campaña de Zuluaga muestra que la crisis sí llegó a ésta.
J.J. Rendón ha negado las acusaciones de Uribe, quien hasta ahora no ha mostrado pruebas de su afirmación.

Luego, todo cambió. Aunque Zuluaga dijo inicialmente que no conocía a Sepúlveda, el sábado al medio día cambió su versión y dijo que sus asesores le recordaron no solo que sí lo conocía sino que había ido a la oficina allanada por la Fiscalía a verificar los equipos. “Eso fue de manera espontánea y de buena fe. Hoy quiero advertirlo al país porque sé que hay otros intereses que buscan enlodar esta campaña presidencial”, dijo en un evento de campaña.

Horas después su hijo y colaborador en la campaña, David Zuluaga, reveló que había un video de Zuluaga entrando a la oficina de Sepúlveda. Video que hasta ahora no se conoce pero que seguro no le va a ayudar cuando salga desde que la campaña prefirió revelar su existencia. 

Ese cambio de versiones y el que Zuluaga aparezca directamente junto al hacker detenido lo ponen, por primera vez en su carrera política, en el centro del huracán.

Si a esto se agrega la acusación de Uribe y su negativa a sustentarla ante el Fiscal, con las consecuencias que tiene que lo diga un ex presidente y además el faro político del candidato, la campaña de Zuluaga queda como protagonista de la guerra sucia. “Esas estrategias agresivas siempre son para quitarle votos al otro,” explica Restrepo, de Ipsos. “No tengo elementos para decir qué efecto va a tener, pero seguramente le chocará a los indecisos”.

La guerra sucia no busca captar nuevos votos sino quitarle votos al rival. Y cuando hay otros que no están metidos en la disputa y un porcentaje alto de indecisos, el efecto neto es quitarle fuerza a los que están en el lodo y abrirle una oportunidad a los otros.

“En cambio, un porcentaje de quienes han dicho que votarán por Óscar Iván verán su voto reafirmado”, agregó Restrepo.

El voto uribista

La acusación de Uribe de que J.J. Rendón le giró a la campaña de Santos dos millones de dólares -posiblemente de los narcos- para cubrir el déficit que no cubrió la reposición de votos porque se habían volado los topes tiene la ventaja de que aún si no es cierta, es vendible. “Más allá de quién dice la verdad, esa historia es fácil de comprar. La relación entre campañas políticas y dinero del narcotráfico es conocida por los colombianos”, dice César Caballero, director de la encuestadora Cifras y Conceptos.

La historia que recuerda esa acusación es el proceso 8 mil que casi tumba a Ernesto Samper de la Presidencia. Y ese argumento no solo tiene calado entre los colombianos sino que encaja particularmente bien en la narrativa de buena parte de los conservadores: por ejemplo Andrés Pastrana ha dicho que reelegir Santos es reelegir a Samper y en la convención conservadora los precandidatos Pablo Victoria y Álvaro Leyva dedicaron buena parte de sus discursos a decir que Santos es lo mismo que Ernesto Samper.

Por eso, las acusaciones de Uribe podrían contribuir a que Zuluaga se alinee con el voto conservador, que se pelea con Marta Lucía Ramírez e incluso con Santos.

Según la última encuesta Gallup, tres de cada cuatro votos de Zuluaga vendrían de personas que se identifican con el partido de Uribe, el Centro Democrático. Si las acusaciones del ex presidente logran movilizar a todos sus seguidores, el candidato tendría una base del 17 por ciento. Pero le faltaría sumar por lo menos cinco puntos más entre gente de otros partidos o sin partido para tener posibilidades de pelearse un cupo en la segunda vuelta.

En conclusión, las movidas de Uribe podrían ayudar a despertar el fervor de los uribistas por Zuluaga pero éstas, unidas al escándalo del hacker, podrían alejar definitivamente a los que todavía no habían descartado votar por él.

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